martes, 18 de agosto de 2009

Hay muchas formas de decir: ¡Te Quiero!



Hay muchas formas de decir: ¡Te Quiero!



Una de las cosas más hermosas para muchos seres humanos (esencialmente para la mujer), es tener la facultad excelsa de saber cómo expresar sus más profundos sentimientos, y saber tocar las fibras más íntimas, las más sensibles del corazón de sus seres queridos.Sin embargo; no todas las personas pueden, saben, o quieren exteriorizar lo que sienten.

Para esas almas intimistas, ermitañas, solitarias, desconfiadas y de cierta forma “hurañas” e “inexpresivas”, significa un reto muy grande, muy difícil abrir los arcos fuertes de sus sentimientos para poder decir: ¡Te quiero!, tal pareciera que temen decirlo.

Y es que la verdad no es nada fácil decir: “Te quiero” en tales circunstancias, ni en ninguna otra circunstancia, a menos que se trate de personas muy enamoradas(os), o que haya una relación muy estrecha, muy afectuosa y de muchísima confianza con el ser amado. En el caso de los novios por ejemplo, es el hombre quien más repite verbalmente esos “Te quiero”, la mujer lo expresa con sus caricias, con sus miradas, con sus atenciones y sobre todo; con su forma tan absoluta que posee ella para entregarse en cuerpo, alma, sentimiento y razón.

Podría decirse que no hay forma mejor ni más grande de amar, que entregarse de tal manera: Con hechos, más que con simples palabras, aunque éstas sean muy hermosas, sin embargo; entre una forma y la otra, siempre hará falta un ingrediente principal, la quinta esencia de la vida, que es “El Amor”Hay muchas formas de decir “te quiero”, pero ninguna sería suficiente si no lleva impreso el candor exquisito de una mirada, la subyugante caricia de una sonrisa de complicidad, el eco sublime que emana la voz amada directo al oído, y el roce sereno, amoroso de las manos, buscando con avidez el contorno de los labios más deseados.

Es elevado ver florecer esa magia divina, esa corriente magnética que se da entre dos seres humanos, que tocan los dinteles del cielo con su amor que los diviniza, al escuchar incluso, campanas en su corazón, cuando se dicen: ¡Te quiero!… o “Te amo” sentir que son amados(as), aceptado(as), respetado(as) y valorado(as) en todo sentido.El problema que a veces se presenta, es que las mujeres a veces esperamos más de lo que el hombre puede darnos y sufrimos terribles tormentos, grandes crisis emocionales, dudas, decepciones y frustraciones y hasta fricciones por ello.
Hay señores de naturaleza tan pasiva, que se les tiene que sacar las palabras con tirabuzón, casi no les gusta hablar, pero eso no indica que sean indolentes ¡Claro que también sienten! Y que no lo expresen como lo hacemos las mujeres, tampoco indica que carecen de sentimientos. ¡Aprendamos a reconocer la diferencia!

Es muy hermoso saber decir: “Te quiero”, pero más hermoso es demostrarlo a tiempo y con hechos. ¿De qué servirían las palabras si no hay congruencia con las conductas humanas? Se le puede decir a un niño, a un gato y a un perro “te quiero” y puede que ni el niño, ni el gato ni el perro lo entiendan si no acompañamos a esas dos palabritas con un gesto de cariño, de atención, de interés, de respeto y por supuesto de amor en cada detalle.

Pero también hay seres sin escrúpulos, que para obtener algún tipo de beneficios propios, utilizan mucho este término de “te quiero”, lo gastan con mentiras, engaños, chantajes y falsedades, devaluando su autenticidad y demostrándolo con ello hasta la saciedad en sus necedades.

Por lo tanto, el saber decir de corazón: “Te quiero”, es un acto heroico de almas muy nobles, muy sublimes y muy elevadas, implica una buena dosis de amor angelical en el corazón, un instinto protector a flor de piel y una extensa gama de sentimientos hermosos, siempre dispuestos a darlo todo, sin tener la necesidad de recibir nada a cambio ¿Para qué esperar algo a cambio, si en la alegría de dar radica la mayor correspondencia?


Con mis respetos y cariño siempre,
Doral.

¿Mujeres pasivas, o posesivas?



¿Mujeres pasivas, o posesivas?


Derivado de muchas noches reflexivas, he podido observar a una de las cosas más raras que parece casualidad, pero no hay tal casualidad, sino toda una causalidad. Veamos:

A nuestro planeta le pusieron por nombre: "Tierra" (ese es un nombre de mujer, qué curioso), siempre gira alrededor del sol, pero primero tiene que girar a fuerzas, alrededor de su propio eje, dependiendo de él, ¿cierto amigas? Entonces se me ocurrió preguntarme si este fenómeno que es tan natural, tendrá algún vínculo secreto misterioso asociado con nosotras las mujeres…Lo digo observando lo siguiente:
La mujer normalmente tiende a siempre depender del Amor (nuestro sol interior), pero idealizándolo en su eje principal que es el hombre. ¿No les parece una coincidencia muy grande?

¿O será acaso una casualidad y no una causalidad?

Sería interesante reflexionar profundamente en ésto: La tierra “aparentemente” es una esfera pasiva, suspendida en el espacio, en el cosmos, parte importante de nuestra galaxia o vía láctea o sistema solar de Ors, o como quiera que le querramos llamar, que para el caso resulta lo mismo. Es un planeta lleno de mares tranquilos y tormentosos, valles y horizontes encantados, que se pierden de la vista humana con la puesta del sol, igual que le sucede a la mujer, se deprime y se apaga cuando se le fue su gran amor.

Pero la tierra no es pasiva ni autónoma, ella depende de leyes de atracción, rotación y traslación, mismas que están en constante movimiento, y también tiene sus capas energéticas, o escudos de protección, para aislarse de los elementos “raros” provenientes del universo, igual que le sucede a la mujer, se protege cuando algo altera su propio sistema orgánico.

La naturaleza humana de la mujer amigas queridas, también refiere los mismos signos, síntomas y fenómenos, pero de manera microcósmica en su universo interior. También padece cambios bruscos de carácter ante las inclemencias del tiempo y su cotidiano existir. Pero lo importante de todo ésto, es asomarnos valientemente a ese universo interior que todas cargamos adentro.

Una mujer pasiva, serena, ubicada, centrada, inteligente y sabia, tendrá más oportunidades de asimilar las vicisitudes de la vida, de aprender de las grandes crisis, porque nos guste o nó, siempre habrá algo o alguien que nos haga sufrir en la vida, y de lo que aquí se trata es de rescatar la savia o sabiduría bendita que nos proporcionan los errores, los tropiezos de enseñanza y los ensayos en cuestión.

Todo ésto, en comparación con otras mujeres que prefieren optar por ser posesivas, absorbentes, asfixiantes, atrapantes, seductoras y refinadamente imposibles de ser entendidas por sus compañeros de vida, sufren grandes tormentos y crisis emocionales y hasta parecen disfrutarlos. Prefieren quedarse con sus conflictos emocionales sin resolverlos. ¿Te has puesto a pensar mujer, si eres pasiva o posesiva con tu compañero de vida?

Los celos (por ejemplo) son comprensibles, es una reacción natural por defender lo que te pertenece, pero la falta de seguridad exagerada y la baja autoestima siempre lo echan a perder todo. Existe una enorme diferencia entre: Cuidar lo que es tuyo y ser dominante. Uno de los problemas más difíciles que puede enfrentar una pareja, se presenta si uno de ellos, o los dos son posesivos, ya que esto puede ser interpretado como falta de confianza, y puede resultar sofocante para el otro, sobre todo para él o la que ejerce este deseo de posesión.

¿Les gustaría mis bellas amigas, que comentemos estos grados de posesividad o pasividad?

Bien; adelante…
¡Espero sus valiosos comentarios!

Con mis respetos y cariño siempre.

Doral.

domingo, 16 de agosto de 2009

¡Reinas, sin trono y sin corona!



¡Reinas sin trono y sin corona!


Qué triste le resulta a la mujer cuando la vida siempre sigue igual. Hacerse parte de la cotidiana mecanicidad, con su rutina insípida y aburridora que no convence a la mujer, ni hace feliz a nadie, llevando a todos juntos al barranco del caos, de la desocupación social, de la crisis de valores, de la falta de iniciativas, de la limitación de nuevos bríos, de la falta de equilibrio cuerpo-mente, que hacen presa fácil a cualquiera (no sólo a la mujer), de caer en grandes crisis emocionales, crisis de amor, crisis de afecto, de aceptación, de displacer, crisis de salud física y psíquica, etc., porque para ella la vida siempre es y siempre seguirá… igual.

En este sentido, comentaba una buena amiga: “Estoy harta de vivir siempre lo mismo, mi vida ya no tiene sentido, estoy tan cansada y ya no tengo ilusión. El hombre se la pasa borracho, pasa totalmente de las necesidades que mis hijos y yo tenemos,no sabe ni por qué puerta de la escuela entran los chicos. Yo ya no sé si él llegará a comer o a dormir a la casa, nunca me avisa, hace lo que quiere, nos trata como quiere, y cuando le da la gana se acuerda que tiene una familia, ya perdí mi alegría, ya no tengo esperanzas, mis sueños se han quedado tirados en un cesto de basura, ya no puedo más”

Y seguidamente (como es obvio), es fácil imaginar que, si aquel hombre se la pasa ahogado de borracho, la mujer neurasténica se la pasa desahogándose con los pobres hijos que no tienen la culpa de nada, con el lavadero, con la escoba, con el trapeador, con los platos de la cocina, y hasta con el pobre perro que deja en la calle, y se le olvida que el inocente animalito también es parte de la familia. La mujer quisiera huir, desaparecer de la faz de la tierra y hasta emite su grito desesperado: ¡Paren al mundo, que me quiero bajar!

Pero en realidad de verdad, lo único que a la pobre mujer desesperada se le ha bajado allí, es la moral, el ánimo, la fuerza, la fe, la voluntad, la continuidad de propósitos, la autoestima, la guardia, y tantas otras cosas más, al haber perdido el rumbo de su vida dejándose tragar por la rutina y echándose la cola al hombro, resignada, sumisa y enclaustrada siempre en lo mismo.

