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lunes, 6 de febrero de 2012

¡Los hombres también lloran!


¡Los hombres también lloran!

Parece mentira que en pleno Siglo XXI, aún tengamos que aceptar la milenaria idea de que el hombre no debe llorar, nomás porque es hombre, y que pobrecito de aquél que se resista y termine llorando, porque inmediatamente será etiquetado como un "marica" y que encima de todo, no tenga escrúpulos para "chillar" y hasta "moquear" como lo hacen libremente las mujeres.

Llorar de por sí; se ha considerado desde siempre, como un signo de debilidad, un acto exclusivo del género femenino. Las mujeres lloramos por alegría, por tristeza, por abandono, por decepción, por amor, y algunas hasta por odio, principalmente aquellas que acostumbran reaccionar violentamente, y no de manera sentimental como la mayoría lo hace. ¿Qué mujer no recurre a las lágrimas por cualquier motivo?

Las lágrimas por lo tanto, son un símbolo inequívoco de la emoción desbordada. Algunas mujeres dicen: "Me emocioné al grado de las lágrimas" y vaya que lloran como unas magdalenas, sin que nada ni nadie se atreva a juzgarlas y menos a condenarlas por algo que es tan natural en el ser humano.

El llanto es una forma de expresar los sentimientos y las emociones, pero ¿Porqué al hombre no le es permitido ese acto ante la sociedad?.

En todas, o casi todas las culturas del mundo, se estila que es la madre quien primeramente le enseña al niño las buenas maneras y las costumbres de cómo comportarse, qué es lo que debe y no debe hacer, y sobre todo, que no debe imitir ni de chiste a sus hermanitas, y que como hombre... ¡Ni se le ocurra jugar a la comidita ni a las muñecas!, eso es de viejas -le dicen-, y por lo tanto, el niño desde muy pequeñito aprende a jugar con carritos, con motocicletas, con canicas, con pistolas, con cuerdas, etc. ¿Qué remedio?, si para eso nació hombre -le aseguran-.

Eso ocurre cuando son los padres quienes no coinciben la idea de que su hijo aprenda a vestir una muñeca, o que aprenda a revolver la cazuelita de juguete, o que llore cuando lo regañan sus papás de a mentiritas. El niño aprende a ser adusto e inexpresivo desde que se lo permite su conciencia. Creció y se formó seco y rudo para todo y por lo tanto, ante el mundo representa la rudeza, y no así la mujer que por su enorme sensibilidad siempre a flor de piel, simboliza la sutileza, ella es toda ternura desde que aprende a ser mujer.

Sin embargo y en honor a la verdad, las cosas no siempre son como parecen, pues quizá los hombres ante el mundo aprendieron muy bien su rol de ser y comportarse como hombres fuertes, indolentes y rudos, pero tambien incapaces algunos para demostrar el más leve sentimiento de ternura y mucho menos a derramar un par de lágrimas directas desde su corazón. "El qué dirán" es un elemento que siempre está y estará presente en la puerta de las emociones del hombre, impidiendo la salida al mundo que separa el simulacro de su realidad.

Señores hay que les importa mucho aparentar ante el mundo, una fortaleza que están muy lejos de sentir o de poseer. Muestran su imagen perfecta de "machos, muy machos", pero un simple dolor de estómago y ya están postrados en la cama, quejándose otra vez como aquellos niños del ayer. ¡Ah!, pero no se trate de decepciones amorosas o rupturas sentimentales porque tampoco son capaces de derramar una lágrima, aunque se acaben todas las botellas de vino de la cantina o el bar más cercano de casa. ¡Son muy hombres! ¿Porqué van a llorar?

Hey... Momentito por favor; ¿Que acaso al emborracharse no están evadiendose de su realidad?, mejor sería que lloraran su pena y así se ahorrarían los estragos que el alcohol les deja en la sangre, y en su bolsillo gastado, total que una vez pasado el efecto de la borrachera, tendrán que volver a enfrentarse a su realidad aplastante ¿no les parece?

En fin; cosas y casos se ven en la vida, tan increíbles como encontrar por allí uno que otro hombre que sí lo es de verdad y que no acostumbra andar por las cantinas botando sus frustraciones dentro de una copa de vino. Hombres que saben comprender y entender sus verdaderos sentimientos, hombres que no ocultan ni disfrazan sus pesares, porque a pesar de todo, saben amar y valorar lo que tienen y lo que traen por dentro... ¡Esos son hombres de verdad! y no imitaciones.

Hombres como éstos, son los que necesita el mundo, son los que busca la vida, son los que requiere la familia y... ¡Son los que exige Dios!

¿Eres un hombre así?, entonces eres bienvenido a esta página de mujeres, déjanos tu valiosa opinión y con mucho gusto la retroalimentaremos a la mayor brevedad posible.

Con mis respetos y cariño siempre,
Doral.

lunes, 9 de mayo de 2011

¡Los divorcios están de moda!

Los divorcios están de moda.


