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martes, 1 de octubre de 2013

¿De qué talla es tu corazón?




LA TALLA DEL CORAZÓN.


"El corazón del hombre es como el horizonte: Una parte del cielo.  Pero como el horizonte cambia noche y día... Lord Byron."

No cabe duda de que le gente de nuestro Sinaloa, aquí en México, tiene una talla grande de corazón; le caben muchos buenos sentimientos hacia los demás cuando están en desgracia, y se solidariza con las víctimas, volcándose en multitudes para ayudar, dar, consolar, reconstruir, abrazar con el corazón.

Así lo hemos constatado en anteriores ocasiones y lo vemos ahora con lo acontecido a causa de las inundaciones que dejó el reciente huracán Manuel que arrazó con nuestro estado.

Tenemos corazón talla XXXL, con gran espacio para la fraternidad, la amistad, la filantropia, el altruísmo, el cariño, la comprensión, el perdón y el apoyo incondicional a nuestros hermanos en desgracia.

También lo vemos  en las muchas Instituciones de Asistencia Privada, que existen en Sinaloa, unas para ayudar a niños en situación y riesgo de trabajar en la calle, otras para atender gratuitamente a niños con problemas ortopédicos o quemaduras, otras haciéndoles mejor calidad de vida a niños con cáncer, o con parálisis cerebral y muchas más.

Entonces, ¿Cómo es posible que entre tanta gente buena, subsistan algunos destructores, malos, pistoleros y ladrones?

¿Quizá porque los corazones talla grande son también muy receptivos a la tolerancia excesiva, al temor?

¿O será que por ser talla grande, también tiene fácil alojamiento para sentimientos negativos como el odio, rencor, venganza, envidia, maldad o iniquidad?

Sea lo que sea, si el corazón se abriera solamente a las actitudes y acciones justas y se cerrara a las iniquidades, podríamos tener un mundo mejor.

Si el corazón se armonizara con lo creativo, lo constructivo, lo divino que existe en la naturaleza y después de eso  fuera el que siempre dirigiera nuestras acciones, todos seríamos más felices.  Que los sentimientos de solidaridadd y amor hacia los demás prevalecieran siempre, y no solamente en situaciones de desgracias causadas por tempestades,  ciclones,  terremotos,  etc.

Nosotros podemos, cada quien, con uso de nuestra voluntad, lograr que nuestro corazón de gran talla, lleno de sentimientos positivos, domine siempre nuestras acciones cotidianas. 

O tú... Sí;... te hablo a tí amiga(o) querida(o) que has sido víctima de un siniestro y sabes lo que se siente... ¿Prefieres tener un corazón de piedra?


Comentarios a:
rvaldezp@prodigy.net.mx
Compás y Escuadra de El Debate de Culiacán.
Suplemento Artes, pág. 15 C.
del 1° de Octubre de 2013.

p.d. Gracias al Dr. en Letras Roberto Valdéz por su bellísima reflexión. ¡Gracias Roberto!

jueves, 16 de mayo de 2013

¿DESAHOGOS EN LA RED?


¿DESAHOGOS EN LA RED?


Dificultades en el trabajo, discusiones con la pareja, agobios económicos, conflictos con los hijos, problemas de salud, frustraciones personales, etc., la lista de situaciones que nos generan desasosiego y malestar es larga, y los “dolores de cabeza” se renuevan continuamente.

Algunas de estas desdichas son puntuales e intensas y otras de larga duración, pero todas tienen algo en común: producen en nosotros una sensación de ahogo emocional y psicológico que reduce nuestra capacidad de desarrollo y almacenan en nuestra mente y organismo una tensión nerviosa, que puede estallar de forma descontrolada o a la larga dañar nuestra salud.  Para seguir adelante, necesitamos desahogarnos, liberarnos de ese peso interior, ¿pero cómo podemos conseguirlo?

INVESTIGACIÓN:.- “Lo que queda adentro se pudre”, reza un proverbio oriental, referido a las “toxinas mentales” que guardamos en nuestro interior en lugar de expulsarlas, pero según dos investigaciones estadounidenses,  Internet quizá no sea el entorno más idóneo para desahogarse, ya que despotricar en los sitios web podría hacer que uno se sienta menos feliz y más enfadado, según recoge la Ciber-Psicología Conductista. (Cyberpsychology, Behavior).

