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viernes, 8 de junio de 2012

El sutil abuso emocional y psicológico





El sutil abuso emocional y psicológico.


Generalmente al hablar de abuso y maltrato, siempre pensamos en los golpes físicos evidentes, raspones, moretones, e incluso, sangre que hace más demostrable la existencia de abuso. Pero hay otro maltrato que no es tan fácil de ver con los ojos, el maltrato emocional y psicológico, que a veces puede ser igual de malo o peor.

Hay muchas maneras de ejercer el maltrato psicológico o emocional, que es tan negativo o más que el maltrato físico, esta clase de maltrato se puede dar en cualquier persona o en cualquier terreno, pero los casos más recurrentes se dan en la familia misma; por ejemplo, los padres pueden estar abusando psicológicamente a sus hijos, aún sin darse cuenta de ello, hay personas que se sienten más poderosas y lo hacen ver por medio del abuso.

Muchos hombres tienen por costumbre ignorar los sentimientos de su pareja, muchas veces inconscientemente puede llegar, incluso, a ridiculizarla en lo que a ella le duele, en sus creencias y su apariencia o en su "ignorancia" acerca de ciertos aspectos de la vida diaria. 

Nunca está contento con lo que la mujer hace o simplemente no acepta cuando algo está bien hecho, con el único fin de no darle los méritos que merece; grita constantemente para intimidar y provocar el miedo en la mujer, ejerce tanto dominio sobre la mujer que no le importa humillarla y se niega a compartir con ella en público, aduciendo que es una "inculta que no lo merece", y está siempre amenazante con gestos o lenguaje corporal para intimidar a la mujer y conseguir que ella haga lo que quiere y cuando quiere.

El hombre que hace a una mujer sentirse "inservible", dependiente, sin control ni voluntad en sus actos, sin control de su propia vida, que le niega el derecho de trabajar o de comunicarse con su familia, está ejerciendo abuso psicológico con efectos negativos que pueden eventualmente, impactar en la familia, especialmente en los hijos, quienes a su vez, también son víctimas de abuso psicológico al igual que la madre.

El abuso verbal o psicológico se puede identificar si le ponemos atención a estas señales:
1.- Es celoso y sin tener bases, 
2.- Te acusa de ser infiel,
3.- Te mantiene aislada de familiares y amigos,
4.- Te controla todos tus movimientos, salidas y entradas.
5.- Se muestra agresivo en tu casa, pero es muy "bueno" y amable con otras personas.
6.- No le puedes preguntar, pedir o reclamar nada porque tiene un temperamento explosivo.
7.- Se enfurece fácilmente y te amenaza con dejarte sola.
8.- Te culpa por la forma que te trata, diciendo que todo lo haces mal.
9.- Si algo va mal, te atribuye sus propios errores evitando tomar responsabilidad de sus acciones.
10.- Se pone agresivo con sus hijos cuando hacen alguna "travesura",
11.- Constantemente te insulta, grita y hasta utiliza un lenguaje vulgar y ofensivo.
12.- Tiene tendencia a negar el abuso, lo minimiza, para hacerte quedar como una mentirosa.
13.-Te presiona para que abandones la casa, pero si te vas, te ruega que regreses, prometiendo cambiar.
14.- Te recuerda constantemente que los hombres tienen derecho sobre la mujer y que la mujer tiene que obedecer a su hombre.
15.- En conclusión: Vive amenazando.

Una persona puede abusar para ganar control, para sacar sus frustraciones, impotencias o cólera contra algo o contra alguien.  Lo hacen con la persona que juzgan más débil o la más cercana en la que confía, que cree todo lo que le dice y, más aún, lo hace con la persona o personas que le aman.

Muchas veces justifican el abusar a su pareja con diferentes excusas, desde la manera que fueron educados y por lo que vieron en su hogar, donde aprendieron a percibir a la mujer como propiedad exclusiva del hombre.  Lamentablemente, la única manera de ayudar a la víctima del abuso, es hablando con ella, sin embargo, se dan casos en que la mujer mismo no se da cuenta del maltrato que está padeciendo, porque muchos de estos fenómenos se dan de una forma muy sutil por parte de quien lo ejerce, haciendo aparentar el abuso como si fuesen cuidados hacia su pareja por amor, por su propio bien y por protegerla.

Es común asegurarse así de que nunca salga a trabajar, mucho menos a estudiar, la mantienen lo más alejada posible de personas que podrían ayudarla, o la convence que las cosas que pasan y se hablan dentro del hogar, son cosas privadas y ninguno tiene porqué enterarse. Muchas veces pensamos que no podemos ni debemos involucrarnos en "problemas de pareja", pero hay muchos casos que no se deben ni se pueden ignorar.