La primera pregunta obligada: ¿Porqué te quieres divorciar?, o ¿Porqué motivos fue tu divorcio?... y uf… surgen infinidad de respuestas que surgen como por arte de magia de la garganta del interlocutor: “Ya no quiero seguir así, no tiene sentido, mi mujer no me entiende, no me comprende, no me atiende y a parte se ha dejado engordar, siempre está cansada, le duele la cabeza, y encima mi casa parece un hotel, allí se llevan metidos mis cuñados, mi suegra, las amigas de mi suegra y encima las amigas de mi mujer, no tengo privacidad, y cada vez alcanzan menos los dineros que llevo a la casa. Mis hijos no saben economizar, yo ya estoy cansado, quiero divorciarme”

¿Quién tiene la culpa?... “La Pecas”.

Ah, pero esos no son los únicos delitos de “La Pecas”, que es una mujer muy alegre y comunicativa, pero lo lamentable es que ella no habla… ¡Grita!: “Prudencio, voltéate para el otro lado, estás roncando mucho”, “Prudencio apúrate, que yo también quiero entrar al baño”, “Prudencio si no te apuras, aquí va a suceder un accidente”, “Oye Prudencio, tienes que sacar a pasear al perro”, “Prudencio, antes de irte a trabajar saca la basura”, “Te dije que no se te olvidara comprar el periódico Prudencio”… ¡Madre Santa!... Prudencio por aquí, Prudencio por allá, Prudencio por acullá… y a este pobre hombre ya le acabaron toditito el nombre, ya se acabó el Prudencio y también la prudencia indiscriminada. ¿Qué remedio?, pero…

¿Cuáles son las verdaderas razones por las cuales ha subido el índice de divorcios hoy en día?

Quizá no sea toda la culpa de la pobre “Pecas” por ser como ella es: Una mujer dicharachera, alegre, optimista, amorosa, amiguera, afectiva, expresiva y muy familiar, sino que hay otros factores importantes y dignos de señalar aquí y ahora: A ver pues… conozcamos esos factores:

1.- El aspecto económico,
2.- El aspecto cultural,
3.- El aspecto conductual,
4.- La incompatibilidad de caracteres,
5.- La falta de comunicación.


Si analizamos por separado cada aspecto, encontraríamos que un gran porcentaje de parejas se separan cuando no hay dineros en el hogar, o no alcanzan los presupuestos para cubrir todas las necesidades, ambos (marido y mujer), se desesperan, discuten y terminan arrancando cada quien por su lado, y por ende aquí se observa que la cultura de ambos está de manifiesto: La mujer que se queja que el marido no la mantiene, y el marido que se queja de que su mujer no sabe economizar o no quiere trabajar para ayudarle a contribuir en los gastos del hogar, también aquí se observa que el aspecto conductual se hace muy evidente en la actitud que toman cada uno de los cónyuges.

El hombre se siente herido, lastimado en su hombría, machismo y amor propio, cuando la mujer le embarra su hiel en todita la cara, diciéndole que es un “bueno para nada”, que no es suficientemente hombre para sacarla adelante, y a su vez, ella se siente la víctima principal cuando tiene que afrontar la incapacidad de sus habilidades para regular la situación que se le escapa de sus manos y por supuesto, también todo se le sale fuera de su control.

Cada uno de los dos, defiende su posición, ambos sacan su carácter y también sus uñas. El hombre se impone, la mujer se especializa en ser un guante de terciopelo dentro de una mano de acero. El hombre harto a veces acude a la fuerza de sus puños, la mujer lastimada y herida en su amor propio recurre a las lágrimas y a la fuerza de su corazón, nadie quiere ceder, el problema se incrementa cuando se rompe la comunicación.

Situaciones hay en las que con una simple aclaración se pudieran salvar el matrimonio: ¿Realmente sabes cómo te estás comunicando con tu pareja? Cuando te surge una idea de lo que vas a decir, ¿tienes la delicadeza de codificar su mensaje, de tal manera de que se te comprenda?, fíjate en todos estos componentes que debe llevar tu comunicación, que es una transferencia de un mensaje bajo la forma de señal, desde una fuente de información y por medio de un emisor y un receptor, esta transmisión puede ser afectada por fenómenos parasitarios llamados “Ruidos”: (Shannon y Weaver (1949).

1.- Fuente (Qué canal vas a utilizar para dejarte oír, ¿verbal?, ¿no verbal? ¿cuál?). Aquí debes observar que el ruido puede convertirse en un elemento que podría distorsionar la transferencia de tu mensaje, dando pié a los malos entendidos.

2.- Mensaje (claridad en tu idea que deseas comunicar, usa el orden, la pausa, no te enredes), Aquí el comunicado es la parte medular de tu ejercicio, ¿qué quieres, sientes y deseas realmente expresar a tu ser querido? Exprésalo directamente sin rodeos, pero tomando en cuenta que la otra persona también tiene sentimientos, cuida que tu mensaje no lleve veneno, toma las cosas como son, no mezcles los sentimientos, espera la respuesta, hablando se entiende la gente.

3.- Código (Intencionalidad, tono de voz, forma de abordaje, tipo de léxico, poder de persuasión), Aquí es importante darle sentido al mensaje, significado real: ¿Qué tanto énfasis queremos ponerle al mensaje? ¿Qué tanto deseamos ser entendidos y comprendidos en todo lo que hemos dicho o queremos decir?. De nuestras habilidades depende pues, lograr el éxito en el código que vamos a utilizar para interrelacionarnos.

