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viernes, 3 de septiembre de 2010

¡Mujeres de velo grande!




¡Mujeres de velo grande!

El corazón de la mujer es como una hermosa llamarada que arde siempre al compás de sus emociones, porque ella es la ninfa celestial más emotiva y sensible que vive siempre con los pies en la tierra, pero suspendida a veces entre el cielo y el infierno. ¿Porqué a la mujer se le vincula siempre con el sacrificio y el sufrimiento? observemos este aspecto tan interesante que quizá nunca se nos ha ocurrido investigar de manera muy particular.

Estamos en pleno Siglo XXI, y aún existen secretos y secretorums vedados para la mujer, ella vive su vida a la buena de Dios, a la deriva de las circunstancias, o como Dios le da a entender las cosas en su corazón, pero sin que nadie se haya tomado la molestia de enseñarle los modelos más apropiados para ser mujer, para no sufrir tanto al dar a luz, para aguantar las manías del marido borracho, de soportar las tempestades que son causa del trayecto de la adolescencia de sus hijos y por si esto fuera poco, tener que soportar los molestos cólicos mensuales, el pesado quehacer diario de la casa y los pies hinchados durante nueve meses de cada gestación.

Son muchos los elementos que la mujer ha convertido en un compromiso o deber ineludible de su cotidianidad, sufre y se desespera cuando a veces tiene que estirar el tiempo y por más que el día tuviera 50 horas, ella las estaría rebasando porque siempre habrá pendientes que atender de manera suprema y urgente. Para ella, la prioridad principal siempre es y será eternamente su familia, sacrificando incluso su propio bienestar, sus deseos, sueños y necesidades muy individuales. Si el marido y los hijos ya comieron, ella se conforma con recoger las sobras y mientras lava los platos, se alimenta de ellas, dando gracias y sintiéndose feliz por el deber cumplido.

¿Pero qué pasa cuando a la mujer se le pasa el tiempo, se le van los años en esa rutina aburridora que parece no tener un futuro tan brillante como se anhela?

Hay miles de mujeres que mientras efectúan el hacer de la casa o preparan la comida, están allí, pero no están, su mente anda volando al mil por hora, montadas sobre su tapete de sueños sobre las nubes, o se quedan de pronto esperando que hierba el caldo mientras se abrazan fuerte a sus ilusiones y volvemos a la misma canción, ellas son como ninfas celestiales, proyectando su inocencia, sus fantasías, y fortaleciendo enormemente su gloriosa imaginación. Y vaya que algunas aterrizan de un santo sopetón, cuando ya se les quemó hasta la cazuela.

Son mujeres que viven bajo un velo muy grande, el velo de su pureza, su nobleza, su inspiración, su entrega, sus valores y aspiraciones más excelsas de ser mujer en todo el sentido de la palabra y con letras mayúsculas... "MUJER", porque merecen eso y mucho más.

¿Qué sentimiento pudiera sucederles que no conozcan ya?, si la mujer siempre está haciendo cursos y más cursos, seminarios, diplomados... ¡Y gratis!... ¿Cursos de qué?, Pues de economía, de decoración, de artesanías, de cocina, de lavado y planchado instantáneo, de enfermería, de educación, de jardinería, de administración, de organización, etc., y por si esto fuera poco, también tiene sus doctorados en comprensión, en ternura, en paciencia, en amor y muchos más, porque ella está preparada para curar las heridas de una rodilla y también las de un corazón.

Mujeres de velo grande, que son manantiales de silencio, trigales de inspiración como la fuente cantarina, como el canto del grillo, como la quietud de la noche, como un faro de luz, como una suave melodía, como un tono de color, como las hojas de los árboles danzando al compás del viento, como el pétalo de una flor, como el aroma del amanecer, como el murmullo apasible de un tranquilo lago, como la esencia de un sol asomándose por la colina, como el arcoiris, como las gotas de lluvia, como la presencia de Dios.

¿Y tu velo, cómo es?

Con mis respetos y cariño siempre,
Doral.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Internet: Identidad oculta



Internet: Identidad oculta

Fácilmente podríamos encontrarnos involucradas en situaciones similares a la historia que hoy les traigo, una historia real de Internet en la que se nos presenta una identidad muy distinta a la que realmente se tiene.