Si estás siendo víctima de abuso psicológico, emocional o físico, no lo calles, habla con la persona que te sientas más cómoda, pregunta, infórmate, lee, si sientes que algo no es normal, si te sientes aislada y negada de tus derechos como mujer, está clasificado como un crimen en contra de la integridad física y mental de la mujer abusada, ninguno tiene derecho para matar tus sueños, ni limitar tu progreso, tu vida te pertenece, el mundo es bello y tienes derecho de disfrutarlo.

Autora: Lic. O.F. Alejandra Vellati.
Centro Integra Asesorías y Capacitación Integral
Tel. (667) 1 07 05 02
E-mail:  alevellatti@hotmail.com
Gloss/Mayo-2012.

miércoles, 28 de marzo de 2012

¡Te quiero, o no te quiero!


¡Te quiero, o no te quiero!

Qué increíble parece la idea de tener que reconocer, que así como hay mujeres indecisas en cuestión de amor y de sentimientos, también hay hombres, ¡Por Dios!, esos hombres que siempre se muestran, (o pretenden mostrarse) tan independientes y tan seguros de sí mismos... ¡Resulta que no siempre lo son!, veamos:

"Doctora, estoy aquí porque estoy hecho un manojo de líos, me siento muy confundido, me case muy joven, mi esposa y yo tuvimos un hijo al que adoro, pero la relación no funcionó entre ella y yo por cuestiones de incompatibilidad de caracteres. Me sentí aburrido, perdí el interés en ella, discutíamos frecuentemente frente al niño y eso no era nada sano ni grato para él, ni para mí, y creo que tampoco para ella, decidimos separarnos en buenos términos, ahora funcionamos mejor como amigos.

Mi vida siguió adelante, creo que de manera normal, todo bien con mi familia, mi madre y mis hermanas. Decidí dejar mi trabajo como empleado, para instalar mi pequeña empresa donde me ha ido muy bien, soy mi propio jefe y no tengo grandes presiones laborales ni familiares, todo marcha sobre ruedas, pero...

Conocí a otra mujer hace dos años y empezamos a tratarnos, nos entendimos y entablamos una relación seria y estrecha, nos vemos frecuentemente, nos entregamos el uno al otro de manera intensa. Yo me sentía bien con ella al principio, la protejo, le doy dinero para sus gastos y al parecer ella también se siente a gusto conmigo, pero después de estar juntos, cada quien se va para su casa. Ambos lo acordamos así y no hay ningún problema.

El problema surge cuando ella me empieza a mostrar sus celos enfermizos e inseguridades cuando le pido tiempo para estar con mi hijo y atenderlo, creo que se siente desplazada, aunque son dos cariños distintos, eso genera mucha presión para mí, ella quiere verme a todas horas y yo tengo que atender mis asuntos, "me cae" en el negocio cuando menos lo espero, me llama por teléfono a cada rato o nos mensajeamos, le digo: "Dame tiempo, espérame tengo que atender algunas cosas", ella no lo entiende, cree que ando con otras mujeres, me chantajea con llantos, se hace la víctima, eso me hace sentir mal, me hace sentir culpable de su aparente sufrimiento, no sé qué hacer para convencerla de que en mi vida sólo existe ella.

Hablamos con ella sobre este asunto, le pedí que tuviera paciencia, pero su terquedad y acoso sentimental ha ido en aumento, sobre todo cuando le pido que dejemos de vernos un día o dos. Cualquier persona pensaría que ella se preocupa por mí, que me quiere, que no desea causarme problemas en lo más mínimo, y me hace pensar que es una buena mujer y la quiero, pero últimamente siento que cuando ella llega a mí, me empiezo a sentir asfixiado, angustiado, nervioso, tenso, inquieto, y francamente molesto, con una sensación de desagrado muy grande que no puedo ocultar ante los demás, e incluso cuando suena mi celular y sé que es ella, me empiezo a sentir mal, muy mal, allí están otra vez los nervios alterados y mi ansiedad fuera de control, las manos me empiezan a temblar, el corazón late fuerte, muy fuerte y empiezo a sudar abundantemente, me angustio, pierdo mi paz, me siento realmente enfermo, acorralado y hasta mi familia he involucrado en esto. Todo lo que he vivido esta última semana de mi vida, se ha convertido en un infierno para mí, perdí el apetito, no puedo dormir, temo que me estoy volviendo loco, ayúdeme por favor"

Todo un caso de histeria emocional, donde la actriz principal es la ansiedad. Nuestro protagonista de hoy, ha perdido el control de sus actos y emociones, pero hay reflexión y puede haber un cambio. Se siente ahogado de angustia, de desesperación, de depresión e inseguridad, de miedos y paranoia. Teme por su seguridad física y mental. Se siente culpable, pues piensa que es él, quien está ocasionando trastornos afectivos a su novia y molestias a su suegra. Se siente atrapado en un callejón sin salida y con justa razón, ya que en su relato nos muestra la evidencia de un gran temor: El de perder no sólo el control de sus actos y emociones, sino hasta su autonomía y autoridad sobre sí mismo.