¿Por qué?, pues porque depender del hombre en todo sentido, la ha limitado como mujer y eso significa devaluarse, anularse, mutilarse y perderse de nuevas posibilidades en otros ámbitos de vida que van más allá de las cuatro paredes de su triste hogar (si es que a “eso” se le puede llamar hogar).

En una situación similar, la mujer se vuelve nerviosa, temerosa, llena de ansiedad, de angustia, no sabe cómo funcionar en ningún terreno; ni físico, ni emocional, ni intelectual, ni social, ni espiritual, ni nada, y con más razón si después de mucho esperarlo, el hombre alcoholizado regresa a casa con sus constantes reclamos, la ridiculiza, la rebaja, la burla y la desprecia, no le permite ir y venir cuándo, cómo y con quien ella quiere, le daña sus pertenencias, ropa, joyas, muebles y otros, la ataca o la acusa con palabras soeces, la lastima con sátiras palabras hirientes, la persigue, la espía y la acosa, la limita económicamente, la aísla de familiares y amigos, la humilla, la atropella, la golpea, la abofetea, la pellizca, la jalonea e intenta estrangularla, la amenaza con armas o cualquier otro objeto que le causa daños, etc.

¿Qué hacer en un caso así?

Pedir orientación legal, atención médica, apoyo psicológico para ella y sus hijos, pláticas de auto-ayuda, solicitar a las autoridades, amigos o a la familia, un refugio temporal. Empacar sus cosas más importantes en una bolsa: llaves, medicinas, libreta de teléfonos, dinero, actas de nacimiento, matrimonio, etcétera y dejarlas en casa de alguna amiga o familiar, mientras se resuelve el problema de alguna manera.

Pero lo principal, es no olvidar que aunque tengas un mal compañero a tu lado, aunque te sientas cansada, aburrida y ahogada en la mecanicidad y la vida siga igual… Tú seguirás siendo una reina de la naturaleza, aunque no tengas trono, ni cetro ni corona, sigues siendo madre, sigues siendo hermana, hija, amiga, prima, sobrina… ¡Sigues siendo MUJER! Digna, Bella, e Inteligente para entender que nada justifica a la violencia intrafamiliar y que pase lo que pase y le pese a quien le pese, por siempre eres y seguirás siendo, la más hermosa de todas las flores del mundo… ¡Una Reina de Amor!, porque para eso naciste mujer amiga: ¡Para dar amor! por encima de todo lo que te pase en la vida. ¿estás de acuerdo?

Con mis respetos y cariño siempre,
Doral.

viernes, 14 de agosto de 2009

Un ángel llamado: ¡Mujer!



Un ángel llamado: ¡Mujer!


¿Cuántas veces en la vida nos hemos puesto a pensar en el por qué nacimos en determinado lugar, hogar y familia donde fuimos, somos o hemos sido tan felices o infelices?

¿Cuántas veces nos hemos preocupado por encontrar el sentido de nuestra vida al lado de las personas que más íntimamente nos conocen tal cual somos?

¿Conocemos la razón, causa o motivo del por qué nuestro hogar lo consideramos el lugar más seguro del mundo, sea ostentoso, regular o muy humilde?

Es muy fácil y cómodo pensar: "Así lo quiso mi destino", "No lo sé, esas son cosas de la vida", "Es un karma o un Darma haber nacido con esta familia", o en última instancia... Se nos ocurre pensar y decir que es Dios quien así lo quiso y punto. Está bien, no podemos asegurar cuál es la verdadera razón por la cual tenemos lo que tenemos y no lo que desearíamos tener ¿verdad?.

Es vital e importante darnos cuenta de un fenómeno muy privado: Todos los seres humanos desde nuestro nacimiento, nos apegamos al hogar y a los nuestros, sean considerados o desconsiderados con nosotros. El padre, la madre, los hermanos, los abuelos, los tíos, siempre nos duelen más que las personas ajenas y es normal, pues en casa tenemos un espacio muy nuestro donde podemos quitarnos los zapatos donde se nos de la gana y nadie nos dirá nada. La ropa tirada sobre la cama, y tampoco nadie nos dirá nada, el plato sobre la mesa después de comer, allí se queda y nadie nos reclamará nada, etc.

Salimos a los campos de toda actividad diaria y la casa se queda tirada de punta a punta... ¡Amén que ni al perro ni al perico le dimos de comer hasta nuestro regreso!. La pila de trastos sucios también deberá esperar, antes de servir la próxima comida para todos los miembros del hogar. Sí; tantas prisas, tantas angustias y todo revuelto a veces ... pero ¡Qué rico se siente regresar a casa, nuestro dulce hogar!

Algunas mujeres disponen de medios económicos para pagarle a una persona que les auxilie en los quehaceres del hogar, lavar, planchar la ropa, barrer, trapear, regar las plantas, el jardín y uf... qué descanso regresar a casa y encontrar todo ordenado, limpio y la comida preparada. Pero no todas las mujeres tenemos la bendita suerte de tener a alguien que nos ayude en los quehaceres del hogar y tenemos que levantarnos más temprano y ajustar más el tiempo para que nos alcance a cubrir la agenda diaria: El trabajo en la oficina, las compras del supermercado, recoger a los chicos del colegio, preparar la comida, limpiar la cocina, revisar los baños, darnos una vueltecita por las recámaras y recoger lo que nuestros "cicloncitos" dejan tirado, etc.

El hogar representa para toda mujer: Su santuario personal, donde habita, tiene y guarda lo más querido y valorado y es duro ser una inspirada ejecutiva doméstica que no se le pasa ningún detalle y todo tiene bajo su control, y a veces no basta, siempre habrá más cosas que dar y más cosas que hacer por los nuestros. No importa mujer, no te desanimes, sigue adelante, lo estás haciendo muy bien, tu esposo se siente orgulloso de ti, tus hijos de adoran, tu familia te reconoce interiormente todos tus logros, aunque pocas veces te lo digan, no esperes más de lo que ellos te pueden dar porque te sentirás frustrada ¡No lo hagas y recuerda que tú eres el corazón de tu hogar! Y tu casa… ¡Es la casa de un ángel!
Con mis respetos y cariño siempre.
Doral.

jueves, 13 de agosto de 2009

¿A dónde van los amores que mueren?


¿A dónde van los amores que mueren?
En la vida de la mujer hay muchas situaciones o causales de dolor, sufrimiento, incertidumbre, desesperación e impotencia atroz, y todas ellas muy diferentes, pero todas buscan una respuesta. Hay amores que mueren y en la mayoría de los casos, nadie sabe a dónde se van, ni en qué cementerio de la vida yacen, ni cuál fue el motivo real de que se hayan extinguido.

Para todo esto mis amigas del alma, existe una explicación científica que me gustaría compartir con todas ustedes, ya que la explicación es sencilla y posee cualidades que cualquiera de nosotras está en plena capacidad de entender, para despejar tantas dudas y salir de ese vacío existencial sin sentido que algunas mujeres dicen vivir. Sin embargo, siento que no hay tal vacío, más bien es un espacio lleno de tormentos emocionales desgastantes, enfermizos y contaminantes que agotan y anulan la fe de la mujer, dejándola con una tremenda anemia espiritual, cada vez que enfrenta una decepción amorosa.
La mujer abandonada, jamás se resignará a haber perdido a su hombre, y menos si lo amó, o lo sigue amando con todo su corazón y todo ser, si asegura que es el amor de su vida, el único, el que más le ha tocado las fibras íntimas del alma y al que por supuesto ella cree también ilusamente, que jamás va a poder olvidar.

Y efectivamente, lo demuestra día a día hasta la saciedad y se le nota con bastante éxito que no puede o no quiere olvidarlo ¿pues cómo no?, si todos los días con sus 24 lentas horas grises está pensando en él, se dedica a soñar con él, a estar aferrada a él, no quiere soltarlo, no quiere dejarlo ir, y los sentimientos de la mujer se van marchitando en ese sopor, ella se siente como si estuviera condenada a muerte y hasta piensa:

“Mi vida ya no tiene sentido”, “Qué voy a hacer sin él”, “No tengo hambre, no puedo dormir” “El era toda mi vida, por qué se me fue”, “Ya no voy a poder amar a nadie más”, “Se llevó mi corazón, ya no puedo vivir sin él” etc… Y así sucesivamente la mujer sigue macheteando su dolor y cantando la misma canción: “No puedo… ¡No puedo olvidarlo! y buscan remedios mágicos.

No hay magia en esto amigas queridas. Esto es algo muy serio como para ponerse a esperar que algo o alguien nos quite el dolor tan grande por causa del hombre amado que ya no está ni estará más a nuestro lado, y quizá no encontremos ese bálsamo terrenal que buscamos tan afanosa y desesperadamente, pero sí, la explicación de lo que la ciencia médica de la salud mental nos dice al respecto.

Miren amigas: “Todo lo que no se puede dejar, causa adicción”: se trate de hábitos, costumbres, vicios, sentimientos, pensamientos, gustos, placeres, apegos a cosas, o a personas, etc. Esos factores, o estructuras mentales, son elementos ligados íntimamente a la actividad de la red neuronal del ser humano. Son conductas aprendidas por el cerebro y la memoria a corto, mediano y largo plazo.

Esas neuronas en red, se están formando constantemente (aunque no nos demos cuenta), y conforme nos quejamos, nos lamentamos y nos desesperamos, las fortalecemos y también exigen cada vez más alimento, y sufren, se revolucionan y nos martirizan cuando se les deja de suministrar la droga, que tiene su puerto de entrada principal en el pensamiento.

¿Y de qué se nutre el pensamiento?

Se nutre de lo que vemos, de lo que tocamos, de lo que respiramos, de lo que comemos, de lo que sentimos, de lo que olemos, de lo que oímos. En síntesis, el pensamiento se alimenta de todo lo que puede percibirse y recibirse a través de nuestros cinco sentidos físicos. Recordemos que la biología y la inteligencia, son herencias que están vinculadas una con la otra, no son entes separados. Mente y cuerpo siempre van en el mismo paquete.

