Mostrando entradas con la etiqueta Higiene. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Higiene. Mostrar todas las entradas

lunes, 8 de abril de 2013

¿QUÉ TANTO CONOCES DE TU SALUD FISICA Y MENTAL?



¿QUÉ TANTO CONOCES DE TU SALUD FISICA Y MENTAL?


La vida actual amigas queridas, es muy acelerada, pero  nos coloca diariamente frente a la maravillosa oportunidad de reflexionar profundamente sobre la multifacética problemática  mundial que está causando estragos en nuestra salud física y mental y hacer un alto en el camino: Explosión demográfica, alto costo de la vida, contaminación, deforestación de los bosques, enfermedades infecciosas, mutación de virus, conflictos de toda especie, banca rota de todos los valores, etc.,  y  lo queramos o no, todos estamos expuestos a tales influencias, todos estamos viviendo en el mismo barco y es de gran magnitud la afectación que está causando estragos en el organismo humano y en la misma naturaleza, derivada de lo que respiramos, de lo que comemos y bebemos, de lo que  pensamos y hasta de lo somos y hacemos con ella:  

“El hombre es, lo que es su vida”, -dice una máxima por allí- y…. ¡Cuánta razón lleva!

Hay miles de personas que viven preocupadas de día y de noche, porque los dineros ya no les alcanza para nada, y otras  porque ni trabajo tienen.  Pero algunas otras personas se quejan de que no les alcanza el tiempo para hacer todas las cosas que quisieran hacer, o quisieran tener y cuando llegan a tenerlas tampoco pueden disfrutarlas porque tantas preocupaciones minaron sus fuerzas, repercutiendo en su salud quebrantada, y luego se preguntan: ¿Qué carajos me pasa ahora, porqué no puedo ser feliz?.

Y la verdad es que no pueden ser felices por dos razones importantes: La primera es que nunca midieron las consecuencias de sus actos, y la segunda es que se les olvidó ejercer su derecho a la prevención de la salud.  Ésta última pareciera ser la más sencilla, sin embargo no lo sería tanto para aquellas personas que viven a la despreocupé y no les gusta mucho hacer conciencia de los pasos que dan por su vida. Esto obviamente redunda  en lo primero: Todo acto tiene su consecuencia, toda acción tiene una reacción, toda causa tiene su efecto, ¿De qué tanto tienen que quejarse entonces, si ni siquiera han aprendido a darle sentido a su existencia?

Los hábitos, costumbres y vicios se han acumulado en las cazuelas de su cocina,  no hay cultura nutricional ni auto-cuidados de la salud personal, y lo que es peor, a la mayoría de la gente le encanta atiborrar sus comidas de condimentos y de sal, ¿cómo pretender que los sectores de salud hagan milagros?, somos las personas quienes tenemos que cambiar nuestros hábitos alimenticios, así como también poner más atención a los aspectos psicológicos y hasta sociales que ya se hicieron rutina mecanicista e inconsciente, tenemos un compromiso con nosotros mismos y un compromiso con la vida: El de adoptar estilos de vida que sean saludables y aptos para vivir felices.

Es menester entonces enfocar nuestra atención principalmente en nuestro sistema de creencias e ir modificando conductas nocivas: “Creemos que nada nos hará daño y nos retacamos de alimentos chatarra”, “Creemos que somos fuertes y poderosos y que sólo se enferman los viejos o los tontos”, “Creemos que a nosotros no puede pasarnos nada y seguimos comiendo, bebiendo aguas azucaradas, gaseosas y desvelándonos desmesuradamente”, “Creemos que el vecino, el compadre o el compañero si debe cuidarse pero nosotros no”, “Creemos, creemos, creemos…” y ese es el problema: Que siempre creemos que el otro si y nosotros no; pero porqué no hacerse una pregunta… ¡Una sola pregunta!: ¿Porqué nosotros no?