Elena y Víctor se conocieron por la Internet. Ambos son muy jóvenes, y afectos a la poesía, a la música, al diseño y a las artes de la literatura. Ella es una chica muy hermosa, inteligente, hábil para las relaciones humanas, muy recatada y más bien reservada e intimista, pero solícita y dispuesta. Él, un chico serio, formal, amoroso y entregado, muy sincero en sus afectos y un caballero en todo sentido.

La forma de relacionarse a través de las letras, contribuyó poderosamente a que naciera entre ellos un gran cariño, un apego tan grande que todos sus amigos pensaban: “Este arroz ya se coció”, pues no era difícil imaginar que aquél amor tan grande, terminaría en matrimonio, pues todos sus detalles, sus palabras, y sus acciones así lo demostraban, haciéndose evidente ante los demás, que habían nacido el uno para el otro.

El tiempo pasó, los amigos de la pareja, ya acostumbrados a verlos siempre juntos y amándose a la luz del día, adorándose con aquella convicción de que nada ni nadie podría separarlos, ya daban por hecho de que tarde o temprano, terminarían ellos uniendo sus vidas para siempre.

Elena posee un gran carisma, una habilidad tremenda, una gran capacidad intelectual para sortear todas las situaciones, y él, con su paciencia y nobleza de espíritu, siempre dispuesto a comprenderla y a esperarla, cuando por largas temporadas ella se ausentaba de la red, por supuestos problemas con su sistema de internet o con su computador, ya no era raro para nadie notar sus ausencias prolongadas y según ella, involuntarias.

Ellos por supuesto cuidaban mucho de que nada ni nadie interfiriera más allá de lo permitido en su relación amorosa, manteniéndola siempre intachable y a prueba de honradez y alta fidelidad, pues su comunicación era tan excelente, franca y abierta, que no había indicios para dudar y mucho menos para pensar que algo podría destruir su amor.

Pero como la mentira dura hasta que la verdad llega, un día Elena fue descubierta en su relación “misteriosa”, que ante su familia mantuvo “secreta” por tanto tiempo. El esposo de Elena fue quien descubrió la doblez de ésta; y su engaño, su traición, sus mentiras y su falta de ética humana, pues ni por sus hijos fue capaz de enfrentar la terrible verdad que seguramente le pesó como un bloque de cemento en el corazón al ser descubierta y que obviamente al ser descubierta, su propio esposo le retiró definitivamente el internet de casa.

Víctor desesperado, al borde de la histeria, y bajo una fuerte crisis emocional, la buscó por teléfono como un loco lastimado y confundido por su silencio, y sin entender qué había sucedido, porqué su amada había desaparecido tan repentinamente y sin darle ninguna explicación. Siguió llamándole incansablemente una y otra vez, hasta aquella noche que contestó el marido y la verdad se convirtió en una losa de concreto aplastante para su pobre corazón lastimado, traicionado y ya de por sí, herido de muerte.

Aquella dolorosa confesión del extraño tras el teléfono, dejó a Víctor en la más completa enajenación mental, sin saber qué pensar, qué hacer ni qué decidir. Él, ahora está sufriendo mucho y va ahora por la vida como una pobre sombra a la deriva de las circunstancias, sin creer ya en el amor ni en quienes le rodean.

Entregó su corazón a una mujer sin corazón y sin sentimientos, a una hiena que no supo ser madre, ni esposa, ni novia, ni amante, ni una dama, pues no tuvo el valor para hablarle a tiempo con la verdad, Víctor la habría entendido por el inmenso amor que le tenía pero con su amor, también quedó rota en mil pedazos la confianza y el respeto que por tanto tiempo le profesó.

Víctor nos escribe desde su mundo aparte, llora como un niño ante su derrota, su tristeza y su frustración. Sus palabras nos llegan cargadas de un dolor inenarrable, él espera que sólo un milagro del cielo, pueda ser capaz de hacerle olvidar el infierno en el que se ha constituido su vida, por haber creído en el corazón de una mujer que no merece ser considerada como tal. –qué ironía tener que decirlo así-

Si tú amiga lectora, conoces el dolor de la traición, conoces lo que se siente pasarse las noches y los días con la mente en blanco, bloqueada y aislada del mundo por tu desilusión y cansada por no poder entender el porqué suceden estas cosas.

¿Qué palabras tendrías para alguien que vive una situación así?¿Lo has vivido tú?¿Has utilizado, o utilizas una falsa identidad en Internet? Y, ¿Por qué?

Cuéntanos tu experiencia, o danos opinión.
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Con mis respetos y cariño siempre,
Doral.

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