Los dos estudios mencionados fueron realizados por un mismo equipo de la Universidad de Wisconsin, en Green Bay. El primero develó que las personas que visitan los sitios “Web de quejas” para expresar sus desacuerdos o para criticar, se sienten más relajados después de publicar un comentario, pero después tienden a sentir más ira y a manifestar su frustración de maneras inapropiadas.

La segunda investigación de la UWGB, encontró que tanto leer las quejas, criticas y escritos hostiles de otros como escribir los propios, se relaciona con cambios negativos en el ánimo. Según el Dr. Ryan Martin, autor principal de estos trabajos y profesor de desarrollo humano y psicología, aunque el estudio se centró en los “sitios web de quejas”, donde los usuarios intercambian comentarios para desahogarse o incluso atacarse mutuamente, la investigación tiene implicaciones para las redes sociales como Facebook o Twitter, y los sitios de noticias y blogs, en los que habitualmente se realizan comentarios.

Claroscuros del desahogo “On line”. Para este experto, Internet pone en evidencia los problemas de impulsividad de las personas y algunas webs que funcionan como sacos de boxeo  o “muñecos bobos” virtuales que refuerzan las conductas nocivas. “Las personas desean sentir que están haciendo algo y creen que expresar sus  sentimientos al mundo ayudará”, pero a algunas de ellas, despotricar en línea les causa una sensación de impotencia y de que no podrán cambiar las cosas.

Para desahogarse o consolarse, es preferible dialogar “cara a cara” o por teléfono, con una persona de confianza que, para la psicóloga clínica Margarita García, ha de reunir ciertos requisitos, para que “el desahogo sea realmente sanador”,

Según la Directora del Centro Hara de Crecimiento Personal, “La persona a que acudamos para hablar ha de ser, ante todo, alguien ecuánime, que ni acostumbre a ningunear o quitarle importancia a los problemas, bajo la ilusoria creencia de que así no existen o son más fáciles de sobrellevar, ni que tampoco los exagere o dramatice, echándole más gasolina al fuego”.

Según esta facultativa, “lo primero que suelen hacer las personas que pasan por un mal trance vital, es acudir  a s u círculo social o familiar más próximo, para contarle sus problemas y vivencias a algún pariente, amigo o algún conocido en quien confían, con la esperanza de que le ayuda a aliviar su “carga emocional” . Sin embargo, para desahogarnos, buscar apoyo o consuelo, calma a nuestro dolor y ansiedad, recuperar la esperanza y el ánimo, “hemos de elegir cuidadosamente a nuestro interlocutor, que debe ser alguien con el que podamos comunicarnos desde el entendimiento, el respeto, la aceptación positiva incondicional, la confianza, y que sepa escucharnos con la atención de su corazón y con la mente fresca, pero sobre todo, con actitud humanista.

En conclusión: “Solo hemos de desahogarnos con aquellas personas o seres queridos que sepan mantener un silencio atento para entendernos, que acepten nuestras emociones, que nos permitan mostrarnos vulnerables o débiles, que nos den la libertad de expresar lo que somos y sentimos, y que nos acompañen y abracen en esos momentos”, recomienda la Dra. García.

Fuente: El Debate de Culiacán.
www.debate.com.mx

jueves, 18 de noviembre de 2010

El humanismo y la mujer.



El humanismo y la mujer.

La mujer por naturaleza, desde su nacimiento es humanitaria, su conducta siempre está enfocada a lo que le dicta el corazón, o su libre razón de justicia, o su noble albitrio. Y ese corazón tan femenino que vive y palpita en el pecho anhelante y nutritivo de toda mujer, se esfuerza por ser y dar cada vez más y mejor de todo lo que la sociedad y los suyos le exigen, o le imponen.

Muchas mujeres cansadas, se quejan dolorosamente de que son víctimas de exigencias demasiadas las que en verdad atraviezan o han atravezado por todo lo largo y ancho de sus vidas y que se sienten agobiadas, desgastadas física y emocionalmente, enfermas de tanta amarga reacción: "Nos pagan con moneda negra los servicios nobles" -dicen- ¿y cómo no? si las cargas de trabajo, deberes y responsabilidades son cada vez mayores, sin embargo, es comprensible hasta cierto punto ésta demanda sentida, ¡Si no son enchiladas con queso fresco, prepararse con tanto entusiasamo, para ser mujer y servir al cien por ciento como tal, en cualquier terreno!