Hay personas muy expresivas para comunicarse, son fáciles de comprender, y viceversa… Hay personas muy secas, muy inexpresivas, muy difíciles de entender su forma de comunicarse, utilizan un verbo adusto, pasivo, indolente y a parte tienen un rictus abstracto en su rostro y allí tiene uno que afilar todos los sentidos para entender qué carajos nos quieren transmitir… ¡Dios mío! A veces tiene uno que adivinarles, pues ni parando todas las orejas se dejan entender, sin embargo, hay parejas que no necesitan utilizar las palabras, con una sola mirada, un asentamiento de cabeza, un ademán con las manos o un gesto cualquiera, se entienden maravillosamente.

Entonces, la clave consiste en ser claros, francos y abiertos con nuestra pareja, pero sin perder el respeto, expresarle serenamente lo que nos está afectando y buscar juntos la manera de corregirlo, si es que realmente se desea salvar el matrimonio que es de dos. Si analizamos seria y profundamente todos y cada uno de estos elementos, nos daremos cuenta de que no habría necesidad de desbaratar tantos matrimonios hoy en día, sólo hay que tener más cuidado en la forma cómo nos conducimos y cómo nos comunicamos, hay mil formas de decir las cosas.

Aquí juega un papel importante la intrasubjetividad, o sea la forma cómo decodificamos todo lo que recibimos, nuestra percepción, la actitud, el esquema o concepto que formamos de las cosas, y cómo reaccionamos ante ellas, ante los eventos y personas que se comunican con nosotros, pero también es importante el papel que juega en todo esto, la intersubjetividad, que implica precisamente las formas y maneras de cómo respondemos, cómo nos relacionamos y cómo nos comunicamos con los demás… en fin, sea cual sea el motivo, pretexto, excusa o razón de tu intención de divorcio, ahora ya sabes cómo puedes prevenirlo y evitarlo, o cómo pudo haber sido salvado a tiempo. Eso es todo.

Con mis respetos y cariño siempre,
Doral.

martes, 22 de marzo de 2011

¡Carta de una mujer triste!



¡Carta de una mujer triste!


Ya estaba acostumbrada, o resignada, a ése orden lógico de vivir con la tranquila prolijidad de que las cosas estén en su lugar correspondiente.

Aprendí, como aprendieron todos a llorar, llorando para adentro, así nadie corre el riesgo de que un rayo de sol toque la lágrima.

No es cómodo encontrar una lágrima debajo de la servilleta y tener que pensar en su motivo: eso arruinaría la ya difícil digestión de un hombre preocupado por su trabajo permanentemente.

Aprendí, como aprendieron todos, a no reírme sola mientras voy caminando por la calle.

Tiene que haber compañía para que la risa no parezca una piedra lanzada al rostro de quien te ve reir. No es cómodo para nadie encontrarse de pronto y sin aviso con una risa suelta...

Esa desafinada nota de cristal que recorre el aire, hace que las cadenitas ajusten las gargantas, que los maletines pesen una tonelada, que las agujas de los relojes pinchen como espinas y que las plazas se vuelvan totalmente visibles. ¿Acaso no pasaste nunca por delante de una plaza invisible?

Cuántas veces el dolor, el apuro, la rutina, han hecho que cruzara por una plaza sin darme cuenta, sin siquiera levantar la mirada para ver la copa de los árboles, sin oler la fragancia de tierra húmeda, a verde refrescado, después de la lluvia...

En el estricto orden de las cosas, todo lo fui perdiendo, o casi todo. Hasta las ganas de decir. Por eso me hizo bien encontrarte.

Hacía tanto tiempo que no me aceleraba el corazón. Prometiste volver, quién sabe cuando. Siempre hemos estado despidiéndonos... ¿desde hace cuántos años? Siempre fijando una fecha lejana para el próximo encuentro.

Pero no importa, hoy me reí caminando sola por la calle, hoy miré uno por uno los árboles de la plaza y hasta charlé en voz alta con el aire liviano de la tarde, repitiendo palabras como sueño y esperanza...

Y todo, todo se fue desordenado: tengo palpitaciones, se me rompen las copas al lavarlas, de cada cajón que abro sale una nube de mariposas anaranjadas, amarillas, blancas... se me caen las llaves al tratar de colocarlas en el hueco de la cerradura...

También estuve llorando, por haber sido cómoda, por haberme resignado tanto, por haber permitido que me hiciera efecto la anestesia de la convivencia.

Gracias por el encuentro. Gracias por haber sido la única persona que se dio cuenta "de que tengo la mirada triste..."


Foto: Doral.
Texto: floresdeacero.blogspot.com
(Saludos Lucky, hasta Chihuahua, México)

martes, 30 de noviembre de 2010

¿La desidia vive en casa?



¿La desidia vive en casa?


¿Qué significa realmente la palabra desidia?, bueno… habría muchas formas seguramente para responder a esta pregunta, pero la más común quizá sería que implica holgazanería. Una persona que siempre está posponiendo las cosas, que siempre tiene excusas y pretextos para dejar de hacer las cosas que debe y le corresponde hacer en su momento:

“Ay, no, qué flojera”, “Mejor después”, “Eso lo puedo hacer mañana”, “Total que no urge”, “Mejor hazlo tú”, “¿Y yo por qué?... ¿Eso te corresponde a ti”, “Pues sí, pero no estoy de humor ahora”, “Qué pereza, no me gusta hacer eso”, “Después lo hago”, “Al rato”, “Mejor lo dejo para el último”, “Total que ni quería”, etc.