Aquí cabe preguntarse:
¿Qué es y cómo funciona el aparato psíquico de cada persona?

El aparato psíquico es la mente, y las estructuras mentales están compuestas de pensamientos, sentimientos, recuerdos, creencias, programas, planes, miedos, temores, sueños, fantasías, fobias, inteligencias, ideas o ideales, sabidurías, conocimientos, quimeras, tabúes, entendimientos, asimilación, etc. y cada aspecto tiene su escala, su medida, su grado o su coeficiente intelectual, es decir, su capacidad de comprensión, y no todas las psiques humanas tienen las mismas medidas o capacidades de comprensión por supuesto, y en cada psique, o mente humana, hay organización o desorganización, dependiendo de cómo se toma la vida, con todas sus circunstancias.

Cuando decidimos tener organizada nuestra mente y nuestros pensamientos, hay orden dentro de nosotros, hay practicidad, localización, puntualidad, transferencia, claridad conceptual y funcionalidad, todo está en orden y hay salud mental, todo funciona a la perfeccción aún con todos los tormentos y cansancios del mundo, porque tenemos fortalezas, rapidez, voluntad y fe en nosotros mismos para hacer las cosas, pero...

Cuando hay desorganización mental en el aparato psíquico, es evidente el desorden interno,y externo, las resistencias internas y externas, el tremendo desorden en la que tenemos nuestra vida y nuestras cosas. Si acostumbramos tener nuestra casa y nuestro cuarto revuelto de cosas, indica que asimismo tenemos la mente, no hay orden, todo es un caos, hay muchos enrredos y confusiones, no hay claridad sino por el contrario, nos sentimos enajenados y confundidos o disfunsionales, vivimos en la oscuridad y sujetos a la negatividad, a las quejas, a las excusas y pretextos, a las debilidades, a la lentitud y por supuesto a la involución de nuestras vidas.

Aquí, juegan un papel importante tres aspectos: El pasado, el presente y el futuro, y tiene mucho que ver nuestra historia de vida con todos sus patrones conductuales y principios, su formación y su programación o estilos de vida, en todas sus áreas o zonas:

La zona afectiva,
La zona emocional,
La zona física, orgánica o de salud,
La zona o aspecto social,
La zona psíquica o psicológica.

Cada zona nos aporta suficiente material de donde investigar, cómo es que estamos funcionando en el aspecto familiar; en el área laboral, en el área académica, en el área sentimental y afectiva incluso, y cómo funcionamos con nuestro entorno, o sociedad, y no sólo eso, sino hacernos una pregunta principal: ¿En qué descansa mi vida?

De la respuesta dependerá el seguirnos preguntando: ¿Qué es lo que realmente quiero en mi vida?, ¿Con qué fortalezas o herramientas cuento?, es decir: ¿Qué tengo y qué cosas no tengo?, ¿De qué medios me voy a valer para lograr lo que quiero tener en mi vida? ¿Dónde y cómo me encuentro ahorita en este momento, y hacia dónde me quiero dirigir?

Aquí es precisamente donde vamos a encontrar las respuestas tan esperadas: Cuál es mi objetivo, o qué metas persigo y caray, allí estarán los logros al alcance de tus manos y donde sólo tú los puedas tomar. ¡Son tus logros!, son tuyos, te pertenecen, ¡Tómalos!, y si tú quieres, todavía tienes una última opción: ¡Poder compartirlos con la persona que más te necesite! ¿Qué importa entonces si te quiero o no te quiero?

Con mis respetos y cariño siempre,
Doral.

martes, 28 de junio de 2011

¿Has pensado alguna vez en el suicidio?



¿Has pensado alguna vez en el suicidio?


Qué fácil, pero qué fácil es buscar la salida por una puerta falsa, cuando el agua ya te llegó hasta el cuello y no encuentras solución a tus problemas, ¿verdad?. Es apenas "normal" que quieras huir, que quieras escapar, que no quieras saber nada de nada ni de nadie cuando ya no tienes a nada más a qué apelar, te sientes atrapada en un callejón oscuro que no parece tener final ni salida. El dolor ensordecedor no te permite tener nada claro en tu razón atormentada, y el corazón ya perdió su paz, su fe y su sentido de vivir.