Conclusión: El amor no muere, son las relaciones sentimentales las que se terminan, porque las parejas no saben manejarlas adecuadamente y como es obvio la mujer sufre más porque es la que generalmente ama más.

¡Atrévete a cortar ese cable del sufrimiento mujer!

Ya no permitas más cortos circuitos en tu red neuronal. Cuando dices: ¡Alto…ya basta! estás cortando de tajo una red neuronal obsesiva, ya no se fortalece ni te martiriza, tú dejas de sufrir, y allí estás construyendo o formando redes neuronales nuevas, y por ende, forjando un destino nuevo.

Obviamente que para lograr todo esto se necesita de una buena dosis de fe, voluntad y perseverancia. ¿Estás dispuesta mujer?

Con mis respetos y cariño,
Doral.

miércoles, 12 de agosto de 2009

¿Qué pasa cuando el amor no es suficiente?




¿Qué pasa cuando el amor no es suficiente?


La mujer por naturaleza es una romántica y una soñadora incorregible. Gusta de hacer castillos en el aire y colgarse de las nubes del cielo para hacer piruetas que ni ella misma se imaginaba con cuánto éxito llegaría a darle vida a sus sueños más hermosos en el Don de ser mujer.

Pero hay sueños que suelen ser y resultar demasiado costosos, un precio que no todas las mujeres del mundo están dispuestas a pagar y mucho menos cuando el amor propio va de por medio y les es lastimado.

Algunas mujeres, en su afán de seguir soñando, se quedan suspendidas entre el cielo y el infierno, sin nada ni nadie a su alrededor de dónde “agarrarse” (sujetarse), y sufren horriblemente porque nadie las comprende, nadie las entiende y nadie se apiada de la forma como ellas están tratando de demostrar sus más profundos y caros sentimientos.

La mujer por naturaleza, es una enamoradiza porque ella misma es amor. Se enamora de lo más sencillo, de lo más fácil y algunas más valientes, se atreven a enamorarse de lo más difícil y hasta de lo que ellas mismas saben que les está más “prohibido” en sus vidas, no les importa, pasan por alto el qué dirán, el qué pasará y hasta el qué pensarán los demás, con tal de lograr darle vida a sus sueños de amor.

Y algunas mujeres afortunadas sí lo consiguen. Logran “atrapar” a ese hombre que les ayude a cumplir sus sueños, aunque este sea un hombre ajeno, o un hombre que ya está casado, que tiene sus compromisos de vida, una familia, un hogar, unos hijos que atender y hacerse responsable. Pero a la mujer no le importa, ella está enfermizamente obsesionada con sus sueños de ser feliz al precio que sea y no le importa (incluso) ser pisoteada por la sociedad, maltratada por las criticas y lapidada con palabras soeces: “eres una pájara sin-verguenza”, “te metiste con un casado”, “eres la querida, un plato de segunda mesa”, “no tienes dignidad” “le quitaste el marido a tu amiga” “te metiste con el novio de tu hermana” “eres una tipa descarada, no vales nada”, etc.

Y es allí, justamente en ese tramo del camino, donde los sueños de la mujer languidecen, donde de pronto y de golpe, ella se hace consciente de la magnitud y alcance de su error, al enfrentar la cruda realidad de los hechos, hasta dónde ha sido capaz de llegar sin pensar en las consecuencias de sus actos y todavía le quedan fuerzas y ánimos para preguntarse: ¿Por qué no es suficiente el amor que siento?

Pues caray, el amor que siente una mujer para lograr sus sueños, simple y sencillamente no es suficiente, porque para lograrlos está involucrando a terceras personas, y de pilón... personas que no siempre son las más indicadas desgraciadamente.

Aquí cabe aclarar algo importante: Cuando llegamos a este mundo, la vida ya estaba hecha, ya estaba establecida con normas, leyes civiles y eclesiásticas que rigen al planeta, como seguramente también hay otro tipo de leyes que rigen al universo entero. Y si nosotras como mujeres, no somos capaces de respetar las leyes terrenales y físicas que rigen a nuestro mundo, mucho menos vamos a ser capaces de entender y respetar cosas y causas de regencia superior (como por ejemplo las leyes divinas), que van más allá de nuestros sentidos orgánicos, que son los canales principales por donde percibimos todo lo que somos, sentimos y vivimos.

Entonces; se requiere de una buena dosis de entendimiento y comprensión para el amor mismo (que por cierto no tiene la culpa de nada), y darnos cuenta que ejercer un sentimiento tan elevado como lo es el amor, también conlleva leyes y un orden establecido, derivado de un alto porcentaje de conciencia, de respeto por los derechos ajenos, si es que queremos sentirnos mujeres dignas y sucesoras del saber vestirnos con los ropajes del verdadero amor.

¿Te enamoraste de un hombre casado o comprometido? Está bien, no pasa nada… ¡Es tu amor!, se te respeta porque aprendiste a amar, ¿pero aprendiste tú a respetar los derechos ajenos para proteger tu propio amor?, si no lo hiciste o no lo has hecho, entonces no te quejes de que te llamen: “pájara”, si en ti está modificarlo aprendiendo –repito- a seleccionar tus sueños y a respetar los sueños ajenos. Es la única forma de que llegues a sentirte orgullosa de ti misma, y de la forma en la que aprendiste a amar, pero sin lastimar a nadie y mucho menos a tu propio corazón primero.

Ya para terminar, sólo me resta compartirles una filosofía hermosa de un gran hombre que siendo un indio zapoteca oaxaqueño , llegó a ser presidente de la república mexicana, y fué conocido como "El Benemérito de las Américas", el Licenciado Don Benito Juárez García, quien con mucho honor decretó: "El respeto al derecho ajeno, es la paz".

Sea pues con todas vosotras amigas queridas, el respeto, el amor y la paz por siempre.


Salud y saludos,
Doral.

martes, 11 de agosto de 2009

¿Cómo cultivas tu corazón de mujer?



¿Cómo cultivas tu corazón de mujer?


Si observamos detenidamente y con sincera profundidad, las virtudes latentes que en potencia tiene la mujer dentro del corazón, nos daremos cuenta que son fuentes de luz purísima, capaces de lograr lo in-imaginable .

Vayamos hacia el paraíso perdido, un oasis inexplorado, que en su seno virgen nos ofrece su caudal generoso, un atractivo visual, lleno de encantos mil. Abramos brechas, hagamos caminos propios, soltemos la costumbre de transitar por caminos ajenos. ¡Atrevámonos a conquistar nuestro propio corazón que está apto para sentir y libre para dar!

Pero a la verdadera libertad amigas queridas, sólo se le puede encontrar en el rumbo que marca caminos distintos, llenos de perspectivas y una vida diferente a lo que ya nos es bastante conocido. Hagamos un alto en ese camino y asomémonos a horizontes anímicos de compresión creadora, en los que deja de existir el dolor y el sufrimiento.

El dolor en la vida es inevitable, ineludible, pero el sufrimiento sí es trascendible. Y cuando nuestra vida no tiene nada a qué aferrarse, ésta deja de ser vida auténtica, vida digna, con sentido. Ni la vida personal, ni la vida de interacción o de convivencia, pueden realizarse sin un apoyo que sostenga cimientos para una edificación sólida y firme de convicciones.

La mujer actual, ha perdido su capacidad de asimilación y le resulta difícil poner en práctica sus virtudes del corazón. La vida se ha tomado por otras cosas triviales, sujetándolas a un destino común o cotidiano: Nacer, crecer, casarse, reproducirse, comer, dormir y morir. O bién, amores ciegos, entregas devaluadas, renunciamientos obligados, sacrificios y luchas estériles, esa es la realidad de nuestro mundo en bancarrota de todos los valores.

Entonces, ¿Con qué cuenta la vida para aferrarse al sentido de existir?

La vida moderna nos hace carecer de un asidero seguro, y la existencia queda a la deriva de las circunstancias. En compensación buscamos cosas fatuas, ligerezas superficiales, modas absurdas, novedosos pseudo-recursos y evasiones, que generan gran confusión, grandes crisis emocionales dramáticas, en ausencia del tan ansiado sentido común.

Moral, valores, belleza, luz y virtudes, etc. son esencia y expresión de cultura auténtica en el corazón humano y si ello desaparece, es porque el cultivo del corazón se ha perdido. ¿De qué sirve entonces la abundancia de conocimientos, si no se sabe aplicarlos en el diario vivir?
Cultura es cultivarse, es cultivar el alma, es cultivo del corazón. No es un derivado de los conocimientos, sino una expresión de la sabiduría, emanada de la fe, y propiedad exclusiva de la fuerza poderosa de Dios en nuestro corazón.

¿Y cómo se cultiva el corazón de la mujer en especial?

El amor es el único recurso labrador... y el respeto, la savia fecundante, es simiente. Sólo se ama aquello que en verdad se respeta. Y no puede haber un respeto para la vida si no se obra de acuerdo a una elevada moral. Si se obvian los valores del espíritu a los valores materiales, lo más seguro es que la vida nos trague sin ser digeridos.

La vida es bella y muy justa para cada cual. Si procediéramos de acuerdo a este orden, equivaldría a actuar con sabiduría y es culto, porque de modo efectivo se cultiva el corazón para salvarse del naufragio total.

Si actuásemos así, de acuerdo al sentido propio de la vida, teniendo algo esencial de donde asirse de modo seguro y firme, sustentándolo en bases firmes de confianza plena en la fe, pero con hechos... ¡Que son acciones del corazón!, dejaríamos de ser cómplices de la barbarie que nos ha obligado a hacer dolorosa estafa de nosotras mismos, pero sobre todo, ¡Un camino lleno de espinas en nuestro corazón de mujer!

