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viernes, 7 de marzo de 2014

DEPRESION EN LA VEJEZ


LA  DEPRESION EN LA VEJEZ

Tal pareciera que la necesidad y el dolor, son los únicos caminos que recorren las personas de la tercera edad. Aquí no vamos a referirnos únicamente a las mujeres sino también a los señores que en la mayoría de los casos son los más afectados, y mueren primero que ellas.

Y con respecto a las mujeres, estudios recientes han arrojado un índice muy alto de población femenina afectada por la depresión, y nos indican que: "Entre un 50 y 60 por ciento de la población de mujeres de la tercera edad resultan afectadas por la misma.  Depresión que puede presentarse desde leve hasta severa, afirmó la Dra. Dulce Patricia Galindo Galarza, (Geriatra especialista del Centro de Investigación y Docencia en Ciencias de la Salud (Cidocs), al impartir su conferencia magistral "Depresión en Adultas Mayores".

La Dra. Galindo, dijo que esta enfermedad de salud pública provoca la pérdida de placer para disfrutar de las cosas que antes se hacían y también, con ella disminuye el apetito por ingerir alimentos.

Los síntomas de la depresión en la vejez, pueden ser de corte psíquico y orgánico: Los achaques típicos de la edad, la tristeza, la soledad , las pérdidas y duelos patológicos, como por ejemplo: Su salida de los campos de actividad (jubilación), y merma en su economía, la pérdida de familiares, amigos y seres queridos, pérdida de roles habituales, los cuales disminuyen sus redes sociales, pérdida de autonomía, pérdida de su juventud, deterioro cognitivo, pérdida de la memoria y aprendizajes, que muchas veces confunde a los clínicos con una verdadera demencia senil o enfermedades más frecuentes como el Alzheimer, o el Mal de Parkinson que afecta las células nerviosas o neuronas del cerebro que controlan los movimientos musculares, ocasionando temblor en manos, brazos, piernas rodillas y hasta temblores faciales en los ancianos, sin contar con la rigidez de extremidades, lentitud de movimientos y hasta problemas de equilibrio y coordinación motora.

Aquí es muy importante, saber diferenciar lo que es la depresión con lo que podría significar demencia senil, que obliga a los clínicos a realizar algunas pruebas para detectar si realmente se trata de alguna enfermedad como los arriba mencionadas,

La Organización Mundial de la Salud (OMS), ha definido un concepto muy completo al referirse al Ser Humano, como un ente biopsicosocial,  ya que constituye un estado perfecto de bienestar físico, mental y social, pero veamos:

¿Porqué un ente biopsicosocial?

Porque Bio, viene de biología, de células, de vida, y Psico, hace alusión a la mente, y con ella, la oportunidad de hacer conciencia de su existencia y de su vida, y Social, porque desde el nacimiento el ser humano aprende a recibir influencias de su entorno, primero de mamá y papá, de sus hermanos, de sus abuelos, de su familia y aprende también a interactuar con ellos.

Es importante autorregular estos tres aspectos para vivir dentro del equilibrio que es básico para toda salud física y mental de nuestros anciano y evitar así, otro tipo de trastornos somatoformos, que son un grupo de molestias diversas, entre las cuales, la depresión es muy difícil de diagnosticar.

 ¿Cómo podemos ayudar a prevenir una depresión mayor en adultos mayores?

1.- Brindarles tempranamente atención y cariño,
2.- Hacerles sentir que son importantes para nosotros,
3.- Brindarles una terapia ocupacional,
4.- Solicitar sus opiniones y/o consejos (incluirlos en la toma de decisiones familiares)
5.- Fomentar su socialización en grupos de psicoterapia (por lo menos c/15 días)
6.- Suspender cualquier medicamento que pueda estar empeorando los síntomas depresivos.
7.- Dejarles hablar de sus sentimientos, saber escucharle con atención.
8.- Visitas regulares a su médico de confianza.
9.- Alimentación balanceada, deporte y ejercicio regular si el médico lo autoriza.
10.- Respetar sus horarios de sueño, evitar el alcohol y los somníferos
11.- Ejercer Tolerancia, que es índice de amor y respeto, 
12.- entre otros...

Amiga(o) Lectora(or) si deseas escribirnos y compartirnos tus valiosas experiencias y opiniones, nos dará mucho gusto responder a tus comunicados, nuestra dirección es: doralorama@gmail.com

Salud y Saludos,

Psic. Doral.

jueves, 13 de febrero de 2014

SEGUIR SIN TI.


SEGUIR SIN TI.

Ese no era el mundo con el que soñé... Es difícil poner fin a una pareja.  Es difícil despedirse de algo o de alguien.  Generalmente preferimos, conscientes o no, quedar ligados, aunque sepamos que ese sentimiento nos enferma simbólica y efectivamente.  Pero decidí correr el riesgo de disfrutar o padecer aunque fuera en soledad, la vida que yo eligiera para mí.

Me sentía entremezclada de mis emociones a veces contradictorias.  Dolorida, aliviada, asustada, liberada, confusa, sorprendida, rara y diferente, pero también libre.  De ahí la serenidad que sobrepasaba a la tristeza y a veces la opacaba.

Habían sido muchos meses de duda, de evaluación acerca de seguir o terminar.  Demasiadas horas de llanto y angustia, de idas y venidas, de esperanzas y decepciones, de recuerdos de tiempos ya idos y de derrumbe de proyectos imposibles.  Semanas de hablar y hablar para volver siempre a ningún lugar.


Es duro admitir que a veces el esfuerzo y la buena voluntad no alcanzan para recomponer el amor.  Con una mezcla de tristeza y alivio pensaba que ahora disponía de mi tiempo, de mis espacios…  y hacía una lista de las ventajas de mi nueva situación, de las actividades que iba a realizar… e intentaba recordarlo cuando alguno de los demonios del arrepentimiento estaban al acecho, cuando sentía miedo por pensar que quizás podría haberme equivocado o por si caía en el auto-compadecimiento por lo que me había sucedido.

Tenía que internarme en un río de aguas desconocidas, que no sabía a qué orilla me acercaría. Pero lo primero era recuperarme a mí… Dar por finalizada una relación de pareja y separarse físicamente es sólo la cara visible de una separación.  Hacer que nuestra alma se despida de lo que fue y de lo que no fue pero podría haber sido, implica mucho más. Si no consigues “soltar” a la persona de la que te separas, difícilmente encontrará tu corazón las condiciones para abrirse al verdadero amor. Al darnos cuenta de que algo se ha roto caemos en el error de creer que la separación podrá por si misma darnos lo que necesitamos.

Pero una separación no es un acto reparador y mágico, sino un camino a veces doloroso que es preciso recorrer antes, durante y después del final de un vínculo, tanto más si la relación ha sido importante para nuestro corazón y trascendente en nuestra vida. Es cierto que a veces la persona que se separa comienza por experimentar, al principio, una fascinante sensación de libertad y la apertura a un mundo de infinitas posibilidades antes vetadas. Pero luego, más tarde o más temprano, algo sucede, y la historia de lo vivido y compartido vuelve a pesar otra vez…

Me gustara o no, lo sucedido estaba dentro de mí y tenía que aceptarlo. No se trataba de borrarlo, porque el vacío que dejaría el eslabón faltante, el hueco, el agujero, sería siempre un obstáculo para conseguir la paz interior que define la verdadera felicidad. Tenía que aceptar nuestra historia, sin pelearme con ella. Asumir lo sucedido, simplemente porque así había ocurrido. Cualquier otro camino me llevaría hacia una batalla perdida, la de luchar contra el pasado, gastando energía en el inútil trabajo de querer cambiarlo.

Lo más importante en el proceso de un duelo es aprender a enfrentarse con la ausencia de aquello que no está, es tolerar la impotencia frente a lo que se quebró, es hacerse fuerte para soportar la conciencia de todo lo que no pudo ser; esta es la esencia del dolor que subyace a una pérdida, y más allá de cualquier comprensible y necesaria catarsis, no se puede aliviar reclamando justicia, ni se puede sanar consiguiendo condena.

