Mostrando entradas con la etiqueta neurociencias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta neurociencias. Mostrar todas las entradas

jueves, 26 de marzo de 2015

¿SE AMA CON EL CEREBRO, O CON EL CORAZÓN?



¿SE AMA CON EL CEREBRO, O CON EL CORAZÓN?

Las neurociencias llevan adelante diversas investigaciones para comprender cómo es este proceso tan complejo y fascinante, es decir, qué pasa en nuestros cerebros cuando nos enamoramos: Veamos… 

Hay muchas hipótesis sobre el papel del amor desde el contexto evolutivo. Investigaciones en psicología evolutiva y social han demostrado que el desarrollo cerebral está más relacionado con la complejidad de las interacciones sociales que con el ambiente circundante. 

Y en relación con el rol del amor en la evolución del ser humano, una de las hipótesis predominantes es que el amor es el resultado de interacciones entre las bases genéticas de la compleja conexión social y las relaciones y apego entre personas. 

Se suele decir que se ama con el corazón, pero para ser precisos, los seres humanos amamos con el cerebro. Cuando nos enamoramos, se activa una red neuronal denominada sistema de recompensa cerebral. 

Esta red está asociada con la motivación, el placer, la gratificación emocional y el intenso deseo. El amor romántico es aún más que eso, ya que se trata de una de las sensaciones más intensas de la vida: 

Es una obsesión que a uno lo posee y hace que disminuya la activación en las áreas del juicio (por eso precisamente, se llama a ese estado “locura de amor”) Debemos decir también que el amor no es necesariamente una experiencia feliz. 

Esa obsesión de la que hablamos puede empeorar cuando uno no es correspondido. Esto puede explicarse porque cuando nos enamoramos también existe actividad en una región del cerebro asociada con el apego profundo hacia otra persona. Entonces, al sentirnos no amados, no tenemos sentimientos de desamor romántico, sino que estamos sintiendo el intenso dolor del desapego o rechazo. 

 El amor romántico tiene todas las características de una adicción: Se piensa obsesivamente en algo (la persona amada, en este caso), uno se vuelve intensamente dependiente de la persona amada y posesivo sexualmente (a diferencia de cuando se tiene sexo ocasional), se asume grandes riesgos para conseguir o preservar el vínculo, se distorsiona la realidad (vemos sólo lo que queremos ver), existe una perseverancia extraordinaria y sentimos que necesitamos ver al ser amado más y más. 

Por otra parte, en el amor existe una curiosa persistencia: con el paso del tiempo uno puede haber “olvidado” a la persona amada hasta que, por ejemplo, escucha una canción, vuelve a un lugar o huele un perfume que inexorablemente le recuerda a ese sujeto del pasado. El amor, según entienden las neurociencias, es más que una emoción básica; es un proceso mental sofisticado que afecta nuestros cerebros a través de activaciones químicas en áreas específicas. 

Este proceso está sostenido, además, por activaciones que median funciones cognitivas complejas, como la cognición social, la representación de uno mismo, la imagen corporal y asociaciones mentales que se basan en experiencias pasadas. 

Diversos estudios de psiquiatría social han demostrado que cuando las personas están profunda y “locamente” enamoradas, tienen fuertes manifestaciones somato-sensoriales: Sienten el amor en su cuerpo, en sus mentes y, claro, reportan ser más felices. 

Asimismo, estudios de neuroimágenes funcionales, han demostrado que el amor desactiva los circuitos cerebrales responsables de las emociones negativas y de la evaluación social. (Es decir, no le importa lo que digan o hagan los demás y por eso dicen también que el amor es ciego). En otras palabras: La corteza frontal, vital para el juicio, se apaga cuando nos enamoramos y así logra que se suspenda toda crítica o duda. 

¿Porqué el cerebro se comporta así?. Quizá por altos fines biológicos y promover de esta manera la reproducción; si el juicio se suspende, hasta la pareja más improbable puede unirse y reproducirse. 

Las neuroimágenes han demostrado también que un área del cerebro importante en la regulación del miedo y regiones implicadas en emociones negativas también se apagan. Esto podría explicar por qué nos sentimos muy felices con el mundo y sin miedo de lo que podría salir mal, cuando estamos enamorados. 