Seamos francas, abiertas y sinceras: Asomémonos aunque sea por un momento hacia el interior de nuestro organismo: ¿Llevamos una vida sedentaria?, ¿Tenemos sobrepeso?, ¿Padecemos de Estrés?, ¿Depresión?, ¿Ansiedad?, pero sobre todo si padecemos de obesidad… ¡Somos candidatas selectas y seguras a la Hipertensión Arterial!, nos zumban los oídos, nos mareamos, padecemos de migrañas o dolores de cabeza frecuentes, resequedad en los labios, etc… ¡Allí hay una problema grave que atender!, cuando duele la cabeza, es que el organismo está avisando algo, está alertando que algo grave está pasando allí… ¡Cuidado!, también habría predisposición para adquirir enfermedades cerebro-vasculares (embolias), taquicardias y hasta insuficiencia renal, entre otras.

Por lo tanto y ya para terminar, sólo me resta invitarles a la más profunda de todas las reflexiones y auto-observaciones: Si no cuidamos nuestro cuerpo, que es donde vive y habita nuestro SER, ¿A dónde nos vamos a ir a vivir?, si no lo hacemos ahora, ¿Entonces hasta cuándo?… Concretando:  “Quien no valora su vida, no merece vivir”

Con mis respetos y cariño siempre,


Psic. Dora Lidia Pérez Rochín (Doral)

lunes, 11 de marzo de 2013

Lávate los dientes, o lo lamentarás toda tu vida.


Lávate los dientes, o lo lamentarás toda tu vida.

Qué fácil… ¡Pero qué fácil parece mantener las emociones bajo control!, y hasta nos atrevemos a veces a dar consejos a nuestras amigas: “No seas tonta, no sufras más por ese hombre que no lo merece”, “Oye, ¿para qué te preocupas tanto si no vale la pena?,  ¿Te vas a tirar a matar por esa situación que ya no tiene remedio?, ¿Para qué lloras tanto?... ¡Te vas a enfermar!, etc., Pero no te toque a ti recibir una decepción amorosa, una noticia grave o un gran impacto emocional  en tu vida, porque por más fuerte y entera que seas, ¡Te tambalearás mujer!.

No importa la profesión, la raza, el credo, la nacionalidad, país, cultura o sistema de creencias que se tenga, la psique humana funciona de la misma manera y el mecanismo de defensa siempre es igual en todos los seres humanos del planeta tierra… ¿Y que algunos tengan una actitud diferente?, -Quizá sí ayude un poco- y marcará una enorme diferencia, pero eso no exime a nadie de sufrir tremendos impactos y hasta dolores de cabeza ante lo inesperado.

Pongamos un ejemplo:

Supongamos que te jactas de ser una mujer precavida y que toda tu vida has tenido cuidado con el aseo personal de tu boca y te has sentido muy bien por ello. Te cepillas los dientes después de comer las tres veces al día, y no tienes nada que temer, ni nada de qué preocuparte. Pero resulta que al cabo de un tiempo, observas que tu dentadura empieza a ponerse “blandita” y que debes correr a visitar a tu dentista porque tus piezas dentales se están empezando a mover, e incluso debes comer con cuidado porque no sabes qué es lo que te está pasando.

Muy preocupada acudes a tu médico y al revisarte, éste te da un pase automático con el especialista en Periodoncia e Implantología y enfermedades en las encías… ¡Te sacudes insufacto! Y pensando mil cosas, en el camino al Periodoncista te preguntas: ¿Qué está pasando conmigo  si nunca he descuidado el aseo de mi dentadura?, ¿Serán mis hábitos alimenticios?, siempre estoy comiendo a la carrera, no mastico bien los alimentos, o…  ¿será la edad?... ¡Ya paso de los 45 años!, o… ¡Ya cumplí los 50 y más!, ¿Será acaso descalcificación? ¿O qué carajos será?... ¡Esto nomas me faltaba!.

Empieza allí el diálogo interior desesperado, revisas el pasado en cuestión de segundos, y tu mente también contempla posibilidades en cuestión de segundos: “Dios mío, qué voy a hacer, ¿Cuánto me irán a cobrar?, ¿Cuánto tiempo me van a tardar?, ¿Dolerá mucho lo que me van a hacer?, ¿Cómo me voy a ver?, ¿Quedaré molacha?... ¡Qué horror!

