Mostrando entradas con la etiqueta Sentimientos.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sentimientos.. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de febrero de 2014

SEGUIR SIN TI.


SEGUIR SIN TI.

Ese no era el mundo con el que soñé... Es difícil poner fin a una pareja.  Es difícil despedirse de algo o de alguien.  Generalmente preferimos, conscientes o no, quedar ligados, aunque sepamos que ese sentimiento nos enferma simbólica y efectivamente.  Pero decidí correr el riesgo de disfrutar o padecer aunque fuera en soledad, la vida que yo eligiera para mí.

Me sentía entremezclada de mis emociones a veces contradictorias.  Dolorida, aliviada, asustada, liberada, confusa, sorprendida, rara y diferente, pero también libre.  De ahí la serenidad que sobrepasaba a la tristeza y a veces la opacaba.

Habían sido muchos meses de duda, de evaluación acerca de seguir o terminar.  Demasiadas horas de llanto y angustia, de idas y venidas, de esperanzas y decepciones, de recuerdos de tiempos ya idos y de derrumbe de proyectos imposibles.  Semanas de hablar y hablar para volver siempre a ningún lugar.


Es duro admitir que a veces el esfuerzo y la buena voluntad no alcanzan para recomponer el amor.  Con una mezcla de tristeza y alivio pensaba que ahora disponía de mi tiempo, de mis espacios…  y hacía una lista de las ventajas de mi nueva situación, de las actividades que iba a realizar… e intentaba recordarlo cuando alguno de los demonios del arrepentimiento estaban al acecho, cuando sentía miedo por pensar que quizás podría haberme equivocado o por si caía en el auto-compadecimiento por lo que me había sucedido.

Tenía que internarme en un río de aguas desconocidas, que no sabía a qué orilla me acercaría. Pero lo primero era recuperarme a mí… Dar por finalizada una relación de pareja y separarse físicamente es sólo la cara visible de una separación.  Hacer que nuestra alma se despida de lo que fue y de lo que no fue pero podría haber sido, implica mucho más. Si no consigues “soltar” a la persona de la que te separas, difícilmente encontrará tu corazón las condiciones para abrirse al verdadero amor. Al darnos cuenta de que algo se ha roto caemos en el error de creer que la separación podrá por si misma darnos lo que necesitamos.

Pero una separación no es un acto reparador y mágico, sino un camino a veces doloroso que es preciso recorrer antes, durante y después del final de un vínculo, tanto más si la relación ha sido importante para nuestro corazón y trascendente en nuestra vida. Es cierto que a veces la persona que se separa comienza por experimentar, al principio, una fascinante sensación de libertad y la apertura a un mundo de infinitas posibilidades antes vetadas. Pero luego, más tarde o más temprano, algo sucede, y la historia de lo vivido y compartido vuelve a pesar otra vez…

Me gustara o no, lo sucedido estaba dentro de mí y tenía que aceptarlo. No se trataba de borrarlo, porque el vacío que dejaría el eslabón faltante, el hueco, el agujero, sería siempre un obstáculo para conseguir la paz interior que define la verdadera felicidad. Tenía que aceptar nuestra historia, sin pelearme con ella. Asumir lo sucedido, simplemente porque así había ocurrido. Cualquier otro camino me llevaría hacia una batalla perdida, la de luchar contra el pasado, gastando energía en el inútil trabajo de querer cambiarlo.

Lo más importante en el proceso de un duelo es aprender a enfrentarse con la ausencia de aquello que no está, es tolerar la impotencia frente a lo que se quebró, es hacerse fuerte para soportar la conciencia de todo lo que no pudo ser; esta es la esencia del dolor que subyace a una pérdida, y más allá de cualquier comprensible y necesaria catarsis, no se puede aliviar reclamando justicia, ni se puede sanar consiguiendo condena.

Para pasar al siguiente momento de mi vida, en el que todo fuera más nutritivo, debía ponerme en contacto profundo con mi tristeza, aunque me lastimara hacerlo.  Al corazón poco le importa de quién fue la culpa, sólo siente el dolor de lo perdido. No podía seguir escapando, ni por la vía del enfado ni llenándome de cosas para no pensar. Si continuaba estacionada en el reproche me seguiría dañando. El resentimiento aleja del amor, impidiéndote disfrutar de las cosas que más deseas y te gustan. Así que debía trascender el rencor.

Para ello un buen ejercicio es ponerse en la piel del otro, comprender que él también había tenido sueños, ilusiones, esperanzas y decepciones, percibir sus frustraciones más profundas y su tristeza.

Otro ejercicio es hacer un “balance de reclamos y regalos”, una lista de las cosas que me irritaban de él, y otra con todos aquellos momentos que le podía agradecer, cuando sentí bienestar, protección, complicidad, ternura, crecimiento o cualquier otra sensación positiva. Eso permite poner en blanco y  negro la idea de que no todo con la otra persona ha sido malo y de que lo vivido juntos de ninguna manera ha sido inútil.

Surge dolor, sensación de impotencia, auto-reproche, llanto, cuestionamientos… La aceptación, la comprensión y el perdón que se necesitan, más que una gracia hacia el otro, son un gesto de consideración y amor hacia uno mismo. Aceptar no es resignarse, comprender no es estar de acuerdo y perdonar no es olvidar.

Estar en pareja implica no sólo la capacidad de albergar la dulzura del amor, sino también la capacidad de enfrentar juntos las tormentas que desata la personalidad de cada uno. La magia del amor consiste en que quien te ama sabe qué podría hacer para dañarte gravemente, pero nunca lo hace. “Contigo puedo ser yo mismo” es la frase que todos queremos pronunciar y la que más nos deleita oír.  Pero cuando aparecen los reproches, la magia se escapa por la grieta de no querer amparar al otro cuando aparece siendo quien es.

La manera de cerrar la grieta no es que el otro deje de ser quien es, sino reconocer que cuando algo me molesta mucho en el otro, esto se relaciona con algún aspecto mío con el que tengo dificultad. La pelea externa es una muestra de una pelea interna. A lo largo de la vida de una pareja, a cada uno le tocará alternativamente ayudar y ser ayudado.

Ayudar no es imponer el propio criterio, sino atender a lo que el otro necesita. La competencia por tener la razón aleja del contacto íntimo y de la posibilidad de ver juntos los dolores de cada uno.

El otro es quién es, y así debe ser. Uno no tiene derecho a querer cambiar al otro, pero sí puede preguntarse ¿me compensa? Y la respuesta puede ser NO.

Cada ex pareja tendrá que encontrar su propia manera de relacionarse después de la separación. Espero que con el tiempo ambos aceptemos la relación que podamos tener, sabiendo que hay temas que no podremos hablar porque nunca los hemos resuelto, pero sí podremos tratar las áreas que podamos compartir sin problemas. El camino no es estar de acuerdo con lo que el otro hace después de separado, pero se puede intentar entender sus razones, aunque sean muy distintas de las propias. Aceptar que el otro tiene sus razones para hacer lo que hace aunque yo no lo comparta. Por algo nos separamos…

Cuando ambos seamos capaces de perdonarnos el uno al otro, y a nosotros mismos, podremos estar preparados para sentir la presencia y el merecimiento del amor.

Del Libro: “Seguir sin ti”
Autores: Silvia Salinas  y Jorge Bucay

miércoles, 25 de diciembre de 2013

EL INVITADO ESPECIAL (De la serie: Cuentos de Navidad)


EL INVITADO ESPECIAL
(De la Serie: Cuentos de Navidad)


¡Mamá... Mamá! -gritaba la niña a su madre- "Papá ha traído un gran pavo para preparar la cena de navidad". Los chicos se alegraron de que por fin en casa habría un gran cena en una noche tan especial como es la navidad. Y desde muy temprano empiezan las carreras en la cocina, pues había que preparar el famoso pavo, al que ya habían sido invitados los abuelos, los tíos, primos y casi toda la familia.