Para pasar al siguiente momento de mi vida, en el que todo fuera más nutritivo, debía ponerme en contacto profundo con mi tristeza, aunque me lastimara hacerlo.  Al corazón poco le importa de quién fue la culpa, sólo siente el dolor de lo perdido. No podía seguir escapando, ni por la vía del enfado ni llenándome de cosas para no pensar. Si continuaba estacionada en el reproche me seguiría dañando. El resentimiento aleja del amor, impidiéndote disfrutar de las cosas que más deseas y te gustan. Así que debía trascender el rencor.

Para ello un buen ejercicio es ponerse en la piel del otro, comprender que él también había tenido sueños, ilusiones, esperanzas y decepciones, percibir sus frustraciones más profundas y su tristeza.

Otro ejercicio es hacer un “balance de reclamos y regalos”, una lista de las cosas que me irritaban de él, y otra con todos aquellos momentos que le podía agradecer, cuando sentí bienestar, protección, complicidad, ternura, crecimiento o cualquier otra sensación positiva. Eso permite poner en blanco y  negro la idea de que no todo con la otra persona ha sido malo y de que lo vivido juntos de ninguna manera ha sido inútil.

Surge dolor, sensación de impotencia, auto-reproche, llanto, cuestionamientos… La aceptación, la comprensión y el perdón que se necesitan, más que una gracia hacia el otro, son un gesto de consideración y amor hacia uno mismo. Aceptar no es resignarse, comprender no es estar de acuerdo y perdonar no es olvidar.

Estar en pareja implica no sólo la capacidad de albergar la dulzura del amor, sino también la capacidad de enfrentar juntos las tormentas que desata la personalidad de cada uno. La magia del amor consiste en que quien te ama sabe qué podría hacer para dañarte gravemente, pero nunca lo hace. “Contigo puedo ser yo mismo” es la frase que todos queremos pronunciar y la que más nos deleita oír.  Pero cuando aparecen los reproches, la magia se escapa por la grieta de no querer amparar al otro cuando aparece siendo quien es.

La manera de cerrar la grieta no es que el otro deje de ser quien es, sino reconocer que cuando algo me molesta mucho en el otro, esto se relaciona con algún aspecto mío con el que tengo dificultad. La pelea externa es una muestra de una pelea interna. A lo largo de la vida de una pareja, a cada uno le tocará alternativamente ayudar y ser ayudado.

Ayudar no es imponer el propio criterio, sino atender a lo que el otro necesita. La competencia por tener la razón aleja del contacto íntimo y de la posibilidad de ver juntos los dolores de cada uno.

El otro es quién es, y así debe ser. Uno no tiene derecho a querer cambiar al otro, pero sí puede preguntarse ¿me compensa? Y la respuesta puede ser NO.

Cada ex pareja tendrá que encontrar su propia manera de relacionarse después de la separación. Espero que con el tiempo ambos aceptemos la relación que podamos tener, sabiendo que hay temas que no podremos hablar porque nunca los hemos resuelto, pero sí podremos tratar las áreas que podamos compartir sin problemas. El camino no es estar de acuerdo con lo que el otro hace después de separado, pero se puede intentar entender sus razones, aunque sean muy distintas de las propias. Aceptar que el otro tiene sus razones para hacer lo que hace aunque yo no lo comparta. Por algo nos separamos…

Cuando ambos seamos capaces de perdonarnos el uno al otro, y a nosotros mismos, podremos estar preparados para sentir la presencia y el merecimiento del amor.

Del Libro: “Seguir sin ti”
Autores: Silvia Salinas  y Jorge Bucay

sábado, 1 de febrero de 2014

MEMORIAL A LA SRA. DOÑA LUZ DIAZ DE PICOS (LUCITA)



MEMORIAL A LA SRA. DOÑA LUZ DIAZ DE PICOS (LUCITA)



A partido un ángel de la luz hacia la inmortalidad.  Ha extendido sus blancas alas para emprender ese viaje eterno que a todos nos llena de tristeza y de dolor, pero que también nos fortalece en la fe, en la esperanza, en el consuelo de la paz con que Dios nuestro Señor ha abrazado con infinito amor su alma.


Una alma que llegó a este mundo un día encarnando un cuerpo de mujer... tierna, abnegada, cariñosa, comprensiva, consentidora, excelentísima y digna señora de su casa y gran mujer... esposa fiel, amorosa y entregada a su esposo, a sus hijos, a sus nietos, a sus bisnietos y a toda su familia... Una mujer que supo ser íntegra, intachable y legal en todo sentido.

Doña Lucita: (Mamá Chita)

"Te has marchado para siempre, y has dejado un gran vacío en el corazón de todos aquellos que te conocimos y contigo compartimos tantos bellos momentos de tu vida, tus momentos cumbre, en los que supiste derramar tu carismática ternura, tu sonrisa hermosa, tus palabras serenas y siempre llenas de inteligencia y tu sabia experiencia.

Te has ido "Mamá Chita", y te llora tu hogar, tus cosas, tus plantas y tus hijos, te llora tu esposo, familia y amigos...  ¡Y hasta ese olor delicioso de tu cocina hoy te extraña...!

¡Ya nada será igual sin ti! porque el aroma de tu presencia amada lo llenaba todo: Tu inseparable compañía, que nos brindaba a todos Amor, Seguridad, Protección y Amparo... ¡Tú lo eras todo!... ¡Lo llenabas todo!, siempre dispuesta a curar las heridas de una rodilla o de un corazón... ¡Cuánto vamos a extrañarte!

Duerme Mamá Chita... duerme tranquila en las huestes del umbral del tiempo, cobijada eternamente con el manto sagrado de color de cielo que Dios tejió para ti donde estrellas y soles seguirán brillando cada día y cada noche para nosotros desde donde tú estés ahora, haciéndonos sentir que no te has ido del todo y que tu recuerdo inmaculado, por siempre vivirá como lámpara encendida con tu luz en nuestro corazón"

Sentidas condolencias nuevamente... ¡Dios Mío!... para la familia Picos Diaz, deseándoles fortaleza y resignación: Don Daniel, Yoly, Blanca, Carmelita, Dany, Guille... a todos ustedes con sus familias, deseamos que Dios esté en su dolor tan grande por este doble duelo.

Estamos con todos Ustedes, y brille la luz eterna para nuestra querida e inolvidable mamá Lucita.


Familia Barreda Pérez

Responsable de publicación: Doral.

domingo, 12 de enero de 2014

SOLILOQUIOS


Soliloquios

Anochece el cielo al conjuro estelar de mis desvelos, y enciendo las luces de esta alma adormecida. Un velo de infinita pesadez cierra mis ojos, para morir un poco, abrazando mis recuerdos.

No he sido la razón de esta vida atormentada y me duele el perdón de quienes nunca he ofendido, ni busco las excusas para fingir que no he sido, el motivo que me impulsa a buscar lo que no quiero.

¿Quién te dice que yo sufro en mis delirios? ¿Quién te expresa en pocas letras lo que nunca has escuchado? ¿Una loca sin razón y sin motivo, que te canta una canción apasionada?

¡No, no eres tú! El destino de mi canto enajenado, pájaro herido por mi propio desaliento, ni soy yo quien escribo, lo que tanto se ha añorado.


Será la vida que en el llanto fue sembrando, pedacitos de cielo en cada sueño no explorado, y que en fragmentos de su suelo tan amado, recoge  ahora sus duelos trasformados, en frutos de inspiración, trascendiéndose el pasado. 

Doral.

domingo, 5 de enero de 2014

LA BUSQUEDA


LA BÚSQUEDA

Buscando algo, un no se qué; me encuentro perdida en esta inmensidad de cosas que me parece la vida.  Estoy perdida sí;  en medio de mil caminos que no me llevan a donde quiero ir, pero lo peor de todo es que ya no tengo más caminos hoy, y tampoco sé ya dónde quisiera dirigirme.

Estoy perdida, y queriendo encontrarme me extravío más en el bosque de mi vida... ¡Son tantas cosas! y cada día se acumulan más. Todos huyen ¿porqué huyen y encuentran su refugio en mí?, qué ironías de la vida, pues yo misma no encuentro un refugio para mí y día a día me hundo más en el charco de la autocompasión.

