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jueves, 26 de marzo de 2015

¿SE AMA CON EL CEREBRO, O CON EL CORAZÓN?



¿SE AMA CON EL CEREBRO, O CON EL CORAZÓN?

Las neurociencias llevan adelante diversas investigaciones para comprender cómo es este proceso tan complejo y fascinante, es decir, qué pasa en nuestros cerebros cuando nos enamoramos: Veamos… 

Hay muchas hipótesis sobre el papel del amor desde el contexto evolutivo. Investigaciones en psicología evolutiva y social han demostrado que el desarrollo cerebral está más relacionado con la complejidad de las interacciones sociales que con el ambiente circundante. 

Y en relación con el rol del amor en la evolución del ser humano, una de las hipótesis predominantes es que el amor es el resultado de interacciones entre las bases genéticas de la compleja conexión social y las relaciones y apego entre personas. 

Se suele decir que se ama con el corazón, pero para ser precisos, los seres humanos amamos con el cerebro. Cuando nos enamoramos, se activa una red neuronal denominada sistema de recompensa cerebral. 

Esta red está asociada con la motivación, el placer, la gratificación emocional y el intenso deseo. El amor romántico es aún más que eso, ya que se trata de una de las sensaciones más intensas de la vida: 

Es una obsesión que a uno lo posee y hace que disminuya la activación en las áreas del juicio (por eso precisamente, se llama a ese estado “locura de amor”) Debemos decir también que el amor no es necesariamente una experiencia feliz. 

Esa obsesión de la que hablamos puede empeorar cuando uno no es correspondido. Esto puede explicarse porque cuando nos enamoramos también existe actividad en una región del cerebro asociada con el apego profundo hacia otra persona. Entonces, al sentirnos no amados, no tenemos sentimientos de desamor romántico, sino que estamos sintiendo el intenso dolor del desapego o rechazo. 

 El amor romántico tiene todas las características de una adicción: Se piensa obsesivamente en algo (la persona amada, en este caso), uno se vuelve intensamente dependiente de la persona amada y posesivo sexualmente (a diferencia de cuando se tiene sexo ocasional), se asume grandes riesgos para conseguir o preservar el vínculo, se distorsiona la realidad (vemos sólo lo que queremos ver), existe una perseverancia extraordinaria y sentimos que necesitamos ver al ser amado más y más. 

Por otra parte, en el amor existe una curiosa persistencia: con el paso del tiempo uno puede haber “olvidado” a la persona amada hasta que, por ejemplo, escucha una canción, vuelve a un lugar o huele un perfume que inexorablemente le recuerda a ese sujeto del pasado. El amor, según entienden las neurociencias, es más que una emoción básica; es un proceso mental sofisticado que afecta nuestros cerebros a través de activaciones químicas en áreas específicas. 

Este proceso está sostenido, además, por activaciones que median funciones cognitivas complejas, como la cognición social, la representación de uno mismo, la imagen corporal y asociaciones mentales que se basan en experiencias pasadas. 

Diversos estudios de psiquiatría social han demostrado que cuando las personas están profunda y “locamente” enamoradas, tienen fuertes manifestaciones somato-sensoriales: Sienten el amor en su cuerpo, en sus mentes y, claro, reportan ser más felices. 

Asimismo, estudios de neuroimágenes funcionales, han demostrado que el amor desactiva los circuitos cerebrales responsables de las emociones negativas y de la evaluación social. (Es decir, no le importa lo que digan o hagan los demás y por eso dicen también que el amor es ciego). En otras palabras: La corteza frontal, vital para el juicio, se apaga cuando nos enamoramos y así logra que se suspenda toda crítica o duda. 

¿Porqué el cerebro se comporta así?. Quizá por altos fines biológicos y promover de esta manera la reproducción; si el juicio se suspende, hasta la pareja más improbable puede unirse y reproducirse. 

Las neuroimágenes han demostrado también que un área del cerebro importante en la regulación del miedo y regiones implicadas en emociones negativas también se apagan. Esto podría explicar por qué nos sentimos muy felices con el mundo y sin miedo de lo que podría salir mal, cuando estamos enamorados. 