Pero como siempre en la familia hay alguien inconforme, llega la cuñada metiche imponiendo su voluntad: "¿Y nada más vamos a cenar pavo?, "Pensé que también ibas a invitarnos un rico ponchecito con piquete para alegrarnos un poco caray, o de perdida un vinito tinto o blanco o verde o del color que sea pero que sepa a vino mujer"



No pues, es que no nos alcanzó el presupuesto para andar comprando vinos cuñada, te vas a tener que aguantar o si quieres comprarte un "ochito", pos no le hacemos el feo cuñadita y así te dejas de andar criticando como si todo estuviera tan barato ¿no? -no te enojes mujer- le responde la cuñada ya ofendida porque de gorrona esperaba que hasta de beber le dieran gratis y tan acostumbrada como estaba de ponerse los moños, y quedar hasta las chanclas, pues en esta ocasión tuvo que salir a buscar ella misma sus cervecitas para festejar la navidad.


Image Hosted by UploadHouse.com

Pero en el camino se encontró con la tía Cleofas, la más vieja de la familia y la más resongona que desesperada por llegar a la comilonga del pavo, le pregunta  a la mujer: "Oyes, la tacaña de tu cuñada compraría pastel? porque si no compró pastel sería imperdonable, ¿una cena de navidad sin pastel? ¡Pos no! ¿Cómo va a ser eso tú?, a ver... me voy a ir contigo pa' comprar el inche pastel que no debe faltar en navidad y bueno total que ya esto se convirtió en la fiesta del "traje"... ¡Es el colmo! ¿Pa qué nos invitarían al pavo? 
Image Hosted by UploadHouse.com

El caso es que cuando ambas mujeres estaban haciendo sus compras se encontraron con la prima Lencha que también se había alborotado para ir a saborear el delicioso pavo de navidad a la casa de los primos, pero sabiendo lo pobres que éstos eran pensó: "Seguro que los primos no tuvieron dinero ni pa'comprar una triste piñata pa'los plebes, ellos tienen que divertirse es noche de navidad.

Image Hosted by UploadHouse.com

¡Pero oye!,  - le responde la tía Cleofas- "Si compraste la piñata también tienes que comprar los dulces, ¿cómo van a romper la piñata sin echarle nada adentro? y después pa'repartir a los chamacos, mijita se te van a echar encima los canijos, ellos son niños y van a querer sus dulces... "Ah pos'sí tía tiene razón" tengo que comprar los dulces también, ching... no contaba con eso, a ver si me alcanza lo que traigo.

Image Hosted by UploadHouse.com

Y bueno... los dineros apenas si alcanzaron pero las mujeres se surtieron de todo lo necesario para hacer de la fiesta del pavo, la mejor navidad de la familia, sin contar con que afuera de la tienda estaba esperándolas un caballero de aspecto regordete y de avanzada edad, -era el tío Anacleto- "Las estaba esperando huercas pos pa'darles un aventón pa'la fiesta, ya vi que vienen bien cargadas de cosas y pos... yo también llegué a comprarme mi tequila por si las moscas y no hay allá, pos ya vengo bien armado.

Image Hosted by UploadHouse.com

Pero cuál sería su sorpresa que al llegar a la dichosa fiesta, la señora de la casa muy apenada les comunica que tienen que esperar a que regrese su esposo, pues enterándose de que todos vendrían a cenar esa noche a casa e intuyendo que el pavo no iba a alcanzar para todos, decidió irse a comprar frijoles cocidos y sopa de arroz al supermercado... "-Comadrita hija de su (&%$#?¡% dígale a mi compadre que se meta los frijoles por el ?(/&%$ y que pa'la otra mejor mejor los invito yo a mi casa a cenar sopitas con huevo pa'que sepa lo que se siente-"

Moraleja:
¿Porqué gastar lo que no tienes para darle gusto a todos?, o ¿Porqué te preocupa tanto quedar bien con los demás cuando sabes que no estás en posibilidades de hacer derroches haciendo compras que no van de acuerdo con tu presupuesto?

En esta fecha hermosa del nacimiento de Cristo, Jesús nos invita a la más profunda de todas las reflexiones: El amor más grande que reina en la familia es el invitado especial, con pavo o sin él en nuestra cena de navidad, con pastel o sin pastel, es seguro que nadie se quedará con hambre esa noche, con piñatas y dulces o sin ellos, los niños se divertirán con la sola presencia de sus parientes en casa... Y el alcohol Señores(as).... el alcohol sale sobrando cuando es el corazón quien se embriaga de felicidad con el calor de hogar y al escuchar decir a todos con el alma en sus labios: "¡Feliz Navidad, todo está y estará bien mientras reine la paz en cada corazón humano!"

Salud, Saludos y Felices Fiestas.

Doral.

domingo, 22 de septiembre de 2013

¿HASTA DÓNDE SE PUEDE PERDONAR UNA INFIDELIDAD?



¿HASTA DÓNDE SE PUEDE PERDONAR LA INFIDELIDAD?

La vida es lo que hacemos de ella -dice un dicho- y es muy cierto, porque paso a paso vamos construyendo una realidad que pocas veces nos hace completamente felices. Entonces, ¿A qué se debe esto? si "se supone" que como seres humanos nacimos para ser felices, crecemos para aprender, para progresar, para estar en capacidad de lograr todos los elementos que componen eso que llamamos "bienestar". Y al hablar de bienestar, se entiende que debe ser en todas las zonas o áreas de nuestra vida: Área Familiar, Laboral, Educativa, Afectiva, Social, Económica, de Salud (física y mental), Área Psicológica, y Área Espiritual, que serían las más importantes, sin embargo:

Aquí lo difícil es el desconocimiento que casi siempre tenemos de nuestro funcionamiento en cada área o zona de vida, es decir; desconocemos los roles que a cada uno le corresponde ejercer por derecho humano y no por lo que le impone (casi a la fuerza) la sociedad o la cultura en que le tocó vivir, veamos:

La sociedad por ejemplo; suele mostrarse cruel y despiadada, pues juzga y condena sin otorgar el derecho ni de defendernos. Y la vida en esas circunstancias no es una pera en dulce, ni fácil, ni cómoda...  Ni un juego como para tomar las cosas a la ligera, porque tarde o temprano llegaría el momento de tener que tomar serias decisiones respecto a nuestras conductas desalienadas (desordenadas), o pueriles.

Las parejas que contraen matrimonio, son siempre o casi siempre, las primeras en confiar en que su vida al lado del ser amado, será toda color de rosa, y cada uno a su vez se va recargando en el otro tanto en responsabilidad como en inversión.  La mujer dice: "Pues para eso me casé, para tener a un hombre a mi lado que vea por mí, que me mantenga, que me apoye, que me ame y me proteja", y el hombre piensa: "Ella es mi mujer, está obligada a atenderme, a prepararme la comida, a lavarme y plancharme la ropa, a estar pendiente de la casa y de nuestros hijos"

Y resulta que el hombre, como es tan exageradamente amoroso y responsable, se tira a matar por conseguir los dineros para su esposa y su familia, incluso aceptando contratos de trabajo lejos de su hogar.  Entonces es allí cuando a falta de la presencia del hombre, la mujer empieza a organizar su vida "sin esa presencia" o compromiso de pareja que le obligue a permanecer bajo el techo conyugal las 24 horas del día: Ella como es tan activa y tan energética, no se conforma con sólo lavar platos y fregar pisos o llevar y traer niños al colegio, ella se busca un buen puesto laboral y al poco tiempo ya está en competencia laboral con su maridito que ha descuidado su parte de la cama donde le tocaba dormir.