¿Desesperación?, ¿Angustia?, ¿Impotencia?, ¿Rabia?... sigues buscando la salida. Tu mente está a apunto de romperse en mil pedacitos y no parece haber solución a tus problemas. Estás a punto de extraviarte en el bosque de tu vida y sin ninguna esperanza todo parece haber perdido su razón de existir. Pero aquí cabe hacerse una pregunta: ¿Qué tan grande pueden ser tus problemas que no encuentres por ningún lado la solución? veamos:

Muchas veces vamos por la vida acumulando pesares, rencores, sentimientos y resentimientos mal enfocados, mal canalizados y mal digeridos, se van quedando guardados allí en el cajón más escondido del inconciente y creemos que son asuntos ya trascendidos, ya solucionados, ya olvidados del pasado y eso no es así; esos elementos subjetivos se convierten en una amenaza mental, porque pueden surgir como salteadores en el camino, y en el momento en que menos lo esperamos. Nos referimos enfáticamente a los recuerdos, a las viejas heridas sentimentales, a los odios añejos, y a las cosas que ya de plano no supimos nunca cómo manejar. No se olvidaron ni desaparecieron... ¡Están allí!, esperando su momento para resurgir con la asociación de una aroma, una vieja fotografía, el encuentro con una persona del ayer, una carta, una noticia, un viejo libro, un poema, una canción, una emoción, un nuevo latido del corazón en añoranza, etc.

Los defectos de caracter, son manifestaciones egoicas del "Yo", no siempre gratas para quien las vive, o para quien las observa, pero que continuamente están sujetas a un valedor múltiple que las viste de inocencia, me refiero a los mecanismos de defensa del yo, de los que nos habla Ana Freud, hija del Padre del Psicoanálisis Dr. Sigmund Freud, en su libro titulado precisamente con el mismo nombre: Los mecanismos de defensa del yo.

Quien no sabe cómo se manifiestan estos mecanismos en defensa de su yo propio, siempre se considerá una mártir, una víctima de las circunstancias, una persona utilizada por los demás, manipulada, burlada, abusada, etc., se sentirá siempre una blanca paloma llena de pureza e inocencia, y los otros son los sátiros, los malos, los ingratos, los traicioneros, los crueles, los que hacen fraude, los que no deberían existir en este mundo... ¿Yo? ¡Imposible!, ¡Yo soy una buena persona!, yo no robo, yo no mato, yo voy a misa cada ocho días, me confieso y comulgo, ahhh, pero salgo de misa, hablando pestes del vestido de la fulana, o de la sutana tacaña que no dió nada de diezmo, o de aquella vecinita que se estaba durmiendo durante el sermón, o de la comadre que llevaba sucios sus zapatos. La persona sale del templo dándose golpes de pecho por su pureza, pero hablando pestes de los demás y despellejando vivo a su prójimo. ¡Ah, pero ellos son los malos de la película! ¿Yo por qué?

Entonces, con esa mentalidad, con esa forma de pensar y de sentir, será muy difícil convencernos a nosotros mismos que necesitamos revisarnos interiormente para poder descubrir y sacar todo ese mundo de basura acumulada en el inconsciente a través del tiempo, pero no queremos entender porqué duelen y siguen doliendo los recuerdos del ayer, aquello que me pasó en mi niñez, aquél insulto, aquél desprecio, aquél momento doloroso de una ruptura sentimental, aquél castigo inmerecido, la muerte de un ser querido, la despedida de alguien muy cercano, o en última instancia, saber que todas nuestras amigas y amigos del colegio ya se casaron y yo sigo aquí; sola como un perro, sin novio, sin nuevos amigos, sin vida social, sin ganas de salir a ningún lado, comiendo chucherías de noche y de día para llenar mis vacíos existenciales, etc. y como es obvio, la vida va perdiendo su rumbo y su sentido de existir.

Llega el momento en que ya nada te llena; nada te consuela, nada te refuerza, nada te atrae, nada te convence de que estás mal, muy mal y que estás tocando fondo, justo frente a la puerta ya no de la tristeza, sino de algo más delicado que se llama depresión profunda, y cuando esa depresión profunda ha rebasado, digamos un período de aproximadamente seis meses, allí ya hay un problema psicológico muy grave que atender. Y cuando una persona está deprimida y no recibe tratamiento, tiene cuatro veces más posibilidades de desarrollar dependencia a sustancias tales como el alcohol, las drogas, la comida, u otras adicciones como el internet, la televisión, las compras compulsivas, etc., que cuando no ocurre esto”

Depresión crónica es la puerta más segura que conduce directo al suicidio, te guste o no, lo aceptes o nó, lo creas o no. ¿Qué más da que lo creas o no?, esas no son cosas para creer o no, sino que asi son; hay estudios científicos que lo han demostrado hasta la saciedad y contra eso no podrás seguirte negando.