¿Cuántas cosas, eventos y personas dejamos ir de paso por la vida, por culpa de nuestro consabido descuido, negligencia, dejadez, inercia, pereza y por demás desaliño, falta de ganas de actuar y falta de interés en lo que nos corresponde hacer en su momento?, eso además tiene otro nombre (muy feo por cierto) que se llama: ¡Irresponsabilidad! (pariente de la inmadurez)

Pero lo peor de todo es que, debido a esa palabrita fuerte y certera que a nadie le resulta tan grata, también se incursiona en otras incompetencias de nuestra parte. Por ejemplo cuando padecemos de algún malestar, dolencia o enfermedad ¿qué hacemos?, lo primero que hacemos es ir al médico para que nos revise, ¿verdad?. Pero si el médico decide que nuestra enfermedad no se curará con un simple analgésico para el dolor, sino que necesitamos de todo un tratamiento, él sabrá porqué decidió darnos el tratamiento.

El médico por supuesto, no sólo conoce de anatomía humana, física o biología, sino también de química y farmacología, él sabe que si receta ese medicamento, está bajo su estricta responsabilidad fijar los horarios para que el medicamento sea tomado, inhalado, untado o inyectado por su paciente para que surta el efecto correspondiente, y no haya otro tipo de complicaciones, pero…

¿Qué solemos hacer regularmente nosotros con el famoso tratamiento?. Vamos a la farmacia, compramos los medicamentos, nos tomamos la primera pastillita, o cucharadita de jarabe, o la primera inyección, y ¡Oh, sorpresa… nos empezamos a sentir aliviados!, qué maravilloso y hasta mágico resulta sentirnos bien ¿cierto?, quizá hasta nos dormimos a pierna suelta y ¡Zas! Que se nos pasó la hora de tomarnos la siguiente dosis del medicamento, nos la tomamos dos o cuatro horas después de la indicada por el médico, o nos tomamos juntas las dos dosis porque ya casi es la hora para ingerir la siguiente:

¡Hey… momentito por favor! ¿Qué pasó allí?

¿Quiénes somos nosotros para decidir el cambio de horario para ingerir los medicamentos? ¿Somos el médico acaso? ¿O porqué nos determinamos en tomar decisiones que creemos que son las mejores? Y luego hasta nos quejamos: “Ese médico no sirve para nada”, “No me alivió mi padecimiento”, “Ahora me siento peor”, “Y encima me cobró bien cara la consulta”… “Y de pilón, el desgraciado matasanos me tuvo esperando una hora para recibirme”

¡Por favor señoras!

No es culpa del médico que haya tanta desidia en casa, tanta irresponsabilidad de no tener cuidado ni seriedad para tomarnos o darles a tomar a tiempo los medicamentos a nuestros seres queridos si realmente queremos que se curen.

Y lo más triste, no es que solamente sigue enferma la persona, sino que encima corre el riesgo de hacerse inmune al medicamento ingerido de manera aislada, por que se durmió su “enfermera”, o porque se durmió él o le dio flojera levantarse y prefirió no seguir el tratamiento al pié de la letra tal como su médico lo indicó, o prefirió seguirlo él a su manera, como le dio la gana o quizá hasta peor, decidió suspenderlo definitivamente.

Las cosas por lo tanto, no son siempre como parecen amigas queridas, y que después de todo tenemos la obligación de (por lo menos) saber reconocer que para todo hay un momento en la vida, que debemos madurar y crecer, aprender a ser personas responsables con nuestros actos y los ejemplos que damos a los demás. Es importante todo esto, por una simple y sencilla razón que no tengo ningún inconveniente en señalar:

¡Todas las cosas que se posponen, son las que más estrés y mortificación nos causan en la vida! Y que además (esas cosas), son similares a las semillitas que dejamos de sembrar, justo cuando teníamos todas las oportunidades y herramientas para producir un excelente cultivo, pero que tu siembra no haya dado frutos, no es culpa de los demás sino de tu propia desidia y punto. ¿De qué te quejas entonces?

Con mis respetos y cariño siempre,
Doral.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Carta: ¡No me dejes amor!



Carta: ¡No me dejes amor!

Mi más grande amor:
¿Qué nos ha sucedido? ¿Por qué hay tanta distancia entre nosotros aunque vivimos y dormimos juntos? ¿Has dejado de amarme? ¿Ha menguado tu amor hacia mí? Dime, ¿en qué te he fallado corazón? He pasado largas horas pensando por qué parece que de momento nada resulta entre nosotros.Hemos pasado por grandes pruebas, pero yo te quiero más con cada día que pasa, mi amor no ha cambiado, mis sentimientos hacia ti, siguen intactos.

Solo Dios sabe que no quiero perderte. A veces te siento tan cerca y otras estas tan distante. Trato de encontrarme en tu mirada, pero me pierdo en el laberinto de los miedos. Me horroriza pensar que quieras divorciarte o apartarte de mí, porque si de algo tengo convicción es de que nuestras vidas fueron unidas por Dios. Yo no creo que dejarme fuera de tu vida sea la solución. Pido a Dios constantemente que puedas recordar, que las muchas aguas no podrán apagar este amor ni lo ahogaran los ríos. Que se supone que el amor nunca deja de ser y que cubre multitud de faltas.