Empiezan los silencios dolorosos entre ambos, las rupturas sentimentales, la frialdad afectiva, los reclamos por parte de ella que "siempre está cansada" y el abandono por parte de él, que no le queda más remedio que "aguantarse" el saber que tiene a su lado a un témpano de hielo en vez de mujer, muy eficiente ella en su trabajo sí; pero en su hogar, sólo una sombra o una "cosa" que va y viene por todos los rincones, como si pareciera que aquél hogar le picara, le diera alergia y quisiera salir corriendo a casa de sus papás o de sus amigas, o al centro comercial más Vip de la ciudad para matar el tiempo.

A tal grado, las fracturas en la relación de pareja se vuelven grietas insalvables porque ninguno de los dos se quiso dar cuenta del gran alcance y magnitud en que podría convertirse la actitud de ambos, uno por no hablar, el otro por no saber escuchar y ambos por permitir que las cosas llegaran demasiado lejos.

Obvio es que en tales circunstancias de irse cada uno por su lado, a vivir su incompatibilidad de caracteres, su inmadurez o su zonas de confort,  y sólo regresar al hogar para cubrir las apariencias, o cuidarse del qué dirán o qué pasará, la imagen de pareja se va derrumbando estrepitosamente hasta que las evidencias flagelantes de la infidelidad de uno de los dos, van a marcar un alto en el camino de manera tajante, sintiendo en el corazón el gran impacto de sentirse lastimado.

Llega la separación y los trámites de divorcio, los reclamos, las sátiras palabras hirientes, el dolor, el sentimiento mortalmente herido, la humillación, las lágrimas, etc., Ella se siente desconcertada al verse descubierta, él se siente ofendido, usado y abusado, denigrado en su hombría, su honor pisoteado, su dignidad por los suelos y sus sueños rotos en mil pedacitos.

Se inician los intentos de reconstrucción, pero ninguno de los dos quiere ceder, el juzgado empieza los trámites de divorcio y se acerca el día en que deben comparecer en la corte y también los hijos. Pasan las semanas y con ellas se acumulan los mensajes de texto: "

"Tenemos que hablar, por nuestros hijos",  "¿Para qué quieres verme o qué me vas a decir que no sepa ya ti, si ya me demostraste lo mucho que valgo para ti"... "Escúchame no es lo que tú piensas"... "Ah, ¿no es lo que yo pienso? oye...¿Qué tan estúpida se me ve la cara?,  "Los niños se dieron cuenta de todo".... "No metas en esto a los niños que el problema no es con ellos" ¿Qué les vas a decir a tus hijos?, ¿Qué explicación les vas a dar?, etc...  Las noches se vuelven grises, largas, tensas, densas, cargadas de nostalgia, tristeza y soledad. Una lágrimas, dos, o más ¿qué más da cuando el corazón padece fugas?

Él ha buscado ayuda psicológica, se siente desgarrado, ofendido y al borde de la desesperación, ella no muestra ningún interés en demostrar su inocencia,  o tal vez su temor a enfrentar la más cruda de todas sus realidades la mantiene a la deriva de las circunstancias, pero con su silencio, la culpabilidad se ha hecho demasiado evidente. Él la acorrala hasta exigirle la verdad, quizá como único medio atenuador para considerar la posibilidad de un ansiado perdón, ¿Pero la negación o el silencio no son el peor infierno para vivir el resto de la vida con la duda?, ¿Tan difícil es hablar con la verdad, antes de lastimarse más con evasivas y alejamiento?

A un hombre quizá le sea más fácil aceptar la infidelidad frente a su mujer, pero a una mujer le es doblemente más difícil aceptar su culpabilidad y su arrepentimiento frente a quien siempre la tuvo en el más hermoso y elevado de todos los conceptos, ¡Casi en un altar!, ¿Cómo decirle a tu esposo: Te fallé, si te fui infiel, si es verdad que me acosté con otro mientras tú no estabas? y lo peor de todo... Tener que admitir frente a tu pareja, que también descuidaste a tus hijos por andar de arriba para abajo (como chicle bolita), con otra persona ajena, ladrona, oportunista, vividora y cínica, que lo único que buscaba era aprovecharte y saquearte?

¿Qué tanto valor y fuerza se necesita para escarmentarse voluntariamente ante al otro, abrirse plenamente con la terrible verdad de frente y admitir abiertamente ante nuestra pareja, que en su ausencia sí hemos cometidos muchos y muy graves errores, pero que también hemos tenido el coraje, el garbo y la delicadeza de aceptarlo, reconocerlo y trascenderlo con tanto dolor, lágrimas arrepentimiento?

Y aquí cabe preguntarse: ¿Quiénes somos nosotros para juzgar y hasta para condenar actos ajenos?, ¿Acaso somos Dioses para dictaminar sentencias devastadoras en el corazón humano?, y aquél pobre hombre todavía se pregunta: ¿Será que soy un tonto porque después de todo, mi corazón sí quiere perdonarla?

Obviamente que no toda la culpa es de quien culpable es o parece y que después de todo no estamos en este mundo para ser jueces de nadie, ni para buscar culpables, sino para encontrar soluciones, y menester es (eso sí), revisar detenidamente nuestros actos, ver en qué estamos fallando como individuos, en qué hemos fallado como pareja, en qué parte del camino nos desviamos, nos extraviamos y abandonamos nuestra empresa, dejando ir excelentes oportunidades de respetar y respetarnos, de amar y ser amados, de ser feliz y hacer felices a los demás a manos llenas, teniendo muy claro que de los errores también se aprende, porque "esos" solo son tropiezos de enseñanza en éste o en cualquier otro mundo de conciencia.  Entonces... ¿Quién dijo, o dónde está escrito que debamos ser seres perfectos?

El hombre y la mujer están capacitados para amar, pero en esa misma proporción en que se ama, (ni un gramo más), también estamos todos preparados para saber perdonar a quien nos ofende. La decisión es tuya, te pertenece, y lo que piensen, hagan o digan los demás... ¡Que te valga un soberano cacahuate!, Eso es todo.

Con mis respetos y cariño siempre.

Psic. Doral.

jueves, 16 de mayo de 2013

¿DESAHOGOS EN LA RED?


¿DESAHOGOS EN LA RED?


Dificultades en el trabajo, discusiones con la pareja, agobios económicos, conflictos con los hijos, problemas de salud, frustraciones personales, etc., la lista de situaciones que nos generan desasosiego y malestar es larga, y los “dolores de cabeza” se renuevan continuamente.

Algunas de estas desdichas son puntuales e intensas y otras de larga duración, pero todas tienen algo en común: producen en nosotros una sensación de ahogo emocional y psicológico que reduce nuestra capacidad de desarrollo y almacenan en nuestra mente y organismo una tensión nerviosa, que puede estallar de forma descontrolada o a la larga dañar nuestra salud.  Para seguir adelante, necesitamos desahogarnos, liberarnos de ese peso interior, ¿pero cómo podemos conseguirlo?

INVESTIGACIÓN:.- “Lo que queda adentro se pudre”, reza un proverbio oriental, referido a las “toxinas mentales” que guardamos en nuestro interior en lugar de expulsarlas, pero según dos investigaciones estadounidenses,  Internet quizá no sea el entorno más idóneo para desahogarse, ya que despotricar en los sitios web podría hacer que uno se sienta menos feliz y más enfadado, según recoge la Ciber-Psicología Conductista. (Cyberpsychology, Behavior).

Los dos estudios mencionados fueron realizados por un mismo equipo de la Universidad de Wisconsin, en Green Bay. El primero develó que las personas que visitan los sitios “Web de quejas” para expresar sus desacuerdos o para criticar, se sienten más relajados después de publicar un comentario, pero después tienden a sentir más ira y a manifestar su frustración de maneras inapropiadas.