Todo esto muy probablemente lo hayamos experimentado en nuestra vida, y lo habremos visto, oído y leído con creces en el cine romántico, los boleros, las telenovelas de la tarde y la literatura rosa. No existe evidencia de una sociedad sin amor. Es más: si narrásemos la vida de cualquier persona como una sucesión de acontecimientos, podríamos dar cuenta de que el amor resultó ser el motor de gran parte de esos hechos vividos.


Aporte científico de Neurociencias.
Tomado de El Debate de Cln.

lunes, 24 de noviembre de 2014

SALUD MENTAL, QUÉ HACER PARA MANTENERLA.



SALUD MENTAL, QUÉ HACER PARA MANTENERLA

En busca de una buena salud mental, ¿Cómo hacer para mantener una buena salud mental?.

La clave esencial para desarrollar una salud mental es ser congruentes con nuestros pensamientos y nuestras acciones, ya que eso ayudará a generar un estado de bienestar entre mente, cuerpo y alma, pues los mayores conflictos son generados al desarrollar cosas, actividades o acciones que no son totalmente compatibles con nuestras convicciones y ahí es donde nuestra mente comienza a generarnos un sentido de malestar con lo que hacemos, queremos y somos.

Si bien es cierto, debemos ser honestos con nosotros mismos para así poder serlo con los demás.  Otras maneras de contribuir a mantener una mente sana es generando diversas actividades que nos saquen de nuestras acciones rutinarias como desarrollar actividades deportivas, culturales donde nuestro día a días se vea envuelto de cosas nuevas más allá de un día escolar o laboral.

Debemos de atender qué es lo que nuestra mente  y nuestro cuerpo  nos pide después de cada día, escuchar lo que nosotros como personas individuales, deseamos en cada momento vivido.

Vivimos tan preocupados por el qué piensan los  demás de nuestra persona que nos desgastamos física y mentalmente en poder cubrir cada una de las expectativas de los otros, dejando completamente de lado... ¿Qué quiero yo como persona?, ¿Quién soy yo? ¿Cuál es mi propósito en la vida?, ¿Lo que realizo  día a día me hace feliz?, ¿Con quién me comprometo al desarrollar mis actividades?

Quizá al leer estos cuestionamientos pudieras obtener una respuesta inmediata, pero lo importante en esto es saber dónde quedo yo como persona en ellos, a quién antepongo antes de contestar cada una de estas preguntas.

Podrá ser egoísta, pero primero debemos de pensar en nuestro bienestar, pues sólo estando bien con nosotros mismos podremos estar bien con cada una de las personas que nos rodean.

Otras maneras de contribuir a mantener una mente sana es generando diversas actividades que nos saquen de nuestras acciones rutinarias. Es la única forma de evitar que se presenten síntomas de estrés y fatiga mental, por tal razón, es importante saber, cómo relajarse y estimular el cerebro, para una mejor habilidad mental y tomar buenas decisiones en la vida personal.

Existen diversos alimentos que fortalecen y estimulan la concentración y memoria, como el pescado, las uvas, las nueces, espinacas, frutos rojos, aguacate, chocolate amargo, canela y manzanas, por citar algunos. 

Otro aspecto importante es estimular tu cerebro con lecturas, memorización de números, escribir con la otra mano, los videojuegos, los juegos de mesa, entre otros, para tener una salud mental, que se refleje también en una mejor calidad de vida.

Autor:
Yujani Morga
Neuróloga.
e-mail: juventud@cruzrojaculiacan.org.mx

martes, 15 de julio de 2014

EL CEREBRO Y LA INTELIGENCIA EMOCIONAL



EL CEREBRO Y LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

En estos tiempos de tantos avances de la ciencia y la tecnología, se nos abren grandes oportunidades para comprender mejor muchos de los procesos que vivimos.

Particularmente, los avances de las neurociencias encargadas del estudio del cerebro, han arrojado mucha luz al desarrollo del ser humano y a la formación de su sana personalidad, de su salud mental.