En vano grito en medio del desierto de mi alma y llora mi tristeza al no escuchar su eco, ni silfos ni sílfides del aire, ni gnomos o pigmeos de la tierra, ni salamandras del fuego, ni las nereidas de estas lágrimas me escuchan... ¡No puedo luchar contra lo que desconozco en mí!, ni sé a veces qué más busca ya mi alma.

Se del dolor que se siente estar a la deriva, bajo mil circunstancias que no está en mis manos corregir, y me duele no entender porqué me duele, y tener que reconocerlo sin poder hacer nada, excepto seguir en la espera de vestirme de nuevo con ropajes de insatisfacción, en un año que se va y en el otro que comienza, sintiéndome atada al claustro de esta búsqueda que cada vez más, pierde su sentido, cuando clama mi razón de ya no buscar nada más en esta vida.

Doral.
05-01-2014

jueves, 26 de diciembre de 2013

SENTIDAS CONDOLENCIAS A LA FAMILIA PICOS DIAZ.



SENTIDAS CONDOLENCIAS A LA FAMILIA PICOS DIAZ

Con profunda pena participamos el lamentable fallecimiento del Joven Ing. Angel Ivan Picos Díaz, quien llegó a los brazos amorosos de nuestro Señor Jesucristo, el día de ayer miércoles 25 de diciembre del 2013, a las 9:00 a.m., auxiliado y bendecido por todos los dones espirituales de nuestra bendita madre, la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, aquí en Culiacán, Sinaloa, México. Su cuerpo fue velado en una funeraria de la calle Zapata, y hoy a las 11:00a.m. se le celebró misa de cuerpo presente con una asistencia impresionante de gente que allí nos reunimos para despedirlo.  Posteriormente su cuerpo se trasladaría a un jardín funerario muy conocido para su cremación respectiva

En nombre de todos tus amigos de la cuadra Angel Iván, te deseamos buen viaje hacia la eternidad, deseando además que brille la luz del Niño Jesús en tu alma, y que la paz de Cristo sea tu morada inmortal, como para todos nosotros lo será siempre el recuerdo de tu presencia amada en nuestras vidas, tu voz, tu carisma, tus bromas, tus gestos, tu risa y tu presencia siempre alegre y dicharachera.

Nuestras condolencias para ti Guille querida: Amiga, hermana y vecina de toda la vida en Tierra Blanca. Hoy tu inmenso dolor es inenarrable, pues tu único hijo se ha ido, tu ángel de amor ahora ha extendido sus gloriosas alas para volar hacia Dios, dejándote a ti en este mundo mi niña, destrozada de supremo dolor.

Entiendo que no hay palabras humanas para describir cómo debes sentirte en este momento, pues tu pena es tan inmensa que sólo tu corazón de madre lo sabe, pero Dios está en tu dolor como también lo está tu familia y nosotros tus amigos, no estás sola mujercita fuerte... ¡Tú eres muy fuerte Guille! y fuiste una excelente mamá para Angel Ivan, lo sabemos todos como lo sabe él ahora, donde quiera que se encuentre en este momento. Tal vez Dios necesitaba ángeles y por eso se lo llevó.

Nos unimos a la pena también de tu familia; tu mamá Lucita, tu papá Daniel, tus hermanas Yoly, Carmelita y sus señores esposos, también de tu hermana Blanca y su hija Emily que han sido tu sostén principal día a día, también abrazamos en su pena a tu hermano Daniel, a todos tus sobrinos, a tu nuera y a tu precioso nieto que seguramente extrañará mucho a su papito.

Todos sentimos en el corazón esta pérdida irreparable, dolorosa en verdad para todos los que lo conocimos desde que apenas era un niño, sobre todo aquellas tardes y noches en que hacía tercia con mi hija LidiaZuly (Zulemita como él llamaba a mi hija), y con el chico de enfrente Rubén, me acuerdo que yo los llamaba los tres mosqueteros pues siempre andaban jugando con palos de escoba y también a los encantados. Subían y bajaban los escalones o se colgaban del barandal, traviesos y divertidos como todos los niños sanos y fuertes, libres y tan amados.

Pero el tiempo va moviendo las piezas del ajedrez de la vida Guille, nuestros hijos crecieron, se hicieron adultos, terminaron su carrera profesional y cada uno inició su propio camino, ahora hay silencio, luto en el corazón, se apagaron las bromas de los muchachos, ahora hay lágrimas y risas mezcladas con mil emociones por tantos recuerdos que se quedaron en el barrio que los vio crecer. 

Bendito sea Dios porque tuviste un buen hijo amiga querida, Ángel Iván era un chico noble, y que te quede el orgullo y la satisfacción de que hiciste un buen trabajo como madre, que diste lo mejor de ti y que si te hubiera sido posible, hubieras cambiado tu vida por la suya, sin embargo es Dios quien dispone las cosas y como buena cristiana debes gozarte en la esperanza de que tu Angel está ahora en la paz de Dios. Brille para él la luz eterna.

¡Viva por siempre en el cielo tu ángel de amor! y aquí en la tierra, tú cuenta por siempre con nuestra amistad sincera, con nuestra fuerza y con toda nuestra consideración distinguida. 

Doral y Familia. 

miércoles, 23 de octubre de 2013

EL DOLOR EMOCIONAL.


EL DOLOR EMOCIONAL.
(¿Hasta dónde es normal, o llega a transformarse en enfermedad?)

En forma general, la vida es alegre, sin embargo tiene sus altas y bajas.  El dolor es una parte inevitable de nuestra vida, sin embargo no pienses que naciste para sufrir.  Así como todos sabemos que el dolor físico, finalmente se cura y deja de doler, el dolor emocional finalmente cede.  El problema está en poder entender este concepto.

No busques una cura para lo que es normal.  El dolor emocional puede ser causado por la muerte de un ser querido, una pérdida, un rompimiento, o por la crueldad de algo o de alguien.  Es normal sentirse dolido por un tiempo.  Sólo una persona muy fría puede ser ajena al dolor emocional.

No pretendas que no te importa.  El dolor es real y debes enfrentarlo.  De no hacerlo no lograrás superarlo.  No trates de apresurar este proceso, pero tampoco lo disfraces.  Date tu tiempo para sentir el dolor y dejar que tus sentimientos afloren, no trates de esconderlos o suprimirlos.

Identifica todos tus sentimientos. ¿Realmente estás dolido, o estás enojado?, ¿Te sientes traicionado, inseguro o asustado?.  El que identifiques cómo es que en realidad te sientes, te ayudará a salir más rápido del dolor.

Habla con alguien. Hay veces que el dolor es tanto que te es difícil hablar de eso con alguien.  Sientes que nadie te entenderá.  O tal vez sientes que nadie siente lo que tú sientes.  Tal vez estés en lo cierto.  Sin embargo no necesitas que nadie te entienda, necesitas alguien que te escuche.

No dejes que nadie te diga que tus sentimiento no son reales.  Tus sentimientos son reales, significativos e importantes, además son tuyos.  El sentirte mal no quiere decir que jamás vayas a ser feliz.  Siente tus sentimientos, piensa tus pensamientos, pero date cuenta que sólo son éso... ¡Sentimientos y pensamientos!.

Saca de tu mente tu persona y lo mal que te sientes.  Te sientes faltal cuando recuerdas lo que pasó ¿verdad?.  Déjeme decirte algo:  Tienes todo el derecho de sentir lástima por ti, pero no exageres, siéntete mal 10 minutos, una hora, dos horas, medio día, todo un día,  o más... es okay... ¡Vívelo, siéntelo, explóralo, conócelo... Es tu dolor!, pero después... ¡Suéltalo, déjalo ir!, está bién... hey... de verdad todo estará bien, y tu valiosa vida debe continuar adelante.

Sal con tus amigos, prométete no hablar de tu dolor más allá de cinco minutos.  Hasta el dolor necesita de vez en cuando un poco de respiro.  Permítete disfrutar de la compañía de otras personas y de hacer cosas que disfrutas.  Siempre habrá tiempo de llorar nuevamente, pero en este momento... ¡Por favor, ya no!

Date un tiempo para sanar.  Permite que el tiempo pase.  Muchas veces ciertos episodios necesitan un período de duelo, deja que ese tiempo pase y pronto comenzarás a sanar.  No dejes que tu dolor defina. Recuerda que tú eres más grande que todo aquello que te ha causado dolor y que tienes un pasado y un futuro.  Tienes conciencia y creatividad.  Este es un episodio que pronto quedará atrás. Todo pasa en esta vida... ¡Todo!, hasta nosotros.