La segunda investigación de la UWGB, encontró que tanto leer las quejas, criticas y escritos hostiles de otros como escribir los propios, se relaciona con cambios negativos en el ánimo. Según el Dr. Ryan Martin, autor principal de estos trabajos y profesor de desarrollo humano y psicología, aunque el estudio se centró en los “sitios web de quejas”, donde los usuarios intercambian comentarios para desahogarse o incluso atacarse mutuamente, la investigación tiene implicaciones para las redes sociales como Facebook o Twitter, y los sitios de noticias y blogs, en los que habitualmente se realizan comentarios.

Claroscuros del desahogo “On line”. Para este experto, Internet pone en evidencia los problemas de impulsividad de las personas y algunas webs que funcionan como sacos de boxeo  o “muñecos bobos” virtuales que refuerzan las conductas nocivas. “Las personas desean sentir que están haciendo algo y creen que expresar sus  sentimientos al mundo ayudará”, pero a algunas de ellas, despotricar en línea les causa una sensación de impotencia y de que no podrán cambiar las cosas.

Para desahogarse o consolarse, es preferible dialogar “cara a cara” o por teléfono, con una persona de confianza que, para la psicóloga clínica Margarita García, ha de reunir ciertos requisitos, para que “el desahogo sea realmente sanador”,

Según la Directora del Centro Hara de Crecimiento Personal, “La persona a que acudamos para hablar ha de ser, ante todo, alguien ecuánime, que ni acostumbre a ningunear o quitarle importancia a los problemas, bajo la ilusoria creencia de que así no existen o son más fáciles de sobrellevar, ni que tampoco los exagere o dramatice, echándole más gasolina al fuego”.

Según esta facultativa, “lo primero que suelen hacer las personas que pasan por un mal trance vital, es acudir  a s u círculo social o familiar más próximo, para contarle sus problemas y vivencias a algún pariente, amigo o algún conocido en quien confían, con la esperanza de que le ayuda a aliviar su “carga emocional” . Sin embargo, para desahogarnos, buscar apoyo o consuelo, calma a nuestro dolor y ansiedad, recuperar la esperanza y el ánimo, “hemos de elegir cuidadosamente a nuestro interlocutor, que debe ser alguien con el que podamos comunicarnos desde el entendimiento, el respeto, la aceptación positiva incondicional, la confianza, y que sepa escucharnos con la atención de su corazón y con la mente fresca, pero sobre todo, con actitud humanista.

En conclusión: “Solo hemos de desahogarnos con aquellas personas o seres queridos que sepan mantener un silencio atento para entendernos, que acepten nuestras emociones, que nos permitan mostrarnos vulnerables o débiles, que nos den la libertad de expresar lo que somos y sentimos, y que nos acompañen y abracen en esos momentos”, recomienda la Dra. García.

Fuente: El Debate de Culiacán.
www.debate.com.mx

miércoles, 28 de marzo de 2012

¡Te quiero, o no te quiero!


¡Te quiero, o no te quiero!

Qué increíble parece la idea de tener que reconocer, que así como hay mujeres indecisas en cuestión de amor y de sentimientos, también hay hombres, ¡Por Dios!, esos hombres que siempre se muestran, (o pretenden mostrarse) tan independientes y tan seguros de sí mismos... ¡Resulta que no siempre lo son!, veamos:

"Doctora, estoy aquí porque estoy hecho un manojo de líos, me siento muy confundido, me case muy joven, mi esposa y yo tuvimos un hijo al que adoro, pero la relación no funcionó entre ella y yo por cuestiones de incompatibilidad de caracteres. Me sentí aburrido, perdí el interés en ella, discutíamos frecuentemente frente al niño y eso no era nada sano ni grato para él, ni para mí, y creo que tampoco para ella, decidimos separarnos en buenos términos, ahora funcionamos mejor como amigos.

Mi vida siguió adelante, creo que de manera normal, todo bien con mi familia, mi madre y mis hermanas. Decidí dejar mi trabajo como empleado, para instalar mi pequeña empresa donde me ha ido muy bien, soy mi propio jefe y no tengo grandes presiones laborales ni familiares, todo marcha sobre ruedas, pero...

Conocí a otra mujer hace dos años y empezamos a tratarnos, nos entendimos y entablamos una relación seria y estrecha, nos vemos frecuentemente, nos entregamos el uno al otro de manera intensa. Yo me sentía bien con ella al principio, la protejo, le doy dinero para sus gastos y al parecer ella también se siente a gusto conmigo, pero después de estar juntos, cada quien se va para su casa. Ambos lo acordamos así y no hay ningún problema.

El problema surge cuando ella me empieza a mostrar sus celos enfermizos e inseguridades cuando le pido tiempo para estar con mi hijo y atenderlo, creo que se siente desplazada, aunque son dos cariños distintos, eso genera mucha presión para mí, ella quiere verme a todas horas y yo tengo que atender mis asuntos, "me cae" en el negocio cuando menos lo espero, me llama por teléfono a cada rato o nos mensajeamos, le digo: "Dame tiempo, espérame tengo que atender algunas cosas", ella no lo entiende, cree que ando con otras mujeres, me chantajea con llantos, se hace la víctima, eso me hace sentir mal, me hace sentir culpable de su aparente sufrimiento, no sé qué hacer para convencerla de que en mi vida sólo existe ella.

Hablamos con ella sobre este asunto, le pedí que tuviera paciencia, pero su terquedad y acoso sentimental ha ido en aumento, sobre todo cuando le pido que dejemos de vernos un día o dos. Cualquier persona pensaría que ella se preocupa por mí, que me quiere, que no desea causarme problemas en lo más mínimo, y me hace pensar que es una buena mujer y la quiero, pero últimamente siento que cuando ella llega a mí, me empiezo a sentir asfixiado, angustiado, nervioso, tenso, inquieto, y francamente molesto, con una sensación de desagrado muy grande que no puedo ocultar ante los demás, e incluso cuando suena mi celular y sé que es ella, me empiezo a sentir mal, muy mal, allí están otra vez los nervios alterados y mi ansiedad fuera de control, las manos me empiezan a temblar, el corazón late fuerte, muy fuerte y empiezo a sudar abundantemente, me angustio, pierdo mi paz, me siento realmente enfermo, acorralado y hasta mi familia he involucrado en esto. Todo lo que he vivido esta última semana de mi vida, se ha convertido en un infierno para mí, perdí el apetito, no puedo dormir, temo que me estoy volviendo loco, ayúdeme por favor"

Todo un caso de histeria emocional, donde la actriz principal es la ansiedad. Nuestro protagonista de hoy, ha perdido el control de sus actos y emociones, pero hay reflexión y puede haber un cambio. Se siente ahogado de angustia, de desesperación, de depresión e inseguridad, de miedos y paranoia. Teme por su seguridad física y mental. Se siente culpable, pues piensa que es él, quien está ocasionando trastornos afectivos a su novia y molestias a su suegra. Se siente atrapado en un callejón sin salida y con justa razón, ya que en su relato nos muestra la evidencia de un gran temor: El de perder no sólo el control de sus actos y emociones, sino hasta su autonomía y autoridad sobre sí mismo.

Aquí cabe preguntarse:
¿Qué es y cómo funciona el aparato psíquico de cada persona?

El aparato psíquico es la mente, y las estructuras mentales están compuestas de pensamientos, sentimientos, recuerdos, creencias, programas, planes, miedos, temores, sueños, fantasías, fobias, inteligencias, ideas o ideales, sabidurías, conocimientos, quimeras, tabúes, entendimientos, asimilación, etc. y cada aspecto tiene su escala, su medida, su grado o su coeficiente intelectual, es decir, su capacidad de comprensión, y no todas las psiques humanas tienen las mismas medidas o capacidades de comprensión por supuesto, y en cada psique, o mente humana, hay organización o desorganización, dependiendo de cómo se toma la vida, con todas sus circunstancias.