Pero estoy segura de que si las mujeres nos asomáramos por un sólo instante a la luz del corazón, (que es manantial de vida), estaríamos capacitadas, listas y dispuestas para asumir el derecho pleno a la libertad de evitar el sufrimiento que no tiene razón de ser ¿saben por qué?, porque la mujer no nació para sufrir, sino para aliviar el sufrimiento de quien se cruce por su camino y punto. ¿Quién dijo o dónde está escrito que está prohibido?

Con mis respetos y cariño siempre.
Doral.

lunes, 10 de agosto de 2009

¿Cómo superar la muerte de un hijo?




¿Cómo superar la muerte de un hijo?


“No sé dónde estás, pero quiero que sepas que pienso en ti al escribir esta carta aquí en mi soledad y con ojos de llanto, manos temblorosas y mi corazón doliéndome otra vez en el alma. ¿Cuántas veces me ha dolido el alma desde tu partida? -no lo sé- ya perdí la cuenta… ¡ha pasado tanto tiempo, pero jamás he dejado de amarte, mi Dios lo sabe tanto como lo sé yo.

¡Te amaba tanto, no entiendo por qué tuve que perderte! ¿Pero sabes?, En la oscuridad sedante de este tu hogar, vacío ahora por tu ausencia, te escribo esta noche, trato de hacer inventarios con las sombras de tus recuerdos, contando las horas grises del tiempo desde que no estás, y se acumulan los detalles que ahora tengo guardados en mi corazón para ti, aunque sé que nunca volverás.

He madurado en todo este tiempo, ya no soy la misma mujer. No importa que ni lo sepas ya, lo sé yo y eso me basta… ¡Te sigo queriendo!, me duele el tiempo sin ti, me duele el espacio que te separó de mi, me duele tu ausencia, me duelen las huellas de tus pasos que todavía escucho por toda la casa, me duele cuando te veo en tus fotografías ¡Me duele porque ya no estás!. ¡Ssstthhh, no digas nada!, estoy loca -ya lo sé- pero mi dolor es mío, a nadie más le duele, ni mi dolor, ni mis sentimientos que llevo muy hondos guardados en el fondo de mi corazón definitivamente para tí, donde nadie los pueda ver, ni tocar ni descubrir… ¡Jamás!

Mañana será otro día corazón, y quizá seguiré extrañándote y amándote más que nunca, pero no te preocupes todo está y estará bien, las lágrimas me confortan, me alivian y me lavan el alma, me dan fuerzas para seguirte amando en este silencio que a veces es tan tierno, sereno, tranquilo y en paz, como ahora lo es mi amor por ti. Sólo le pido a Dios con todo mi corazón, que aunque no te vuelva a ver, ojalá que aquí en mi alma solitaria… ¡No me falte tu recuerdo, nunca! lo voy a conservar intacto, limpio, grande y puro como el mejor de los regalos al desearte una vez más (estés donde estés), que no te vayas de mi corazón, y que te quedes conmigo, porque te quiero y te querré por siempre”

La presente carta es un testimonio vivo, de los miles que se viven a diario en el mundo, ¿cuántas mujeres sufren y seguirán sufriendo en silencio a quienes ya se han ido de sus vidas?

Pero amigas queridas: En el vasto mundo de las emociones, descubrimos que la vida está compuesta de momentos. Y que cada momento tiene su tiempo, su razón de ser, de existir y sus motivos para vivirlo. Pero el sentido, la atención, los valores, las muestras de afecto, la calidad y cantidad de todo lo que en esencia somos, son los indicadores emocionales que se manifiestan a través de las conductas humanas.

En este marco, es lógico pensar que cuando las personas enfrentan un desastre emocional tan severo como la pérdida de bienes materiales o la muerte de un(a) hijo(a), sus síntomas de angustia, dolor y desesperación les conlleva a estados de duelo lamentables que a veces suelen ser devastadores, muy críticos o muy prolongados.

La depresión no se hace esperar, los ánimos terminan en el suelo y todo eso les lleva a padecer de una apatía asfixiante como la desesperanza, pesimismo y mucho vacío existencial en su mundo derrumbado. Y es allí donde puede surgir una válvula de escape, en el aparato psíquico de la persona que está en duelo, llevada además por las presiones de tipo familiar y social, dividiéndose en estallidos emocionales tales como: El llanto, la rabia, la impotencia y la risa. Y cuando se llega a tal grado de desequilibrio emocional, el organismo también reacciona con descargas del cuerpo, tales como: Vómitos, diarreas y sudoración.

Pero vayamos más allá de estas reacciones somáticas: ¿Qué pasa cuando la madre (por ejemplo) permanece prolongadamente bajo ese shock psicológico, de haber perdido a su hijo(a)? ¿Cómo se arregla un corazón o una alma que tiene fugas? Del dolor se pasa al trauma, y los síntomas son: Aturdimiento, atontamiento, confusión, perplejidad, sonambulismo, impotencia, desesperación, llanto, incapacidad para la toma de decisiones, falta de apetito, desinterés, abandono personal, y miseria psíquica.

No comprender lo que pasó, sentirse suspendida entre el cielo y el infierno, sin nada ni nadie a quién sujetarse, a quién reclamarle, con quien desahogarse, a quien pedirle… son sentimientos de rabia, angustia y desesperación, y todo esto provoca un bloqueo defensivo de las funciones del yo, comúnmente llamado también con el nombre de: “ego”

En ese estado tan lamentable, no es posible hacer entrar en razón a una persona que está enclaustrada voluntariamente en su propia evasión de la realidad… ¡No de momento! Pero sí es conveniente que los familiares acudan a un especialista de la salud mental (psiquiatría), para que su ser querido tome una psicoterapia (reestructurante), adecuada a su caso, equivalente a una terapia de emergencia, que resulta muy reconstructiva y lleva al paciente a un alivio inmediato, a una reafirmación frente a la angustia y el temor, a un reforzamiento de confianza y apoyo realista.

La terapia de emergencia tiene objetivos terapéuticos muy generosos, que equivalen a primeros auxilios psicológicos, para posteriormente acudir a las sesiones que pueden ser de grupo o individuales, donde se da la comunicación , la catarsis, la elaboración y el retorno a la realidad.

Es importante señalar que los fenómenos mentales y emocionales que padece una persona que ha perdido el interés por la vida, debido a la pérdida de un ser muy querido, va marcando pautas de riesgo en cada etapa. Es evidente que el estrés post traumático lleva a conductas y sentimientos repentinos (que suelen ser muy desagradables para la familia), los cuales tienen estímulos de tipo ambiental e ideativos (los recuerdos por ejemplo), que se evocan a la forma asociativa de lo sucedido.

En el mismo estrés post traumático hay una excitación intensa de una irrupción violenta que le da el golpe a la psiquis (la mente), y a la vez se generan dobles mecanismos de defensa como lo que es: Evasión y a veces hasta el suicidio.

No hay fórmula mágica para superar la perdida de lo que más amamos en la vida amigas queridas, pero existe una gran esperanza en el corazón humano ante lo inevitable, y esa es la magia de la fe que mueve montañas y que obra maravillas. La ciencia del hombre es limitada, pero nunca jamás la de Dios, quien es finalmente quien tiene la última palabra.

Con nuestro respeto y cariño siempre.
Doral & Lidiazuly

domingo, 9 de agosto de 2009

¡La mujer y el sufrimiento!



¡La mujer y el sufrimiento!

¿Lloras por tus sueños rotos mujer? ¿Sientes que el cielo te aplasta con la tierra porque estás convencida de que tu amor no hace eco en las esporas del viento de tu tiempo?¿Crees que diste todo a cambio de nada? ¿No valoraron tus razones, ni tu entrega en cuerpo, alma, sentimiento y razón?

¿Te dejaron suspendida entre el cielo y el infierno? ¿Tu corazón yace dormido en el sopor de tu impotencia y lacerante indiferencia? ¿Te sientes como una mofa humana con ojos insensibles ante el dolor? ¿Porqué estás triste, por qué te sientes así?… ¿Será que te mintieron? ¿Te manipularon? ¿Te engañaron? ¿Te traicionaron? ¿Te abandonaron? ¿Destrozaron tu confianza y tus anhelos? ¿Rasgaron en dos el lienzo de tu esperanza? ¿Rompieron en mil pedazos el cáliz sagrado de tu hermoso corazón de mujer?

Si alguna vez te has hecho estas preguntas amiga lectora, te invito a transformar esas impresiones tan dolorosas que han dejado profundos surcos o grietas en tu alma devastada por tu propio desaliento. Cuando alguien llega a irrumpir e invadir drásticamente nuestro valle encantado de mágica inspiración femenina, usurpando de manera grotesca, machista, cínica y altanera, todas las colinas del pensamiento enamorado de una mujer, es como descubrir abruptamente el lado oscuro de un destino que nos parece injusto, y que definitivamente no estábamos preparadas, ni capacitadas para recibirle. ¡Para todo se prepara la mujer en esta vida, menos para la frustración, ni para el fracaso!
Entonces, ¿Qué hace una mujer cuando se siente burlada, herida, engañada, traicionada, denigrada, vejada, manipulada, maltratada y devaluada en lo más íntimo de su ser? ¿Lo saben ustedes?… ¡La mujer acude primeramente a sus lágrimas!, consulta a su propio corazón, pregunta y se vuelve a inquirir una y otra… y muchas veces más, en medio de grandes crisis emocionales: ¡Dios mío! ¿Por qué me sucedió esto a mí? Hay una razón poderosa mis bellas, y vamos a conocerla aquí y ahora: ¿Les parece?

¡Atentas por favor!

Vamos a develar el gran misterio que encierra la máxima Obra del Creador en todo su esplendor:

La mujer, amigas queridas, posee el vaso hermético donde se gesta la luz, el cáliz o sagrario divino del universo más celestial, que encierra los profundos misterios del amor, en todo su pensamiento, sentimiento, vida y razón. Cuando Dios escogió el corazón de la mujer para morar en él, todo el cuerpo de la mujer se convirtió en su templo. Y el Señor no mora únicamente como un huésped de paso en nuestro corazón. Él habita permanente y majestuosamente en carne viva, con su sangre preciosa en las corrientes de nuestras venas, mostrando su fuerza, su poder, su sabiduría, y su gloria en cada neurona de nuestro cerebro femenino, y en cada célula inteligente de nuestra sabia, hermosa y tersa piel.