Escribe una carta.  Escribe cuales son tus sentimientos. Trata de incluir mensajes positivos. Si no te gusta escribir, habla con alguien cercano o con un psicoterapeuta.  No trates de justificarte, simplemente saca lo que traes por dentro.  Aléjate de las afirmaciones que te culpan o culpan a otros.  Toma la responsabilidad de tus acciones y de tu parte en aquello que salió mal, pero no comiences a repartir culpas porque estarás cayendo en otro nuevo error.

Aprende de esta experiencia dolorosa. ¿Qué vas a hacer con ella?, recuerda que la experiencia no es lo que viviste en la vida, sino lo que haces con lo que viviste en el pasado, no te culpes por favor, ni culpes a otros... lo que pasó sólo ha sido un tropiezo de enseñanza para ti y para la otra persona, pero nada más.  Mira que la vida te plantea dificultades de modo que aprendas de ellas y salgas fortalecido.  Las personas que tienen una vida fácil, se derrumban ante la mínima dificultad. Todo aquello que no te destruye, te hará más fuerte.

Haz una lista de "agradecimientos".  Escribe una lista de cosas por las que estás agradecido, como el tener un techo, un hogar, una familia, una cama calientita, un plato de sopa siempre en tu mesa, y eso te llevará a pensar en las personas que se preocupan por ti y en las cosas buenas que hay en tu vida. Todo esto te ayudará a salir de tu trauma.

Si el dolor va más allá de una semana o has perdido la esperanza y piensas en la venganza, o que tu vida ya no tiene sentido, o piensas hasta en el suicidio, seguramente estás reprimiendo o suprimiendo tu dolor, no lo has elaborado, ni enfrentado, ni confrontado ni afrontado tal como debería de ser, o seguramente  pudiese ser que también hay otros temas anteriores que han quedado sin resolver en el pasado, círculos que aún no has cerrado y deben ser cerrados.  

No puedes ni debes seguir alegando ni reclamando por lo que sucedió, y mucho menos debes seguir tratando de castigar a otros si ya decidiste perdonar y más si lo has hecho de corazón. Recuerda que  la misma corte de justicia no juzga ni condena dos veces un mismo delito.  ¿Tú crees que Dios sí lo hará?,  ¡Jamás!, porque Dios no castiga.  ¿Porqué has de seguir haciéndolo tú el resto de tu vida? ¿Crees que eso es sano?... ¡No!, no lo es... ni para tí, ni para esa otra persona ni para nadie.

Finalmente sólo me resta decirte, que las estrategias anteriores son formas saludables para lidiar con el dolor, sin embargo hay cosas que suceden en nuestra infancia que en lugar de haberse resuelto en su momento,  se quedaron como parte de nuestra vida.  Si hay algo que realmente te duele y ese sentimiento ha durado demasiado, quizá requieras de ayuda profesional.

Es normal sentir pena o dolor por algún tiempo, ¿Cuánto?  Esto depende de ti.  No te dejes apresurar, pero tampoco pretendas vivir así toda la vida.  Si después de algún tiempo no mejoras, busca ayuda profesional, antes de que realmente pierdas lo más valioso que tienes en la vida, que es tu salud física y mental. 

Cuando tienes salud en abundancia, también tienes la capacidad suficiente para asimilar el dolor emocional que sientes ahora y cualquier otro dolor que se te atraviese en el camino de la vida. Eso es todo.


Comentarios: (Psicología Afondomx)
Psic. Rosa María Beltrán Soto
Consultorio (667) 2 75 10 34
Cel. (6671) 21 66 47
Adaptación para Aurora de la Luz Inmortal:
Psic. Doral.

martes, 1 de octubre de 2013

¿De qué talla es tu corazón?




LA TALLA DEL CORAZÓN.


"El corazón del hombre es como el horizonte: Una parte del cielo.  Pero como el horizonte cambia noche y día... Lord Byron."

No cabe duda de que le gente de nuestro Sinaloa, aquí en México, tiene una talla grande de corazón; le caben muchos buenos sentimientos hacia los demás cuando están en desgracia, y se solidariza con las víctimas, volcándose en multitudes para ayudar, dar, consolar, reconstruir, abrazar con el corazón.

Así lo hemos constatado en anteriores ocasiones y lo vemos ahora con lo acontecido a causa de las inundaciones que dejó el reciente huracán Manuel que arrazó con nuestro estado.

Tenemos corazón talla XXXL, con gran espacio para la fraternidad, la amistad, la filantropia, el altruísmo, el cariño, la comprensión, el perdón y el apoyo incondicional a nuestros hermanos en desgracia.

También lo vemos  en las muchas Instituciones de Asistencia Privada, que existen en Sinaloa, unas para ayudar a niños en situación y riesgo de trabajar en la calle, otras para atender gratuitamente a niños con problemas ortopédicos o quemaduras, otras haciéndoles mejor calidad de vida a niños con cáncer, o con parálisis cerebral y muchas más.

Entonces, ¿Cómo es posible que entre tanta gente buena, subsistan algunos destructores, malos, pistoleros y ladrones?

¿Quizá porque los corazones talla grande son también muy receptivos a la tolerancia excesiva, al temor?

¿O será que por ser talla grande, también tiene fácil alojamiento para sentimientos negativos como el odio, rencor, venganza, envidia, maldad o iniquidad?

Sea lo que sea, si el corazón se abriera solamente a las actitudes y acciones justas y se cerrara a las iniquidades, podríamos tener un mundo mejor.

Si el corazón se armonizara con lo creativo, lo constructivo, lo divino que existe en la naturaleza y después de eso  fuera el que siempre dirigiera nuestras acciones, todos seríamos más felices.  Que los sentimientos de solidaridadd y amor hacia los demás prevalecieran siempre, y no solamente en situaciones de desgracias causadas por tempestades,  ciclones,  terremotos,  etc.

Nosotros podemos, cada quien, con uso de nuestra voluntad, lograr que nuestro corazón de gran talla, lleno de sentimientos positivos, domine siempre nuestras acciones cotidianas. 

O tú... Sí;... te hablo a tí amiga(o) querida(o) que has sido víctima de un siniestro y sabes lo que se siente... ¿Prefieres tener un corazón de piedra?


Comentarios a:
rvaldezp@prodigy.net.mx
Compás y Escuadra de El Debate de Culiacán.
Suplemento Artes, pág. 15 C.
del 1° de Octubre de 2013.

p.d. Gracias al Dr. en Letras Roberto Valdéz por su bellísima reflexión. ¡Gracias Roberto!

martes, 3 de septiembre de 2013

EL ÚLTIMO TREN DE MI DESTINO


EL ULTIMO TREN DE MI DESTINO.

Hoy he subido al último tren de mi destino, fosa común de mi existencia. Se han borrado los pasos que tras de mí, pudieran convertirse en amenaza. Cometí muchos y muy graves errores en el trayecto de mi vida -lo sé- pero también tuve el valor y el coraje de reconocerlos y trascenderlos. Hoy no tengo más nada que ocultar, nada de qué avergonzarme y nada de qué arrepentirme, ¡Mi alma está en paz!

Hoy que he subido al último tren de mi destino, puedo observar todo el abanico de posibilidades que abracé a lo largo de mi vida, momentos tristes, momentos alegres, trocitos de vida que regalé a mi paso, ensayo y error de actitudes, tropiezos de enseñanza que no puedo considerarlos un fracaso, porque aprendí.  Aprendí que también del mismo dolor se aprende, porque gracias al dolor aprendí a buscar, a inquirir, a exigir, a tocar puertas, a abrir caminos a mi entendimiento.

Hoy que he subido al último tren de mi destino, regalo una mirada al horizonte,  una última mirada que quizá siembre  añoranzas, o tal vez coseche las huellas de todo lo que pudo haber sido y no fue. ¡Estoy en paz!, mi tiempo ha terminado, se cobija la mirada en una sábana de ausencia... ¡Me he ido de mí!