¿Tus dolores son añejos?, ¿Tu soledad te está matando?, ¿Te dejaron tus amigos?, ¿Te aburre salir de tu casa?, ¿Vives en constante desaliño?, ¿Todo te da igual? ¿Tiendes a generalizar todas las cosas y también a las personas? ¿No le ves el lado amable a la vida? ¿Eres afecta a la crítica mordaz?, ¿A los chismes? ¿A la intriga?, ¿No te gusta hacerte responsable de tu vida? ¿Te sientes minimizada?, etc. entonces te has ganado un pase de cortesía directa para entrar a un hospital psiquiátrico, quizá no estés tan grave como parece, pero no estaría de más hacerte revisar por un profesional de la salud mental,¡No temas!, no estás loca, sólo estás cansada de sufrir tu propio claustro, y se que en tu alma has escuchado muchas veces ese grito desesperado que te pide: ¡Cambia, por favor cambia!, pero no sabes cómo cambiar, porque nadie te ha enseñado cómo cambiar, ni nadie ha tenido la delicadeza para contigo, de explicarte que la conducta es modificable ¿verdad?, pero...

¡Tranquila!, no pasa nada...

Podemos empezar a cambiar en este momento si tú lo deseas, ¿Cómo? observando si padeces alguno de los síntomas anteriormente señalados, si descubriste que tienes estos signos o síntomas, ya es un gran avance, ya estás en el camino de corregirte y de cambiar tu estilo de vida. O si algún familiar tuyo los padece, no trates de cuestionarle, si realmente quieres ayudarle, empieza por no culparle, se trata de una enfermedad de la mente que es curable, tiene solución psicológica, pónlo en manos de una persona que conozca de estas cosas, canalízale a un centro donde pueda recibir terapia individual, grupal o familiar si fuese necesario, no trates de darle soluciones mágicas, ni lo prejuzgues sin piedad porque lo estarás hundiendo más y más pronto optará por suicidarse, ¿de acuerdo?, suele suceder que a veces por querer hacer un bien, resultamos haciendo el peor mal de nuestra vida.

Finalmente, si esa persona te tiene confianza y quiere comentarte sus cosas, escúchale pacientemente, pero sin interrumpir su diálogo, ayúdale a superar su temor por el llanto, o su miedo a la expresión de su dolor. Déjale que saque a la luz todo lo acumulado, ayúdale a que no se reprima más sus lágrimas, recuerda que las lágrimas lavan el alma. Llorar es una manifestación del YO que está orando: YO-ORAR, entonces finalmente también tú habrás aprendido algo más si observas con detenimiento: ¿Te das cuenta que las lágrimas y el llanto se constituyen en todo un lenguaje que nos pueden decir tantas cosas?

Anímate mujer; tú puedes (si quieres), convertirte en una impulsora de otros que quizá te necesiten y ni cuenta te has dado, conviértete en una promotora de la salud y recuerda, en el servicio a otros, encontrarás tu propia salud emocional y mental que tanto busca y por siempre ha buscado tu hermoso corazón de mujer. Eso es todo.

Ya para terminar, sólo me resta hacerte un hermoso regalo: "Nadie te puede hacer sentir inferior sin tu consentimiento" ¿Me lo aceptas por favor"


Con mis respetos y cariño siempre,
Doral.

viernes, 6 de mayo de 2011

Perdonar y ser perdonados



Perdonar y ser perdonados


De una u otra forma perdonar y ser perdonado forma parte de nuestras vidas.

Perdonamos a quien nos ha hecho algún daño y nos produjo sufrimiento, y nos sentimos aliviados, en el momento que nos perdona alguien por haberle infligido algún perjuicio.

La ira, el resentimiento, la aflicción, la amargura, el rencor y el desengaño generan estrés e impactan la salud del ser humano. El sentimiento de culpa además.

Cuando las personas recuerdan un episodio de desdicha o agravio aumenta la presión arterial, el pulso y el tono muscular. Entretanto que al perdonar o sentirse perdonado, además de recuperarse los estándares normales de salud, las personas se sienten calmadas y tranquilas.

Distintos autores han encontrado que después del perdón, personas que habían padecido de dolores de espalda, nauseas, insomnio, pérdida de apetito, dolores de cabeza, entre otros síntomas, dejaron de percibirlos.

Perdonar es sanarse, una cura tanto psicológica como físicamente, es desarrollar las paces con uno mismo.

Desde un punto de vista religioso, ser perdonado es vital para vivir en “estado de gracia”. En el Budismo, el perdón representa verter a un lado los pensamientos negativos que dañan nuestro cuerpo. Vivir con odio y sentimientos de venganza nos hace hacer una personalidad distinta a lo que somos, basada en el dolor, la angustia y el desconsuelo. Como alternativa, el Budismo nos invita a vivir con amor, amabilidad, tolerancia, compasión y ponderación.