De manera muy general, hay que saber que el cerebro tiene a su cargo todo lo que se relaciona con nosotros, desde el movimiento voluntario de las partes de nuestro cuerpo y las funciones automáticas como el latir de nuestro corazón y la circulación de la sangre, hasta nuestras reacciones emocionales y las funciones de alto nivel, como el pensamiento, la memoria y el aprendizaje, entre muchas otras.

Esto significa que nuestro cerebro tiene secciones particulares desde donde se regulan y se generan las funciones que nos mantienen vivos, y que nos permiten participar en la vida, tanto de manera personal como interpersonal.

Algunas de estas funciones están relacionadas con el desarrollo del ser humano desde el momento de nacer y en adelante. Ya se sabe y se ha dicho en mucha de la literatura conocida, sobre el desarrollo de los niños, que los primeros tres años de vida son fundamentales.  Y todo esto se ha podido establecer de muchas maneras, como a través de estudios del comportamiento, haciendo hipótesis y comprobándolas, tomando la información que se tiene del proceso de crecimiento y evolución del niño, y con la información científica que se tiene del cerebro, como órgano central y responsable que alberga la mente de la persona.

No obstante, ahora que la tecnología permite "ver" al cerebro, tomarle fotografías de alto nivel que revelan no solamente su anatomía, sino su actividad a través de sus células (llamadas neuronas), los hallazgos son sorprendentes.

Se sabe que el cerebro de un niño al nacer, apenas tiene un 25 por ciento de madurez.  Aún cuando ya está formado, le falta madurar.  Ahora es posible ver un cerebro de un niño atendido de manera consistente por su madre, y compararlo con el de un niño en condiciones de abandono o de abuso; y puede observarse las áreas y regiones del cerebro donde se puede ocasionar un "daño", en términos de una falta de maduración.

De esta manera podemos comprobar que los padres, a través de nuestros cuidados para el niño, podemos colaborar a la maduración de su cerebro, y un cerebro maduro garantiza la probabilidad de un elevado nivel de inteligencia emocional.  Por ejemplo no pueden esperarse reacciones moderadas de un niño con un cerebro inmaduro. 

¿Cómo podemos ayudar a madurar  el cerebro de nuestros hijos?

Aún cuando este tema puede abordarse de manera más extensa y minuciosa, intento compartir algo de lo que resulta más importante: Comunicación, Atención a las necesidades y límites.  

La comunicación deberá ser oportuna, clara y honesta.  Si un bebé se despierta llorando porque escuchó un ruido, habrá de decírsele la verdad en ese momento "te asustaste".  

Si un niño nos ve enojados y nos pregunta si lo estamos, habremos de decirle: "Sí, estoy enojada".  de acuerdo a la edad, el niño siempre tiene derecho a la verdad.  En el cerebro se localizan las áreas donde se comprende lo que se dice, pero también lo que no se dice; y si el niño no escucha la verdad, su cerebro guardará un caos dentro de sí, que no ayudará a su adecuada maduración.

La atención a las necesidades implica que los padres estén enterados de cuáles son, estar disponibles para cubrirlas y saber que el cerebro registra dicha satisfacción y lo ayuda a madurar.  y los límites, que representan un "seguro de vida" para el futuro del niño, y que ayudan a que el área frontal del cerebro madure, área que favorece la voluntad, la autorregulación y la toma de decisiones.

Criar y formar a un niño, es un reto que casi todos los padres deseamos poder acometer con el mayor de los éxitos, y en la actualidad ya podemos contar con mayores recursos.  La tarea es abrirnos a lo nuevo, estar informados, dispuestos y disponibles, eso es todo.


Autor: Dra. Norma Campos
campos@alianzacye.com

lunes, 21 de octubre de 2013

LA ETERNIDAD, ¿QUÉ ES?



LA ETERNIDAD,  ¿QUÉ ES?



"Sin usar palabras me habló. El mensaje me atravesó como el viento e instantáneamente comprendí que era verdad. Lo sabía de la misma manera en que sabía que el mundo que nos rodeaba era real, no una fantasía pasajera y sin sustancia"

El mensaje constaba en tres partes, y si tuviera que traducirlo a lenguaje humano, sería algo así como: Eres amado y apreciado enormemente por siempre; no tienes nada que temer; no hay nada que puedas hacer mal.