La mujer es la máxima expresión de la belleza y el amor del mundo. Parece increíble ¿verdad? Pero esto lo podemos evidenciar plenamente en el candor de su mirada, en el valor de su sonrisa, en el verbo de su voz y en la ternura sin igual que posee un corazón de mujer. Y el corazón de una mujer amigas, no es una simple máquina que trabaja de manera incesante, latiendo acompasadamente en su ritmo cardíaco para nutrir de sangre al resto del organismo, como si fuera una bomba mecánica sin sentido, ¡NO! El corazón de la mujer es donde Dios nos ayuda con las decisiones de vida.

Y se preguntarán ustedes: ¿Entonces por qué si Dios vive dentro de nosotras permite tanto sufrimiento?… ¡Vaya pregunta!

No es que Dios permita tanto sufrimiento amigas; somos nosotras mismas quienes alteramos la leyes del amor con tanta intransigencia, capricho y necedad de hacer siempre nuestra voluntad, a costa de sacrificar al verdadero amor que vive y habita gratuitamente en nuestro corazón.

Queremos lograr las cosas más triviales e inútiles de esta vida transitoria casi a la fuerza, olvidándonos que llevamos un Rector Superior en el alma. Y que es ese Maestro Interior quien nos coloca con toda su misericordia a veces en los dinteles de las más grandes pruebas de humildad y humanidad, para ver cómo reaccionamos ante las viscisitudes de la vida. ¿No es acaso por el fuego por donde se prueban los más preciados metales?
Pero cuando cerramos los ojos al entendimiento, cuando apagamos la voz de nuestra conciencia, cuando dejamos de ser creativas, objetivas y mujeres espirituales, cuando nos alejamos de las emanaciones divinas de nuestro Padre que mora y vive en secreto dentro del corazón, cuando se nos olvida que como mujeres, también somos ninfas celestiales, siervas, hijas mensajeras y las representantes más elevadas del Dios-Amor en la tierra. ¿Con qué derecho queremos conquistar al amor? ¿Con qué derecho pedimos y hasta exigimos poseer al amor?
Se quejan algunas mujeres de que no reciben amor, se lamentan de que no es valorado el amor que ellas entregan, y sería muy interesante investigar de manera seria, profunda, personificada y muy estrictamente privada las causas vitales de sentirse en quiebra amorosa, teniendo tanto amor en su corazón.

Preguntémonos sinceramente: ¿Cómo, dónde, cuándo, por qué y a quién estamos dosificándole y cosificándole nuestro propio caudal de amor? ¿Damos amor acaso para recibirlo? ¿O tenemos que esperar primero a recibir amor, para dar incondicionalmente nuestro propio amor?

La respuesta es toda vuestra chicas, y mío todo el agradecimiento supremo por sus valiosos comentarios.

Mi humilde corazón os pertenece en Cristo,
Doral.

sábado, 8 de agosto de 2009

¡Cárcel de mujeres!



¡Cárcel de mujeres!

Qué triste es pensar amigas queridas, que una mujer esté o pueda estar privada de su libertad, y que no pueda disfrutar de la sonrisa de sus hijos, de la belleza de las flores del campo, del canto de los pájaros, de la fuente cantarina, del sonido del agua al correr por los arroyos del bosque y las riveras de los ríos, del aire siempre fresco meciendo las hojas de los árboles, y de los rayos del sol, colándose por las colinas, montañas y valles.

Qué difícil es o debe ser para una mujer, estar dentro de un claustro, dentro de un presidio, dentro de una cárcel para mujeres, sumida en sus más profundos pensamientos, impotente, angustiada, desolada y sintiéndose atada, viéndose “guardada” tras sendos barrotes de acero que mantienen cautivo su cuerpo físico, un lugar inhóspito, frío, oscuro y desolador, desde donde ella se preguntará seguramente: ¿Dios mío, qué hice?

Las causas pudieron haber sido muchas y diversas, nadie sabe lo que lleva una mujer en su corazón, sólo ella misma lo sabe y conoce sus motivos muy personales que tuvo para llegar a tal grado de delinquir, pero... ¿Quiénes somos nosotras para juzgar o para condenar actos ajenos?
Sin embargo, hay otra cárcel más triste y negra todavía amigas queridas, y esta es… ¡La de nuestra propia esclavitud oscura!, conocida también como:“La cárcel de los sentimientos”, o mejor dicho: De los sentimentalismos apegados a toda dependencia emocional. y de allí sí que es más difícil salir todavía, veamos el por qué.

La mayoría de las mujeres no conocemos los factores que componen nuestra personalidad ni conocemos a ciencia cierta cuáles son nuestros rasgos característicos mentales, o mejor dicho de carácter psicológico. Nadie conoce los códigos del corazón de una mujer, ni la forma de abrirlos automáticamente. Sólo sabemos que en nuestro hogar, recibimos principios, normas, estatutos, ejemplos, valores y nada más. Pero nadie nos enseñó cómo vivir la vida interiormente, y cómo tomar decisiones correctas a tiempo, eso se fue dando en el camino de nuestro desarrollo personal, de nuestro crecimiento y también de nuestro entendimiento, de acuerdo a nuestras capacidades y coeficiente intelectual.

Pero cuando el tiempo se le está pasando a la mujer y no ha aprendido a crecer, a madurar, ni siquiera por sus errores cometidos, ella se lamentará el resto de su vida de todo lo que le pasa: “Es que mi marido es alcohólico”, "Es que me engañaron", "Es que me chantajearon", “Es que mi familia es histérica”, “Es que me violaron”, “Es que me manipularon”, “Es que me dejaron”, “Es que se burlaron de mí”, “Es que estoy enferma”, “Es que soy muy pobre”, “Es que soy muy torpe”, “Es que no tengo suerte”, etc.

Hey… ¡Alto aquí, mujer, a ti te estoy hablando!

¿Sabes cómo se llama todo éso?, esas frases de bolsillo se llaman "excusas" y debes entenderlo ya de una buena y santa vez... ¡Entiéndelo por tu bien!

No podemos, ni debemos mis corazonas de luz, darnos el lujo de perder más tiempo lamentándonos por todo lo que nos pasó y hasta por lo que no nos pasa todavía. La mujer tiende a adelantarse a los hechos, o le gusta y disfruta quedarse en el pasado, evadiendo de esa manera el presente, dejando escapar su realidad del aquí y ahora.

Enfoquemos la atención en lo que nos pasa aquí y ahora, para buscar las posibles soluciones, pero empezando por tirar en un cesto de basura a las lamentaciones inútiles.

¿Quieres salir de tu cárcel de frustraciones y fracasos mujer?

Entonces date cuenta aquí y ahora, de que nadie te tiene prisionera dentro de ti, sino tú misma, y si en una cárcel las rejas están cerradas, ¿quién tiene la llave para abrirlas? ¡La propia celadora o carcelera!… ¡Esa eres tú!, rasga el velo del misterio que hay dentro de ti, conócete a ti misma mujer, ¡Atrévete a conquistarte!… ¡Conquista tu libertad!… y estoy segura de que si lo logras, te será más fácil conquistar el corazón de los demás, porque habrás escalado la cima de propio corazón primero.


Con mis respetos y cariño siempre,
Doral.

viernes, 7 de agosto de 2009

¿Cómo se distingue lo sensual de lo sexual?



¿Cómo se distingue lo sensual de lo sexual?


Amigas queridas, veamos primero estos dos conceptos:

Qué es, o qué significa en sí, ser una mujer sensual, y qué es ser sexual.

La sensualidad es una capacidad o don que posee la mujer por naturaleza propia. Algunos hombres también la tienen, pero en otras escalas. Esta se manifiesta de manera natural, sin tabúes, sin inhibiciones, ni pudores, porque cada mujer que irradia su propia sensualidad, a veces ni se da cuenta que la posee y ni se imagina el impacto que causa ante los demás (claro, hay excepciones)

¿Dónde tiene su asiento principal la sensualidad?
Por supuesto en la energía personal que emana de la mujer, en sus encantos femeninos, en su mirada, en sus gestos, en su sonrisa, en su forma de conducirse ante los demás, en su manera de caminar, en su estilo de arreglarse, y en su forma de modular la voz…¡Ay, la voz!, cuánto usamos las mujeres esa herramienta tan sensual y seductora que enloquece a los hombres y los volvemos irresistibles.

¿Quieres aprender el arte de la seducción mujer?
¡Aprende primero a conocer y a manejar tu potencial
de sensualidad!

Si eres capaz de descubrir tu propio arsenal de armas seductoras, habrás ganado terreno en el estímulo de provocar sensaciones y deleites íntimos ante quien tú quieras enfocar, y hasta con quien ni siquiera te lo propongas, ya que las personas perceptivas lo respirarán inmediatamente al pasar.

Obviamente la sensualidad es hermanita de la sexualidad, a diferencia de que el sexo sin sensibilidad, no es amor, sino deseo, lujuria, lascivia, pasiones o inclinaciones puramente carnales, que nada tienen que ver con el amor sensitivo y altamente reflejado con suprema ternura, respeto y devoción en la pareja que realmente se ama con infinita sensibilidad y adoración.

“La sexualidad pues, sin la sensualidad, significaría muy poco o nada, si se toma en cuenta que, en las relaciones amorosas más gratificantes, suelen ponerse los cinco sentidos. A través de la vista nos llega la luz que irradia la persona amada, el color de sus ojos, de su pelo, la forma de su cuerpo, la manera de moverse; mediante el sentido del oído percibimos el tono y timbre de voz, sus palabras cariñosas y susurrantes; el olor del cuerpo penetra por medio del nervio olfatorio situado en la nariz; con el sentido del gusto saboreamos la dulzura de un beso y finalmente, gracias a ese extenso órgano del tacto que es la piel, se da rienda suelta a la imaginación en un gozoso intercambio de amor, emoción y placer”. (Cita: Dr. Pedro Barreda)

Y apoyando ésta teoría, vemos que también una mujer puede ser muy sensual y poco sexual o viceversa: Muy sexual y poco sensual, dependiendo de los factores que intervengan en cada caso

¿Y qué decir cuando una mujer se ha ganado la fama de “Coqueta”, o “Rompecorazones”?, cuando algunas mujeres ya son unas verdaderas expertas en el arte de la sensualidad, mujeres exóticas, por no decir eróticas, mujeres que saben sacarle jugo al arte de amar, al orgullo de su belleza y placer de sentir y de hacer sentir amor al ser amado, y por supuesto, a la alegría de haber nacido... ¡Mujer!