Hoy que he subido al último tren de mi destino, concluyen ciclos de mi vida apasionada, amé, sentí, deseé, creí, reí, pero también lloré y sufrí para darle sentido a mi existencia y no puedo decir que mi tiempo se ha perdido porque llevo en las alforjas de mi ser la luz, suspendida como lámpara en el cielo de mi soledad oscura.

Y en esta oscuridad sedante de mi cuarto, abrazo mi destino como un viaje que quizá desconocido reclama mi presencia, un extraño amanecer de aurora que fusiona su partir a la esperanza... ¡Ya no tengo más nada que hacer aquí!... ¡Es hora de partir!

Hoy que he subido al mi último tren de mi destino, pienso en el rumbo al que me lleva el viento que respiro, sin patria, sin bandera, sin dueño y sin cobijo. Honor, familia, credo... ¿Qué es eso cuando el mismo corazón supura en fugas? ¿No es acaso en el trayecto donde se construyen metas? ¿Y qué es una meta sino vivirse a sí mismo en el camino?... 

Ssshtt, no digas más mujer de nadie... ¡Estás en la paz del corazón de Dios!... que finalmente es ése... ¡El último tren de tu hermoso destino!


Doral.
Sept. 03 de 2013

martes, 5 de marzo de 2013

¿Qué hacer cuando tu hija(o) se divorcia?



¿Qué hacer cuando tu hija(o) se divorcia? 


El divorcio y las separaciones son actos que acarrean desintegración y tristeza en las familias, dolor, angustias y preocupación, pues como quiera que sea, se trata de una pérdida y como tal, debe ser tratada.

El divorcio como todo acto doloroso, también tiene sus consecuencias, pues separarse es fácil, pero quienes más sufren y pagan las consecuencias son los hijos, e incluso los hijos pueden llegar a mal-lograrse, perderse o hasta llegar a sentirse culpables, ocasionando encima de esto, otro tipo de traumas psicológicos, muy difícil de erradicar.

Casi siempre cuando una pareja decide separarse, lo primero que se nos ocurre es pensar: ¿Qué fué lo que pasó?, ¿Porqué se van a dejar?, ¿Quién tuvo la culpa?, y claro... buscar al culpable, implica hacer juicios a priori, pero en realidad de verdad, no se trata de encontrar culpables sino de entender que la responsabilidad es de ambos y que en la misma proporción,   los dos han fallado y punto. Veamos:

¿Es el hombre el que no ha sabido cumplir con el contrato matrimonial?, ¿Que se aburrió de su mujer?, ¿Que ya no la soporta ni le  atrae?, ¿Que ya se le acabó el amor?, ¿Que ya ni le dan ganas de llegar a su casa al salir de su trabajo? y que a la postre... ¡Hasta mejor se ha buscado a otra!, o viceversa, fue otra la que se le atravesó en el camino, y como lo ve siempre solo, se le acomoda para consolarlo, ¿Y a quién le dan pan que arranque?

O bién, ¿Fue la mujer quien falló? ¿Qué pasó con la mujer?, ¿Se decepcionó del marido?, ¿Se cansó de esperar que él la tratara como ella quería?, ¿No era él, lo que ella esperaba?, ¡ah! pero observemos algo importante: ¿Qué ha hecho y qué no ha hecho la mujer en su matrimonio para que su sueño se concrete tal como ella lo decretó desde que era una niña?

¿No hizo nada para crecer interiormente y madurar? ¿No hizo nada para motivar a su esposo y hacer de su hogar el lugar más agradable y seguro del mundo? ¿Cuidó su aspecto físico y moral?, ¿Se preocupó por generar un ambiente emocional siempre sano y elevado espiritualmente? ¡Entonces caray...!, ¿De qué se queja?

Los motivos de separación pudieron haber sido muchos y diversos, pero lo que realmente importa aquí y ahora es observar de qué manera está afectando no sólo a la pareja, sino a los hijos y hasta a los padres de ambos cónyuges: El hombre  se siente ofendido, corre adonde su madre y su padre, y la mujer hace lo mismo hablando horrores de de su marido: "Es un desobligado", "Un irresponsable", "Le vale un cuete verme cansada", "No me tiene consideración", "No me ayuda con los niños", etc... 

No quieren entender hombre y mujer que necesitan hablar, reconsiderar su posición,  conveniar y pensar en sus hijos. Los padres son las personas menos indicados para resolverles sus problemas, y que además no es conveniente interferir en la relación, en tanto no se les solicite ayuda, principalmente cuando se trata de la suegra... ésta siempre es catalogada como una persona metiche, influyente y desconsiderada...  en fin...

¿Qué hacer cuando tu hija(o) ha decidido divorciarse?... Lo que debes hacer es escucharle sin interrumpirle, permite que grite, que patalee, que se desahogue y espera a que se calme para que tú puedas intervenir y que él o ella estén en capacidad de escucharte a tí.  Puedes sugerir que ellos se concedan una segunda oportunidad, que hablen nuevamente cuando ya se hayan calmado los ánimos, que analicen serenamente la situación, que valoren y evalúen en privado lo que se va a perder y que tanto trabajo les costó forjar, se trate de sentimientos, adaptación, comunicación y entendimiento como pareja, la educación y los valores de sus hijos, o bien, sus bienes materiales adquiridos dentro del matrimonio y hasta su propio amor.

Si a pesar de todo, ellos insisten en divorciarse, pues ahí hay otro problema extra que resolver, y lo mejor será que como padres, se permanezca en neutral, para no herir susceptibilidades de las nueras o yernos, pero sobre todo, no lastimar a los nietos con partidismos absurdos, como hablar mal de su papá o de su mamá, por el contrario, que los chicos sepan que pueden contar con los abuelos a pesar y en contra de todo, e incluso en contra de sus mismos padres. ¿Hay algo más que debamos hacer?

Si tienes algún comentario amiga lectora, estamos a tus ordenes y tus opiniones serán bien recibidas en esta, tu casita virtual.


Con mis respetos y cariño siempre,

Psic. Dora Lidia Pérez Rochín  (Doral)
Consulta cita previa Tel. (667) 7 15 12 06
Culiacán, Sinaloa, México.
E-mail: doralorama@gmail.com 

jueves, 29 de diciembre de 2011

Los Inventarios de Fin de Año.

Los Inventarios de Fin de Año
(Dedicado a mi Hermana Evangelina q.e.p.d.)
(Navidad de la familia, en tu casa mi flaquita, a tres años de tu partida)



Cada vez que termina un año, es muy común hacer los famosos inventarios de todas las cosas que se tuvieron a lo largo de 365 días continuados, pensando además en las cosas que no se tuvieron. Se desechan algunas prendas, se adquieren otras, incluyendo (incluso, valga la redundancia), las cosas que ni siquiera se van a usar.

La mujer en especial, acostumbra coleccionar zapatos, vestidos, pantalones, blusas, maquillajes: sombras, labiales, rubores, lociones, etc., y no obstante llega navidad y año nuevo y vuelve a comprar este tipo de artículos que no necesita, pero que le hace ilusión comprar algo nuevo aunque sea para guardarlo o para regalarlo.

Qué cosas comprar, no es un problema para nadie, ¿verdad? el problema es: ¿Qué voy a hacer con las cosas que he comprado? ¡Vah, eso no tiene importancia! los tonos de labiales se acumulan en el tocador: "Ah, pero este labial ya esta muy usado, mejor me estreno el nuevo", "Estos zapatos ya están viejos, yo merezco usar unos nuevos", "Me he fregado mucho trabajando todo el año, quiero estrenar un lindo pantalón y un abrigo" etc... pero pantalones ya tiene demasiados y a la hora de la hora, no encuentra el pantalón nuevo que se compró y termina poniéndose uno de los viejitos y cómodos.

Esto último, suele suceder, donde las familias son grandes y se reúnen todos en casa de la tía, de la abuela, o de la mamá. Cada quien lleva sus cosas y duermen amontonados, unos en las camas, otros en el mueble de la sala, y otros en el suelo. No importa es navidad. Las maletas o bolsas se vacían buscando la pijama, o las sandalias y todo queda regado... ¡Obvio, todo se revuelve! y nadie se preocupa por ordenar sus cosas... ¡No importa -dicen- estamos en familia y son fiestas de fin de año!