Lo que acabas de leer, querido(a) lector (a),  es un párrafo de la increible experiencia cercana a la muerte que vivió el neurocirujano de  Harvard, Dr.  Eben Alexander, narrada en su libro Proof of Heaven (Prueba del Cielo), -que te recomiendo-.  Su relato cambió profundamente mi manera de percibir ese concepto que, de tan vago, produce temor y desconcierto; me refiero a la "eternidad".

¿Qué es la eternidad? Al pensarlo desde nuestra limitada mentalidad, abonada por todos los sistemas de creencias que desde niños nos inculcaron, -al menos a mí-, imaginamos un lugar en el cual estaremos para "siempre" contemplando a Dios, perdidos en la infinidad del espacio y las galaxias. ¿Haciendo qué?, ¿Nada?...¡Nada!

Bien vista, la palabra "Sieeeempreeee" es igual de aterradora que la palabra "nunca", ambas, desde mi punto de vista, son el abismo. Recuerdo la sensación de vacío que a los diez años me provocó enfrentarme con dicho término al conocer por primera vez la  muerte con el fallecimiento del papá de mis primas -mi tío-; en esa ocasión tuve que considerar lo que significaba que nunca más lo volveríamos a ver.

Hoy, con un poco más de madurez y preparación, creo comprender mejor el concepto de "eternidad" y esto, en lo personal, ha sido un gran alivio y descubrimiento. Permíteme compartirlo.

Comprendo que si bien este cuerpo compuesto de huesos y tejidos, está destinado a deteriorarse sin remedio y es finito, dentro de nosotros hay una alma, un ser que pertenece a otra dimensión.  Hay una luz, un espíritu, una mente creadora, una causa, que en las religiones llamamos Dios, y que es el origen divino de la vida y todo cuando existe, del cual formamos parte y nunca muere.  La naturaleza de lo anterior está hecha de puro amor, belleza, bondad y perfección.

Entonces, en términos del cuerpo material como tal, somos un puñado de polvo, pero eso no es la vida.  Este pensamiento ha cambiado por completo mi concepto de la muerte, y me ha hecho comprender la idea de que "somos un ser espiritual teniendo una experiencia humana", como se dice en el libro: Un curso de milagros.

Desde esta perspectiva, es más fácil acercarse al concepto de "eternidad".  De hecho, todos la hemos experimentado por segundos en este plano de la existencia.  Por ejemplo, cuando sientes que el tiempo se congela al extasiarte con un paisaje, al ver la inocencia de tu hijo cuando duerme, al ver a tu nieto que corre a abrazarte con enorme gusto, al sentir el amor cuando abrazas y te recargas en el pecho de tu ser más amado.  

Eso es la eternidad, es unión, es gozo puro, es éxtasis, es penetrar en lo que el Dr. Alexander Eben nos revela en las tres verdades que comprendió en su encuentro con la eternidad.

Estoy convencida de que  el cielo o el infierno no son un lugar específico al que vamos de acuerdo con lo vivido; sino lugares mentales, de armonía o desarmonía que se viven hoy, aquí en la tierra.  Lo que llamamos eternidad es sólo el presente eterno. El amor es eterno cuando es amor, estamos hechos de amor y al mismo regresaremos. Es así que la eternidad es experimentar el amor ahora, procurarlo y gozarlo, es abrir la conciencia y darnos cuenta de que en la vida nuestra misión es extenderlo.


Fuente: 
Dra. Gaby Vargas.

jueves, 2 de agosto de 2012

¿Porqué los ancianos pierden la memoria?





¿PORQUÉ LOS ANCIANOS PIERDEN LA MEMORIA?

Dentro de la rama de las neurociencias, existe una gama de investigaciones, estudios de campo y hasta experimentos que se han realizado en personas de la tercera edad: Objetivo: Se busca una respuesta con respecto al porqué los viejecitos pierden la memoria y cuáles son las principales causas.

Dichas investigaciones, han generado una gran cantidad de inquietudes en los estudiosos sobre la vejez, y la observación triste, de que en algunos países del mundo, la mayoría de los ancianos en pleno siglo XXI, aún no han recibido toda la atención que merecen, principalmente las mujeres, que son las más olvidadas.