Cuando decidimos tener organizada nuestra mente y nuestros pensamientos, hay orden dentro de nosotros, hay practicidad, localización, puntualidad, transferencia, claridad conceptual y funcionalidad, todo está en orden y hay salud mental, todo funciona a la perfeccción aún con todos los tormentos y cansancios del mundo, porque tenemos fortalezas, rapidez, voluntad y fe en nosotros mismos para hacer las cosas, pero...

Cuando hay desorganización mental en el aparato psíquico, es evidente el desorden interno,y externo, las resistencias internas y externas, el tremendo desorden en la que tenemos nuestra vida y nuestras cosas. Si acostumbramos tener nuestra casa y nuestro cuarto revuelto de cosas, indica que asimismo tenemos la mente, no hay orden, todo es un caos, hay muchos enrredos y confusiones, no hay claridad sino por el contrario, nos sentimos enajenados y confundidos o disfunsionales, vivimos en la oscuridad y sujetos a la negatividad, a las quejas, a las excusas y pretextos, a las debilidades, a la lentitud y por supuesto a la involución de nuestras vidas.

Aquí, juegan un papel importante tres aspectos: El pasado, el presente y el futuro, y tiene mucho que ver nuestra historia de vida con todos sus patrones conductuales y principios, su formación y su programación o estilos de vida, en todas sus áreas o zonas:

La zona afectiva,
La zona emocional,
La zona física, orgánica o de salud,
La zona o aspecto social,
La zona psíquica o psicológica.

Cada zona nos aporta suficiente material de donde investigar, cómo es que estamos funcionando en el aspecto familiar; en el área laboral, en el área académica, en el área sentimental y afectiva incluso, y cómo funcionamos con nuestro entorno, o sociedad, y no sólo eso, sino hacernos una pregunta principal: ¿En qué descansa mi vida?

De la respuesta dependerá el seguirnos preguntando: ¿Qué es lo que realmente quiero en mi vida?, ¿Con qué fortalezas o herramientas cuento?, es decir: ¿Qué tengo y qué cosas no tengo?, ¿De qué medios me voy a valer para lograr lo que quiero tener en mi vida? ¿Dónde y cómo me encuentro ahorita en este momento, y hacia dónde me quiero dirigir?

Aquí es precisamente donde vamos a encontrar las respuestas tan esperadas: Cuál es mi objetivo, o qué metas persigo y caray, allí estarán los logros al alcance de tus manos y donde sólo tú los puedas tomar. ¡Son tus logros!, son tuyos, te pertenecen, ¡Tómalos!, y si tú quieres, todavía tienes una última opción: ¡Poder compartirlos con la persona que más te necesite! ¿Qué importa entonces si te quiero o no te quiero?

Con mis respetos y cariño siempre,
Doral.

jueves, 1 de marzo de 2012

El Fracaso: Un tropiezo de enseñanza

Image Hosted by UploadHouse.com


El fracaso: Un tropiezo de enseñanza.


Alguien dijo, (no recuerdo quién), que una de las primeras cosas que debemos tener en cuenta para SER personas exitosas es aprender de nuestros errores, desatinos y fracasos. ¡aprender de "nuestros fracasos"!

Pero es evidente que aunque en algunas personas, los fracasos son y han sido más frecuentes que en otras, todas las personas en la vida hemos tenido fracasos más de una oportunidad.

Algunos personas alcanzaron el triunfo después de haber fallado o fracasado en diversas ocasiones, pero lo que les ayudó a conquistar sus aspiraciones fue que supieron asimilar con madurez la adversidad comprendiendo que los fracasos son peldaños que conducen al verdadero éxito, aunque uno se sienta desfallecer y se respire como un condenado a muerte.

Dicen que la palabra "fracaso" no significa que todavía no hemos logrado nada,
Significa que hemos aprendido algo. Fracasar entonces no significa que hemos actuado como necios, sino que hemos tenido mucha fe, aunque esta se haya o se siga tambalendo en momento de mucho dolor por las cosas inexplicables.

Entonces "fracasar" no implica necesariamente sentir que hay falta de capacidad,
significa que debemos hacer las cosas de distinta manera, una y otra y otra, y otra vez y todas las veces que sea necesarias, aunque ya la fe se haya ido... no importa, la fe volverá cuando haya descansado de nuestras rabietas.

Fracasar por lo tanto, no significa que seamos inferiores, significa por el contrario que no somos perfectos y que Dios no cumple caprichos y punto. ¿Y punto?, ¡no!, no hay punto final, aún hay más como decía Don Raúl Velazco en el programa de Siempre en Domingo de Televisa, ¿se acuerdan amigas?

Fracaso no significa que hemos perdido nuestra vida, significa que cuando decidimos hacer un cambio en nuestras vidas, tenemos nuevas razones para comenzar de nuevo y eso es todo. ¿Y eso es todo?, ¡No! no lo es todo, veamos:

Fracaso no significa que debemos echarnos atrás, significa que debemos luchar con mayor ahínco, sin olvidar que el desaliento suele vencer a las personas, pero las personas tenemos la capacidad de vencer a nuestro propio desaliento. ¿o no?, a ver...

Fracaso no significa que jamás podamos ya lograr nuevas metas, significa que tardaremos quizá un poco más en alcanzarlas: Respirar hondo, pensar alto y sentir claro en lo que realmente queremos y darnos cuenta qué es lo que hemos estado haciendo o nó, para lograrlo.

Es cierto, por momentos pensamos que hemos perdido la fe y nos sentimos abatidos, vencidos, fracasados, exiliados de nuestra suerte y lloramos amargamente pensando y sintiendo que Dios nos ha abandonado, pero eso no es así, sino todo lo contrario, Dios no somete a pruebas a nadie, Dios prepara a sus hijos para los momentos difíciles, y ¿qué significa eso?, significa que Dios te ha tomado en cuenta para una misión especial en este mundo y por lo tanto un mundo mejor para ti y para todos los que te rodean... ¡Así de simple!

MORALEJA:

A nadie le es grato conocer el dolor porque pensamos que el dolor es malo, pero la verdad de las cosas es que gracias al dolor, aprendemos a caminar, a crecer, a tocar puertas, a abrir caminos a nuestro entendimiento. La semilla tiene que morir para que nazca y crezca la planta, la madre tiene que sufrir para que su hijo nazca y crezca, el viejo y caduco "molde mental" de las personas tiene que ser cambiado para que nazcan y crezcan las estructuras nuevas del conocimiento y tú tienes muchas herramientas para explorar tu propio conocimiento superior interno, aquél que nace y crece como un enorme y fuerte roble en el alma... ¡El más hermoso árbol de tu vida! que nacerá y crecerá como el más grande legado de AQUÉL, que te enseñó primero con su propio dolor en una cruz: JESUS, la gente le llama EL CRISTO.
¿Qué piensas ahora de todo lo que estás pasando?
¿Decidirás seguir ahogándote en un vaso con agua?

Fuente:
www.motivaciones.org
Adherezo de letras, con semillitas de amor,
Doral.

martes, 7 de junio de 2011

Palabras de un corazón: "No me digas"



Palabras de un corazón: "No me digas"

"Cuando yo llegue a la casa, no me digas, porque el amor no es para siempre, mejor dime mi cielo por que ahí estaremos eternamente" (Autor: Eduardo Díaz Saucedo, 10 años)

Ni duda cabe que los niños siempre aprenden de todo lo que ven, y su percepción se basa en los esquemas formativos a través del lenguaje y la imitación de los patrones de conducta que viven en su hogar, en su familia y en su entorno. Un niño es, lo que es su vida, el aspecto sociocultural se manifiesta de lleno, los niños son transparentes como una gota de cristal, son como unas esponjitas que absorben todo el conocimiento y son (a su vez), el reflejo de lo que son sus padres: Educación, salud, alimentación, formación, cultura, principios, normas, etc. se manifiestan en la expresión de la ternura de su alma y de su corazón infantil, su talento y su inspiración.