Otra situación común se genera aquí, en estos ámbitos familiares tan esperados por todos, menos por una persona que es la que siempre trabaja más todos los años; la que cocina para todos, la que lava la losa de todos, la que corre al supermercado porque ya se vació otra vez el refrigerador, la que cuenta las monedas para que le alcance el presupuesto, la que recoge y vuelve a recoger las cosas tiradas y al final no encuentra ni su cepillo dental, ni una triste almohada para acurrucarse a descansar en un rincón. ¡Puf!, ¿qué hacer? es época de navidad... ¡para todos! menos para esa persona agotada hasta los límites del cansancio.

Pero no importa, la familia está reunida y todos se muestran tan felices... ¡Eso es un aliento!: El próximo año tendremos más almohadas, más cobijas, más cojines, más organización para que todos colaboren en los quehaceres de la casa y así nadie se quede sin festejar la navidad.

Es tiempo ahora de hacer inventarios; ¿Cuántas sonrisas sembramos?, ¿Cuántas veces le tendimos la mano a quien más nos necesitó?, ¿Cuántos perdones otorgamos?, ¿Qué cosas tuvimos que pasar por alto para darle la razón al que no la tenía?, ¿Cuántos insultos soportamos?, ¿Cuántas humillaciones?, ¿Cuántas ofensas recibidas?, ¿Cuántos momentos tristes en agonía ante el desamparo?, ¿Cuánta escasez, enfermedad, abandono y soledad? Pero también, ¿Cuántas cosas dejamos de hacer, pudiendo haberlas realizado?

Los inventarios de fin de año siempre duelen, y duelen más allá del frío que queda en la piel ante tanto tropiezo, tanto sabor amargo y ante tanta tortura repetida y continuada. Ojala que tu inventario amiga querida no sea tan duro ni tan denso como la que quizá te ha dejado este año que se aleja. Esperemos que el año venidero será mejor en todo sentido. Que el año 2012, te traiga justicia y paz interior. Que te traiga la fortaleza para entender a aquellos que cometieron atropellos contra tu persona, entendimiento y sabiduría para modificar tus actitudes en aras de mejores resultados y bienestar en todo sentido para ti y los tuyos, te lo deseo de todo corazón.

Doral.

domingo, 25 de septiembre de 2011

La "Ex" Pareja



La "ex" pareja


Un día se encuentran con su "ex", reabren sus sentimientos y entran en conflicto porque ahora tienen una nueva pareja.

La aparición de la ex pareja suele avivar sentimientos que no han desaparecido a pesar del tiempo transcurrido. Por ello se debe ser muy reflexivo para evitar circunstancias que serán lamentables para las partes involucradas.

A muchas personas se les dificulta superar una relación del pasado y se quedan enganchados en el recuerdo, en la añoranza de lo que pudo haber sido y aunque no haya contacto desde hace mucho, persiste la nostalgia, se tiende a idealizar a esa persona que ya no está en nuestras vidas, y que en la mayoría de los casos, nunca volverá a estar.

Lo más indicado cuando se termina una relación es tomarse un período prudencial para superarlo, para cerrar las heridas y concluir esa etapa. Involucrarse con una nueva pareja es precipitado si no se está emocionalmente en condiciones de dar lo mejor de sí, y si no se ha superado totalmente la relación anterior.

Se corre el riesgo de unirse a otra persona para llenar un vacío por soledad, por miedo, necesidad o simplemente por despecho, y estas no son las mejores motivaciones para iniciar una relación.

Se da el caso de personas que pierden una relación amorosa y esperan dos o tres años, lo superan aparentemente y se enamoran nuevamente. Luego, un día se encuentran con su "ex" y "reabren" sus sentimientos y entran en conflicto. No saben si continuar con el amor actual o reiniciar la querencia anterior. En este escenario es necesario analizar y de manera honesta responderse, algunas interrogantes que le ayudarán a aclarar su situación y salir del trance.

En primer lugar, en relación a su pareja actual debe preguntarse: ¿Qué siente verdaderamente cuando está con ella? Si considera que no está enamorado de ella, entonces ¿Por qué ha permanecido años a su lado? Pregúntese si igualmente sentiría que no ama a su actual pareja, o es un sentimiento que surge a raíz de la reaparición de la otra.

Pensando en su ex, pregúntese: ¿Cómo fue su relación y si el motivo de terminar puede hacerse de lado en este momento y tener una relación estable?... Si tanto se amaban, entonces ¿Por qué han estado separados todo este tiempo y han podido seguir adelante con sus vidas? ¿Cómo sería una nueva relación entre ustedes, estaría usted dispuesto a dejar todo lo que ha construido con su nueva pareja, y comenzar de cero una -prácticamente- "nueva" relación?

Analice las ventajas y desventajas, los pro y contra para que se aclare y tome la decisión correcta. No reinicie una relación con su anterior pareja sin haber terminado su actual vínculo.

Sea honesto con ambas parejas y con usted.

Autoría: Psc. María Mercedes de Gessen
http://www.psicologiaparatodos.com/

martes, 30 de agosto de 2011

¿Qué es realmente el duelo?



¿Qué es realmente el duelo?


Yo no sé (a ciencia cierta), lo que significa etimológicamente la palabra: “Duelo”, pero lo que sí me queda claro es que de alguna manera indica: Dolor, claustro, tristeza, luto y sufrimiento, por que es un sentimiento del alma, que duele, y duele “despacio”, a su vez, ese sentimiento de dolor profundo, se debe a algún tipo de pérdida que por supuesto es inesperada para el ser humano que muchas veces no está preparado ni capacitado para manejarla. ¡Cuando se sufre, todo es lento!, pero hay duelos o dolores más profundos y prolongados que otros, y aquí el factor tiempo, es el mejor aliado para quien atraviesa el dolor de una pérdida irreparable.

Algunos entendidos en la materia, como la Dra. Margaret Mead, antropóloga cultural estadounidense (1901-1978), aseguraba que el duelo es una respuesta afectiva o sentimental a la pérdida de lo que más se ama, puede ser un objeto muy querido, una persona muy amada, o una situación cualquiera donde la circunstancia de algún impacto inesperado, ha causado una herida psicológica profunda, un rompimiento interior que a veces no se puede explicar con palabras humanas, sea que le han lastimado amargamente el amor propio, o le han afectado brutalmente su status social, laboral, académico, familiar, etc., o simplemente un fuerte desplazamiento de emociones encontradas (disonancia cognitiva), con la cual tiene que lidiar la persona doliente, aún bajo los efectos depresivos consecuentes de su gran dolor inenarrable.

Por otra parte, tenemos la opinión muy personalizada del Dr. Ramón de la Fuente Muñiz, Psiquiatra Mexicano (1921-2006), Fundador del Instituto Nacional de Psiquiatría, y unos de los pilares de la medicina en México, profesor emérito de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien en su libro Psicología Médica, cita los trabajos del Dr. Sigmund Freud (Padre del Psicoanálisis), para referirse al duelo como proceso psicológico, a las rupturas de las ligas de los apegos y al proceso de adaptación, reforzamiento o recuperación, veamos:

“¿Qué ocurre cuando la muerte nos separa de una persona querida? Si la muerte es súbita e imprevista, la reacción inicial es de incredulidad. Nos resistimos a aceptar el hecho irreversible. Algunas personas sufren un estado de Schock. Cuando la muerte de un ser querido no es súbita y ha sido imaginada muchas veces, el evento es menos traumático. La reacción humana inicial ante la pérdida inesperada es su negación. El proceso que se inicia con la negación del hecho, culmina con su aceptación y el restablecimiento del equilibrio. La fase siguiente es un estado de excitación, alarma, inquietud e hiperactividad, acompañado de alteraciones fisiológicas, tales como insomnio, pérdida de apetito, palpitaciones, depresión, apatía, lágrimas silenciosas, etc. La aflicción generalmente no es continua, sino que “viene por oleadas”, en el proceso de adaptación o búsqueda del objeto o sujeto perdido, o como comúnmente se cree, que las gentes tratan de buscar otras cargas afectivas sustitutas para “Llenar ese vacío que ha quedado en el corazón”.