Sé que como ser humano puedo tener muchas imperfecciones, que tengo mis días buenos y mis días malos, pero el día que hice el compromiso de amarte sin importar las circunstancias lo dije muy en serio. Si necesitas tomar aire o espacio, tómalo, pero no tomes decisiones apresuradas que pueden cambiar el rumbo de nuestras vidas radicalmente. No quiero que sueltes mi mano, quiero caminar siempre a tu lado.

Juntos hemos creado un hogar, tú tienes la mitad de mi corazón. Yo te pertenezco, tú me escogiste, tú me perteneces, yo te escogí. Juntos somos un complemento, un corazón completo, un alma en dos cuerpos. Si nos unimos encontraremos fuerza para desafiar cualquier tormenta que nos quiera destrozar.

Te amo con todo lo que soy, te quiero con todo lo que tengo y puedo. Tú eres para mí una de las bendiciones más lindas. Si Dios es el centro de nuestra unión, todo marchará bien. Cuéntame que te pasa, háblame, no escondas las palabras, déjalas fluir. Quiero escucharte, deseo más que nada estar junto a ti, cobijarme en la guarida de tu corazón.

Me faltan las palabras para expresar todo lo que estoy sintiendo, pero por medio de esta carta quiero que recuerdes todos los momentos que hemos vivido juntos, los buenos y los malos. Los que nos han hecho ser más fuertes como pareja. Si en algún momento te herí sin pretenderlo o darme cuenta, te pido perdón.

No pretendo que te enojes, solo hago un llamado a lo más íntimo de tu ser, porque mi amor es tuyo por siempre.

Autora: Brendaliz Avilés

lunes, 13 de septiembre de 2010

¿Abuso de confianza?, ¡Qué decepción!



¿Abuso de confianza?,¡Qué decepción!


Amabilidad, respeto, atención, amistad y confianza, son elementos que se conjugan en un solo verbo, y este es el darse al otro de alguna manera (por alguna poderosa razón de Dios), es el brindar hospitalidad en el corazón de manera incondicional, voluntaria y de buena fe en la comprensión, en la interelación sana, en el sentimiento compartido de expresarse mutuamente a veces un mismo lenguaje: "Me entiendes y te entiendo", "Me escuchas y te sé escuchar", "Me atiendes y te atiendo", "Me necesitas y yo también por momentos te necesito a ti"... "Quiero ayudarte, déjate ayudar y no temo hacerlo porque eres mi amiga(o)", pero eso de ninguna manera significa: "Me diste tu confianza y puedo aprovecharla para solucionar mis problemas", "Me has dicho que puedo confiar en ti, y por lo tanto sé que haga lo que yo haga, no me defraudarás", o más fácilmente: "Tú me diste tu confianza plena, total y mensa... ¡Conmigo ya te fregaste!"

¿Cuántas personas han defraudado tu buena fe y han abusado de tu confianza sin tentarse el corazón?

El amigo o la amiga vulgarcita(o) que una vez llegó de los suburbios o de estratos sociales a los cuales tú no perteneces ni son los tuyos, tratas de ayudarle a superarse, te acercas, le das tu mano amiga, la enseñas a que se supere, a que crezca, a que se abra camino por si misma(o) bajo tu amparo fraternal, y hasta abres tu bolsillo para acotar tu presupuesto y sacarle a ella(él) de apuros ¿Qué más dá si Dios provee? -te dices a tí misma- o, ¿Qué tanto es tantito, si no te harás ni más rica ni más pobre si le brindas tu ayuda?, y ella(él) acepta esa ayuda con lágrimas en los ojos y aparentemente sorprendida(o) y mucho muy agradecida(o). Ese "detalle" te hace sentir bien, y hasta piensas -Dios la(lo), puso en mi camino porque yo puedo hacer mucho por ella)(él), pero...

Sucede que esa persona se hace tu inseparable, se dice tu amiga(o), te busca, te llama, te escribe, te toma en cuenta hasta para los más pequeños e insignificantes detalles de su vida, haciéndote partícipe de todas sus cosas y llegas a conocer tan profundamente todas sus calamidades de vida por las que está atravezando (o que quizá siempre ha tenido), y obvio, tú sabes que no puedes resolverle todos sus problemas, pero sí puedes (en la medida de tus posibilidades), brindarle tu mano y un trocito de tu corazón, sin embargo...

Esa persona, un día llega inesperadamente, no te comunicó que vendría, ni tubo la gentileza de una triste llamada o mensajito de texto, y jamás se le ocurrió ni de chiste pensar en los problemas que tú hubieras podido tener para venir encima a cargarte a ti, todos los gastos de sus pasajes, alimentos y de paso hasta quedarse a dormir en tu casa, en tu cuarto y de pilón, pedirte dineros prestados para regresarse otro día. Y mientras, tú no sales de tu asombro ni de tu confusión mental que te causa el verte forzada a recibir a ese(a) "Huésped inesperado" para quien tampoco tuviste cara, corazón ni valor de decirle: "Oye, entiendo que querías venir a mi casa, pero por lo menos avísame cuando pienses incluirme en tus planes" ¿Cómo dejarle en la calle bajo tales circunstancias?, pero carajos, qué falta de ma... teria gris en ese cerebro que no carbura, que no piensa que eso se llama cínica y descaradamente: ¡Abuso de confianza!... puf... ¡Qué decepción!

