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martes, 4 de enero de 2011

¡Quieres ser una mujer nueva este año?



¿Quieres ser una mujer nueva este año?

“La noche me mira tras la ventana vestida de luces, escarcha y una fresca algarabía que besa el alma, pero mi alma en la penumbra, se pregunta: ¿Dónde estás ángel del alma mía, que estampas en el recuerdo, el aroma de la añoranza? y en la bruma se escabulle tenue y sutil el laberinto que esconde mi tristeza que esta noche me zambulle en el negro crespón de la desesperanza, adornado de estrellas, soles de melancolía, vestidos de diamantinas y perlas, resbalando por mis mejillas, es la brisa de mis ojos… ¡Qué agonía! Y allá en el fondo de todo mi ser profundo, el corazón contesta: ¡Que sola estás mujer, con tantas luces en tu alma!”

¿Cuántas mujeres en el mundo nos sentimos así al despedir un año e iniciar uno nuevo?
Sí; ya empezamos un nuevo año amigas y ponerle queremos, mil sonrisas a nuestras penas, pero no podemos engañarnos, el dolor y el sufrimiento no desaparece de la noche a la mañana como por arte de magia, ¡Tenemos que hacer que los milagros sucedan en nuestra alma! porque el mismo corazón lo exige y lo reclama.

¿Qué tenemos que hacer?, iniciar proyectos de vida, hacer lo que no hemos hecho, enlistar nuevas metas y tener continuidad de propósitos, permitirnos ser mujeres distintas, renovadas y encender la hoguera de la fe en sí mismas, respirar nuestra propia luz y nutrir el espíritu de nuestro propio amor si realmente queremos aprender a amar y sentirnos mujeres nuevas o renovadas, pero sobre todo, aprender a valorar lo que aquí y ahora tenemos, sin dejar de dar gracias a Dios, por lo que no podemos tener.

Me dirán que el amor duele, que al amar se sufre y les concedería toda la razón, cuando uno ama, sí se sufre y hasta se llora, pero ¿saben por qué?, porque al amar, uno se dona, se entrega en cuerpo, alma, sentimiento y razón, cielo y luz en el dintel que aclama, abrazar al amor o a un corazón… ¡En la flamígera llama! y es esta llama del amor lo que duele más allá de la piel, y duele doble cuando no puedes estar con el ser que más amas.

Esto puede sonar poético y hermoso, pero la verdad es que un corazón de fuego, es el que tiene la mujer cuando ama de esa manera, con el corazón encendido, devorador, altivo y ardiente, capaz de hacer hervir el agua a 100º cristalizando todo lo que tiene que cristalizar y depurando todo lo que sobra, indigesta e intoxica. ¡Qué pocas personas saben amar así!, pero...

¿Qué misterios encierra el privilegio de ser mujer?, ¡Uno sólo!... ¡El privilegio de saber y poder amar sin pedir ni dar explicaciones!, no todos los seres humanos saben, ni pueden amar con tanta intensidad como lo hace la mujer. Ni pueden parir como lo hacen las mujeres, ni son capaces de convertirse en bálsamos curativos, como puede resultar ser la caricia, el beso, o la simple sonrisa de una mujer.

Podría sonar irónico, adulador y hasta vanidoso que una mujer sea quien escriba esto de su propio género ¿verdad? Pero nadie mejor que una mujer podría conocer con tanta precisión, exactitud y excelsitud lo que siente, piensa, quiere y vive otra mujer o todas las mujeres en general. ¿Por qué no reconocer nuestros valores y privilegios? La presunción a veces es sinónimo de seguridad, confianza y fe, siempre y cuando sepamos lo que estamos diciendo, o a qué nos estamos exponiendo, y cuál podría ser la magnitud y alcance de lo que estamos sintiendo, sin perder la ubicación ni la esencia de nuestro real ser.