Pero a veces resulta que se trata de una expresión dolorosa, que manifiesta algo más que palabras; indicadores de que allí hay algo más que un pensamiento o un poema, como en el caso de nuestro autor invitado el día de hoy: Un grito desesperado que como un muro, aprisiona la garganta ahogando la voz en un suspiro infantil y las letras de un niño, se vuelven magnas, sonoras, heróicas, majestuosas, bajo el hidalgo sentir que se plasma en el dintel de una suave manita morena, que se niega a renunciar a la esperanza, aferrándose a la blancura del papel... "No me digas", "No quiero saber", "Me duele enterarme", "Me lastima lo que está pasando"... Por favor mamá; cuando yo llegue a la casa, no me digas, por que el amor no es para siempre.

Evidente realidad que para la mente infantil resulta aplastante, destructiva y desesperanzadora, sobre todo en la edad de la pubertad, cuando nuestros hijos están entrando a la etapa más difícil de toda su vida, y cuando la búsqueda de su propia identidad se hace casi imposible en tales circunstancias: Papá y mamá en vísperas de un divorcio que suena tan injusto, tan cruel y tan doloroso que quedará grabado como un capítulo fatal en el inconciente de los niños.

¿Qué es lo que más quisieran ellos?. Los niños lo primero que pedirían es tener juntos por siempre a sus padres, amándose con todo el corazón, respetándose y saber que siempre estarán allí, protectores y amorosos en el calor del hogar, donde todos los días hay un plato de sopa caliente en la mesa, risas, charlas, bromas y uno que otro almohadazo o hasta un zapatazo del hermano o la hermana menor, que incluso... a veces saben a gloria: "Pero me las vas a pagar", "Te voy a esconder tu gorra", "Te voy a rayar tus libros" "Te voy a tirar el calcetín por la ventana" etc. ¿Cierto?

Sin embargo; es justo reconocer que las palabras verbales o escritas de un niño, a veces tambien llevan un doble sentido, se pueden interpretar de varias maneras; puede ser por dolor debido a la separación de sus padres, o por sentirse culpables de esa separación, o porque piensan que también se divorciarán de ellos, pero en ese caso es menester hablar con nuestros hijos previamente e informarles que, de ninguna manera ellos son los responsables del divorcio, y que podrán seguir viendo a papá y a mamá cuando ellos lo quieran, e incluso vivir un tiempo con cada uno, pero que siempre su papá será su padre y su madre nunca dejará de amarlos.

Es imposible pues, evitar que la mayoría de los chiquitos se sientan culpables por el divorcio de sus padres y la mayoría de las veces se preguntan: ¿Yo qué hice?, ¿Será porque no me porté bién?, ¿Será porque no hago mis tareas?, ¿Será porque no me lavo los dientes?, etc. Y de ninguna manera procede ni corresponde dejar que los niños abriguen esos conceptos erróneos y estos casos, es mejor hablarles con la verdad pues de que la separación es mejor que continuar siempre discutiendo por todo.

El niño no sabe realmente lo que está pasando ni lo que la madre o el padre sienten, quieren o piensan hacer, y muchas veces echan a volar su gran imaginación:

"Yo no sé lo que tienes, yo no sé lo que piensas, yo solo sé que me enamoraste eternamente" (Autor: Eduardo Díaz Saucedo, 10 años"

¿Cómo imaginar lo que está pasando? ¿Cómo saber o adivinar lo que está pasando por la mente de los padres? Los niños no son tontos, ellos ven, sienten, intuyen... ¡Los niños quieren saber! y es urgente hablarles con sabiduría, con madurés, pero también con responsabilidad y prudencia, en su momento, en el lugar más adecuado y con una explicación que vaya de acuerdo con su edad para no lastimarles sus sentimientos, recordemos que un niño está en proceso de formación física y mental, el niño es como un pedazo de barro que hay que saber moldear con mucha ternura, respeto y muchísimo amor.

El niño ama a su madre, la niña ama a su padre y es muy evidente que ambos; niño y niña sentirán molestos, resentidos y sentirán que todo su mundo se derrumbó, que ya no hay esperanza, ni motivos, ni sentido de vivir, los niños pierden su brújula y su rumbo cuando se sienten desamparados emocionalmente, se llenan de tristeza, de melancolía, de añoranza, pero tambien de miedos a la vida... de miedo a enfrentar solos su nueva toma de decisiones y su cotidiano nuevo existir. Sin embargo el tiempo en este caso, irá marcando la pauta:

Poco a poco el tiempo irá poniendo vendas de amor y las cosas tomarán solas su propio cauce, como todo toma su propio rumbo a través de la vida: "Te gustan las rosas, te gusta el amor, te gustan mis ojos y a mí, tu corazón" (Autor: Eduardo Díaz Saucedo, 10 años)

Aquellas primeras palabras que escuchamos de un corazón: "No me digas", con el tiempo se convertirán en: "Quiero saber", "Quiero experimentar", "Quiero entender y comprender", precisamente porque no se trata de repetir la misma historia. Nuestros hijos no tienen por qué pagar nuestros errores, ni tienen porqué repetir los mismos patrones que vivieron en su niñez, nuestros hijos tienen que decidir cómo vivir su propia vida, pero sin el fantasma ni los recuerdos dolorosos de su infancia, y he allí donde todavía no concluye nuestra labor como padres.

Por lo tanto y ya para concluir, si has pensado divorciarte de tu esposo(a), o si ya estás en proceso o en trámites de un próximo divorcio, por favor no olvides que primero debes dejar las cosas muy claras en casa y recordar que tus hijos no pidieron venir a este mundo y que por lo tanto con tus hijos está tu primera responsabilidad antes de firmar el acta final que te deslinda de tu compromiso (o mejor dicho de tu contrato) con tu pareja, ¡Haslo si a ese acuerdo has llegado con tu pareja!, pero que tu decisión no afecte a otros y de ninguna manera te exime de haber aportado más y mejor de lo mejor de tí como persona, a esos pedacitos de mar y cielo que quizá seguirán escribiendo sentidos, profundos, inocentes y muy hermosos poemas de amor, de desamor y bellos pensamientos con preguntas: ¿Porqué?, ¿Porqué?, ¿Porqué?... ¡Mejor, no me lo digas mamá, que de todos modos yo lo sabré cuando sea grande!: "Yo quisiera ser tu almohada, para saber lo que piensas, yo quisiera ser chocolate para derretirme en tu boca, yo quisiera ser un niño para enamorar tu corazón" (Autor: Eduardo Díaz Saucedo, 10 años)

Con mis respetos y cariño siempre,
Doral.

jueves, 19 de mayo de 2011

¿Por qué mi marido ya no me toca?




¿Porqué mi marido ya no me toca?


Miles de mujeres piensan que entregarse a su hombre significa sólo un compromiso de papeles, y lo hacen más que nada por deber y no por placer, justamente para éso… para complacer a su “macho” en la cama, y algunas mujeres hasta se desviven por inventar las mil y una maravillas para lograr el acto de amor con bastante éxito, convirtiéndose incluso en unas verdaderas vestales y adorables expertas en la cama, o mejor dicho... En el templo del amor, pero…

¿Qué pasa con aquellas mujeres, una vez pasado el acto sexual de suprema entrega a su marido, y quedam solas y exiliadas a su suerte, con su cuerpo mancillado y con su alma virgen, sin una caricia, un beso, una palabra tierna, un “te amo”, un “te quiero” o de perdida… "Un gracias amor”?

Esta reacción de algunos señores, provoca mucho desgano emocional y desconsuelo anímico en la mujer, con un alejamiento cada vez más grave, en vez de generar acercamiento amoroso en la pareja.