El pánico empieza a hacer presa de ti, pero en el fondo conservas la esperanza de que no todo sea tan grave como parece, sin embargo al estar frente al especialista en encías, sus palabras te acaban de noquear. Te ha revisado tus encías y te dice: “Voy a necesitar un estudio maxilofacial completo”, necesito tomarle 14 placas de radiografías dentales, va a tener que hacerse estos estudios de laboratorio, en el lugar que usted prefiera… ¡Madre de mi alma! Son cinco estudios de laboratorio: Biometría hemática, Química Sanguínea, Plaquetas, Tiempo de coagulación y hasta VIH, ¿Para qué carajos quiere hasta un estudio de Sida?, te preguntas ya molesta y hasta enojada con el médico o hasta contigo misma.

Pero eso no termina allí, ya tus manos se saturaron de ordenes médicas y encima todavía el periodontólogo te dice:  “ ¡Ah, y por favor de paso, necesita ir al depósito dental y comprará este material que vamos a necesitar”:  ¿Un Kit completo de limpieza dental?, ¡Esto es el colmo!, como si yo no tuviera mi cepillo dental, mi pasta y hasta mi enjuague bucal… ¡Pues no basta! Y veremos por qué:

Desde niñas(os) crecimos con la idea de que lavarse los dientes evitaría caries e infecciones y hasta te lo repiten en casa, en la escuela y en los libros de texto: “El aseo de tu boca garantizará tu dentadura sana… dientes sanos, vida sana”. ¿Pero te enseñaron acaso cómo lavar tus dientes?, ¿Te dijeron acaso la forma cómo manipular el cepillo dental de arriba hacia abajo por ambos lados?... ¡Y cepillarlos hasta las encías! ¿Verdad que no?.  ¿Te enseñaron acaso a cepillar tu lengua y retirar con otro cepillo especial, las bacterias allí acumuladas?,  o bien… ¿Te enseñaron que el complemento de todo ese ritual de limpieza, debería ser complementado con el hilo dental y con la famosa pastillita que detecta las colonias de bacterias que no cepillaste bien?, seguro que cuando terminaste de hacer el aseo ya no te quedarán ganas de volver a comer nada en todo el santo día.

Molesta la mujer se lo comunica abiertamente a su médico: “Oigame pues al paso que iré, nomas voy a hacer una sola comida al día, porque el resto me la pasaré limpiando mis dientes y mis encías… ¡Ah!, pero el médico le responde: “No; yo no le voy a prohibir nada, puede comer lo que desee y a la hora que desee, pero recuerde que cada vez que coma algo, un dulce, una galleta, un panecillo, un café o un té, deberá limpiar nuevamente su dentadura tal como se lo estoy enseñando”… ¡No pues así por las buenas, hasta voy a bajar de peso! –Se queda refunfuñando para sí misma, la pobre mujer espantada-

En fin; entre los estudios de laboratorio, el estudio de maxilofacial completo, las placas de radiografías dentales, la compra del kit de limpieza dental…. ¡Y las dos consulta médicas!, allí se le fue toda la quincena a la pobre mujer que aún no empieza el tratamiento, y cuando su médico le informa cuánto le costará dicho tratamiento que consiste en cinco cirugías y dos implantes provisionales… ¡Casi le da un infarto!, y eso que todavía falta ir por el presupuesto del otro médico llamado Protesista, el cual deberá dictaminar cuáles piezas dentales salen y cuáles deberán salvarse… ¡Del puro susto  a la mujer ya le dio taquicardia depresiva! Y ahora hay que hacer cita con el cardiólogo… ¡Para variar!, creo que sería mejor darse un tiro o quedarse muda todo el fin de semana, tratando de asimilarlo…  ¡Confía en ti, confía en la Ley de Atracción! –le dice alguien- tú estás bien y estarás mejor, anímate, trata de comer algo para que tengas fuerzas:  “¡NOOOOO, NO TENGO HAMBRE! y encima los dientes se me van a volver a ensuciar”… Caray, ¡Terminas toda paranoica!

