viernes, 23 de julio de 2010

¿Se deben tener relaciones sexuales durante el embarazo?




¿Se deben tener relaciones sexuales durante el embarazo?

Es posible disfrutar del sexo durante el embarazo. A excepción de los casos en que el médico considere de alto riesgo, la abstinencia es una opción totalmente voluntaria. (Lisseth Boon)

Pero tranquilas amigas: No existen impedimentos para tener relaciones sexuales a lo largo del embarazo. A menos que el médico indique lo contrario, una pareja que se encuentra a la espera de su bebé puede hacer el amor sin que ello implique riesgos para el futuro hijo o la madre.

El embarazo es una condición natural de la mujer como ser humano. Así como puede continuar ejerciendo su trabajo, practicando algún deporte (aunque con menor intensidad) y asistiendo a reuniones sociales y familiares, no existen razones para interrumpir su vida sexual. La frecuencia e intensidad dependerán de las variaciones del deseo que se presentan durante los nueves meses de gestación, aclara la sexóloga Sofía Behrens.

La creciente presencia del nuevo hijo genera temores en muchos padres. Algunos piensan que pueden maltratar al bebé o provocar un aborto espontáneo. Se trata de preocupaciones comunes, pero que no tienen ningún fundamento científico. Sólo deben tomarse precauciones cuando hay complicaciones verdaderas como placenta previa o hemorragias, afirma la ginecóloga Rita Pizzi para despejar dudas.

No sólo hay que tomar en cuenta que el deseo sexual suele fluctuar a lo largo del período prenatal. También hay que decir que no todas las mujeres reaccionan de igual forma. Algunas se sorprenden porque aumentan las ganas de estar con su compañero, mientras que a otras casi no les apetece el contacto físico. Durante el primer trimestre, explica la Dra. Behrens, la libido puede ser afectada por síntomas propios de la preñez como náuseas, mareos, vómitos, depresión y otros malestares que son producidos por la progesterona, hormona del embarazo, que impregna todo el organismo de la mujer.

Por el contrario, existe el ejemplo de mujeres que no advierten cambios en su desempeño sexual durante las doce primeras semanas de gestación. “Hay mujeres que caen en cuenta de que están embarazadas sólo porque les crece la barriga, no porque sientan molestias”, destaca la sexóloga.

Entonces, la disposición para el sexo de las embarazadas es también una cuestión de actitud, “Hay mujeres que se encuentran muy tranquilas, sienten que es la etapa más relajada de sus vidas. La ausencia de estrés y tener tiempo para pensar más en el placer facilita la sexualidad”.

Al llegar al segundo trimestre, cuando desaparece la sintomatología inicial y los padres ya se han adaptado a la nueva situación, es común que la actividad sexual previa al embarazo sea retomada.

Los miedos pueden volver a surgir hacia el tercer trimestre, cuando hay razones de volumen y el alumbramiento se acerca. La Dra. Behrens considera que esas inquietudes se presentan, sobre todo, en los hombres, que temen maltratar al bebé. Pero hay que descartar esta posibilidad ya que el pequeño está rodeado por un ambiente de líquido amniótico que lo protege contra los traumatismos. En cuanto a la mujer, podría sentirse más incómoda y comenzar a experimentar incomodidades y dolores.

En contraparte, se da el caso de futuras madres cuyas ganas de hacer el amor se “alborotan” más de lo normal en las últimas semanas de preñez, debido al aumento de estrógenos, hormonas que aumentan la libido en algunas mujeres, describe la Dra. Pizzi.

Aparte de las razones “hormonales”, también se encuentran las de tipo físico, que ambas especialistas consultadas prefieren ubicar dentro de las psicológicas: veamos:

Cuando la mujer no se siente agradada por los cambios físicos o interpreta estas transformaciones como poco eróticas, entonces podría mantener distancia con la intimidad. Otra será la actitud hacia el sexo cuando siga encontrándose atractiva para su pareja.

“El embarazo implica una transformación total del organismo femenino y su entorno”, resalta la Dra. Pizzi. “Hay que tener en cuenta que todos los cambios hormonales, físicos y psicológicos son absolutamente normales. Sólo hay que saber aceptarlos y manejarlos”.

ANTES DE HACERLO
1.- Asistir a la consulta médica para diagnosticar cualquier enfermedad relacionada con el embarazo y así evaluar la necesidad de restringir la actividad sexual,
2.- Llevar un buen control prenatal permanente durante todos los nueve meses para prevenir continuamente situaciones contraproducentes,
3.- Hacerse un examen para despistar enfermedades de transmisión sexual, así como HIV y hepatitis. Usar preservativo en el caso de sospecha de la pareja sexual,
4.- Negociar con la pareja sobre la frecuencia y la manera de tener relaciones sexuales. Conversar sobre sus temores y necesidades.

LOS MITOS ABULTADOS
Existen muchos tabúes alrededor de una barriga, la mayoría de las veces infundados, indican las especialistas. Uno de ellos es que el coito y/o el orgasmo activan una hormona producida por la hipófisis, la oxitocina, asociada con situaciones de peligro, que podría significar riesgo para el embarazo. Pero no hay estudios científicos que comprueben la influencia de esta sustancia en una pérdida, por ejemplo.