Además, es válido conocer y reconocer nuestros logros y nuestras limitaciones, ¡Claro que es válido ¿Porqué no?. Este inventario es oportuno y justo en estos días en que empieza un nuevo año con todas las peripecias, horizontes y perspectivas que nos esperan de la vida… ¡Seamos mujeres con visión!, construyamos juntas aquí y ahora, nuevos caminos a la luz, a la fe, al amor y a la esperanza, pero también al trabajo, a la rectitud, a la honestidad, a la generosidad, a la prudencia, a la tolerancia, a la caridad y a la misericordia, ¿Tienes confianza en ti?... ¡ENTONCES...LEVANTATE!... ¡Dame tu mano y camina conmigo! ¿Te atreverías a acompañarme en este viaje?

Con mis respetos y cariño siempre,
Doral.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Hacerse el interesante, ¿Es necesario para consolidar la relación de pareja?




Hacerse el interesante,
¿Es necesario para consolidar una relación de pareja?


• Decir que hoy estás ocupado.
• No atender el teléfono.
• Demorar en llamar luego de la primera cita.
• Decir:"Uy me he olvidado de llamarte, es que estoy muy ocupado y con muchas cosas en la cabeza".
• No demostrar sentimientos, sentirse acosado, absorbido,perseguido y que sé yo cuantas cosas más...
• ¿Te ha pasado alguna vez esto? Si te ha pasado, entenderás a que me refiero.


¿Por qué hacerse el interesante?

1) En primer lugar se podría hablar de una reacción poco espontánea , artificial, que puede transmitir cierto miedo de mostrarme tal cual soy.

2) ¿Esto puede tener que ver con el miedo a que el otro me domine, conozca puntos débiles y pueda lastimarme?

3) Por otro lado, "hacerse el interesante" demuestra cierta conciencia de que valemos mucho, lo cual puede transmitir por el contrario un desajuste en este aspecto, puesto que, ¿por qué sería necesario demostrarle al otro que valgo?

4) Sabido es que cualquier actitud que tomemos influye en la actitud del otro, de lo que se podría desprender que "Si yo me hago el interesante", pueden suceder las siguientes cosas:

a) El otro va a estar cada vez más interesado en mí, tratando de llamar mi atención.

b) pero, por otra parte podemos pensar en la posibilidad de que el otro perciba nuestra actitud y reaccione de la misma forma y por tanto deje de mostrar interés, haciendo uso del popular "orgullo". Por lo cual asistimos a un "tire y afloje" que consiste en quien reacciona primero en aras de llevar a cabo el contacto.

c) o que pierda el interés porque le parezca un infantilismo de su parte,porque no le interese seguir su juego de "gato y ratón".

¿Es necesario?

En primer lugar vemos que este tipo de actitudes se repiten asiduamente, por lo que podemos suponer que es parte de la naturaleza humana (y por tanto debe tener su origen en el desarrollo evolutivo de la persona).

El tema de fondo puede tener que ver con la poca valoración que da el ser humano a las cosas que no cuestan. No valoramos lo que conseguimos sin esfuerzo, lo vemos en el día a día en lo que respecta a otro tipo de cuestiones.

Podríamos llevar esta situación a los primeros momentos de la vida del ser humano, su relación con el pecho materno y con ello a la alimentación.

Si el lactante tuviera el pecho todo el día en la boca probablemente no la apreciaría. Esto se conecta con la situación de falta y búsqueda de la alimentación en los primeros momentos de la vida cuando el lactante debe llorar para mamar. ¿Podríamos pensar que esta actitud pueda funcionar a modo de esquema referencial (obviamente no de forma consciente)?

Autor:
Lic. Psic. Ivonne D. Blanc
http://valgaellapsus.blogspot.com

jueves, 20 de mayo de 2010

Cómo mejorar tu estilo de vida



Cómo mejorar tu estilo de vida


Mejorar el estilo de vida es de vital importancia y urgencia para todas. Existe un gran abanico de posibilidades para trascender todo aquello que nos ha mantenido estancadas en nuestro crecimiento interior, ya sea por desconocimiento, por inercia, por pereza física y mental, por caprichos, por comodidad o por lo que sea y a veces cuesta trabajo tomar el báculo de la voluntad, el conocimiento y entusiasmo para atrevernos a construir caminos que nos lleven directo a la felicidad auténtica, sin tener que depender tanto de los demás para lograrlo.