Todo esto muy probablemente lo hayamos experimentado en nuestra vida, y lo habremos visto, oído y leído con creces en el cine romántico, los boleros, las telenovelas de la tarde y la literatura rosa. No existe evidencia de una sociedad sin amor. Es más: si narrásemos la vida de cualquier persona como una sucesión de acontecimientos, podríamos dar cuenta de que el amor resultó ser el motor de gran parte de esos hechos vividos.


Aporte científico de Neurociencias.
Tomado de El Debate de Cln.

viernes, 24 de octubre de 2014

QUE TUS SENTIDOS NO TE ENGAÑEN



QUE TUS SENTIDOS NO TE ENGAÑEN

Verlo salir a escena atemorizaba a cualquiera.  La reacción del público de la lucha libre de inmediato se dividió:  Mientras unos lo apoyaban con gritos y puños cerrados al aire, otros lo abucheaban y le gritaban groserías.   Se trataba de un hombre de piel negra y cabeza rapada de dos metros de altura y mirada amenazante.  Sus brazos musculosos eran del ancho de una sandía -y no exagero-; tenía barba como piocha y una gruesa cadena al cuello. El público enloqueció.  "Me lo encuentro en la calle y me muero", le comenté a la persona que nos invitó a mi esposo y a mí, que conocía muy bien a todos los luchadores. "Pues no me lo vas a creer, pero este luchador es un pan de Dios, todos sus compañeros lo quieren mucho", me respondió. ¡No lo podía creer! Pero cuando supe lo anterior, mi percepción cambió por completo.

LA PERCEPCIÓN LO ES TODO.
En realidad lo que el cerebro nos envía como información a través de los cinco sentidos es una ilusión. Lo que  experimentamos como real, no es del todo real.  Cuando no tiene información, el cerebro emplea todo tipo de atajos y estrategias ingeniosas neuronales para llenar los huecos.  Creemos que todo lo que vemos, saboreamos, tocamos, olemos y escuchamos es acertado; más no siempre es el caso, según dice el doctor Jack Lewis en su libro "Sort Your Brain Out" (Ordenar su cerebro afuera).  Lo curioso es que sólo la parte central del campo visual es clara como el cristal.   Todo lo demás  creámoslo o no, está borroso.  Sólo el centro de la retina llamada fovea, puede ver en color, el resto lo capta en blanco y negro y en todos de gris.

HAZ LA PRUEBA.
Estira los brazos frente a ti en el centro de tu campo visual y coloca los pulgares juntos hacia arriba, esa es precisamente el área que la fovea puede cubrir, sólo ahí detecta los colores.  Entonces, te preguntarás por qué puedes ver color en la periferia.  La razón es que tus ojos se mueven constantemente para obtener con la fovea "fotografías" con una resolución mayor, así como información a colores. ¿No es increíble?.  Además estos movimientos son tan sutiles y rápidos que no los percibimos.  Si no estás convencido, intenta lo siguiente: Cubre tu ojo izquierdo con el ojo derecho de la "O" de abajo. Ahora, lentamente acerca el periódico hacia ti.  Verás que en algún punto, antes de que tu nariz toque la página, la "X" desaparece.  Este punto ciego siempre lo has tenido, más tu cerebro llena los espacios de información a través de la percepción.

ASOCIAR vs ASUMIR.
Como vimos, sólo por asociación asumimos que algo es real  y nos cegamos a la verdad. Veamos hasta qué grado: Una mañana fría en el metro de la ciudad de Washington se escuchaba a un hombre tocar el violín, tenía una caja de cartón al frente para recibir monedas. Durante 43 minutos el hombre tocó sin parar.  De las casi cien mil personas que pasaron frente a él, sólo un puñado se detuvo a escucharlo -curiosamente varios niños-, el resto pasó indiferente al talento. Sólo le dieron 32 dólares.  Resulta que quien tocaba era nada menos que Joshua Bell, uno de los violinistas más famosos del mundo, quien hacía tres días había abarrotado el Boston Simphony Hall con el costo de entrada a un promedio de 100 dólares.