Hasta ese estado lamentable han llegado algunas mujeres, que cansadas de esperar con tanta ilusión a que llegue el momento de la relación íntima con su pareja, sueñan con ser cortejadas, mimadas, seducidas con palabras, gemidos suaves, besos y caricias, atenciones, sobaditas cariñosas, y masajitos tiernos, etc…

Al parecer, para el hombre machista, todo el amor gira alrededor del sexo, (ojo: hay excepciones), y una vez que han vaciado sus gónadas masculinas en el yoni femenino, se olvidan lamentablemente, que el amor no se debe reducir sólo a momentos de eufórico calor erótico. ¡El amor va mucho más allá de la tempertura de la piel!

El amor no es un juego erótico. El amor es algo más que una faceta momentánea de mutua excitación. A la mujer no se le llega por el sexo (enseñemos eso a los señores), a la mujer se le llega por el alma, si quieren que su cuerpo reaccione con un estado de ánimo óptimo de ternura máxima para ese momento supremo tan espero por los dos.

No es cosa de que la mujer, sólo porque está enamorada de su marido, tenga que llegar corriendo a la cámara o recámara nupcial, muy coqueta con su “baby doll” preferido, o su conjunto “ultra sexy” traído exclusivamente desde Paris, para lucirlo ante su compañero, se vació la pobre, casi todo el frasco de la mejor loción de su tocador y sale la mujer de la ducha tan fresquesita y perfumadita para cumplir con una “obligación femenina”... ¿Obligación?... ¡Qué pobre concepto!

Y una vez satisfecha la necesidad fisiológica del macho, tenga ésta encima que escuchar de él: “muévete para allá, vieja… que quiero dormir”…¡Qué es éso, por Dios!.. y hasta con empujones tiene la pobre mujer que llegar resignada hasta el otro extremo de la cama, para abrazar a su almohada, desconsolada, herida, lastimada en sus sentimientos y hasta con lágrimas en los ojos, llorando hasta el cansancio, mientras el oportunista macho panzón, se duerme enseguida tan a gusto y ronca como un bendito… ¡Puf! …¡Qué error! ¿O debo decir horror?

¡Ya basta mujeres! …Ya basta de permitir esos atropellos morales en contra de la dignidad femenina, y que sean nuestros propios esposos quienes nos tomen sólo como un objeto sexual, o una “cosa” que se "coge" o se posee, sólo cuando se le necesita, o cuando a él se le antoja o se le da la gana, y luego se le bota a un cesto de basura cuando ya ha sido usada.

No es posible amigas, que un verdadero matrimonio que dice amarse con toda el alma actúe de ésta manera cínica, desconsiderada, abrupta y por demás desordenada. ¿Cuestión de cultura? ¡Vaya excusa!

Creo que en pleno siglo XXI, es la mujer a quien le corresponde cultivar y saber preservar dentro de su propio hogar, la cultura de una sexualidad responsable, las normas y los sentimientos de moralidad y buen juicio demostrados también en la cama ¿Quién dijo que está prohibido?

¿O acaso vamos a resignarnos mujeres a ser tomadas y dejadas como si fuésemos objetos de pertenencia? ¿Qué acaso nosotras no sentimos también ese anhelo, ese impulso sexual tan natural, ese sueño compartido de ser amadas, protegidas, saciadas, mimadas y respetadas también en el alma como en el cuerpo sobre la cama?

Me gustaría por favor, conocer sus opiniones al respecto, invitándolas a todas a participar de todo corazón en este tema un poquito fuerte sí, pero necesario de debatir, sin miedos, sin tabúes, sin temores, sin resentimientos con la pareja, porque hablando amigas…hablando es como se entiende el ser humano. Eso es todo.

Con mis respeto y cariño siempre.
Doral.

p.d. saludos afectuosos a Valeria (mi inolvidable amiga Shoshan), pues este tema surgió a raíz de una grata conversación compartida con ella, por allá en el año 2007.

viernes, 13 de mayo de 2011

Técnicas y Métodos para olvidar




Técnicas y Métodos para olvidar.



Dicen que la debilidad se supera dejándola atrás, y que las necias fantasías duran hasta que te decides a abrir los ojos a la realidad. Pero desgraciadamente, la mayoría de las mujeres que han sufrido demasiado por amar a quien no ha sabido valorarlas, respetarlas ni merecerlas, se niegan a renunciar a la esperanza, no están dispuestas a soltar las riendas de sus sufrimientos aunque éstos sigan doliendo más allá de la piel. ¿Por qué sucede esto? ¿Será porque les gusta sufrir y disfrutan su sufrimiento? ¿Será porque les agrada sentirse víctimas principales o mártires de primera clase? ¿Será que piensan que entre más lágrimas derramen en esta vida, más pronto se ganarán el pase o boleto para llegar más rápido al cielo?

No hay una fórmula mágica para olvidar a un hombre que mucho se amó y que desafortunadamente no supo corresponder sinceramente a nuestro amor o que nos engañó por conveniencia, fingiéndonos un amor que estuvo muy lejos de sentir y eso se llama “Hacer fraude sentimental, o estafa de amor”. Fue muy fácil para él, saquear nuestro corazón y llevarse todo lo que pudo obtener gratuitamente, para después huir como lo hacen los ladrones cobardes y traidores que llegan sin pedir permiso y se van sin decir ni adiós.

La mujer comúnmente tiende a enamorarse perdidamente, el hombre a medias en un principio, regularmente después y luego desaparece (muy pocos son los que se enamoraran realmente con todo el corazón), eso es lo más incomprensible. Nuestra razón femenina no entiende esas cosas, pero sí intuye que algo anda mal en esa clase de hombres tan dobles, tan volubles y tan inestables emocionalmente, que primero juran amor, le bajan el cielo y las estrellas a la mujer, y cuando consiguen lo que quieren, se les olvidan muy fácilmente las promesas, que quizá terminan repitiéndoselas, seguramente a la mujer del siguiente turno en su vida.

Y aquí cabe hacer una pregunta: ¿Quién de los dos sufre más la ruptura sentimental?… Obviamente la respuesta es clara, precisa y concisa: ¡Sufre más el que siente más!, y generalmente es la mujer quien siente más la partida de ese hombre que no sólo amó hasta la locura, sino que adoró con toda su alma y seguirá adorando por mucho tiempo hasta el grado de la obsesión enfermiza, o hasta que se decida a aceptar su realidad del presente.

La mujer se sumerge en su mundo de recuerdos agradables y desagradables, se entrega al pasado, lo revive, lo trae al presente tarde, mañana y noche, lo sofríe y lo cocina con chile, tomate y cebolla en el desayuno, comida y cena, no quiere soltarlo, no quiere dejarlo ir, sigue alimentando sus recuerdos con una necedad casi masoquista: Le duelen pero le gustan, y no quiere soltarlos, se resiste a olvidar a pesar de sus resentimientos, tristezas y frustraciones cantando siempre la misma canción: “Es que quiero olvidarlo, pero no puedo”, “Es que es imposible olvidarlo”, “Es que lo traigo siempre en mi pensamiento, no puedo sacarlo”.

¿Será que realmente no puedes, o no quieres sacar a ese hombre de tu pensamiento mujer? Obsérvate sinceramente a ti misma y encuentra la diferencia… A ver… aquí va una información importante: Las imágenes mentales se alimentan con los recuerdos ¿lo sabías? Cuanto más pienses en una persona, o en una cosa, más difícil será que la olvides. Esto lleva una buena explicación y una buena dosis de razón en una frase muy conocida que dice: “Revivir, es volver a vivir” y si estás reviviendo diariamente los momentos pasados ¿Tú crees que vas a olvidarlos pronto? ¡Yo te digo que no!

¡Trata al menos de observar cómo te dominan tus pensamientos! fíjate cuántas veces al día estás recordando lo mismo y girando alrededor del mismo círculo vicioso. Te duermes y lo llevas y vuelves a proyectarlo en tus sueños… ¡Es cosa de nunca acabar!, con razón te sientes cansada, agotada y debastada por tu propio desaliento… ¡Pero no lo sueltas! ¿Qué te pasa mujer? ¿Ves la tempestad y no te hincas?