¿Y ustedes amigas cómo se consideran?
Sensuales o Sexuales,
Exóticas o Eróticas


Con mi mayor respeto y cariño,
espero vuestros valiosos comentarios.


Doral.

jueves, 6 de agosto de 2009

¡La más bonita de todas!



La más bonita de todas.


Constantemente escuchamos en boca de la mujer un lamento acentuado y general, que parece indicar que siempre estamos en franca competencia:

“Quiero ser la mejor mujer”, “Soy yo la que tiene que lucir mejor en la oficina”, “Yo tengo el pelo más largo y más abundante, soy la más atractiva”, “Yo soy la que estreno zapatos más seguido”, “Soy la más popular”, “Me dicen que soy la que más trabaja”, “Soy la preferida del jefe”, “Soy la que tiene menos posibilidades, tengo que hacer algo”, “yo soy la más solicitada de la fiesta”, “la que tiene los ojos más bonitos”, “los labios más gruesos”, “las cejas más pobladas”, “las piernas más bonitas” “el tobillo más grueso” etc. ¿y las otras? ¡Que se rasquen con sus uñas o que se vayan a inyectar silicona!

La mujer competitiva se vuelve hasta cierto punto fanática de los detalles, sufre y se estresa mucho cuando las cosas se salen fuera de su control, quisiera acaparar a todo y a todos, sin pensar que esa actitud apresurada, causa estragos en el organismo y un desgaste emocional tremendo. Luchar por ser siempre la mejor, está llevando a la mujer moderna a aceptar nuevos retos cada día, pero también con ello a hacerse cómplice de sus descuidos y convertirse en una candidata segura para un hospital psiquiátrico.

Veamos por ejemplo a una mujer que diariamente vive única y exclusivamente para su belleza; su armario está impecable con ropa de marca y por supuesto, al último grito de la moda. Llama a su estilista cada tercer día para sacar cita en el salón, se lleva observando (con lupa), su rostro para ver la menor imperfección y cubrirla con polvos o maquillajes. Depila tan impecablemente sus cejas, que ni brillos necesita, pues la piel le ha quedado tan tersa como la de una bebé recién nacida, y el bigote… ¡Ay, Dios… el bigote! no se escapa de la cera depiladora cada mañana, igual que la barbilla y las piernas ¡Qué horror!… No soportaría que sus amigas le llamaran: ¡La bigotona! ¡Y vaya que hay muchas mujeres bigotonas!

Entonces; agobiada la mujer por su exagerada y constante preocupación por lucir siempre tan hermosa y radiante como una reina bajada del trono con su cetro y su corona, a la mujer se le olvida estimular y desarrollar factores más importantes que son sus riquezas y valores internos; limpiar sus temores, soltar sus apegos, pulir su naturalidad, depurar sus miedos al qué dirán, al qué pensarán o qué pasará si suelta sus dependencias al tinte para el pelo, a la secadora, al rímel, al rubor, a los postizos, a la zapatilla alta y al pantalón ajustado, amén de la gran colección de lociones que no faltan en su tocador y sus mascarillas costosas, molestas, esperándola siempre en su mesita de noche.

¿Pero se han puesto a pensar ustedes amigas queridas que no son necesarios tantos menjunjes ni tantas carreras con la lengua de fuera, por conseguir una belleza apócrifa?, que en apariencia es propia (es cierto), pero que cada mujer sabe en su interior que quitándose la máscara al llegar a casa, resurgirá gloriosa la mujer maravillosa verdadera, la que reclama su imperio sin tantos polvos y maquillajes, sin cirugías, sin coloretes, sin celuloide, ni tanto nácar en los labios, la mujer que vive oculta tras las cortinas gruesas de cosméticos, la más natural, la más tierna, la más valiente… ¡Y la más bonita de todas!

A ver; pongámonos a prueba, a ver si es cierto que somos tan valientes, tan seguras de sí mismas y al menos por un día… ¡Sólo por un día!, soltemos el neceser y mandemos de vacaciones el estuche de los cosméticos, dejemos que la mujer más chula que vive dentro de nosotras, se muestre al mundo tal cual es… ¡Al natural! y que de frente camine, recibiendo cara a cara la vida, como si fuera (aunque sea por un solo día), ¡Una flor inmaculada, limpia, blanca y pura…frente al sol!

¿Te atreverías a intentarlo mujer?

Con mis respetos y cariño siempre
Doral.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Mujeres ancladas en el pasado

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Mujeres ancladas en el pasado.

Qué curioso resulta pensar, que cuando se trata de hablar o recordar el pasado, las mujeres lo sentimos como un imán que nos atrae poderosamente, que nos atrapa, y que nos seduce con irresistible curiosidad, aunque ésta, no sea a veces demasiado grata. Pero eso precisamente es lo que nos parece más interesante, que demos vueltas en círculo vicioso a los recuerdos, que demos rienda suelta a la imaginación girando libre por todas las paredes de la mente y del alma. Y a veces hasta aparece de pronto en el escenario, la necia fantasía para inventar imagenes, sueños y quimeras de todo lo que pudo haber sido y no fue.

¡Nos volvemos musas expertas en el arte del recuerdo!

De ahí que las mujeres somos unas románticas empedernidas y unas soñadoras incorregibles. Cuánto nos gusta y cómo nos agrada disfrutar de nuestro mundo a parte, aunque sepamos que es bueno tener imaginación, pero nunca someter nuestros excesos a ella. El pasado doloroso de la mujer, crea una área en su mente, una especie de “salón especial” llamado: “pre-inconsciente” para alojar allí, a todas las añejas heridas sentimentales, todas las sátiras palabras hirientes que en antaño le dijeron, las agresiones recibidas, las conductas deshonestas de quienes más amó, las miserias psíquicas, los maltratos, las humillaciones, las traiciones, y las muchas ocasiones en que tuvo que lamer sus heridas y abrazar en su corazón a sus propios mecanismos de defensa, llevándolos hasta el fondo del alma para protegerse del dolor.

Hasta allá se fueron acumulando los recuerdos que en alguna o varias ocasiones se evadieron por alguna razón, y que en su momento no se enfrentaron, ni se asimilaron tal como debía ser. La conducta de la mujer, es como la de aquella niña que recibe castigos severos en su etapa infantil y corre a esconderse de sus maltratadores para no ser más golpeada. Lo mismo sucede en la vida adulta, el mismo complejo mecanismo de defensa se va repitiendo, son patrones conductuales bastante aprendidos por la mente y también por la razón atormentada.

Pero lo más curioso de todo esto, es que nadie sabe, nadie se imagina siquiera que en ese rincón del inconsciente, es donde también se van construyendo y reconstruyendo a sí mismos los grandes problemas emocionales, los grandes traumas, los grandes dolores que entre más profundos los guardemos, más difíciles nos serán de sacar.

¿Quién no sufre, o no ha sufrido alguna vez por el pasado? ¡Creo que todas las mujeres hemos sufrido por culpa del pasado!, y lo que es peor, algunas mujeres se han quedado en el pasado, y no quieren volver al presente, haciendo obvio que el futuro lo tienen bastante incierto. Esas mujeres viven abrazadas a la ilusión, aferradas a la esperanza que se niega a renunciar a lo que es irrenunciable -Dicen-, y viven adorando al ídolo del ayer, les encanta sacar la cajita de las fotografías, las cartas, los recuerdos y vuelven a re-vivir las cosas que ya se quedaron atrás, las abrazan y las atesoran como si fueran reliquias ancestrales.

En ese estado lamentable, no es difícil imaginar, cuántas lágrimas se escaparán por el rostro de una mujer que sigue aferrada y enamorada de su pasado, que no quiere soltar su pasado, que no desea dejarlo ir, que prefiere soñar, idealizar, reconstruir escenas pasadas y volverlas a disfrutar, aunque termine ajustándose a su realidad aplastante y con las manos temblando de impotencia, tristeza y dolor, tenga que volver a guardar la cajita de sus recuerdos que son sus tesoros con un valor sentimental inigualable y que no está dispuesta a cambiarlos por nada ni por nadie del mundo.

Pero el pasado amigas queridas, es pasado, está muerto y enterrado, no tiene regreso posible. Ubiquémonos por favor en el aquí y ahora; y sensatamente tomemos con nuestras manos, la realidad de nuestras vidas tal como es, sin mezclar sentimientos o sentimentalismos del pasado y demos gracias a Dios por lo que aquí y ahora tenemos y por lo que no tenemos también, pues sólo el contento en lo poco, es capaz de abrir las puertas de lo mucho y que después de todo, la vida es, lo que nosotras queremos hacer de ella y punto.

¿Cuántas cosas del pasado guardas en tu cofrecito del corazón, mujer?
Con mis respetos y cariño siempre
Doral.

lunes, 3 de agosto de 2009

¿Por qué duele el amor?



¿Por qué duele el amor?

En las arenas milenarias del alma, de donde emana el profundo aroma de cielo, donde el murmullo del mar de la inspiración se escucha claro, cuando se piensa alto, donde el canto de la ilusión se matiza en llanto, donde duelen los latidos del corazón porque se ama, donde el sol nace cada día, aunque parezca nublado, allí queremos guardar los secretos del sentir, del querer, del desear, del exigir y del soñar.

Qué hermoso parecería que todo cuanto soñamos pudiera hacerse realidad como por arte de magia, cuando las mujeres recibimos con los brazos abiertos en el templo del alma a su majestad “El Amor”. Las espinas que tanto hieren, se transforman en suaves pétalos de rosas, la amargura en dulzura infinita y las lágrimas en frescas gotas de rocío.

