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viernes, 24 de octubre de 2014

QUE TUS SENTIDOS NO TE ENGAÑEN



QUE TUS SENTIDOS NO TE ENGAÑEN

Verlo salir a escena atemorizaba a cualquiera.  La reacción del público de la lucha libre de inmediato se dividió:  Mientras unos lo apoyaban con gritos y puños cerrados al aire, otros lo abucheaban y le gritaban groserías.   Se trataba de un hombre de piel negra y cabeza rapada de dos metros de altura y mirada amenazante.  Sus brazos musculosos eran del ancho de una sandía -y no exagero-; tenía barba como piocha y una gruesa cadena al cuello. El público enloqueció.  "Me lo encuentro en la calle y me muero", le comenté a la persona que nos invitó a mi esposo y a mí, que conocía muy bien a todos los luchadores. "Pues no me lo vas a creer, pero este luchador es un pan de Dios, todos sus compañeros lo quieren mucho", me respondió. ¡No lo podía creer! Pero cuando supe lo anterior, mi percepción cambió por completo.

LA PERCEPCIÓN LO ES TODO.
En realidad lo que el cerebro nos envía como información a través de los cinco sentidos es una ilusión. Lo que  experimentamos como real, no es del todo real.  Cuando no tiene información, el cerebro emplea todo tipo de atajos y estrategias ingeniosas neuronales para llenar los huecos.  Creemos que todo lo que vemos, saboreamos, tocamos, olemos y escuchamos es acertado; más no siempre es el caso, según dice el doctor Jack Lewis en su libro "Sort Your Brain Out" (Ordenar su cerebro afuera).  Lo curioso es que sólo la parte central del campo visual es clara como el cristal.   Todo lo demás  creámoslo o no, está borroso.  Sólo el centro de la retina llamada fovea, puede ver en color, el resto lo capta en blanco y negro y en todos de gris.

HAZ LA PRUEBA.
Estira los brazos frente a ti en el centro de tu campo visual y coloca los pulgares juntos hacia arriba, esa es precisamente el área que la fovea puede cubrir, sólo ahí detecta los colores.  Entonces, te preguntarás por qué puedes ver color en la periferia.  La razón es que tus ojos se mueven constantemente para obtener con la fovea "fotografías" con una resolución mayor, así como información a colores. ¿No es increíble?.  Además estos movimientos son tan sutiles y rápidos que no los percibimos.  Si no estás convencido, intenta lo siguiente: Cubre tu ojo izquierdo con el ojo derecho de la "O" de abajo. Ahora, lentamente acerca el periódico hacia ti.  Verás que en algún punto, antes de que tu nariz toque la página, la "X" desaparece.  Este punto ciego siempre lo has tenido, más tu cerebro llena los espacios de información a través de la percepción.

ASOCIAR vs ASUMIR.
Como vimos, sólo por asociación asumimos que algo es real  y nos cegamos a la verdad. Veamos hasta qué grado: Una mañana fría en el metro de la ciudad de Washington se escuchaba a un hombre tocar el violín, tenía una caja de cartón al frente para recibir monedas. Durante 43 minutos el hombre tocó sin parar.  De las casi cien mil personas que pasaron frente a él, sólo un puñado se detuvo a escucharlo -curiosamente varios niños-, el resto pasó indiferente al talento. Sólo le dieron 32 dólares.  Resulta que quien tocaba era nada menos que Joshua Bell, uno de los violinistas más famosos del mundo, quien hacía tres días había abarrotado el Boston Simphony Hall con el costo de entrada a un promedio de 100 dólares.

Podemos ver que el contexto dentro del cual obtenemos la información tiene mucho que ver con lo que asumimos como real.  Además, lo que los sentidos perciben como vista, sonidos, gusto, tacto y olfato son meramente creados por el cerebro a falta de una información completa y no reflejan la realidad de las cosas.

Así que no te dejes engañar por lo que tus sentidos te informan.

Autor:
Dra. Gaby Vargas.


jueves, 9 de enero de 2014

LA ESCUELA DE LAS DIFICULTADES



LA ESCUELA DE LAS DIFICULTADES

La escuela más eficaz en el mundo, es la "escuela de las dificultades".  Sus catedráticos, sus grandes maestros, son los sufrimientos, los fracasos y las derrotas. Por eso se dice comúnmente que la mejor universidad del hombres es la vida.

Su campo de experimentación es -a más de la vida- el mismo universo. En esa escuela se aprenden las verdades que desarrollan los espíritus de los hombres y dan sentido real a su vida.

En esta escuela, el libro que se estudia es la propia vida, y este libro cada quien lo va escribiendo lentamente.  Puede constar de una sola lección o contener muchas lecciones, según utilicemos nuestra inteligencia, según la agudeza de nuestra comprensión.  

De todas maneras, ese único libro basta para que comprendamos todo lo necesario para nuestra felicidad. Cada dolor, cada caída, cada error es una lección severa.  Si se aprende luego, equivaldrá a una espina menos.

Cuando algo no sale como nos lo esperábamos, solemos echarle la culpa a Dios, o al destino, o a la vida o a la gente, y eso no procede ni corresponde así, somos nosotros los perversos que no partimos de la virtud por amor a nuestras zonas de confort y a los placeres.

Si sembramos risas, cosecharemos rosas, si sembramos amor, nuestros campos se verán cubiertos de flores y frutos de amor.  Si arrojamos en el surco semillas de odio, de antipatía y de injusticia, veremos que el fruto es idéntico a la simiente.

Todos los hombres nacemos con la aptitud necesaria para ser felices; no somos perfectos, pero si perfectibles. Y toca, a cada uno, aprender las lecciones que se dictan en la escuela de las dificultades.

Es importante que en toda crisis, en toda dificultad que nos detenga, veamos una oportunidad para crecer, y en los momentos en que más negro lo veamos todo, tengamos fe y esperanza porque es precisamente que cuando más oscura está la noche en nuestra alma, es cuando más cerca estamos del amanecer.

Autor: 
José Ramón Díaz Fonseca.

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