Esto es lo que me comentaba un amigo psicoterapeuta, Lic. Mario Salazar Valenzuela, catedrático de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Sinaloa, México.

En primer lugar (mencionaba el facultativo), es necesario hacer un cuadrito de autoanálisis práctico (seis columnas), para jerarquizar nuestros roles, ver a qué cosas le estamos dando más importancia, le estamos poniendo más cuidado, más tiempo, más atención, y ver cuáles cosas estamos dejando en segundo o tercer o cuarto lugar, e incluso qué deberes estamos descuidando más.

Es interesante hacer una evaluación sincera, franca y abierta de nuestras prioridades enlistándolas por orden de importancia y empezando así: Anotar en la primer columna los roles que tengo, (ejemplo: Ama de casa, esposa, madre, trabajadora, estudiante, hija, hermana, amiga, etc.), en la segunda columna los deberes: Lo que debe ser, lo moral y honesto. En la tercer columna anotar todo aquello que deseo hacer. En la cuarta columna todo lo hago.



Las últimas dos columnas de nuestro cuadrito de evaluación o autoanálisis son las más definitivas porque allí vamos a concentrar todos los resultados de los datos recabados, mucho ojo: En la quinta columna anotarás en qué lugar encontraste lo que debiste hacer y lo que hiciste (DEBO-HAGO), compáralos y observa en qué estás fallando, a qué cosas les estás dando más prioridad, importancia y atención, una buena oportunidad para corregirlo si te está afectando.

En la sexta y última columna, anotarás lo que deseabas hacer y lo que hiciste (DESEO-HAGO), aquí encontrarás un montón de cosas que quizá no te esperabas. Quizá tus deseos quedaron reprimidos y no hiciste lo que deseabas hacer y obvio esos deseos reprimidos y frustrados los guardaste en el baúl intrapsíquico que seguramente se ha llenado demasiado de cosas que deseaste hacer y no hiciste, ahora esos deseos quieren salir a flote, pero tus temores, tus traumas, tus fobias no te lo permiten y eso te esta causando angustias, dolores y sufrimiento.

Pero no todo está perdido amiga querida: ¿Quieres salir de tu sufrimiento? ¿Realmente quieres modificar y mejorar tu estilo de vida?, te transmitiré un secreto que yo he recibido:

“El primer gran error para lograr el éxito en tu vida es compararte con los demás” (decía El Dalai Lama), porque si te comparas con los demás, siempre te verás a ti misma, más inferior o más superior… ¡No te compares!, sé tu misma para que tengas éxito. Recuerda que la felicidad es la parte subjetiva del bienestar, del placer, de la experiencia cumbre (lo objetivo está sujeto a prueba, eso es otra cosa)

Les invito a que aquí y ahora hagamos un ejercicio práctico interesante, ¿de acuerdo?, escribirán ustedes una carta anónima dirigida al psicólogo de su confianza y me la enviarán a este espacio, o tambien puede ser a mi correo personal como algunas de ustedes amablemente lo han estado haciendo.

Hagan de cuenta que su carta será algo muy íntimo, muy personal donde ustedes vaciarán y descargarán su sentir, abrirán sus más ocultos sentimientos y pensamientos, poniendo en esa carta: ¿Quién soy? ¿Qué quiero? ¿Cómo le hago? (ejemplo: soy una persona con los siguientes defectos y virtudes de las cuales quiero aumentar, o disminuir o dominar o lograr esto o aquello etc. o quisiera tener tal o cual habilidad o cualidad que no he podido lograr o desarrollar etc.), yo prometo solemnemente que ninguna cartita se quedará sin respuesta.

Y como premio, este artículo próximamente tendrá una segunda parte, más interesante aún, ya que toca todo lo concerniente a cómo mejorar tu relación de pareja, ¿les parece? entonces a escribirnos chicas, ¡anímense, vamos juntas a construir felicidad.