¿Por qué creer que duele el amor?

¡El amor no duele!, y menos duele cuando es amor verdadero. Lo que duele son los apegos, los caprichos, las terquedades, las obsesiones enfermizas de querer sujetar y retener casi a la fuerza al ser amado. Y quisiéramos a veces saquear sus pensamientos, saber lo que siente, lo que piensa, lo que hace, lo que busca, lo que quiere, apoderarnos de su vida, y atrapar hasta su individualidad.

Pero el amor no se sujeta a nada ni a nadie, no se ata ni se atrapa, no se enclaustra, no se aprisiona porque dejaría de ser auténticamente libre. ¿Saben ustedes amigas qué pasaría?, veamos:

El amor es como un hermoso pájaro de albo plumaje que planea majestuosamente por las corrientes y vertientes más elevadas de la vida, pero en su corazón de niño, adora la humildad, la mansedumbre, la inocencia, la ingenuidad y la belleza más pura, gusta de ser libre y sano como el viento, entra y sale libre por las paredes del alma… ¡No podemos ni debemos tomarlo y encerrarlo!, como si el corazón fuera una olla de presión, porque allí encerrado y atrapado, no podría mover sus alas, no cantaría, se asfixiaría y se moriría en su propio sopor.

¿Por qué sujetar a los grandes amores con tanto egoísmo en el corazón? Con razón se hartan, se cansan, se asfixian, se mueren o se van, y de verdad que ya no vuelven. ¿Por qué las mujeres tenemos la dulce costumbre de querer “apoderarnos” de nuestro compañero de vida?

Quisiéramos sacarle jugo a los reclamos de sus pensamientos y sentimientos: ¿Dónde estabas?, ¿Con quién andabas? ¿Qué estabas haciendo? ¿Por qué llegas tarde? ¿Por qué no me avisaste? ¿Por qué me dejas siempre pensando lo peor?

Hey chicas… ¡Alto Allí!… ¡Momentito por favor!

¿Por qué convertirnos en jueces del amor de nuestro hombre? Y tantito peor, ¿Por qué convertirnos en inquisidoras de sus actos? … ¡Eso se llama: Inseguridad! Y una mujer insegura de su propio valor y de sus propios actos, siempre será infeliz y hará infelices a todos los que le rodean. De verdad que no es nada grato vivir al lado de una persona insegura, posesiva, celosa, manipuladora y dictadora.

¡El pobre amor también sufre!… El grande amor que llega a veces a nuestras vidas, en tales circunstancias se cansa, se seca, se muere o se va por esa razón… ¡No sabemos cuidar al amor! Dejémosle respirar, permitamos que brote como si fuera una hermosa plantita con intensos cuidados y cariño diario, regalémosle lindos detalles, los 365 días del año. Entreguémosle un caudal de ternura en cada palabra, en cada sonrisa, en cada obra creadora de compresión y alegría, pero sobre todo; obsequiémosle más que nada, "Libertad de calidad" en vez de cantidad asfixiante.

No seas posesiva con el amor de tu hombre, no lo asfixies, no hagas que te deje y se aleje, ni trates de retenerlo con egoísmos desmedidos porque se irá más pronto de lo que tú te imaginas. Recuerda que tu amor es como ese pájaro de dorado plumaje que si te busca es porque te ama, aprende a amarlo sin sujetarlo y sin que te duela ni te lastime… ¡Déjalo ir, déjalo volar, déjalo ser libre! y por virtud ¿han escuchado ese dicho que dice: "Si es tuyo volverá, y si no regresa, es que nunca lo fue"?

¿Ustedes qué opinan?

Con mis respetos y cariños siempre,
Doral.

domingo, 2 de agosto de 2009

¿Qué es el desamparo emocional?



¿Qué es el desamparo emocional?


Dicen que el mal de nuestro mundo es la soledad, pero creo que hay un mal mayor, y se llama: “Temor”, miedo a no tener nada ni a nadie a quien "agarrarse" en circunstancias especiales de nuestra vida, como por ejemplo: Una ruptura sentimental, las sátiras palabras hirientes de tu ser amado, las mentiras, los engaños, las falsedades, la infidelidad, las traiciones, etc., son situaciones que llevan al ser humano a sentirse derrotado y desamparado emocionalmente.

No hay palabras humanas para describir la dura sensación que se siente cuando todo ha terminado, cuando todos se han ido, cuando te has quedado sola, absolutamente sola, sin nada ni nadie de quién sujetarte, y triste de sentirse a la deriva de las circunstancias, máxime cuando aprendiste a confiar con facilidad en las personas que ya no están más en tu vida por alguna razón, y no resulta nada grato ni fácil el aceptar que algo falló, y que no se esperaba el tiro de gracia en lo que mas duele: "La dignidad".

Pero ser mujeres auténticas y dignas tiene un precio elevado amigas queridas, que muchas veces sólo se puede pagar con dolor y silencio, el dolor de nuestra orfandad afectiva, es un factor (o conflicto emocional bien profundo), que requiere ser atendido de manera inmediata, a través de nuestra comprensión creadora primero, antes de rebasar límites para no caer en el desequilibrio de las fuerzas mentales, sentimentales o psíquicas.

Ante situaciones inesperadas, como la pérdida de un ser amado, algunas personas reaccionan de manera violenta e impulsiva debido a la desesperación. Otras reaccionan de manera sensible, llegando al grado de las lágrimas, cayendo incluso en el charco de la auto-compasión, creándose allí otro conflicto íntimo de baja auto-estima.

Las redes neuronales trabajan coordinadamente y siempre en cadena, pues una cosa lleva a la otra, de manera entrelazada, enredando a veces peligrosamente los circuitos emocionales y cerebrales, llevando a la persona a grados muy profundos de depresión, abandono y desinterés total.

En este marco de las cosas, se hace necesario, justo y urgente entender, que como seres humanos tenemos derechos sí; pero el más elevado, es el de no depender emocionalmente de nada ni de nadie en ningún sentido y por ningún motivo, so pena de correr el riego de recibir tremendos golpes en el alma.

Somos seres sociales es cierto, pero también somos autónomos, ya que el organismo humano fue dotado (afortunadamente), de miles de defensas y una amplia coeficiencia mental, con suficiente espacio para el entendimiento, la comprensión y el conocimiento, que deberían ser explorados y explotados al máximo, pero de manera equilibrada, ubicada, prudente, inteligente y correcta, sin lastimar a nadie, ni permitir que otros nos lastimen.

Sin embargo, y en honor a la verdad, es justo reconocer también que por naturaleza humana, el ser humano es un ser dependiente. El ser humano depende del sol para vivir, del agua para saciar su sed, del aire para llevar oxígeno a su cerebro, de la tierra para sostener sus pasos. El ser humano depende del mismo hombre en muchos sentidos. Depende de sus padres, de sus hermanos, de sus hijos, de su familia, y ni qué decir de su pareja o compañera(o) de vida.

El ser humano depende mucho y para todo de su prójimo, es un ser dependiente de las costumbres, de los hábitos, vicios errores o apegos que en determinado momento se deben y se tienen que soltar y dejar ir con el pasado. Claro que esos procesos son lentos y muy dolorosos (cuando se sufre, todo es lento y doloroso), precisamente porque no hemos aprendido a tener bajo control, el manejo de nuestras emociones, ni hemos aprendido a extraer la savia bendita de nuestros errores para identificar la manera correcta, apropiada e independiente y autónoma de vivir la vida tal como es, sin mezclar sentimientos.

Cierto es que todos necesitamos de todos (eso es irrefutable e ineludible), pero a lo que me refiero es que resulta importante, darnos cuenta de que, cuando llegamos a este mundo no traíamos nada, y cuando nos toque partir tampoco nos llevaremos nada a la tumba… ¡Ni un triste alfiler!

Cuando nacimos no nos dieron un manual sobre cómo vivir la vida, pero forjar la vida a través del lenguaje, la comunicación y el aprendizaje, nos ha dado la facultad de crear conciencia sobre las cosas y las personas que nos rodean. Cultivar valores es, por lo tanto lo esencial y realmente importante.

Pero me pregunto: ¿Cómo vamos a lograr crear conciencia?, si al primer grito, insulto u ofensa ya estamos respondiendo con agresividad (la violencia engendra violencia), ¿Por qué se tiene que vivir con la espada siempre desenvainada, y generando conflictos y fricciones?

Toda esa cruzada de emociones mal digeridas, a la larga se convierte en un desgaste psíquico tremendo, llevando al ser humano a vivir en un mundo lleno sufrimientos y de desamparo emocional. Tenemos que aprender a no reaccionar como lo hace la demás gente, tenemos que aprender a ser seres únicos, auténticos, naturales, irrepetibles e irremplazables, unos seres realmente muy especiales, pero demostrándolo con hechos y no tanto con simples palabras que suele llevarse el viento.

Lo mejor es darnos cuenta aquí y ahora, que somos seres capaces de salir adelante ante cualquier adversidad, sin importar qué tan fuerte o dolorosa sea, que podemos lograrlo sin tener necesidad de recurrir a ningún recurso o apego del pasado, ser fuertes para decidir, fuertes para enfrentar nuestras circunstancias de vida, fuertes para hablar, y fuertes para callar cuando se debe callar y punto. ¿Quién dijo, o dónde está escrito que está prohibido?


Un enorme abrazo del corazón y paz.
Doral.

sábado, 1 de agosto de 2009

¡Dios mío, me quiero morir!



¡Dios mío, me quiero morir!


¿Dónde quedó la luz de tus ojos mujer? ¿Hacia donde huyó tu sonrisa de miel? ¿De qué o de quién se esconden los latidos profundos de tu cálido corazón?, ¿Por qué ya no cantas como lo hacen los pájaros al amanecer?


¿Por qué callas, sufres y lloras paloma herida por las corrientes de la vida? ¿No quieres mirar más hacia la colina por donde salen diariamente para ti, los rayos del sol?