¿De qué te dan ganas?, de no volver a abrir la boca en toda tu vida, ¿Qué remedio?... Te tienes que volver a lavar los dientes... ¡Y con todo y encías!, o lo lamentarás el resto de tu vida. ¡Ah, y no olvides lavar los cepillos con bastante agua y con jabón!.  Eso es todo.

Con mis respetos y cariño siempre,

Psic. Dora Lidia Pérez Rochín (Doral)

martes, 9 de agosto de 2011

La importancia de saber respirar.


La importancia de saber respirar.

En reciente estudio realizado en días pasados, con pacientes mexicanos sinaloenses, adultos, hospitalizados por diversas causas, encontramos que el 90% padece de diabetes mellitus. Ellos aseguran que es la causa principal que los llevó a ser encamados por que la glucosa se les disparó extremadamente y tuvieron descompensaciones considerables, o porque se les olvidó inyectarse insulina y sufrieron desmayos, o porque simplemente de pronto se sintieron mal y el médico les indicó reposo general debido a problemas evidentes con su cardias, pero el caso es que la única culpable en todos los casos resultó ser la diabetes.

¿Pero porqué culpar a esta señora, si hay tantas maneras prácticas y sencillas de ser controlada?

La diabetes es una enfermedad de riesgo que debe ser atendida de manera responsable sí; pero no es una enfermedad que necesariamente en la actualidad, se tenga que considerar como una enfermedad mortal, ¡Para nada!, motivo por el cual nos propusimos investigar más a fondo esta cuestión e intensivamente nos dimos a la tarea de platicar con cada uno de estos pacientes de manera muy personificada y confidencial, llegando a la siguiente conclusión.

A doña "María", mujer diabética de 72 años, la llevó su esposo al hospital porque según ella, es muy nerviosa y las discusiones familiares la alteran y empieza a bomitar todo lo que ingiere, incluyendo el agua y todo tipo de alimentos.

A don Ramón, hombre diabético de 81 años, se le diagnosticó artritis reumatoide, micosis intestinal, mareos, intolerancia alimentaria y frecuentes diarreas. Padece de apnea, sordera parcial y vista borrosa.

A la señora Irma Soto, mujer diabética de 56 años, se le hospitalizó por fractura de peroné de la pierna derecha, ocurrida en su casa mediante desmayo sin aparente causa alguna, excepto que ella intuye: "Fué el azúcar que se me subió de golpe y no supe de mí". La paciente es introvertida, no le gusta mucho hablar de sus cosas pero había que buscar la manera de encontrar allí, algo más que un simple desmayo que le costó fracturarse de manera tan inesperada.

En el ejemplo de estos tres casos, se encuentra que los pacientes desconocen la importancia que tiene una buena alimentación balanceada, hacer deporte diario o caminar mínimo media hora diaria, reposo adecuado, tomar ininterrumplidamente sus medicamentos para la diabetes, etc., pero sobre todo, cuando se les preguntó si sabían respirar, respondieron que sí, pero demostraron todo lo contrario. Y sucede que aprender a respirar, en verdad es una obra de arte, veamos:

Normalmente se nos olvida respirar, ¿verdad? estamos platicando, comiendo, duchándonos, caminando, trabajando y respiramos de manera mecánica, pero sin que nos damos cuenta que estamos respirando, se nos olvida que saber dirigir nuestra respiración, es el acto orgánico más importante y delicado para nosotros, estemos sanos y enfermos con más razón.

Normalmente respiramos con el tórax ¿cierto?, o sea levantando el pecho y metiendo el vientre. El pecho se abulta un poco cuando inhalamos el aire por la naríz o por la boca o por las orejas, o por donde sea, ¿lo has observado?, el tórax se mueve hacia delante y hacia atrás cuando respiramos y lo consideramos una cosa tan normal que ya ni nos llama la atención, vivimos porque Dios es muy grande, pero a nosotros ni nos importa darnos cuenta cómo respiramos y cómo es que vivimos... Pues déjame decirte que esa no es la forma correcta de respirar.

OJO... ¡Voltea y lee cuidadosamente aquí y ahora! que vas a aprender a respirar diafragmáticamente.

