lunes, 10 de junio de 2013

"QUÉ TRABAJO, TRABAJAR..."



"QUÉ TRABAJO, TRABAJAR"

Estaba por disponerme a escribirles una profunda y reflexiva columna respecto a cosas de la vida que no deben pasar desapercibidas, ya que últimamente he compartido con ustedes una barbaridad de textos anónimos y recopilaciones de palabras con mucho sentido que, la verdad, a mí me encantan, me instruyen y me ayudan, pero no se trata de mí ni de ustedes. Así que hoy por fin, me hice mi té verde con coco (por el cual he desarrollado cierta adicción), abrí mi computadora, estuve divagando entre íconos, fotos, textos, archivos y carpetas que estaban hechas un cochinero y me brincaban a alos ojos con gritos mudos de: "Acomódame, acomódame, o échame a la papelera de reciclaje" (porque no cabe duda que a veces vamos almacenando un marranero en nuestro "escritorio" virtual y cuando llega el día de limpiar, nos da flojera, pero alguien tiene que hacerlo).

En fin, me entretuve como media hora entre que abría cada archivo para ver qué contenía, me reía, me daba nostalgia, recordaba cosas con las fotos y al final tuve que crear una carpeta con el nombre  de "Cochinero".  Ya estaba en línea para ponerme a escribir, tenía las ideas frescas en la cabeza, cómo iba a empezar a adentrarlos  en el tema, a empezar a cuestionarlos, a sacarles una carcajadita, luego de darles una cachetada de ironía y cerrarles con un consejo que más que bien dado, siempre tiene la intención de ayudar.

Estaba por abrir el "Microsoft Word" -que es mi  herramienta de trabajo- cuando de repente... "Bip, bip" que me llega un correo... Es algo sobre un artículo que compré en mercadolibre.com y quieren que califique al vendedor, así que me adentro en la página y me explayo en mi redacción positiva: "Excelente vendedor, tiempos perfectos, me llegó muy bién lo que pedí, super recomendado, etc... etc... "después me acuerdo de todo lo que quiero y no necesito ni tengo dinero para comprar y me pongo a buscarlo en esa página planeando cuándo adquirirlo, saboreándome de la tecnología que ofrecen...  Ya pasó media hora más...

Termino y ¿Por qué no? me preparo un pan tostado porque el té sólo me lo está exigiendo y ya casi son las 12 y no he desayunado y se me van a juntar el hambre con la hora de la comida y por ahí dicen que luego el metabolismo no empieza y que por eso es que las mujeres gordas estamos gordas, aunque dejemos de comer. "Ya, ya... a escribir" -me digo a mi misma, mientras la línea en la página en blanco parpadea como hambrienta de palabras... Checo mi celular por aquello de los apuntes (siempre tomo apuntes por si no sabían, mis temas de la gente, a ustedes les robo las ideas por eso se sienten tan identificados)...  Tengo una notificacion de facebook... ese punto rojo sobre el ícono no me deja vivir, así que antes de ver las notas, checo quién me está molestando e irrumpiendo mis horas de "trabajo"... Era un comentario en una foto muy vieja de una persona que ni conozco, a la cual le puse un "Like" sin querer y ahora me llega todo lo que opinan al respecto de la foto... error.

Me fijo que también tengo que actualizar varias aplicaciones y pierdo más tiempo haciéndolo... porque no vaya a ser que me explote el celular si no lo hago, o se me vaya corriendo.  Trato de empezar esta columna (artículo), y tardo más de 3 horas en terminarlo porque en lo que me suena el celular, me hablan de algún chat, está muy bueno el chisme en el grupo, me llegan más  e-mails, sigue la gente en facebook con mitotes nuevos, le tomo foto a mi pan y a mi té para subirlo a instagram; checo a quien le gusta mi foto, me echo las de los demás a ver qué flores pusieron en su casa hoy, qué desayunaron o por qué lugar artístico andan, se me va medio día...  Me pongo a pensar en la disposición que tenía para empezar a escribir y me empiezo a imaginar a todos los empleados de las grandes empresas que cuentan con internet en sus computadoras de oficina o servicio 3G, en sus celulares inteligentes, y me pregunto qué tan alto rendimiento estarán dándole a sus puestos, y a sus jefes, si estarán cumpliendo sus metas, llegándole a los números, a los objetivos que deben lograr...

Sé que muchas empresas tienen "baneado"  facebook, hotmail, gmail, twitter, instagram y páginas populares que distraen a los empleados, pero, ni modo que les quiten el celular también...  Y uno no lo hace porque quiere hacerse tonto y no trabajar, simplemente la tentación está ahí, y nuestro cerebro se resiste, manda señales y tiene que abrir los mensajes, contestar el twitter, ver el video que te mandaron de youtube, y cuando te intoxicas de las redes sociales mientras estás "Trabajando" es imposible laborar... Siempre hay algo más que ver, otra cosa de la cual reirte, el morbo te hace seguir dándole para abajo a la flechita, seguir observando qué está haciendo la demás gente que también "está trabajando".

Yo que trabajo desde casa, les puedo decir que lejos de ser una bendición de los dioses, una jornada cuando a mí se me antoje, que puedo hacerlo en pijamas y que no necesito darle lacara a nadie, pues les puedo decir que muchas veces es un infierno, y para muestra, basta esta columna que no se iba a tratar de esto sino de la "menstruación"... Creo que hoy en día, gracias a la "ayuda" de la tecnología muchas veces lo que necesitamos es alejarnos de ella para completar las tareas de la vida sin interrupciones o bien, en mi caso, rentar la cueva de los murciélagos en el Puerto de Topolobampo y meterme allí con una máquina de escribir antigua de esas "Remigton", muchas hojas de papel y mucho corrector KOREX a redactarles lo que realmente les quería platicar. ¡Gracias!

Autor de este artículo: Dra. Bealtriz Acevedo Tachna
Twitter@BeAcevedoTachna
Perfiles Exquisita (El Debate de Culiacán)


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