Desde una perspectiva humanista, las personas (y en especial la mujer), no son productos de un pasado, o de un inconciente heredado, o de un ambiente en específico, sino más bién, las personas ejercen el libre albedrío en la búsqueda de su potencial humano interior y autorrealización. Por lo tanto, hombre y mujer, no son parches fragmentados de cogniciones, sentimientos y aspiraciones, sino seres unificados, completos, únicos e irrepetibles. Entender ésto es apreciar esas cualidades, y esta comprensión sólo puede lograrse a través de la conciencia, de la experiencia de cada mujer y de cada persona en general.

El humanismo entonces, se convierte en el parteaguas de las acciones, en una adopción activa, constante y convictiva de la humana esencia de la mujer en especial (valga la redundancia), que de una forma u otra cumple con todas las espectativas y solicitudes que resuelve de manera efectiva, amorosa y competente, se sienta como se sienta y se encuentre donde se encuentre, pues para la mujer no hay excusas ni pretextos... ¡Ella cumple!, siempre cumple con la mayor parte de la gran carga de responsabilidades, abriéndose paso siempre a la intuición, a su paciencia, a su tolerancia y a su excelente empatía.

Es increíble pensarlo siquiera, pero si se dan cuenta amigas queridas, la terapia existencial que momento a momento se aplica a sí misma la mujer, la hace verse a sí misma como comprometida con la búsqueda de significados de su diario vivir, y con más razón en los momentos en que se siente atribulada por los problemas imponentes que le duelen en la carne vegetal de su alma, o hasta el tuétano de sus mismos huesos, pero no se doblega fácilmente ante esos dolores, ella (la mujer), busca reparar sus modos enajenados de vida, pareciendo prometerse que generará nuevas fuerzas en cada sacrificio, un incremento al despertar espiritual y maduración como ser humano, como ser individual, ¡Un crecimiento interior en el corazón de mujer! y eso es lo glorioso.

Entonces, es importante señalar que una de las facetas cruciales de la personalidad de este tipo de mujeres guerreras, amazonas, emprendedoras, creativas y humanistas o humanitarias, es la toma de decisiones, la cual abarca tanto el mundo de los hechos como el de las posibilidades. Por lo tanto, sus valores no son sólo lo que la mujer por sí misma ya es, sino también lo que ella como mujer podría llegar a ser. ¿Me hago entender?

Si no hay dudas hasta aquí, podemos continuar...

Aquí y ahora nos encontramos en la parte medular de este tema, mucho ojo mis bellas amigas: Una es libre de elegir el presente (tal como es), lo cual representa la falta de cambio y un compromiso con el pasado, nadie nos dirá nada si escogemos esa opción, pero pueden tener bien seguro y muy claro, que eso nos conducirá al sentimiento de culpa y al remordimiento por el tiempo y las oportunidades perdidas. Sin embargo no todo está perdido, una como mujer también puede elegir una alianza con el futuro. Esta opción impulsa a cualquier persona hacia un cambio positivo, optimisma, asertivo, genial y con una ansiedad que se deriva precisamente de la incapacidad que tenemos para predecir y controlar lo desconocido.

Ya para terminar, sólo me resta decir que, estas experiencias de culpa y ansiedad no son aprendidas, sino que son parte de la esencia de la misma vida. Se requiere por lo tanto, valor para elegir el futuro y sufrir las ansiedades inevitables que trae consigo esta elección, no es fácil cambiar, ¿Quién dijo eso, o dónde está escrito?, ¡Por supuesto que no es fácil, pero tampoco imposible! Una persona puede encontrar ese valor al tener fe en sí misma y al reconocer que elegir el pasado le conducirá de manera inevitable a un sentimiento de culpa, sabrá entonces que esa elección es peor aún y más aterradora que una ansiedad pasajera.

La decisión es tuya, te pertenece y nadie mejor que tú, para escoger la que te parezca mejor. ¡Buena suerte! y si te equivocas, pues no hay problema mi bella, todavía tenemos una última oportunidad: La de volver a empezar.

Con mis respetos y cariño siempre,

Doral.

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