Mira; el muerto al pozo y el vivo al gozo dicen, y encontrarle el gozo a la vida es aceptar (por lo pronto), que ya no tenemos a ese hombre a nuestro lado, que ya se fue, que ya es pasado, y que ese pasado ya está muerto, enterrado y que no tiene regreso posible. Lo que te falta es hacer allí, un alto en el camino para reconstruir la parte más emotiva de tu ser y trascender tu sufrimiento, elevar tu autoestima y caminar con rumbo firme hacia el progreso y re forestación de tu hermoso corazón de mujer. ¿Quién dijo o dónde está escrito que está prohibido?

Cuéntanos tu caso, y adaptaremos para ti; la técnica o método que más te acomode, partiendo desde tus circunstancias muy particulares. ¿De acuerdo?

Con mi respeto y cariño siempre,
Doral.

martes, 23 de febrero de 2010

Se buscan hombres sentimentales, no sementales.


Se buscan hombres sentimentales, no sementales.


En cualquier estrato, o en cualquier sociedad donde existan mujeres, si se les preguntara qué clase de hombre desearian tener, seguramente optarían por responder que fuese un hombre mayor, porque ellos suelen ser más maduros (la mujer se siente más cómoda y segura), ellos son más responsables, sensibles, fieles, cariñosos, apasionados, expertos y menos caprichosos en materia de sexualidad humana. (Aunque tambien hay sus excepciones: Hombres mayores que son muy tiernos y no admiten ser gays, y pues caray esos ya quedan fuera de la pichada, porque la mujer sin ser racista o discriminarles, es obvio que fuera de una sana y linda amistad, no se puede llegar a nada más con ellos)

Aduciendo por supuesto (sin afan de ofender tampoco a los jovenes), que los hombres jovenes son más inexpertos, impulsivos, morbosos y sin tácticas, emocionalmente inestables, volubles y poco románticos, ellos prefieren ir directo al grano, sin caricias previas ni cortejo alguno... a lo que te truje chencha y a los cinco o diez minutos se suben su pantalón y ahí nos vemos, si te ví ni te conozco, ¡Pues no señores, eso no es de hombres, sino de animales! y que me perdonen los animales (aunque no usen pantalones), porque algunos son más humanos que los mismos hombres. ¿Será que la mujer entonces debe enseñarle la ternura al hombre para que aprenda a hacerle el amor?

Aunque tambien es justo admitir que existen algunos hombres jovenes muy maduros sentimentalmente, tiernos y muy caballeros para amar a la mujer, y en este aspecto la mujer se siente enamorada, seducida, soñada cuando "el angelito" la lleva a tocar las puertas del cielo con sus besos castos, su calor, el fuego de su mirada y su ternura ilimitada. Aquí cabe señalar un detalle importante: La mujer por naturaleza conserva siempre su instinto maternal y apapachar y ser apapachada por un hombre tierno, cálido, sensible y sentimental, se hace obvio el prodigio que obra el milagro del amor, ¿Por qué no reconocerlo?

Otro aspecto importante de señalar es la educación del candidato a ser seleccionado por la mujer. Existen muchos hombres en verdad muy guapos, bien presentados, interesantes, buenos prospectos, con una imagen y personalidad impresionante, que en el buen sentido de la palabra, muchas mujeres ingenuas se van de boca por ellos a primera vista, pero es obvio que el encanto se les rompió justo en la primera cita, pues el flamante "muñeco cara bonita" resultó ser un patán:

"Yo te invito pero tú pagas la cuenta", "¿Tienes coche, el mío se descompuso?", "No podemos vernos hoy, pero yo te aviso mañana", "¿Me prestas tu celular, al mío se me olvidó ponerle saldo?", o en última instancia quedarse parada esperando que el galán tenga la delicadeza de abrirte la portezuela del coche, al señor se le olvidó, ya está sentado frente al volante esperando que "la vieja" se suba sola si le da la gana, ¡Es el colmo! ¿De qué te dan ganas amiga lectora?

Creo que lo cortés jamás le quitará lo valiente a nadie como dice una máxima muy conocida por allí, y mientras nuestro mundo carezca de hombres sensibles y sentimentales, los sementales, seguirán siendo... ¡Sólo eso!... machos con sus bolsitas calientes y llenas, pero vacíos del alma, ¡Qué ironía tener que decirlo así!

¿Están de acuerdo chicas?

Con mis respetos y cariño siempre,
Doral.

viernes, 12 de febrero de 2010

¡Un camino para descubrir el amor!



¡Un camino para descubrir el amor!

Hacía mucho tiempo que no veía a Carlos, viaja mucho debido a su trabajo, y como yo también siempre estoy muy ocupada, casi no coincidimos. Alguien que también lo conoce me comentó que había tenido un accidente en carretera y lo tenían en completo reposo reponiéndose de varias fracturas. Fui a visitarlo, me puse a platicar con él hasta llegar al punto importante que deseaba mencionarle: LA AMISTAD.

El es un hombre que nunca creyó que existiera una verdadera amistad, me decía siempre que todo era puro interés, y él se sentía tan poca cosa que creía que no dejaba huella de ninguna especie, que las personas pasaban por su vida sin percatarse de su existencia, mucho menos se detenían a brindarle alguna atención.

Le explicaba lo que a mí me parecía la amistad: Que era un lazo profundo que UNE a las personas para ayudarnos a vivir, alguien con quien poder SER nosotros mismos, tener una persona amiga es un tesoro incalculable, un amigo con el cual podamos compartir alegrías y tristezas.

En su lecho, Carlos tuvo que darse cuenta que él tenía desde hace tiempo muy buenos amigos, lo visitaron, lo consolaron y yo sentí un gozo enorme en mi alma pues se había realizado en él, el milagro de creer en el AMOR de los seres humanos, no hubo un día en que él no recibiera una fruta, un antojito, alguien que se ofreciera a acompañarlo, a darle una vuelta para distraerlo, en fin.

El vió palpablemente como Dios nos lleva a puerto seguro aunque tenga que valerse de vientos contrarios.

Esto que le pasó a mi amigo, nos puede pasar a nosotros, no nos detenemos a dar gracias a Dios por los amigos que tenemos cerca, y es que insistimos tanto en el NO TENGO TIEMPO, que asesina nuestro mundo actual, nos priva de disfrutar el néctar maravilloso de valorar una amistad que nos enriquece, que nos ilumina el día y que nos hace ser mejores personas.

Todos en más o menos grado considero que contamos con amigos, lo importante es primero SABER serlo uno mismo, luego es valorarnos y conservarlos. Siento que todos podemos DAR algo a nuestros amigos y amigas, hacerles sentir que son importantes para nosotros, que nos ayudan a vivir, y nosotros estar en la mejor disposición de remendar el ala rota del amigo, un darle esperanza de que vuelva a volar.

Carlos después de su accidente está convencido de que existe la bondad en el mundo, él necesitó de mucho dolor, de muchas semanas de inmovilidad para comprender que otros seres podían ser sus piernas, sus ojos para leer y alimentar su alma. Ojalá que nosotros no necesitemos del dolor humano lascerante y profundo para CREER EN EL AMOR, ser conscientes de que debemos de DARLO HOY, quizá mañana sea demasiado tarde para demostrarlo.

En nuestra vida es importante DAR cariño y comprensión, CREER en la bondad de las personas, aunque éstas tengan muchos defectos, estoy segura que actuando así, la felicidad nos viene por añadidura.Los amigos son un tesoro, ¡cuidémoslos con mucho amor!

Con mi respeto y cariño siempre,

Doral.

Got My Cursor @ 123Cursors.com