¿Pero qué pasa cuando las personas atraviesan otro tipo de duelos profundos, como por ejemplo: Enfrentar regaños injustificados o humillaciones tremendas de manera inesperada e inmerecida, tener que agachar la cabeza ante las faltas de respeto, o exigencias desproporcionadas e injustas, alteración de normas de moralidad y sano juicio, patanerías de gente inconsciente, indolente, inmadura e irresponsable, prepotente y abusadora de su poder, como si toda la vida les fuera a durar ese “poder”. ¡También es un dolor muy grande tener que aguantar (por necesidad o por hambre), ese tipo de agresiones morales y psicológicas, contra la individualidad y el civismo humano.

Esto sucede muy a menudo en las grandes empresas laborales o instituciones públicas de algunos países del mundo (¿Para qué decir nombres?), donde muchas jovencitas tienen que soportar toda clase de morbosidades de sus superiores, o también las personas de la tercera edad que son arbitrariamente explotadas con trabajos forzados, cargas de trabajo exagerado con horarios extras y sin recibir ningún tipo de incentivo, salario o remuneración a cambio. Pero los pobres “viejos”, aguantan vara (como se dice coloquialmente), gracias a su capacidad, experiencia y constancia y se les van sus últimas fuerzas en la espera de ver llegar una entradita monetaria extra para llevarla a su hogar, misma que llega a medias (como si fuera una limosna), o lo que es peor, no llega nunca. Esa es otra forma de ir muriendo en trocitos de vida dolorosos cada día, con un sufrimiento callado que se convierte en duelo impotente y permanente ante las injusticias humanas del flamante pero increíblemente dañado siglo XXI del planeta tierra. Eso es todo.

Con mis respetos y cariño siempre,
Doral.

martes, 23 de agosto de 2011

La carta. (del baúl de los recuerdos)


La carta.
(del baúl de los recuerdos)

Buenas tardes amada mía, o prefieres, SEÑORA MIA, no importa… sólo, quiero saber de ti, si no quieres dirigirte a mí, lo entenderé, pero lo que escribes… eso no me lo quites, por favor, por lo que mas quieras, toma las decisiones que desees, estás en tu todo tu derecho, sólo te pido, cuando recibas mis comunicaciones dime solamente: “Recibido” y sabré que lo leíste, como haré yo con lo tuyo, pero por DIOS, no quiero perderte, ya mucho es el peso que llevo encima y que me acompañará toda mi vida, no tengo la facilidad tuya de utilizar palabras y metáforas, esto es lo que puedo articular en estos momentos, no te diré cómo estoy porque ya lo sabes, sólo déjame oír tu respiración cuando recibas mis llamadas, sólo eso me tendrá vivo, perdón por todo… por todo, por hacer que sufras por alguien que no hizo lo que debió, ni lo que se prometió, perdón, gracias por todo… gracias por tu amor… gracias por existir, ¡te amo!

Respuesta:

A casi un mes de la fecha que trae esta carta, la leo ahora y también la anterior donde tú mismo te contradices y de paso me agredes de la peor forma: Me dices que soy una aprovechada plagiaria de tus letras y que yo me he dedicado a “robar” tus “supuestos poemas de amor”… ¡Por Dios! ¿Robarte yo tus poemas de amor, cuando las mismas letras son universales?, ¡Qué iluso quieres aparecer frente mí!

Reconoces abiertamente que no posees la habilidad para expresarme lo que realmente sientes, aduciendo que yo sólo soy un laboratorio donde experimento con sentimientos ajenos, incluyendo los tuyos, y yo te pregunto: ¿Realmente tiene sentimientos alguien que se expresa como tú lo haces, sin pensar siquiera en el veneno que escupen sus letras o sus palabras?, ¡Qué equivocado estás!, y ni siquiera sabes que lo sabes.

Siempre he tenido el valor de decir lo que siento tal cual soy: A veces triste, a veces alegre, a veces nostálgica, a veces niña, a veces mujer, pero las más… carcajeándome de las locuras que escribo, ¡Pero siempre siendo propia, siendo yo, y jamás copia barata de nadie!. Quizá mi principal error fue saturarte de cosas escritas, soy una loca de las letras y sabes perfectamente que le escribo a todo; es mi vicio, y lo sabes, escribir y maquillar con letras doradas todo lo que tocan mis manos... y hasta a una piedra del camino si me tropiezo con ella la levanto y la llevo a casa para escribir sobre su piel, ¿Cómo puedes pensar tan mal de mi?, ¿Con qué derecho pretendes lastimarme de esa manera?

He necesitado tiempo para asimilar las puñaladas recibidas por la espalda, y aún así, te expliqué con lujo de detalles porqué ya no quiero recibir nada de ti. Fueron muchas cosas juntas, y todo junto enloquece a cualquiera, pero nunca te mentí, nunca te engañé, nunca te plagié, ni a ti ni a nadie en ningún sentido, por el contrario… a ti te consta mi lealtad inquebrantable y sé que recordarás todo lo que te comentaba siempre: Mis desengaños, las traiciones por las cuales atravesé, golpe tras golpe, pedrada tras pedrada y en ti confié, vacié mi corazón como nunca lo hice con nadie porque creí que eras un hombre diferente y me equivoqué, ¡Lo reconozco! Fuiste tú quien más daño me hizo ¿Por qué?, ¡No lo sé! No había necesidad de tanto embuste, ni de tanto “pancho” si desde un principio me hubieras hablado con la verdad, te habría entendido créeme, ¿Pero qué vas a entenderme tú a mí?, puf… necesitarías estar dentro de mí para saber cómo me siento, me dolió mucho tu doblez, tu falsedad, ¿por qué motivos ilusionarme, cuando tu sabías que lo nuestro no podía ser? ¿Por qué? ¿Por qué por Dios Santo?, ¿Qué tan estúpida se me veía la cara?

Muchas cosas se rompieron dentro de mí; me dejaste (otra vez), suspendida entre en el cielo y el infierno, tal como me encontraste, y lamento mucho en verdad el tiempo perdido, sin embargo… ¿sabes? Mi corazón algo intuía muy en el fondo de mí, interiormente algo me indicaba que lo nuestro no podía ser, pero aún así quise seguir, estúpidamente ciega, incrédula, desconfiada, herida, rompiendo otra vez mi propio orgullo, pisoteando mi dignidad incluso, me las jugué a una sola carta, me aferré a ti sin importarme nada porque mi fe era más grande que todo, incluyendo la misma distancia geográfica que nos separa (era tan grande mi desamparo emocional), que me conformé con tus migajas de letras, me conformé dije, con una o dos líneas de tus letras cargadas de falsedad, y de halagos traicioneros, cada vez que se te daba la gana.

Un “amor” demasiado cómodo para ti, un amor cibernético en el que a mí se me fue en trocitos la mitad de mi vida, ¿Eso era lo que tú buscabas para divertirte?, pues gózate porque lo lograste con bastante éxito, controlaste a tu gusto la relación sin que tu esposa y tu hija se enteraran de tu doblez cínica, alevosa y ventajosa, y yo… una pobre ilusa a la que podías engañar y burlar a tus anchas, con tus falsas promesas, cuando yo más queria creer en ti, dándote más importancia de la que realmente tienes, ¡Tú no vales nada!, dejaste que tu musa soñadora, estúpida se formara cada día, tantos castillitos en el aire, dándole vida a mil ilusiones y envejeciéndose en la espera inútil de verte llegar o de tu palabra escrita. ¡El mayor crimen moral contra una mujer enamorada! ¡Asesino de sentimientos!... Niño del mal, ingenuo fraudulento y pretencioso, que después de todo, nunca conoció ni siquiera la piedad.

¿Pero sabes qué?, Dios que es tan grande en su misericordia divina hizo que quedaras atrapado en las redes de tu propio juego, te enamoraste de verdad... TE ENAMORASTE DE MI, y bendito sea el Cielo con todo su Poder y Gloria, porque tarde o temprano todo cae bajo su propio peso, mira tú; yo sigo viva a pesar de todo: "Amor que no mata fortalece" –dicen- Aprendí a vivir sin ti, aprendí a resurgir gloriosa de entre las cenizas como el Ave Fénix de las Sagradas Escrituras, ahora tienes tú que aprender a seguir sin mí... tienes muchos motivos para seguir, y ya no es mi problema que tengas tan poca visión y tan ciega tu razón atormentada.

