
La curiosidad, ¿Alimento femenino?
Se dice que la curiosidad es la mejor amiga de las mujeres y la más fiel amiga porque también es mujer, y no pocas veces las mujeres del mundo nos hemos tenido que tragar ese cuento chino, aceptando obligadamente la etiqueta que nos han colgado gratuitamente desde tiempos muy remotos, ¿quién lo inventó? –no lo sé- pero… Hablar de curiosidad, es asociarla inmediatamente a la mujer, ¿por qué sucede eso? ¿lo saben ustedes amigas?
Lo pregunto porque la verdad es que yo no lo entiendo, ni lo comprendo, ni lo asocio, ni lo acepto, porque si hemos de ser sinceras, al decir: “Curiosidad” bien podría aplicarse esa palabrita o adjetivo, a muchos derivados con significado distinto, por ejemplo:
Curiosidad implica tener el deseo de aprender una cosa, de conocer algo o a alguien, pero también podría significar el anhelo de investigar el pasado o la vida de ese “alguien” o de ese “algo” que tanto nos intriga, es una especie de “chisme caliente”, o “chismosa curiosidad” (como se dice por allí), un sentimiento que casi se convierte en una imperiosa necesidad, un alimento vital por querer saber, saciar la curiosidad, enterarnos de lo desconocido, tener conocimiento de causa de alguna cuestión que sólo de “oídas” habíamos oído y que quizá ni nos competa saberlo… ¡Ah; pero allí está la mujer! Tenaz y constante queriendo saberlo todo, aunque no le vaya, ni le venga, ni le convenga a sus intereses personales. ¡Pero ella insiste en saber! y hasta se las ingenia para saberlo todo, y cuando no lo sabe, se lo intuye o hasta se lo inventa.
La mujer en su clásica, o mejor dicho en su natural curiosidad, ha rebasado los límites de lo establecido en este mundo de sueños y quimeras, dicen que esto, lo traemos por herencia desde nuestra madre “EVA” recordándonos cuando tuvo ella también su primer curiosidad de probar del árbol de la ciencia del bien y del mal y encima se lo dio a probar a su compañero “ADAN”, que por cierto cayó redondito comiéndose todita la manzana ¿o no fue así?
Pero no debemos olvidar que existe también otra clase de curiosidad, aquella que nos induce a adoptar o adquirir conocimientos nuevos, al querer aprender de la filosofía, de la ciencia, de las artes y de la mística, ese tipo de curiosidad no es mala por supuesto, al contrario, es bueno tener curiosidad por aprender a hacer las cosas, a dominar algunas ramas del saber, o algunas cuestiones que pueden resultarnos mucho muy útiles en el futuro, sobre todo si somos madres y tenemos la obligación de enseñar a nuestros hijos y darles un buen ejemplo.
Pero andar curioseando sólo por saciar los instintos de curiosidad insana, chimolera y pasajera, pues sí somete y compromete a la mujer a grandes riesgos innecesarios como el andar investigando vidas ajenas, o metiéndose donde no la llaman, o andar esculcando los bolsillos del compañero para ver qué trae en ellos, o inquirir cosas intrascendentes o preguntar a las amigas por las cosas privadas con sus parejas, o los chismes de farándula y cotilleos que tanto nos gustan y nos divierten a las mujeres, que si el artista de los ojos verdes se los cambió por negros, que si la fulanita actriz se inyectó silicones en las bubis, que si sutanita trae un trasero nuevo, que si se hizo cirugía en la nariz, que si cambió sus postizos, que si sus escotes, que si su vida sentimental es muy azarosa, etc.
Resultados: ¡Mujeres chismosas!, aparte de intrigantes y curiosas. Pero amigas…
La palabra “Curiosa”, también puede significar que una mujer puede ser muy atenta y escrupulosamente limpia y ordenada con las cosas de su hogar, su trabajo y su familia. Una mujer puede limpiar con mucha curiosidad y detenimiento su vajilla, o puede tener mucho cuidado en el aseo de sus pisos, es muy curiosa en las manualidades, en el decorado de su mesa, en la preparación de sus alimentos, en la atención con su señor esposo y sus hijos, etc.
Entonces digamos que la curiosidad sí es necesaria en muchos aspectos y podría convertirse es un alimento para la mujer en cualquiera de sus zonas de atención más próximas o circunstancias de su vida, sólo cuidemos el equilibrio y la ecuanimidad, que la prudencia mis amigas del alma, no abunda mucho (por cierto), en este mundo.
¿Qué opinan ustedes al respecto?
Tengo curiosidad por saberlo,
Salud y saludos con mis respetos y cariño siempre,
Doral.