La respiración diafragmática (como su nombre lo dice), se lleva a cabo mediante el diafragma o vientre de la persona. Al inhalar el aire, deberá abultarse el vientre lo más que se pueda, o como se dice coloquialmente, "sacar la panza" pero sin violentar el organismo, la inhalación debe ser por la nariz. Inhalar por la nariz y exhalar por la boca. Repetir este ejercicio de 3 a 5 minutos para empezar, hasta que se aprenda a respirar con el diafragma. Incluso se puede inhalar lo más profundo que se pueda y tratar de retener el aire unos segundos contando por ejemplo hasta cinco, y después exhalar, y así sucesivamente

Repito: Inhalar por la nariz, para meter el más aire posible hasta el vientre, sacando la panza hacia adelante, con el fin de que el área pulmonar se expanda y reciba más aire, se retiene un momentito y luego se exhala rítmicamente y volvemos a repetir. Inhalar y exhalar, sacando la barriga y no el tórax ¿entendido?

Este tipo de respiración tiene sus bondades muy generosas como por ejemplo, al inhalar más cantidad de aire, los pulmones se ensanchan y envían más cantidad de oxígeno al cerebro, y como es obvio el cerebro se despeja, se reactiva, trabaja con más claridad, con más capacidad, con mejor ritmo y fuerza produce sus torrentes sanguíneos limpios de impuresas y los envía al corazón para que éste a su vez, distribuya sangre limpia y oxigenizada a todo el organismo. Este proceso es muy interesante y vamos a comentarlo en otro artículo próximo para que todas nuestras amigas vean cuál es la función real que tiene nuestro corazón. ¿De acuerdo?

Entonces, ya para concluir, nos hemos dado cuenta de que nuestros pacientes entrevistados, no sabían respirar adecuadamente y que posiblemente si ellos hubieran sabido cómo autorregularse mediante la respiración diafragmática, se hubieran evitado muchos y muy malos ratos, porque aparte de que llenamos de oxígeno nuestro cerebro, aprendemos a relajarnos, a ayudar a concentrarnos y suprimirnos nuestros propios malestares en vez de estarnos retacando de medicamentos tarde, mañana y noche, pastillas para la presión arterial, pastillas para que se me quite el hambre, pastillas para dormir, pastillas para despertar, puf...

Es increíble la manera cómo todavía no sabemos valorar nuestras funciones orgánicas, ni hemos aprendido a hacernos conscientes de que somos máquinas humanas al servicio de un sistema, que debemos aprender a manejar bien todos nuestros complejos mecanismos, tanto físicos como psicológicos y hasta espirituales, para poder funcionar bién y hacerlo con todo el amor que como personas nos merecemos y que por supuesto, tambien merecen los demás.

Con justa razón aquí cabe una máxima que dicen por allí y que es muy cierta: "Eres lo que es tu vida", "Eres lo que piensas", "Eres lo que comes", "Lo que sueñas", lo que haces, lo que no haces, lo que piensas hacer, lo que piensas comer, oops... jajaja bueno... mejor aquí le paramos o ésto se convertirá en una buena ensalada de dimes y diretes que no viene al caso, pero que sí, conviene aprender a aderezar mediante las ricas rebanadas de aire puro y fresco directo al paladar de nuestro bendito cerebro humano. Eso es todo.

Con mis respetos y cariño siempre,
Doral.

miércoles, 29 de junio de 2011

Las Almohadas son una gran Fuente de Infección





Las Almohadas son una gran Fuente de Infección



Estabamos leyendo un interesante artículo digital del Dr. Jesús Gutiérrez, en su blog de salud y medicina: http://lasaludylamedicina.blogspot.com/, donde nos habla sobre la gran fuente de infección que representan las almohadas que usamos en casa, veamos sus palabras textuales:

"En un estudio realizado en Londres un grupo de Médicos e Investigadores examinaron cientos de almohadas y encontraron que la mayoría tenían ácaros y en algunos casos bacterias muy peligrosas e incluso criaderos de viruela y lepra, asi como la temida bacteria Escherichia coli. Este estudio fue desarrollado por investigadores del hospital St. Bartholomew de Londres y el Servicio Nacional de Salud de Inglaterra.