¡A mejorar nuestro estilo de vida por un mundo mejor!
Con mi respeto y cariño siempre,
Doral.

martes, 5 de enero de 2010

¡Mujeres Ejemplares del Mundo!



¡Mujeres Ejemplares del Mundo!


Me honra el placer enorme de dedicar este artículo a las mujeres ejemplares, que por cierto no abundan mucho en nuestro mundo, debido a las circunstancias de vida, de un mundo injusto y en bancarrota de todos los valores. Aquellas mujeres que a pesar de sus sacrificios y penas, han encontrado el camino para su autoliberación interior, armándose de valor, de coraje, de fortaleza y de inspiración para romper con tantos viejos esquemas y paradigmas caducos de vida, pasando por alto las imposiciones que la misma sociedad enferma les impone: La de ser víctimas principales de abusos, maltratos, incomprensión, devaluación y todo tipo de restricciones, humillaciones y vejaciones.

Algunas mujeres, aún no tienen las posibilidades de ser tan independientes como quisieran, ni proveedoras, ni protectoras, aún teniendo la capacidad y el arrojo para hacerlo, sino que se han tenido que conformar con pasar a las filas de las "conformistas" (algunas celosas y menos atrevidas), proveídas y protegidas sí; pero a cambio de un precio demasiado costoso: ¡La sumisión más total!

El caso que nos presenta Martha Lilia, en lo personal me enternece, y quiero compartirlo con todas ustedes amigas lectoras, justo el día de hoy 5 de enero, ya que esta mujer a sus cuarenta y tantos años, ha tenido el garbo y la delicadeza de enfrentarse a sí misma haciendo un alto en su camino y romper los barrotes de su cárcel de fracasos. Hoy nos ha comunicado su noble y firme intención (como propósito primordial para este 2010), de inscribirse en el Colegio de Bachilleres para terminar sus estudios de preparatoria ( en la modalidad para adultos), y ¿por qué no?, su anhelo ferviente (a corto plazo), por ingresar a la universidad.

"Comadre; qué alegría encontrarte, feliz año... te busco porque quiero hacer mía tu promesa de ayudarme para estudiar, quiero salir de este estancamiento en el que me encuentro, quiero modificar mi vida, pero no sé cómo hacerlo, me siento muy sola, no sé qué hacer, necesito tu apoyo, dime por dónde empezamos y cuándo puedo ir a buscarte"

Por supuesto que vamos a ayudarla, ¡vale la pena! ¿Cuánto diera porque miles de mujeres se atrevieran a tomar este tipo de decisiones e hicieran lo mismo?

"Marthita" como cariñosamente le llaman todas las amigas y compañeras de la oficina donde labora desde hace ya algunos años como secretaria, es madre soltera y está cansada de girar alrededor del mismo círculo vicioso de recorrer el mismo trayecto todos los días: De su casa al trabajo y del trabajo a su casa, donde le esperan sus tres hijos menores. Dice estar harta de trabajar tantas horas para llevar un mísero sustento a su hogar, ella quiere superarse para ofrecerles una mejor calidad de vida a los suyos. Está consciente de que debe escalar a estratos superiores y adquirir conocimientos académicos si quiere lograrlo de manera legal.

No siempre amigas queridas, se tiene el gran privilegio de poder ayudar a quien más lo necesita, este es un buen momento para dar simiente a quien quiere sembrar y no tiene, recordando previamente que DIOS, en su misericordia infinita, es muy generoso, no escatima tiempo, ni recursos, ni fe para su creación más elevada y refina llamada: "Mujer". Y nosotras mujeres que somos mortales, ¿Quiénes somos para cruzarnos de brazos y dar la espalda, negándonos al dolor ajeno, cuando una semejante nos clama por ayuda para salir del fango de su vida?

Las invito a la más profunda de todas las reflexiones,
mujeres ejemplares del mundo, con todo mi respeto y cariño siempre.

Doral.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

¡Holocausto para un gran amor!



