domingo, 3 de febrero de 2013

¿Porqué sentir temor de los cambios?




¿Porqué sentir temor de los cambios?


Sucede a veces que cada vez que se nos avecina un cambio en el terreno que sea: Casa, oficina, país, ciudad, colonia, barrio, e incluso un cambio de aspecto o de piel por la edad, etc.,  la primera expresión es de asombro, de desagrado, de pereza física y mental, de desaliento, de incógnitas revoloteando en las paredes de todos los pensamientos: ¿Y ahora qué va a pasar?, ¿Cómo voy que empezar de nuevo?, "Ya nada va a ser igual", "Otra vez a empezar una nueva vida", ¿Cómo me voy a ver o a sentir?, ¿Qué voy a tener que hacer?, etc.. 

Por supuesto que asomarnos a lo desconocido siempre genera miedo, temor, nervios, tensión, estrés y por supuesto presiones e incertidumbres que genera otras preguntas: ¿Qué voy a hacer ahora?, ¿Dónde voy a estar? ¿Hacia dónde voy a ir?, ¿Cuáles serán mis roles o mis funciones? ¿Qué va a pasar con este otro cambio en mi vida?, ¿Qué debo hacer, o no hacer? ¿Cómo me voy a ver?, etc.

Es apenas normal que cambiar de ubicación un estado físico, generará un diferente estado mental, ¿Porqué?, pues porque se trata de incursionar en otro Status, otro ambiente, otras circunstancias, quizá otro lugar y tratar tal vez con otras personas que no conocemos o incluso aprender de otro estilo de vida que ni remotamente nos imaginábamos que llegaríamos a vivir.

El problema es que está allí presente, todo un reto frente a nosotros, una nueva oportunidad de  revisarnos externa e internamente, y encontrar de inmediato todas las cosas y objetos de los que debemos emanciparnos antes de hacer el gran cambio: Aquí los apegos son los primeros en presentarse a recibirnos: "Son mis cosas, no tengo porqué dejarlas", o "Yo no quiero desechar ni tirar nada, porque todo me sirve"... aunque esas cosas ya estén para mirarlas y tirarlas.

Convendría allí mirar hacia adentro para sentir hondo y mirar claro, introyectarnos para saber qué es lo que realmente está pasando en nuestro interior, y cómo es posible que nos apeguemos a lo viejo, a lo caduco, a lo que ya conocemos demasiado, a lo que ya dominamos a la perfección y que nos ha mantenido estancados en una zona de confort muy evidente... ¡No queremos soltar ni abandonar esa zona de confort! ¿Porqué sucede eso?

Sucede eso porque no conocemos más. No conocemos otras formas de trato, ni a otras personas con diferentes caracteres , conductas o culturas, no conocemos otra forma de vivir. Siempre hay otras formas de hacer y ver las cosas, ¿Porqué no conocer primero antes de preocuparse anticipadamente?

Es como aquella persona que ya le llegaron sus primeras arruguitas al rostro,  se espanta, se preocupa, se angustia, se aterra porque nunca las había tenido y no sabe ahora lo que va a pasar con su rostro. ¿Qué puede pasar?, pues adaptarse o acostumbrarse a lo nuevo y buscar una forma nueva de adaptación, es decir, modificar conductas, romper paradigmas, construir nuevos esquemas mentales con los cuales estemos más actualizados con la nueva vida y las nuevas circunstancias de vida, ¿Porqué sentir temor de los cambios?... Vamos, anímate, si no lo intentas, ¿Cómo saber de lo que eres capaz?, sin no lo haces tú, ¿Entonces quién?, si no lo haces ahora, ¿Entonces cuándo?.

Con mis respetos y cariños siempre,

Psic. Dora Lidia Pérez Rochín (Doral).

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