Es triste -repetimos- porque aún con los altos índices en el crecimiento industrial actual, la atención médica que hoy día está al último grito de la moda, y a pesar de que existe tanta perspectiva sanitaria y humanista, propias de la gerontología, la sociedad permanece pasiva e indolente, desaprovechando esta ciencia multidisciplinar.

Pero vayamos de lo general a lo particular: ¿Cómo reaccionamos nosotros ante la pérdida de memoria de nuestros seres queridos de la tercera edad?, ¿Conocemos las causas que generan la pérdida de memoria de nuestros abuelitos o familiares ancianitos que viven con nosotros?, ¿Sabemos cuáles son los cuidados especiales que ellos necesitan de nosotros?, ¿Realmente sabemos cómo cuidarlos y amarlos sin que representen una carga para nosotros?. Veamos:

Decía Hipócrates (médico de la grecia antigua), "Que la comida sea tu alimento, y el alimento tu medicina" ¿A qué se refería con ésto el Padre de la Medicina Universal?. Obviamente se refería a que la comida es la fuente básica de nutrientes orgánicos de todo ser humano y que se debe tener cuidado en una dieta bien balanceada desde la niñez, pero cuando se ha vivido a la deriva de las circunstancias, cuando no se ha tenido cuidado en seleccionar y combinar bien los alimentos que el organismo necesita, la estructura química del organismo reacciona de manera inadecuada a través del tiempo, así que lo que comemos afecta o beneficia nuestra capacidad de pensar y de recordar.

Algunos organismos se deterioran más pronto que otros, dependiendo del estilo de vida que  se haya llevado (todo por servir se acaba), y allí se hace evidente el rol que juega el funcionamiento del cerebro y sus cambios que se generan después de los 50 años, que es cuando más comienza a disminuir la plasticidad... o a menos que la persona tenga algunos desafíos cognitivos significantes, aumentaría la rápida producción de  nuevas neuronas y la supervivencia de las neuronas existentes. Entonces es importante ejercitar constantemente la memoria y la concentración.

Sin embargo en todo proceso de aprendizaje, el ser humano tiene sus diferentes grados o formas de percepción de las cosas que vive y de las que aprende, no todo mundo aprende igual ni al mismo tiempo, esto dependería del nivel de producción de ciertas enzimas protéicas que cada cual produce o acciona (válgame la redundancia), y ess muy difícil que la corteza cerebral del adulto mayor, siga produciendo la misma cantidad de esta enzima, que la gente joven. Entonces este decremento empieza a causar estragos en la memoria de los ancianos que algunos terminan hasta con alzheimer, o demencia senil, llamados también trastornos de amnesia. De aquí es que la memoria funciona en declive y la capacidad mental de almacenar información se deteriora.

Además, algunos expertos aseguran también, que comer una dieta rica en fructosa altera a largo plazo la capacidad del cerebro de aprender y recordar información. Sin embargo, añadir ácidos grasos omega-3 a las comidas puede ayudar a minimizar el daño. De aquí la importancia de conocer que el consumo inmoderado de azúcares bloquea la acción de la insulina, esta hormona regula la función del azúcar en la sangre y tambien desregula la función de las sinapsis en el cerebro, enloquecen y voltean las conexiones químicas entre las células cerebrales encargadas de la memoria y el aprendizaje.

Entonces, uno de los trastornos del envejecimiento que más molesta (hasta cierto punto) a la familia entera, es que el abuelito o la abuelita, o el tío viejecito no recuerde las cosas, se le han borrado todos los recuerdos, no se puede mantener una conversación con él o con ella porque todo se le olvida, e incluso se le olvida que acaba de comer y como un niño, siempre está pidiendo más y no sería extraño que ante estos fenómenos cualquiera pierda la paciencia, pero una cosa no debemos olvidar: "Que todos, absolutamente todos vamos hacia el mismo destino, y de envejecer, nadie se salva en este mundo",  así que, por favor no se te olvide que como tú trates a tus ancianos, de la misma manera serás tratado(a).

Con mis respetos y cariño siempre,

Psic. Dora Lidia Pérez Rochín
Consultorio: (667) 7 12 67 15

Got My Cursor @ 123Cursors.com