¡Holocausto para un gran amor!


Hemos visto a través de algunos temas, por no decir en la mayoría, que casi todas las mujeres nos aferramos a un amor que ha quedado atrás, no queremos soltar los recuerdos, nos seguimos aferrando a ellos como si fueran una reliquia milenaria, aunque nos duelan. Y es precisamente en este presente tema, en que vamos a ahondar un poco en ello, para ver de qué manera podemos ayudarnos a aliviar un poco nuestro dolor de ese amor que ya no tenemos a nuestro lado.

Cuando un ser amado se nos va, o cuando alguien de la familia se nos muere, pasamos por diferentes etapas en el proceso de duelo: Se sufre, se llora, no hay aceptación, no hay conformidad, pero al final sabemos que tenemos que enterrar a nuestros muertos, porque no podríamos aguantar el mal olor de la putrefacción.

Cuando un amor muere, cuando en una de las dos partes de la pareja el amor cambia de rumbo o de dirección, pasamos por las mismas etapas de duelo, nos desesperamos, sentimos que la vida se nos va con el muerto, porque aquél hombre que juró amarnos “hasta que la muerte nos separe”, no está más, ya no nos dirá, ”esas palabras tan lindas que tanto nos alimentaba el alma” ya no veremos más ese rostro tan amado por nosotras cada día al despertar.

Se escucha decir muy a menudo que DIOS no nos da una cruz más pesada de la que podemos cargar, sin embargo… muchas veces no nos empeñamos en cargar alguna cruz de la que con un poco de voluntad, aceptación y entereza, nos podamos liberar del dolor.

Se sufre una y otra y muchas veces más, sin llegar a entender, ni comprender ni a aceptar, que cuando se pierde algo o a alguien, tenemos que seguir adelante por nuestro propio bienestar y más aún, por el bienestar de quienes nos rodean.

Caemos en el charco de la auto-compasión y nos sumergimos en el desamparo emocional, aún en contra de la corriente. No somos o no queremos ser fuertes para volver a emerger en tierra firme y levantarnos del dolor para demostrarle a ese amor, a nosotras mismas y al mundo entero, que somos capaces de cambiar perspectivas de vida y hasta de caminar con visión propia hacia el futuro porque somos fuertes, porque queremos y podemos hacerlo.

¿Por qué no resignarse con altivez y pensar que si con nosotras no pudo ser feliz, lo será con alguien más? ¿Por qué no darle la oportunidad de encontrar la dicha con otra persona? ¿Por qué nos oponemos a que por lo menos él sea feliz con quien lo desee? ¿Será que queremos disfrazar a nuestro amor de santo y mártir? Eso también se llama: Conmiseración.

¿Por qué no vestir nuestro amor con ropajes de dignidad?… si después de todo, el amor… el verdadero amor, también es renunciación. No podemos darnos el lujo de coincibir, ni siquiera la idea de que ese alguien alguna vez nos arrancó el corazón, o los más bellos sueños convertidos ahora en toda una pesadilla. Si la mente no puede asimilar ni parir la idea de que nos hayan mentido, cuando nos juraron amor eterno, y entre más se piensa, más se llora, más se sufre y más se espera lo que ya nunca ha de regresar.

El dolor nos entume el corazón, nos vampiriza toditas las fuerzas, nos ciega la razón, convirtiéndonos en mujeres incapaces de entender el proceso de nuestra recuperación emocional, nos volvemos injustas con nosotras mismas, ineptas, hasta para poder “perdonar la infidelidad”, el daño psicológico que nos causaron, y hasta el abuso físico. No queremos trascender en el alma todo ese infierno que nos dejaron, pedimos a gritos que regrese, y yo me pregunto: ¿Para qué queremos que regrese? ¿Para seguir sufriendo? ¿Para seguir dudando?, si al rompernos el corazón y asesinarnos los sentimientos, también mataron nuestra confianza, nuestro respeto, ¡Se perdió todo… menos la vida!, y esa sí que no es recuperable.