Los seres humanos no somos perfectos y tenemos dos opciones: O vivimos asentados en los defectos, el rencor y los errores, o crecemos fundamentados en los aciertos, el amor y el perdón. Nuestros padres poseen virtudes y fallos. Si no perdonamos sus errores, no veremos sus bondades y estaremos frustrados. Igual será con nuestros hermanos, parientes, amigos, vecinos, compañeros de trabajo.

De igual manera, debemos perdonarnos a nosotros mismos. Muchas veces no reconocemos nuestras propias faltas puesto que no sabemos perdonarnos. Pero en el fondo, la culpa pasa a formar parte de nuestras vidas, afectando nuestro comportamiento. Nos endurece y podemos lastimar a los demás. En ocasiones, puede sumirnos en tristeza y depresión. Perdonarnos a nosotros mismos es admitirnos como somos. Con los bueno y lo no tan bueno.

Para perdonar y perdonarnos debemos desarrollar un inventario del daño que nos produjeron. Asimismo, revisar lo que hicimos que haya perjudicado a otros.

Acéptese y perdónese, y luego perdone a quien le provocó dolor. Piense que al igual que Usted, además merece una oportunidad. Si lo requiere, busque ayuda profesional.


miércoles, 27 de abril de 2011

Dime qué haces y te diré quién eres.



Dime qué haces y te diré quién eres.


Hay un dicho muy famoso y conocido que reza por allí y que dice: “Eres lo que reflejas en tus gestiones de vida” ¿Qué significa esto?. Pues indica que simple y sencillamente nadie puede expresar ni reflejar íntimamente lo que no es, a menos que se haya convertido en un(a) experto(a) de la falsedad y de la mentira. Es muy fácil tener una actuación bonita frente a los demás, cambiar de máscaras y engañarlos, ¿pero se podrá engañar acaso una(o) a sí misma(o)?

Engañarse uno a sí mismo primero sin embargo, se ha puesto muy de moda en todas, o casi todas las cosas triviales de este mundo. De pronto alguien quiere demostrar lo que no es o no siente por sobresalir, por figurar y buscar aceptación social, y en ello se le va una buena dosis de su tiempo y una gran cantidad de energía, le interesa mucho aparecer ante los demás como el o la mártir, el o la santa, la sacrificada, la sufrida, la aguantadora, la nobleza caminando en silla de ruedas… ¡Y cuidado porque hasta se puede tropezar… y ni cuenta te das!

¿Cómo saber quiénes somos en realidad tal cual somos? pero así, francamente, sin fingimientos, sin mostrar nuestra mejor cara para impresionar, siendo auténticos y completamente asertivos, espontáneos, es fácil saberlo o reconocerlo, sólo hay que asomarnos hacia sí mismos en la intimidad de nuestro hogar, donde supuestamente nadie te mira:

¿Te encuentras sola en tu casa?, obsérvate ¿qué haces y cómo lo haces?. Un ejemplo: Estás en tu sala y te avientas en el mueble de la sala a ver televisión con tu cocacolona de dos litros y tus dos panes tamaño familiar y a atrancarte de lo lindo, ah, pero a media faena comelona, se te antojó un pedazo grandote de queso y allá vas para tu refrigerador, y de paso te llevas todo el chorizo con huevo que sobró del desayuno…¡Y sin recalentar te lo retacas completo!, total que nadie te está viendo ¿verdad?

¿O qué pasa cuando te pones a cocinar y con la prisa que tienes por terminar, se te hace tarde caminar hasta el fregadero para lavar los jitomates, y así insufacto los metes a la licuadora… ¡Total que nadie te está viendo, ¿verdad?!, pero lo más chistoso es que a veces también estás picando la cebolla, las calabacitas, las papas y zanahorias… ¡Estás apurada, ya lo sé!, se te cayeron dos trozos al suelo, y así directo del suelo, los avientas al caldo hirviendo… y hasta aprovechaste para probar el caldo con la cuchara de revolver, directamente a tu boca…¡Total que nadie te está viendo, ¿verdad?!

¡Esa eres tú!, esa soy yo, esa es ella, la que frente a los suyos o los otros proyecta una cara, pero atrás usa la otra, la más cómoda, la que consigo misma no tiene inhibiciones, poses ni maquillaje, la holgazana cínica y descarada, la que viste sus pudores tal cual es... a tus anchas cuando está a solas y la que disfruta los olores de sus pe...rfúmenes más íntimos (gases, sudores, fluídos, toxinas etc.), que a veces huelen tan mal, pero que descansa el animal ¿verdad?, la que se rasca todo y hasta la cola con más libertad porque nadie le puede ver, ¿Pero y qué tal si alguien te pudiera ver tal cual eres cuando estás a solas? ¡Seguro te horrorizarías!