También suceden casos por ejemplo en que ellos se conocen a través de un chat público, platican 10, 20, 30 minutos o más, terminan enganchados: "Quiero saber más de ti"-"Yo también", "Oye, pero soy separado(a), aún no me divorcio"-"No importa, no le hacemos daño a nadie con nuestra amistad"... Pero, ¿Realmente sólo es amistad lo que busca una pareja en tales circunstancias?... ¡Qué va!... ¡A otro perro con ese hueso!, si todos nosotros sabemos que la intencionalidad del hombre o la mujer chateros, siempre va cargada de una esperanza, de una ilusión (o intención) secreta, de un plan preconcebido de: "A ver qué pasa", o "A ver si pega", o "A lo mejor me estoy topando con el amor de mi vida"... ¡Y vaya que la mayoría lo cree así! pero...

Resulta que conforme pasan los días, ya no es suficiente el mensaje de texto por el celular, ambos extrañan el teléfono, el e-mail, o de perdida el msn, y allá te van los dos como idiotas a la cacería de lo desconocido, de lo irreal o lo incierto, jugándoselas al azar o esperando haberse sacado la loteria sin comprar cachito: "Hola, bienvenida a msn"-"ay, gracias a ti por fin estás aquí".... "Oye quiero conocerte, manda tu cámara web"-"Te espantarás, te lo advierto"- "Eso tengo que decidirlo yo no tú, ándale pónme tu cam, o mándame tu foto quiero verte"- "Es que no sé cómo poner fotos, perdona mi torpeza"- "No te preocupes yo te enseño, es muy fácil". Y la tarada empieza a darle indicaciones al hombre que aparentemente es un neófito en cuestiones de tecnología digital. "Bueno, dime qué hago para ponerte la foto pero te espantarás"- "No lo creo, mira pincha la flechita del recuadro izquierdo y selecciona la foto que debes tener en algún archivo de tu pc", y de pronto sin esperar... ¡Zas!, que aparece el Shreck sonriéndose burlonamente: "Allí me tienes, ese soy yo, ¿no me imaginabas tan guapo?"

¿Cómo es posible? -pienso yo- que haya personas tan poco serias en las relaciones que supuestamente son tan delicadas, y más porque son a la distancia, ¿Por qué jugar con estupideces tan absurdas con una persona que apenas estás en proceso de conocer?... ¡Y peor aún, si tenías pensado conquistarla!, ¿Cómo tomar en serio a esa persona que abusando de la sencillez y la confianza que tú le brindaste, se aproveche de tu calidad moral y también de tus valores y hasta de tu valioso tiempo, para salirte finalmente con esa batea de babas? puf... Abuso de confianza, ¡Qué decepción!

Cuántos miles y miles de hombres y mujeres pasan por terribles decepciones al brindar desinteresadamente su confianza que sin ningún recato les es pisoteada y burlada con sandeces y conductas inmaduras? ¿Por qué pagar con moneda negra los servicios nobles? ¿Qué se ganan con ser así? ¿O acaso piensan que es tan fácil verle la cara de estúpido a cualquiera? Porque si así fuera, cualquiera se sentiría estúpido, porque nadie está exento de caer en abusos de confianza y sentir decepción.

Si ese es tu caso, compartenos tu experiencia, te invitamos amiga lectora a que nos escribas, prometiéndote contestar personificadamente a todos tus amables comentarios.

Con mis respetos y cariño siempre,
Doral.

miércoles, 23 de junio de 2010

¡Mujer prevenida, vale por cuatro!



¡Mujer prevenida, vale por cuatro!

Siempre o casi siempre, es la mujer quien se hace cargo de velar por la salud de los suyos. Ella es la que está pendiente de que sus hijos reciban a tiempo sus vacunas, les controla su peso, su estatura, es la que alivia los raspones de las rodillas, también las del corazón y ella es la que se encarga de curar los trastornos virales de toda la familia con los remedios caseros de la abuela, ella es precavida en todo sentido.

Es la mamá de casa quien tiene sumo cuidado en balancear y preparar delicadamente todos los alimentos más ricos y nutritivos para todos. Es la mujer quien se preocupa constantemente para que todos los miembros de su familia reciban atención médica personificada, cuando presiente que ella no podrá controlar la eventualidad. Ella es quien lleva y trae a los chicos al colegio para salvaguardar su seguridad, está pendiente de que realicen sus tareas escolares, les acerca su ropa cuando ellos se duchan, les pone sus pijamas al irse a dormir y los abraza amorosamente.

¿Qué no haría la mujer por amor a su familia?... ¡Todo y más!... Pero lo más curioso es que todos en casa aprenden a depender de la mujer en todo momento: "Plánchame la camisa", "Corre a comprar las tortillas", "Dale una limpiadita al coche", "Límpiame mis zapatos", "mamá se me terminaron los rastrillos", "Sírveme la comida", "Pásame la toalla", "Llevas a componer mi reloj", "me compras el pantalón de la tienda", "Abre las cortinas", "Sacas al perro", puf... ¡Por Dios; pura mamitis aguda!