Pero cuando vemos que ese hombre que tanto nos lastimó, encima nos dejó, se fue, se llevó todo como un ladrón, lo perdimos a él con todo lo que dimos de buena fe, se fue amigas, fue él quien dejo el nido vacío, dejó un espacio libre en la casa, en la mesa, en la cama. Y no podemos, no queremos entenderlo y mucho menos aceptarlo.

¿Por qué no queremos soltarlo y dejarlo ir?…. ¡Si ya se fue!.. ya no está, ya nos abandonó, ¿Qué estamos haciendo entonces nosotras? ¿Debemos aplaudirle su obra? ¿Seguirle rindiendo pleitesía por todo el arsenal de traumas que nos dejó? ¿Tenemos forzosamente que llorar eternamente sobre el cadáver de ese amor?

¡UN MOMENTO!… ¡ALTO ALLI!… Pongamos aquí y ahora las cosas en claro.

Empecemos por abrir los ojos y respirar profundo, por que es urgente limpiar toditas las paredes del corazón. Y ese trabajo lo tenemos que empezar primero estando bien con nosotras mismas.

¿Que hay dolor, coraje, impotencia, rabia, resentimientos y ganas de vengarse? SI; todo eso nos está matando, ¿pero vamos a permitirlo?

¡DEFINITIVAMENTE… YA NO… GRACIAS!

Cuando logramos limpiar nuestro corazón de los rencores que se han acumulado a través de los años, a través de los malos tratos y traiciones, vamos a sacar el coraje que por mucho tiempo ha estado agazapado. Dejemos que ese coraje que cada una de nosotras tenemos, sea la escoba para barrer también los pisos del corazón, para sacar esa basura, esas hojas secas del alma, esas espinas, y pare de sangrar.

Necesitamos ese orgullo de mujer, necesitamos ese coraje para alcanzar la paz, porque amigas mías, si no hay coraje con entendimiento, no podremos alcanzar la paz, la serenidad y mucho menos podremos perdonar y dejarlo ir en paz. Ese entendimiento con dolor en pellejo propio, es el cauce del camino, el tránsito que nos lleva directas a otorgar el perdón, y si parimos el perdón como un niño de oro en el corazón, (como dijo una amiga muy querida) nos evitamos seguir reciclando en lo mismo, porque al final, los resultados serán los mismos: No regresará y ojalá que le vaya bonito, como dice una canción de Vicente Fernández.

Es doloroso, -lo sabemos- es algo que con palabras humanas no se puede descifrar, pero mujeres, contéstense así mismas esta pregunta: ¿Qué hacemos con nuestros muertos? ¡Se llevan al cementerio!, ¿cierto?… ¿Por qué entonces nos empeñamos en cargar con el cadáver de un amor? ¿Por qué no lo enterramos en el cementerio de nuestros sentimientos?.

Vayámonos al funeral de ese gran amor, y vayámonos con pasos firmes al cementerio, ¡enterrémoslo! porque retener un recuerdo doloroso es un crimen moral contra sí mismas, algo contrario que tener que soportar con valor y entereza la muerte de lo que tiene que morir.

Aceptar con paz es el primer paso, ¡Ya el resto… segurito lo hará Dios! Dejemos pues que ese sentimiento que nos hace daño muera en paz, en lugar de conservar en nuestros brazos el cadáver putrefacto, enterrémosle, o se nos apestará en los brazos.

Mujeres: Démonos cuenta por favor, que nadie, absolutamente nadie más podrá darse cuenta de cuánto pesa el muerto y cuánto apesta, más que quien lo trae encima. ¿Por qué seguir respirando tanta toxina anímica?. Nadie, absolutamente nadie podrá hacer ese trabajo de dejarlo ir sino nosotras mismas, soltémosle, dejémoslo ir y descansar en paz.

Permitamos que al muerto lo envuelvan sus propias sombras, o éstas siempre nos acecharán. Pero si sabemos que son sólo sombras o fantasmas de un muerto, ¿qué daño nos pueden hacer? Hacen más daño los vivos que los pobres muertos.