No soy tan indolente ni tan pasiva como tú me catalogas en esa carta, yo no te deseo ningún mal a pesar de todo, ojalá que sepas algún día valorar lo que aún tienes: Tu señora esposa, tu hija, tus amigos, tu país, tu cultura, tu mundo. Trata de olvidar tantos recuerdos y recupera tu paz como yo he recuperado ya la mía.

No te extrañe pues, que hoy rompa mi silencio y veas que no soy la “hiena de las letras robadas y ladrona de sentimientos ajenos”, como tú me apodaste. Qué tristeza sentí al saber en el concepto tan bajo en el que me tienes cuando me dices que soy una aprovechada y una oportunista, cuando escribo o vivo del dolor ajeno, y que cómo me atrevo a escribir de esas cosas porque yo no conozco ese dolor… ¡Por Dios!... no sabes lo que dices, ¿Qué puede saber un hombre como tú, cómo se siente una mujer como yo cuando se atreve a responder con el corazón abierto, pero con las manos vacías?

No sabes lo que dices, pero tampoco quiero discutirlo porque ya no me interesa lo que pienses o dejes de pensar de mí; trata de vivir y ser feliz con lo que tienes allá a tu alrededor, ubica tu vida, céntrate en algo o en alguien que te ayude a vivir y olvídate de mí, porque puedo ser todo lo que tú quieras, y hasta la tonta que dices que no siente nada, pero te entiendo porque el dolor y la impotencia nos hace decir cosas que jamás imaginamos, yo misma lo he vivido en los momentos más tristes de mi vida, aunque no tengo tan negro el corazón como para decirte que no lo siento… ¡Claro que lo siento! Por ti, por mí, y por todas las mujeres engañadas del mundo, pero cada quien recoge lo que siembra, dices que estás solo, ¿qué podría yo hacer ya por ti?.

Yo al menos tengo gente sincera a mi lado que me ama de verdad, gente que no tiene tal vez títulos ni cartones como tú, ni ha trabajado para instituciones armadas ni marinas de guerra, pero que sabe cortar muy bien la leña del campo sin tener la necesidad de herir más al árbol caído, y sabe apreciar tanto como yo, los primeros rayos del sol, bebiéndose el rocío de cada amanecer, así soy y así me conociste, silvestre o rupestre, sencilla o arcilla, una flor de peral o magnolia del campo, capaz de venerar el aroma de una colina, o sentir piedad por las olas del mar cuando se estrellan contra las rocas y capaz de admirar las cosas más triviales, que quizá para otros, no tienen ningún valor. Soy la que tiene a su lado gente que se conforma con mi mano amiga y me ofrece su hombro para que yo pueda secar mis lágrimas. ¿Puedo pedirle más a la vida, o a Dios?

¿Que no te quite mis escritos al menos?, ¿Para qué quieres que te siga escribiendo? ¿Para que incrementes tu deslealtad, tu burla soez o tu cinismo cruel?... ¿Para eso quieres también que te siga recibiendo tus llamadas telefónicas?... ¿Para llenarte hasta la saciedad de tu pobre obra barata? o ¿Para reclamarme que fui yo la que se aprovechó de tus sentimientos? ¿Que los llevé a mi laboratorio particular y sacarles provecho propio?.... No, gracias hombre cínico, rufián y traidor, ya no quiero más nada contigo ni nada que venga de ti.... Te di todo mi poder que hoy te quito ¡Porque no vales nada... basura!

Tropiezo de enseñanza fue porque aprendí lo que se siente ser una estúpida incondicional, hoy ni en sueños volveré a repetir ese curso de amargo dolor…¡Ese es mi precio! ¿Cuál es el tuyo para que me dejes vivir en paz?

Doral.

lunes, 20 de junio de 2011

El dolor emocional, realmente duele.




El dolor emocional, realmente duele.



Las nuevas investigaciones cerebrales revelan que la misma parte del cerebro que procesa el dolor físico también se encarga de procesar el dolor emocional.

Y esto explica (afirman los expertos), que de la misma forma como una lesión física puede causar dolor crónico, mucha gente nunca se recupera de una herida emocional.

El dolor emocional sabemos, puede adquirir muchas formas. Puede ser por el rompimiento de una relación, la exclusión social, o la forma más extrema que es la pérdida de un ser querido. Muchas personas que han experimentado este tipo de dolor extremo a menudo hablan de “un dolor en el pecho”, “un vacío debajo del esternón”, o de pensar que se están volviendo locos por tanto dolor.

“La gente que ha sufrido daños emocionales a menudo traduce ese dolor en algo físico”, afirma el profesor David Alexander, director del Centro de Investigación de Trauma en Aberdeen, Escocia y quien ha ayudado a sobrevivientes de desastres, incluidos en tsunami en Asia y la guerra de Irak.

“Hablan, por ejemplo, de que les explota la cabeza o de un dolor en el estómago. Es un paralelo muy fuerte”, agrega.

Y sin embargo, afirma el experto, las investigaciones médicas tienden a concentrarse en el dolor físico.

Supervivencia:
Un equipo de neurocientíficos de la Universidad de California Los Ángeles, (UCLA), está intentando cambiar esa tendencia centrando sus estudios en el dolor emocional.

Gracias a la nueva tecnología, dicen los investigadores: Ahora es posible analizar lo que pasa en el cerebro y en el corazón.

La doctora Naomi Eisenberger, ha logrado demostrar qué partes del cerebro se activan cuando sentimos dolor emocional.

La investigadora desarrolló un juego de computadora en el que deliberadamente se hace que los participantes se sientan excluidos.

Los escáneres cerebrales que se toman simultáneamente han revelado que el cerebro procesa de la misma forma el dolor que la persona siente al ser rechazada socialmente que el que siente con el dolor físico. Este proceso se lleva a cabo en una zona cerebral llamada corteza cingular anterior.

La investigadora cree que el dolor físico y el dolor emocional están relacionados de esta forma porque las relaciones sociales son cruciales para nuestra supervivencia como especie.

Enfrentado a una situación de peligro, un hombre solo, tiene menos posibilidades de sobrevivir que un grupo de humanos.

“El sistema de uniones, o redes sociales, está muy vinculado al sistema de dolor físico para asegurar que el ser humano permanece conectado de cerca a los otros”, afirma Naomi Eisenberger.

“Cuando se nos separa de una relación, o un grupo nos rechaza, es muy doloroso -agrega- así que intentamos evitarlo”.

El dolor físico es una advertencia de nuestro organismo para no hacer algo que nos hace daño, por ejemplo, caminar con un tobillo o una pierna rota.

El dolor emocional, afirman los expertos, también puede ser una advertencia, por ejemplo, para no volvernos a acercar a cierto tipo de hombre o de mujer que nos puede herir emocionalmente.

Y de la misma forma como el dolor físico puede volverse crónico, también ocurre los mismo con el dolor emocional.

Mary Frances O’Connor, otra investigadora de UCLA lo llama “pena compleja” y ésta, dice, ocurre en aproximadamente 10% de las personas que sufren la pérdida de un ser querido.

“Estas personas experimentan mucha amargura y enojo, y sienten que su futuro no tiene sentido. Además no pueden adaptarse al dolor con el paso del tiempo, como muchas otras personas sí lo hacen”, afirma O’Connor.

Los científicos sospechan que estas personas que no logran adaptarse al dolor, también son las que experimentan los mayores niveles de dolor físico.

Es por eso (afirman los expertos), que sí es posible morir de un corazón roto, o de una ruptura sentimental.

“Una persona tiene mayor riesgo de morir en los seis meses después de que perdió a un ser querido” afirma el Martin Cowie profesor de cardiología del Hospital Brompton, en Londres. “Y esta tendencia ocurre más entre los hombres”, agrega.

Esto se debe a que la gente que sufre una muerte cercana tiene más probabilidad de tener un accidente o de sufrir un infarto o embolia. Porque las hormonas que están involucradas en el estrés de la pérdida de un ser querido aumentan las posibilidades de que ocurran estos eventos, explica el experto.

Por eso (agrega), es muy importante identificar y tratar a las personas cuyo dolor emocional podría convertirse en dolor crónico y provocar una debilitante depresión o incluso la muerte.

Fuente: http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/news/

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