¿Y la pobre mamá?... ¡Bién, gracias! corriendo marathónicamente como gaucho veloz por toda la casa, por toda la vida... ¡Madre mía!... ¿De qué te dan ganas?... de gritar con fuerza: ¡Paren al mundo que me quiero bajar!

Pero, la peor de las realidades no es darse cuenta de cuán eficiente resulta la mujer cuando se toma en serio todos sus roles, sino descubrir con tristeza que un día cualquiera, realmente su mundo se ha parado porque su organismo ya no le responde, y por más que quiera seguir adelante con su ritmo acelerado de vida, ya no le es posible, porque no puede ni moverse siquiera, debe atenderse urgentemente y hay que tomar las cosas de manera serena.

En ese marco de las cosas, es menester aprender a asomarnos tempranamente al portal de las prevenciones amigas queridas, no confiarnos demasiado en nuestra juventud y en nuestra fortaleza, aceptar además que somos seres humanos y por lo tanto falibles y finitos. Todo por servir se acaba, y la vida tarde o temprano nos cobrará la factura. No cometer el error de esperar a que nos estemos muriendo para empezar a visualizar cuán útil hubiera sido la precaución y prevención en todos los sentidos, y más cuando hay antecedentes genéticos de alguna enfermedad como el cáncer por ejemplo.

Es evidente que tanto el hombre como la mujer son por igual propensos a algunas enfermedades, pero existe mucha diferencia en la forma de vivir que tiene el hombre al de la mujer que no se cuida a sí misma, por cuidar a otros primero, y eso aumenta el riesgo de deterioro y más cuando hay antecedentes muy cercanos de tipo familiar.

Afortunadamente la ciencia está muy avanzada en estos tiempos, y la mayoría de los especialistas médicos utilizan mucho los estudios clínicos previos llamados: Antígenos carcinoembrionarios, que son sustancias glucoproteínicas encontradas en los enterocitos de la sangre, y son analizados cuidadosamente por los señores químicos, es una prueba sumamente sencilla que se realiza en el laboratorio para ver si los genes codifican para algún tipo de cáncer, y a su vez sirven de marcadores tumorales o sustancias manifestadas en la sangre, directamente en algunos cromosomas. No está de más realizarse esa prueba en etapas tempranas para detectar cualquier tipo de cáncer y con más razón si hay antecedentes familiares.

En fin amigas queridas, recorriendo una vez más la máxima que resa por allí de que la mujer prevenida vale por cuatro, esperemos que todo en sus vidas vaya bien y que tratemos de valorar más la salud, la armonía y la belleza que aún impera en nuestro cuerpo físico y tambien en nuestra alma que es inmortal.

Con mis respetos y cariño siempre.
Doral.

sábado, 12 de junio de 2010

"De profesión... Mamá"



"De profesión... Mamá"


"Un día fui a sacar el registro de conducir y la oficial que tomaba los datos, me pregunto cuál era mi ocupación. No supe cómo etiquetar mi trabajo de "madre" ni qué responder. Al percatarse de esto la oficial que tomaba los datos me dijo: "Me refiero a si trabaja usted o es simplemente, es una..." -Claro que tengo un trabajo, le contesté- soy una mamá".

A lo que la oficial respondió: "No ponemos mamá como opción, vamos a ponerle "ama de casa", fue la respuesta enfática de la oficial. Había olvidado por completo esta historia hasta que un día me pasó exactamente lo mismo, sólo que ésta vez, en la oficina de un banco. La funcionaria era obviamente una mujer de carrera, eficiente, de mucha postura y tenía un título muy despampanante que decía: "Interrogadora Oficial" -¿Cuál es su ocupación?", me preguntó ella. ¿Qué me hizo contestarle ésto?, no lo sé, pero las palabras simplemente salieron de mi boca: -Soy una "Investigadora Asociada en el campo del Desarrollo Infantil y Relaciones Humanas."

La funcionaria se detuvo, el bolígrafo quedó congelado en el aire y me miró como si no hubiese escuchado bien. Repetí el título lentamente, poniendo énfasis en las palabras más importantes. Luego, observé asombrada cómo mi pomposo anuncio era escrito en tinta negra en el cuestionario oficial. -¿Me permite preguntarle? -dijo la funcionaria, con un aire de interés- - ¿Qué es exactamente lo que hace usted en este campo de investigación?"

Con una voz muy calmada y pausada me escuché contestarle: -Tengo un programa continuo de investigación (¿qué madre no lo tiene?) en el laboratorio y en el campo (normalmente me hubiera referido a lo anterior como adentro y afuera). Estoy trabajando para mi maestría (la familia completa) y ya tengo cuatro créditos (todas mis hijas). Por supuesto que el trabajo es uno de los que mayor demanda tiene en el campo de humanidades (¿alguna madre está en desacuerdo?) y usualmente trabajo 14 horas diarias (en realidad son más... como 24). Pero el trabajo tiene muchos más retos que cualquier trabajo sencillo y, las remuneraciones más que económicas están ligadas al área de la satisfacción personal...

Se podía sentir una creciente nota de respeto en la voz de la funcionaria mientras completaba el formulario. Una vez terminado el proceso, se levantó de la silla, personalmente y me acompañó a la puerta. Al llegar a casa, emocionada por mi nueva carrera profesional, salieron a recibirme tres de mis asociadas al laboratorio, de 13, 7 y 3 años de edad. Arriba podía escuchar a nuestro nuevo modelo experimental, en el programa de desarrollo infantil (de 6 meses de edad), probando un nuevo programa de patrón en vocalización... Y me sentí triunfante!-

¡Le había ganado a la burocracia! Había entrado en los registros oficiales como una persona más distinguida e indispensable para la humanidad que sólo "una madre más"...