Por lo tanto y ya para concluir, no dejemos que el dolor se quede congelado en las redes de nuestro tiempo, dejemos que se diluya en el recuerdo… y un día, sin que nos demos cuenta, ese amor del pasado, no nos dolerá más con lo que haga o deje de hacer. Conservemos limpio y vivo el templo de nuestro corazón, porque lo necesitamos limpio y puro para seguir amando.

Aquí tienen pues amigas del alma, EL MÁXIMO SECRETO para sanar el alma.“Soltemos el cadáver de un gran amor”, no nos sigamos nutriendo con esa peste que nos envenena el alma, que la llena de pensamientos tóxicos, contaminándonos el corazón, el alma, y de paso devaluándonos todo el resto de nuestra preciosa vida.

¿Qué nos vamos a tambalear? Sí mujeres, nos cegamos, nos embrutecemos, no sabemos por dónde empezar, pero hay otros amores: Nuestros hijos, nuestra familia, nuestros amigos, nuestro trabajo, nuestro entorno, y el amor a sí mismas. La lógica, el sentido común, el valor, la voluntad y la fe en Dios, son las herramientas convertidas en sentimientos vivos que nos dan la fuerza necesaria y nos dirigen hacia el camino de la verdad, que muchas veces teniéndola enfrente de las narices no la vemos o no queremos verla, y no hay peor ciego que aquél que no quiere ver.

Mujeres, “encontremos la pureza, la belleza oculta del dolor,” ¿Contradictorio? Claro que lo es, pero ¿Quién nos provoca ese dolor?, ese amor que se muere, ese amor que nos causa dolor, que entumece la razón, nos mutila en las noches de lágrimas silenciosas que no se atreven a veces a salir para seguir engañándonos a sí mismas, al no querer soltar ni dejar morir, lo que ya no tiene vida.

El alivio, la solución está en nosotras, porque si se fijan, hasta cuando se habla de las piedras del camino con los árboles, no se encuentran respuestas, porque éstos no hablan, éstos se beben nuestras lágrimas en silencio, porque es lo más que pueden hacer por nosotras.

Mujeres benditas: “No más luchas estériles”, no luchemos más por revivir lo que ya está muerto, no luchemos más por retener ese amor que ya está más que putrefacto. Recuperemos (eso sí), nuestra dignidad y nuestra divinidad, nuestro amor propio, nuestra autoestima, somos valientes, somos bellas, y ningún amor… por muy amado e importante que haya sido, o siga siendo en nuestra vida, merece ser adorado después de muerto.

Dejemos pues que el cadáver de aquel amor descanse en paz, y un día podremos reir de esto que ahora nos hace llorar.

“Cuán heróico es el dolor por amor de una mujer… cuando ese dolor se saca con valor a secar a los rayos del sol para rescatar la dignidad” (palabras dichas por una mujer valiente y muy sabia)Y los resultados de ese heroísmo son nuestros, de nadie más, el mundo es nuestro, salgamos a conquistarlo con amor, con valor y con coraje.

Miremos al sol del nuevo día que nace, ¡Y vivámosle a plenitud!


Siempre de… y con ustedes:
Doral & Cautiva
p.d. (Del baúl de mis recuerdos)

miércoles, 28 de octubre de 2009

Si pudieras cambiar algo de ti misma, ¿Qué sería?



Si puedieras cambiar algo de ti misma, ¿Qué sería?


Empezaremos este tema tan interesante, amigas queridas, recordando aquello que dicen que todos al nacer traemos una “torta bajo el brazo”…¡Qué afortunados somos!, pero conforme vamos creciendo, no vemos la famosa “torta” por ningún lado, y en cambio vamos descubriéndonos muchos defectos físicos y psicológicos que cambiaríamos al tiro, si pudiéramos hacerlo.

A ver: Veamos ésto detenidamente:

Hay mujeres que no están conformes con su cuerpo físico (el estuche que guarda a nuestro Ser), algunas porque son gorditas, otras porque se sienten muy flaquitas, otras porque no caminan como una modelo profesional, y otras no quieren salirse del pantalón porque están traumadas de sus piernas.