En una muestra de tan sólo un milímetro contenía un millón de gérmenes tipo stafilococcus que pueden provocar infecciones en personas debilitadas inmunológicamente. Colocar simplemente una funda de almohada limpia no es suficiente. La gente pone una funda de almohada limpia y se ve, huele bien y es bien fresco, pero usted encuentra por debajo algo realmente desagradable. Finalmente los médicos del estudio recomiendan lavar las almohadas a altas temperaturas o cambiarlas cada tres meses tambien se pueden planchar diariamente"

Interesante tema que nos pone a pensar seriamente en la forma tan deliciosa en que acostumbramos dormir, descansar, abrazar y acurrucarnos todas las noches en nuestras ricas almohadas que guardamos en nuestra recámara, sin pesar, y ni imaginar siquiera en la gran cantidad de gérmenes sobre los que a diario ponemos nuestra linda y adorada cabecita y nuestro amado rostro que a veces tanto cuidamos, principalmente las mujeres. Respiramos esos gérmenes, y hasta los babeamos cada noche (jaja), se secan y a la siguiente noche, (es verdad), sólo cambiamos las fundas a las almohadas, pero los bichitos allí siguen reproduciéndose cada vez más en más grandes cantidades que incluso podrían entrar por nuestros oídos, por nuestros ojos, nos da comezón en la cabeza, nos da rasquiña en la espalda y no sabíamos a qué se debe esta picazón o comezón, ahora ya lo sabemos... ¡Son los ácaros que atacan!

Decimos: Ahorita me voy a duchar para acostarme fresquecita, y así lo hacemos, cambiamos las sábanas, las fundas y hasta las perfumamos, huele rico la almohada y quizá hasta se anestesien o se emborrachen con el olor esos bichitos (jaja), a ellos les gusta la mugre como a los piojos y a las cucarachas, se reproducen en la basura y en la porquería, y nosotros sin saberlo, nos relajamos encima de ellos, y a veces cuando ya estamos a punto de dormirnos sentimos que "algo" camina por nuestro rostro, nos rascamos o nos tallamos la cara en señal de desagrado, o incluso a veces nos despertamos porque sentimos que algo nos picó en la nuca o en el cuello y encendemos la luz y no encontramos nada, pero podemos asegurar que si se tuviera a la mano una lente potente como un microscopio podríamos visualizar la enorme cantidad de gérmenes y bacterias volando incluso por encima de nuestra ropa de cama.

De igual manera podría suceder a los cojines de la sala, esos cómodos cojines que tanto nos sirven para recostarnos cómodamente mientras vemos nuestro programa de televisión favorito, o la interesante y requetebuena telenovela que nos fascina mirar a diario, y allí estamos horas enteras recostadas sobre los gérmenes, bacterias y bichitos que están escondidos.

Entonces, la mejor manera para erradicar este problema, será sustituir nuestras almohadas viejas por almohadas nuevas por lo menos cada tres meses como nos sugiere el facultativo de la salud y la medicina que realmente sabe por supuesto de lo que habla y no es en vano porque aquí y ahora queremos sugerirles amigas queridas, que cultivemos ese hábito, el de reemplazar nuestras almohadas sucias o viejas, por almohadas nuevas, que después de todo no son ni siquiera caras, porque nosotras mismas las podemos confeccionar en casa, o a menos que a alguna de ustedes les guste dormir en almohadas de plumas de ganzo, pues entonces tendrá que irse al rancho y corretear de perdida a un guajolote (jaja), para arrancarle toditas las plumas y traerlas a casa para confeccionar una suavísima almohada elegante y cómoda. ¡Ah, también las plumas de pollo sirven! ¿eh?, jajaja (Bromas Doral, S.A. de C.V)

Hasta la próxima mis queridas amigas, y cuidado con los almohadazos ¿verdad?

Con mis respetos y cariño siempre,
Doral.

Got My Cursor @ 123Cursors.com