La maternidad: que carrera más gloriosa, especialmente, cuando tiene un título en la puerta. MADRE, AMA DE CASA o "Investigadora Asociada en el campo del Desarrollo Infantil y Relaciones Humanas. Tú eliges."

Enviado por:
Angel Pablo Pinazo Astudillo

jueves, 20 de mayo de 2010

Cómo mejorar tu estilo de vida



Cómo mejorar tu estilo de vida


Mejorar el estilo de vida es de vital importancia y urgencia para todas. Existe un gran abanico de posibilidades para trascender todo aquello que nos ha mantenido estancadas en nuestro crecimiento interior, ya sea por desconocimiento, por inercia, por pereza física y mental, por caprichos, por comodidad o por lo que sea y a veces cuesta trabajo tomar el báculo de la voluntad, el conocimiento y entusiasmo para atrevernos a construir caminos que nos lleven directo a la felicidad auténtica, sin tener que depender tanto de los demás para lograrlo.

Esto es lo que me comentaba un amigo psicoterapeuta, Lic. Mario Salazar Valenzuela, catedrático de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Sinaloa, México.

En primer lugar (mencionaba el facultativo), es necesario hacer un cuadrito de autoanálisis práctico (seis columnas), para jerarquizar nuestros roles, ver a qué cosas le estamos dando más importancia, le estamos poniendo más cuidado, más tiempo, más atención, y ver cuáles cosas estamos dejando en segundo o tercer o cuarto lugar, e incluso qué deberes estamos descuidando más.

Es interesante hacer una evaluación sincera, franca y abierta de nuestras prioridades enlistándolas por orden de importancia y empezando así: Anotar en la primer columna los roles que tengo, (ejemplo: Ama de casa, esposa, madre, trabajadora, estudiante, hija, hermana, amiga, etc.), en la segunda columna los deberes: Lo que debe ser, lo moral y honesto. En la tercer columna anotar todo aquello que deseo hacer. En la cuarta columna todo lo hago.



Las últimas dos columnas de nuestro cuadrito de evaluación o autoanálisis son las más definitivas porque allí vamos a concentrar todos los resultados de los datos recabados, mucho ojo: En la quinta columna anotarás en qué lugar encontraste lo que debiste hacer y lo que hiciste (DEBO-HAGO), compáralos y observa en qué estás fallando, a qué cosas les estás dando más prioridad, importancia y atención, una buena oportunidad para corregirlo si te está afectando.

En la sexta y última columna, anotarás lo que deseabas hacer y lo que hiciste (DESEO-HAGO), aquí encontrarás un montón de cosas que quizá no te esperabas. Quizá tus deseos quedaron reprimidos y no hiciste lo que deseabas hacer y obvio esos deseos reprimidos y frustrados los guardaste en el baúl intrapsíquico que seguramente se ha llenado demasiado de cosas que deseaste hacer y no hiciste, ahora esos deseos quieren salir a flote, pero tus temores, tus traumas, tus fobias no te lo permiten y eso te esta causando angustias, dolores y sufrimiento.

Pero no todo está perdido amiga querida: ¿Quieres salir de tu sufrimiento? ¿Realmente quieres modificar y mejorar tu estilo de vida?, te transmitiré un secreto que yo he recibido:

“El primer gran error para lograr el éxito en tu vida es compararte con los demás” (decía El Dalai Lama), porque si te comparas con los demás, siempre te verás a ti misma, más inferior o más superior… ¡No te compares!, sé tu misma para que tengas éxito. Recuerda que la felicidad es la parte subjetiva del bienestar, del placer, de la experiencia cumbre (lo objetivo está sujeto a prueba, eso es otra cosa)

Les invito a que aquí y ahora hagamos un ejercicio práctico interesante, ¿de acuerdo?, escribirán ustedes una carta anónima dirigida al psicólogo de su confianza y me la enviarán a este espacio, o tambien puede ser a mi correo personal como algunas de ustedes amablemente lo han estado haciendo.

Hagan de cuenta que su carta será algo muy íntimo, muy personal donde ustedes vaciarán y descargarán su sentir, abrirán sus más ocultos sentimientos y pensamientos, poniendo en esa carta: ¿Quién soy? ¿Qué quiero? ¿Cómo le hago? (ejemplo: soy una persona con los siguientes defectos y virtudes de las cuales quiero aumentar, o disminuir o dominar o lograr esto o aquello etc. o quisiera tener tal o cual habilidad o cualidad que no he podido lograr o desarrollar etc.), yo prometo solemnemente que ninguna cartita se quedará sin respuesta.

Y como premio, este artículo próximamente tendrá una segunda parte, más interesante aún, ya que toca todo lo concerniente a cómo mejorar tu relación de pareja, ¿les parece? entonces a escribirnos chicas, ¡anímense, vamos juntas a construir felicidad.

¡A mejorar nuestro estilo de vida por un mundo mejor!
Con mi respeto y cariño siempre,
Doral.

Got My Cursor @ 123Cursors.com