¿Y todavía encima preguntas, quién soy yo realmente?, mírate en un espejo, mírate fíjamente sin pestañear, y mira lo que el espejo te muestra, ¡Míralo bién! porque no eres más que quien quieres ver y ser... El espejo jamás mentiría te lo aseguro. ¿Sientes morirte de rabia y de verguenza en este momento que me lees?, hey... tranquila(o), relájate, no todo está perdido, pediste que te hablara de este tema y no hago otra cosa más que complacerte. ¿No era lo que tú esperabas? Lo siento, ¿Qué esperabas? ¿Que yo también me convirtiera en tu cómplice?, en verdad lo siento, pero si vuelves a preguntar, volveré a responderte: Dime qué haces cuando estás a solas, y te diré nuevamente quién eres. ¿Aceptas el reto de cambiar? ¡Atrévete a ser en privado como eres en público! ¿Qué te cuesta?

Por un mundo psicológico mejor,
Doral.


p.d. Este tema me fue solicitado amablemente hace 8 meses por "Avenita triste", de Guatemala, a quien le agradezco profundamente su paciencia por tanta espera.

miércoles, 6 de abril de 2011

¡Directo al Corazón!




Soporte Técnico al corazón.


Darle mantenimiento a nuestro propio sistema operativo es tan fácil como una llamada a Soporte Técnico:

CLIENTE: Si? Estoy llamando al departamento de Atención a Clientes?
EMPLEADO: Así es. Buenos días. En que puedo ayudarle?
C: Estuve revisando mi equipo y encontré un sistema que se llama Amor; pero no funciona. Me puedes ayudar con eso?

E: Seguro que si. Pero yo no puedo instalárselo; tendrá que instalarlo usted mismo, yo lo dirijo por teléfono, le parece?
C: Si, puedo intentarlo. No se mucho de estas cosas, pero creo que estoy listo para instalarlo ahora. Por donde empiezo?

E: El primer paso es abrir tu CORAZON. Ya lo localizaste?
C: Si, ya. Pero hay varios programas ejecutándose en este momento. No hay problema para instalar mientras siguen ejecutándose?

E: Cuales son esos programas?
C: Déjame ver... Tengo DOLORPASADO.EXE, BAJAESTIMA.EXE, CORAJE.EXE y RESENTIMIENTO.COM ejecutándose en este momento.

E: No hay problema. AMOR borrara automáticamente DOLORPASADO.EXE de tu sistema operativo actual. Puede que se quede grabado en tu memoria permanente, pero ya no afectara otros programas. AMOR eventualmente reemplazara BAJAESTIMA.EXE con un modulo propietario del sistema llamado ALTAESTIMA.EXE. Sin embargo, tienes que apagar completamente los programas CORAJE.EXE y RESENTIMIENTO.COM. Estos programas evitan que AMOR se instale adecuadamente. Los puedes apagar?

C: No se como apagarlos. Me puedes decir como?
E: Con gusto. Ve al menú INICIO e invoca PERDON.EXE. Ejecútalo tantas veces como sea necesario hasta que CORAJE.EXE y RESENTIMIENTO.COM hayan sido borrados completamente.

C: ... ok... listo. AMOR ha empezado a instalarse automáticamente. Es esto normal? E: Si. En breve recibirás un mensaje que dice que AMOR estará activo mientras CORAZON este vigente. Puedes ver ese mensaje?
C: Si, si lo veo. Ya se termino la instalación?
E: Si, pero recuerda que solo tienes el programa base. Necesitas empezar a conectarte con otros CORAZONES para poder recibir actualizaciones.

C: Oh, oh... Ya me apareció un mensaje de error. ¿Que hago?
E: ¿Que dice el mensaje de error?
C: Dice "ERROR 412 - PROGRAMA NO ACTIVO EN COMPONENTES INTERNOS". ¿Que significa eso?

E: No te preocupes, ese es un problema común. Significa que AMOR esta configurado para ejecutarse en CORAZONES externos, pero no ha sido ejecutado en tu CORAZON. Es una de esas cosas técnicas complicadas de la programación, pero en términos no técnicos significa que tienes que "AMAR" tu propio equipo antes de poder "AMAR" a otros.

C: Entonces, ¿que hago?
E: ¿Puedes localizar el directorio llamado "AUTOACEPTACION"? C: Si, aquí lo tengo. E: Excelente, aprendes rápido.
C: Gracias.

E: De nada. Haz "click" en los siguientes archivos para copiarlos al directorio MICORAZON: AUTOPERDON.DOC, AUTOESTIMA.TXT, VALOR.INF y REALIZACION.HTM. El sistema reemplazara cualquier archivo que haga conflicto y entrara en un modo de reparación para cualquier programa dañado. También, debes eliminar AUTOCRITICA.EXE de todos los directorios, y después borrar todos los archivos temporales y la papelera de reciclaje, para asegurar que se borre completamente y nunca se active.