Hay mujeres que desde los 16 años ya están pensando en el implante de senos porque quisieran tener bubis exuberantes y sexys para verse esculturales, así se conviertan en “mujeres de plástico”, o en el peor de los casos, se arriesgan a cualquier cirugía plástica para reducir las famosas “chaparreras”, o los molestos “rollitos y llantitas” en el vientre. Otras se hacen inyectar silicón en los labios para tenerlos sensuales, etc.

¿Y qué decir de aquellas que viven probándose pantalones y más pantalones, y no se encuentran las pompas por ningún lado, ¡jo! –qué ironía decirlo así- pero amigas, hay quienes que hasta se atreven a ponerse un short bajo el pantalón para verse más exóticas. Pero con otras, sucede todo lo contrario al probarse pantalones, que tan pronto se meten en un pantalón y al mirarse en el espejo… ¡Dios mío!, hasta se espantan de verse tan “petaconas”.

¿Quién nos entiende a las mujeres?

Otras mujeres viven inconformes con sus ojos porque no son del color que quisieran tener y lo solucionan de volada cubriéndolos con lentes de contacto de todos colores y sabores y maquillándolos con bastantes sombras compactas, delineadores y rimel.

El pelo lo disfrazan con extensiones largas o cortas, o aplicándole tintes del color y marca que más les gusta, aunque tengan que pagar la marca.

Y las manos… ¡Ay, las manos! que quieren lucirlas “como si fueran las de una artista” y se van a donde la amiga estilista a que les coloquen uñas postizas de acrílico o de cristal y hasta decoradas con figuritas de colores y pedrería, aunque al llegar a casa... ¡Dios mio! batallan hasta para usar el papel higiénico allá...¡En la colita!

Todo este show, circo, maroma y teatro, por mencionar algo; trae a algunas mujeres de cabeza, sin dormir y a la cacería de cualquier producto nuevo que les recomienden en la primer farmacia de la esquina, y yo me pregunto: ¿Pero qué nos pasa amigas?

Otras mujeres más prudentes en el mundo, se preocupan más por su personalidad y su carácter: Unas son introvertidas, que quisieran ser más sociables y no se atreven, y otras más sociables que darían la vida por pasar inadvertidas para el mundo

Y mujeres hay muchas que ya parecen “discos rayados” con sus quejas, eternos lamentos y cancioncitas repetidas: “Es que soy pobre, es que soy muy fea, es que estoy enferma, es que soy muy torpe, es que no tengo suerte” ¿Por qué no nací bonita? ¿Por qué no soy más rica? ¿Por qué soy tan delicada y enfermiza? ¿Por qué ella tiene más suerte que yo?…

Caray; y hasta reniegan de su propia existencia, darían cualquier cosa por ser mujeres diferentes, y hasta hubieran deseado haber nacido “siendo hombres”…”Los hombres no sufren tanto como las mujeres” –Dicen- y lueguito encuentran su chivo expiatorio culpando al destino o preguntándose: ¿Por qué Dios me hizo mujer?

Vemos muchas veces que algunas mujeres lo tienen todo y nosotras no tenemos nada ¿y qué?, posiblemente esas amigas desearían mil veces ser como nosotras ¿se han puesto a pensar de esa manera? Cuántas mujeres en el mundo se atreven a decir: ¿Por qué Dios no me dio fuerza, carácter y decisión en vez de ser bonita y tenerlo todo?

Amigas queridas; recapacitemos seriamente en todo ésto; ¿Por qué no aceptarnos tal cual somos? ¿Por qué no conformarnos con lo que Dios nos ha regalado a cada cual?.

Aprendamos a responder con seguridad cuando alguien nos pregunte: ¿Cómo estás? -¡Bien, gracias… pero ni modo!-


Saludos afectuosos con mis respetos y cariño siempre,

Doral.

Got My Cursor @ 123Cursors.com