¿No te entusiasma obrar el milagro de que tus labios se vistan de besos, o hacer que florezcan con un poquito de carmín?. Y aquél vestido que tanto te gusta, ¿Se quedará guardado para siempre en el baúl?… ¡Tus zapatillas preferidas mujer, te invitan a pasear por las calles y jardines de tu existencia! ¿No ves que ellas también sufren al verte triste, apagada y arrumbada en la cárcel de fracasos y dolor?

¿Te aferras a las sombras del nocturno portal de tu silencio mujer?, ¿Crees que allí, en el silencio total de tu loco desvarío, en el exilio doloroso de tu negra morada encontrarás tu lugar más seguro? ¿Crees que dándole libertad a tu corazón para desparramarse en llanto, lograrás que el mundo te levante un mausoleo de heroína?

¿Dejarás acaso tantos recuerdos en cada suspiro? ¿Y cada suspiro tuyo morirá contigo sepultado en el vacío? ¿Qué harán con tus cosas, ahora que ya te hayas ido? ¿Recogerá alguien acaso los pétalos marchitos de tu desgranada flor de tardía primavera? ¿o recordará quizá alguien tus tantos desvelos de fin de estación?

Y en aquí, en el ocaso de tu vida ¿Será acaso tu pócima de dulzura perdida, el elixir que esperas te siga dando la vida?, trémula, virgen y desprendida… ¿Juegas acaso con los placeres de tu llamarada por tu desaliento extinguida? ¡Qué sabes tú de mi dolor! y mira cómo te hablan mis letras de agua, desparramada ya en la sal de mis ojos ¡y estoy aquí, entera y dispuesta!

¿Pero tú?

¡Te quieres morir!

¿verdad?

¿A quien piensas beneficiar con tu inesperada partida?, ¿A tus hijos?, ¿A tu esposo?, ¿A tu familia?, ¿A tus amigos?… ¿A tus compañeros? ¿A quién?

Atrapas decidida el eclipse de tu corazón y te quieres morir con él, ¿Lo deseas realmente? –Es fácil morir si así lo quieres- y créeme que nadie detendrá tu partida final. Te morirás, te llorarán unos días y después habrás pasado al olvido, y yo te pregunto: ¿Habrá valido la pena entonces tanto sacrificio?


Mujer; léeme bien por favor…

¡A ti te llamo con mi verbo escrito!
¡Sí; a ti… que te quieres morir en el callejón sin salida!

Ven conmigo, lancemos juntas tus penas al viento y hagamos un pacto. Miremos juntas el calendario, ¿qué día es hoy?, anota la fecha por favor y fija una meta en tu reloj, deja que las manecillas se conviertan en indicadores de tu nuevo comienzo, tu nuevo nacimiento… ¡Dame tu mano!… ¡Sujétame fuerte, no te dejaré morir! y... ¡Escribamos juntas un nuevo final!

¿Sabes quién soy?, ¿No lo sabes?


–YO TE LO DIRÉ-

La gente me llama: “Vida”, mis apellidos son desconocidos, ¿Qué importa? Tampoco las hojas de los árboles buscan apelativos cuando bailan cayendo y meciéndose al compás del viento en cada atardecer, para despedir al día.

¡Ven!, busquemos juntas la salida, el oráculo divino de encendidas hogueras que nos darán luz, calor y color… ¡Es un arcoiris! ¿Lo puedes ver y sentir? Aprenderemos de nuevo a sonreír… ¡Tenemos tantos motivos mujer, para vivir!


Observa la fuente cantarina, siempre fresca, dulce y pura…¡Y está tan sola!, como tú, como yo, y sin embargo corre, ríe y juega con la pendiente al caer y convertirse en gotita múltiple y fracturada (igual que tu corazón y el mío), pero bañará piadosa nuestros pies.

¡Ven!, saltemos felices nosotras también como gotitas de luz, de cielo y de mar, rocío de alegría seamos sobre el verde césped de la esperanza, ¿Te gusta jugar a las volteretas? ¡A mí sí!, y puedo decirte mujer amiga, que las vueltas que logres contar este día; redundarán en voluntad, fuerza, valentía, tolerancia, fe, ánimos y amor por la vida.

¿Quieres compartir conmigo tus valiosos comentarios?


Con mis respetos y cariño siempre,

Doral.

Amor y enamoramiento ¿Es lo mismo?

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Amor y enamoramiento ¿Es lo mismo?


El amor y el enamoramiento sí; por supuesto son dos cosas totalmente distintas que apuntan hacia una tendencia de confusión y por supuesto es fácil equivocarse y tomar una causa por la otra (no quiero decir “cosa” por que el amor no es éso)


Tan confusa suele ser para muchas personas esta cuestión de los enamoramientos, porque cuando alguien se “alborota” (que se debe a pura cuestión hormonal), lo primero que se le dice es: “Ay chiquitita(o) ya te enamoraste, ya te amolaste” ¿cierto?

Y la verdad es que cuando aquella persona (sea hombre o mujer), cree estar enamorada(o), sí se revoluciona, le nacen nuevos bríos, impulsos, energía que fluyen por sus venas al mil por hora, se le va el sueño, desaparece el hambre, anda colgado de su mundo, le hablan y ni oye que le están hablando, entonces allí como que se estila decir comúnmente: “El(la) ingrato(a) anda en las nubes” y ni quien lo baje de su cielo azul, hasta la baba se le cae, y ni cuenta se da. Y a las mujeres por cierto, ni nos importa que el “susodicho” sea panzón, narizón, orejón, pelón o como sea. ¿verdad chicas?

Pero eso no es amor, eso es arrobamiento, encantamiento, ilusión, fantasía, pura corriente eléctrica de las beto-endorfinas, nadando por las corrientes sanguíneas y las neuronas segregando millones y millones de semillitas llamadas: “Ansias de ser”, o “Ansias de existir” o como le quieran llamar.

Pero veamos, ¿Qué classé de relación tiene la hormona con el amor?

1.- La Endocrinología del siglo XXI, está llamada a producir una verdadera revolución creadora. Ya los hombres de ciencia saben que las glándulas sexuales no son cápsulas cerradas. Ellas incretan y excretan hormonas.

A las Hormonas de excreción se les llama:“Conservadoras”, porque perpetúan la especie; las hormonas de increción se denominan:”Vitalizadotas”, porque vitalizan el organismo humano. Este proceso de increción hormonal es transmutación, transformación de un tipo de energía materia, en otro tipo de materia-energía.

La hormona lo que hace es generar el impulso en los órganos reproductores del ser humano. Las Hormonas sexuales ricas y abundantes inundan el sistema circulatorio de la sangre y llegan a las distintas glándulas de secreción interna, estimulándolas e incitándolas a trabajar intensamente buscando su salida o escape del cuerpo. De allí podemos evidenciar el fenómeno llamado: “Orgasmo” o “Eyaculación”.

2.- En cambio el amor es distinto. El Amor tiene su clima propio, su sabor, su felicidad y deviene del Ser, de la serenidad del alma, de la tranquilidad de la conciencia y de la fuerza del espíritu, y por supuesto como amor que es, jamás podría ser egoísta y mucho menos manipulador. El amor siempre siente y quiere para el ser amado, la misma felicidad que EL ES, en su máxima expresión anímica y sublimal.

Donde existe el deseo no puede existir el amor, porque el amor y el deseo son incompatibles. Es necesario saber que el deseo produce un engaño. Quien desea, cree estar enamorado, se siente enamorado, podría jurar que está enamorado. Ese es el engaño del deseo.

¿Cuántas veces vemos parejas que aseguran adorarse?, pero después de casarse, el castillo de naipes se les derrumba y queda la triste realidad aplastante. Aquellos que se creían enamorados, en el fondo se odian y el fracaso les llegó, después de satisfecho el deseo, es inevitable. Entonces sólo escuchamos quejas y lamentos, reproches y lágrimas. ¿Dónde estaba entonces el amor que ambos juraron poseer? ¿Qué pasó con aquél amor? ¿Qué se hizo el amor? ¿Se les esfumó?

Entonces, amar cuando hay deseo es imposible, aunque parezca todo lo contrario, no nos engañemos y pongamos cada cosa en su lugar.

En síntesis, no olvidemos esto que es muy importante:
El enamoramiento tiene su origen en la base biológica, directamente se genera en la glándula pituitaria, cuando ésta se degenera, o se va gastando por el abuso o por el paso del tiempo, (la edad), también los enamoramientos de las personas disminuyen, pero no el amor.

Entendamos que el Amor nada tiene que ver con el famoso concepto de “enamoramiento” aunque la gente le llamen así, nada tiene que ver, no tiene ningún vínculo real o al menos nada que tenga que ver con una explicación científica sustentada en bases firmes.

EL AMOR ES… y punto.

¿Cómo podríamos saber si realmente sentimos amor por una persona?, pongamos un ejemplo sencillo:

Supongamos que tu pareja tuvo un accidente y está muy grave en un hospital de emergencias, te comunican que hay que ponerle toda la sangre de otra persona para poder salvarle la vida, esa transfusión de sangre es vital, es de vida o muerte para tu pareja amada, no hay remedio hay que localizar al donante con ese tipo sangre tan difícil de encontrar. Pasan las horas y no encuentras al donante pero tú sabes secretamente que posees ese tipo de sangre y que tienes que dársela toda, o sea… tienes que morir para que tu pareja viva. ¿Estarías dispuesta a morir para que el hombre de tu vida, o mejor dicho, el amor de tu vida siga viviendo?

Se los dejo de tarea, piénsenlo y se darán cuenta de que amar realmente con todas las fuerzas del alma, la conciencia y el espíritu es algo muy distinto al hecho de sólo dejarse llevar ilusamente por los latidos del corazón cuando se le sube la temperatura. ¿Verdad que es muy interesante conocer y darnos cuenta amigas de que es a la mujer a la que le corresponde enseñar al hombre a que aprenda a amar? y que por supuesto, en ello va implícito el respeto que como mujeres, merecemos.

Las amo en Cristo,
Doral.

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