C: Entendido. Hey! Mi CORAZON se esta llenando con unos archivos muy bonitos . SONRISA.MPG se esta desplegando en mi monitor e indica que CALOR.COM, PAZ.EXE y FELICIDAD.COM se esta replicando en todo mi CORAZON.

E: Eso indica que AMOR esta instalado y ejecutándose. Ya lo puedes manejar desde aquí. Una cosa mas antes de irme...
C: Si?

E: AMOR es un software sin costo. Asegúrate de dárselo, junto con sus diferentes módulos, a todos los que conozcas y te encuentres. Ellos, a su vez, lo compartirán con otras personas y te regresaran unos módulos agradables.

C: Eso haré, Gracias por tu ayuda.




Autor: Lic. en Psic. Bibiana Girart
http://www.psicologia-online.com

martes, 29 de marzo de 2011

El precio del silencio.



El precio del silencio.


Cierta vez me tocó conocer a un niño de 11 años que tenía un lenguaje muy rico en cuanto al vocabulario del que se valía para expresarse oralmente. Incluso era ésta una condición que sus docentes se encargaban de resaltar particularmente como una característica distintiva y, muy a menudo, acostumbraban recurrir a él en procura del significado de alguna palabra de la que alguno de sus compañeros desconociera o dudara en determinado momento.

Obviamente, este era un niño que "sabía" hablar y que "podía" expresarse no sólo de un modo apropiado, sino hasta llamativo teniendo en cuenta su edad. Sin embargo, este mismo niño, fuera del ámbito escolar y de toda situación relativa estrictamente a éste, se transformaba en una personita hermética, cabizbaja y doliente, que se aprisionaba en un mundo al que nadie parecía poder tener acceso...

¿Qué es lo que calla un niño cuando no habla?... ¿Enmudece por opción o por obligación?... Cuando lo hace por obligación, ¿se debe a la inducción de las circunstancias en que vive o a la imposición de alguien?... Cualquiera que sea la causa, la consecuencia es la misma: la ausencia de palabras. El silencio.

¿Y qué es lo que sucede en un niño que calla? ¿Cómo vive y siente, apresado en el mutismo?... El niño que silencia su voz, por una u otra razón, sin lugar a dudas SUFRE; padece, seguramente, por "no poder" expresar lo que siente; muy probablemente, por "no deber" revelar lo que ocurre a su alrededor y en sí mismo; y, casi siempre, simplemente por "tener" que callar...

El silencio impide al niño el ejercicio emocional e intelectual, obstaculizando el desarrollo a futuro en ambos aspectos, pues entorpece precozmente su capacidad de expresión y la función intelectual estimulada por la comunicación. La falta de práctica en el intercambio emocional y en el uso de la expresión oral para tal fin es altamente nociva para el niño, pues lo vuelve indefenso, frágil y vulnerable.

Cuando se hiere o trunca la capacidad de entrega a través de la palabra oral, el niño se encapsula en la incomunicación, sumiéndose en la soledad y la desesperanza, con una sensación de inutilidad y abandono muy acentuadas. El silencio otorga al niño una visión triste de la vida y la vivencia de un mundo hostil y carente de gratificaciones.

Al ingresar a hogares que alimentan y se sirven de estas condiciones de vida, es ineludible observar y sentir un clima familiar denso, con pautas de comportamiento estereotipadas, mediante las cuales se ocultan y silencian situaciones problemáticas, conflictos y dificultades variadas, en un malsano y equívoco afán de autoconvencerse y convencer a otros de que "nada malo sucede", clausurándose en un proceder errante que no consigue más que perjudicar. El silencio hecho costumbre es un callado grito denunciante de que algo en el niño y a su alrededor "no está bien".

Es un llamado de atención; una señal de alerta. Es importante que los padres se abstengan de la negligencia de hacer de los hijos cómplices mudos de situaciones nocivas, evitándoles un aislamiento y sufrimiento perdurables por siempre, ya que, cuando el silencio se estructura como un daño, es extraordinariamente destructivo.

Resulta imprescindible para el mantenimiento de la salud emocional y mental del niño, estimular y alimentar una saludable comunicación y diálogo entre él y sus padres, que les permita entablar vínculos basados en la sinceridad y la confianza, enseñando al hijo desde pequeño y a diario a hacer frente a toda circunstancia y situación que le toque vivir, mostrándole ejemplos de que nada genuino puede edificarse sobre el ocultamiento, el engaño y la mentira.

Autora: Ma. Alejandra Canavesio.
Psicopedagoga
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