Otro factor que levanta sospechas es el orgasmo. Pero las contracciones uterinas nunca son lo suficientemente fuertes y largas como para hacerle daño al bebé.

Tampoco el semen tiene tan elevados niveles de prostanglandina como para estimular convulsiones del útero que produzcan partos prematuros, entre otros peligros.

Un mito persistente que se relaciona con el embarazo es la parte emocional. Se suele creer que el niño sufrirá las mismas situaciones traumáticas, como muertes o accidentes, que se le presenten a la madre durante el embarazo. Pero esto no es posible ya que los sistemas nerviosos centrales de ambos son diferentes, no están conectados.

En este sentido, deben despreocuparse aquellos padres que temen que el bebé “se esté enterando de todo” cuando ellos hacen el amor. La criatura no nota nada de lo que sucede en el exterior, porque además de tener un sistema nervioso central diferente al de su madre, está protegido por un almohadón líquido revestido por el útero y la barriga de su progenitora. Comienza a escuchar algo a partir de los cinco meses, pero como una especie de murmullo por producirse el mismo efecto de estar metido dentro de una bolsa de agua.

Hay que descartar la factibilidad de infecciones que puedan afectar al feto a través de las relaciones. Salvo las enfermedades de transmisión sexual, no hay peligro de que el bebé se infecte por estar protegido por el saco amniótico, que no puede ser atravesado por el semen ni organismos infecciosos. Por sentido común, es imprescindible usar el preservativo si el hombre sufre de dolencias como herpes genital.

Una mujer en estado, no debe olvidar hacerse un examen ginecológico correspondiente. Muchas lo descartan por temor a lastimar al bebé. Pero la Dra. Pizzi recuerda que es importante hacerse la citología correspondiente para descartar infecciones vaginales que puedan afectar el curso del embarazo.

La sexualidad no está contraindicada, a menos que el ginecólogo haya determinado dificultades en el embarazo.

REFERENTE A LA CONTENCION PRENATAL
Es importante abstenerse de relaciones sexuales durante el embarazo si se presentan los siguientes síntomas:
1.- Sangrado genital (hemorragia inexplicada)
2.- Placenta previa
3.- Rotura de bolsa
4.- Amenaza de aborto (antecedentes de abortos espontáneos)
5.- Infección vaginal
6.- Fetos múltiples, sobre todo si hay más de dos
7.- Historial de parto prematuro o signos de parto, sobre todo en las últimas ocho semanas

Y después del parto, ¿qué?...
Luego de que nace el bebé, la probabilidad de que baje el apetito sexual es bastante alta, hasta el punto de desaparecer. El posparto (ilustra la Dra. Rita Pizzi), está asociado a una serie de cambios físicos y psicológicos por el alumbramiento. "Se trata de un período de recuperación del organismo después de estar sometido durante nueve meses a una producción inusual de hormonas y transformaciones fisiológicas".

Se necesitan unas seis semanas para volver a la normalidad. Desde el punto de vista médico se recomienda la abstinencia porque la paciente está más proclive a infecciones, tanto en el caso de parto natural como de cesárea. Al cabo de este tiempo, estará lista para tener de nuevo relaciones.

Aparte de los resultados físicos y hormonales del posparto, la actitud de la mujer se modifica completamente. “Los recién nacidos generan una demanda increíble. La madre debe dedicar casi el 100 por ciento de su atención al bebé. El ejercicio del rol maternal lleva a que la sexualidad salga de su conciencia. El deseo y, en consecuencia, la frecuencia sexual se reducen hasta sus niveles mínimos”, (explica la dra. Sofía Behrens). “Sólo se habla de niños todo el día. La mayor parte del pensamiento está destinado a temas no sexuales. La abstinencia puede variar de tres a seis meses. También hay condiciones de vida que atentan contra la sexualidad, como tener la cuna en el cuarto matrimonial, por ejemplo”.

Para la Dra. Behrens, muchos hombres y mujeres se olvidan de que son amantes cuando se convierten en nuevos padres. “Hay que hacer un esfuerzo por rescatar la excitación. Una pareja sin sexualidad es vulnerable. Es necesario abrir paso al deseo sexual, conversando sobre el tema, teniendo recuerdos sexuales positivos, recurriendo a nuevas técnicas de tipo erótico, para revertir esa tendencia natural de las primeras semanas del posparto”.

ADOPTAR POSICIONES
Los profesionales de la sexualidad, sugieren algunas posiciones cuando hay una barriga de por medio:
1.- Misionero: la tradicional del hombre encima de la mujer, pero cuidando de no apoyar su peso sobre el abdomen de ella. Para evitar presiones, puede colocarse de rodillas sobre ella.
2.- Mujer encima: siempre y cuando no lo impida el peso de la panza.
3.- Penetración lateral: Resulta cómoda ya que se logra una distribución equilibrada del peso de ambos y la penetración no es muy profunda.
4.- Penetración posterior: hombre que controla ritmo y grado de penetración

No hay reglas fijas a la hora de amarse. El embarazo podría convertirse en una buena
oportunidad para la pareja de explorar posturas nunca antes probadas y nuevas maneras de expresar afecto, además de hacer uso del buen humor.

Igual; yo sigo pensando que el respeto es índice de sana tolerancia en las parejas que se aman y los resultados son responsabilidad de cada cual. (Doral)

Fuente:
http://www.eluniversal.com

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