martes, 20 de octubre de 2009

Teléfonos celulares en acción



Teléfonos celulares en acción


Los avances de la ciencia y la tecnología moderna han aportado grandes beneficios a la humanidad, éso es indudable. Se ha recibido al Siglo XXI con verdadera euforia en cuanto al sistema de comunicaciones y ya muchas compañías de telefonía celular del mundo están poniendo al alcance de todos los estratos sociales y todas las posibilidades, éste servicio que ya no es una novedad para nadie.

Un medio de comunicación que si bien es cierto nos coloca en una posición cómoda para comunicarnos a cualquier parte del planeta tierra, de igual forma no podemos dejar de reconocer que nos ha acarreado infinidad de problemas, debido al mal uso que algunos usuarios hacen de éste servicio.

Muy probablemente todas hemos escuchado decir que los teléfonos se hicieron para acortar distancias y no para alargar conversaciones, debido a que los costos son excesivamente elevados en algunas circunstancias como por ejemplo: El abuso de tiempo, las largas distancias nacionales e internacionales, etc. que a pesar de los cómodos contratos, planes de pago y garantías de los proveedores de éste famoso aparatito llamado: “celular”, nadie está exento de sufrir alguno que otro dolorcito de cabeza por una u otra razón.

Veamos esto que es muy interesante: Lo primero que se nos viene a la cabeza es no contestar a números desconocidos ¿cierto? y de hecho no lo hacemos, pero… ¡Ay, de nosotras cuando el número telefónico es constante y repetido!. Como que nos entra la curiosidad y más cuando lo hacemos desde el celular del novio, amante, esposo o compañero de vida, nos entran unos celos terribles, queremos saber quién llama tanto al celular de nuestra pareja a todas horas, nos ponemos a “investigar” inmediatamente para salir de dudas checando no sólo las llamadas perdidas, sino: ”Los mensajitos de texto”…

¡Ay, cuántas cargas valorativas les adjudicamos a las palabras! y los mensajes de voz que ahí se quedan registrados… ¡ni se diga! nos hieren el corazón como puñaladas porque resulta que no sólo entran sino salen mensajes hacia el mismo número telefónico en respuesta a los números procedentes, también de llamadas perdidas. “Ojo” mucho ojo porque muchas veces se encuentran archivadas en el celular hasta fotografías y videos. Y nos ponemos alertas…¡Al brinco! con un estremecimiento de sospecha bárbara que nos corroe las entrañas.

¿Y qué tal cuando de hecho la infidelidad del compañero queda al descubierto?, se nos viene una tormenta encima y hacemos todo un show, un circo, maroma y teatro de rabia, angustia e impotencia, haciendo preguntas y formando discusiones que muchas veces terminan en separaciones sentimentales dolorosas. La mayoría de las veces, el compañero suele negarlo, o disfrazarlo “que es el jefe quien llama”, “que es de la oficina”, o que “le pidieron prestado el celular”, no quiere hacerse responsable, cuando la evidencia ya la tiene frente a sus narices, caray ¿qué hacer?.

Si el aparatito no tiene la culpa, y llegamos hasta a odiarlo, queremos botarlo al cesto de la basura para no verlo jamás para que no rompa nuestros espacios personales. La nueva tecnología ha inventado celulares con cámara, o incluso hasta con conexiones a Internet inalámbrico…¡Dios mío, estamos invadidas! ¿Celulares? Ay, no sólo eso, ahora hasta queremos nuestro Black Berry, –decimos-

Pero es que no podemos darnos el lujo de ser tan pesimistas por el mal uso que algunas personas hagan de los celulares, o de cualquier otro medio de comunicación, si éstos nos sacan de muchos apuros, ya no es un lujo sino una necesidad, sin embargo a veces deseamos no haber conocido éste sistema de “teléfonos móviles”, cómo se les llama también, es tanta la degradación que terminamos aborreciéndolo. Y más, si somos nosotras las mujeres quienes somos agredidas con acosos telefónicos, no sólo de “teléfonos tradicionales residenciales” sino también de teléfonos públicos, comerciales y celulares que son precisamente éstos últimos los que más auge han cobrado en todas las esferas sociales del mundo.

Hay personas que dependen totalmente de su celular para todo, que no se duermen sin ponerlo bajo su almohada, o dejarlo encendido sobre su mesita de noche. Actualmente hay muchísimos más usuarios los que estilan llevar celular, cualquiera puede traer uno cómodamente en su bolsillo, o colgado de su bolso o cinturón, ya nadie sale a la calle sin estar comunicado y eso no es malo amigas, lo malo es cuando –repito- el abuso es indiscriminado y atenta contra la moral y la dignidad humana con llamadas y mensajes que perturban nuestra tranquilidad emocional.

¿Qué hacer al respecto?

Las compañías de telefonía celular reciben diariamente miles de quejas de muchos suscriptores con éste problema tan protuberante y recomiendan acudir inmediatamente a la policía local quienes tienen elementos expertos en comunicaciones y sugieren no borrar dichas llamadas y mensajes para tener pruebas suficientes para llevar a cabo la investigación de parte de sus cuerpos especiales de investigación y seguridad privada.

O en el último de los casos, son las mismas compañías distribuidoras quienes con el consentimiento del usuario, cuentan con la opción de desactivar temporalmente el servicio de mensajes escritos y “correos de voz”, mientras el agresor o acosador es localizado mediante el registro de su número telefónico y es citado a declarar o disuadirlo de sus pretensiones y ataques enfermizos.

Por lo tanto amigas queridas, no es extraño que alguna de nosotras hayamos pasado un mal momento alguna vez a causa de nuestros amados celularcitos, y sería interesante conocer sus puntos de vista y comentarios.

¿Ustedes qué opinan al respecto?

Saludos afectuosos, con mi respeto y cariño siempre,

Doral.


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