Podemos ver que el contexto dentro del cual obtenemos la información tiene mucho que ver con lo que asumimos como real.  Además, lo que los sentidos perciben como vista, sonidos, gusto, tacto y olfato son meramente creados por el cerebro a falta de una información completa y no reflejan la realidad de las cosas.

Así que no te dejes engañar por lo que tus sentidos te informan.

Autor:
Dra. Gaby Vargas.


martes, 15 de abril de 2014

LA MENTE ESCLAVA



LA MENTE ESCLAVA

Un término muy común en las tradiciones y filosofías antiguas es la iniciación.  Un iniciado es aquel que empieza formalmente algo, aquél que simbólicamente "nace de nuevo", o sea, que empieza otra vida diferente.

En todos los casos se hace al adepto que conciba antes su muerte, para que tome conciencia de una nueva vida.  En la vida anterior había vicios, defectos, desorden y en la vida nueva la inclinación debe darse hacia las virtudes, los buenos hábitos, el orden.

Otra interpretación del nacer de nuevo, es dejar a un lado la mente vieja, despojarse de anteriores costumbres, cobrar conciencia diferente de las cosas.  

Toda persona dispone de la libertad para cambiar su mente, de reflexionar sobre su manera de pensar, motivada por múltiples condicionantes que van desde los factores genéticos o hereditarios, hasta sus experiencias de éxito o derrota, pasando por la influencia de la educación de los padres, la enseñanza y ejemplos de profesores escolares, lo "aprendido" entre sus amigos y múltiples influencias que modelan nuestras vidas durante todo tiempo.

Los medios de comunicación, principalmente el televisivo es hoy un factor que influye en nuestra mente.  Todos decimos que somos libres pero nos dejamos encadenar por esos factores que nos moldean como cera blanda, haciendo de nosotros algo así como máquinas o maniquíes que actuamos automáticamente tal y como se nos ha inducido.

Si  analizamos nuestras reacciones, nuestras emociones y nuestra forma de actuar, podemos encontrar la razón de hacerlo así y darnos cuenta de que podemos actuar de manera diferente.

La mente se hizo esclava con el paso del tiempo, pero también, si uno se lo propone, puede obtener su libertad y bienestar.  No podemos, ni mucho menos liberar la mente totalmente de todos los códigos y condicionamientos, pero podemos hacer algo para ir refrenando el lado difícil de la mente y cultivando el más fecundo.

Se puede uno ir esforzando por hallar estabilidad en la mente y desplegar lo más cooperante de ella.  El autoanálisis, la conciencia de nuestros actos, y sobretodo la meditación, son métodos que, con práctica frecuente, nos ayudan a nacer de nuevo.


Autor: Psic. Roberto Valdez P.
rvaldezp@prodigy.net.mx

viernes, 4 de abril de 2014

FANTASIAS DE MUJER



FANTASIAS DE MUJER

"Tengo 35 años y nunca he tenido novio. Me preocupa porque sé que algo está pasando dentro de mí, y no es que no me gusten los hombres ¡No!... ¡Claro que me gustan, y mucho!, soy una admiradora empedernida del hombre desde que era muy chica me gustaban los muchachos y soñaba con enamorarme perdidamente, casarme y tener hijos, una familia propia, un hogar y hacer mi vida normal como lo han hecho ya todas las amigas de mi edad, pero a mí se me fue pasando el tiempo y no he podido decidirme a formalizar ninguna relación, a pesar de que he tenido muchos y muy buenos prospectos de noviazgo.

Y la verdad es que lo que está pasando conmigo no lo considero malo ni perjudicial para mi salud física o mental, más bien siento que lo disfruto, le explico:

He tenido muchos pretendientes y algunos se me han declarado y los he aceptado, pero mi relación no ha durado más de 10 o 15 días.  Sucede que después de las primeras emociones en pareja, me empiezo a desencantar yo sola, de pronto me aburro y quiero estar sola, quiero que mi pareja me deje sola, no quiero salir con él, ni que me esté llamando por teléfono o me esté bombardeando a todas horas con un montón de WhatsApp (mensajes de texto), obviamente él se enfada y se va.  Siempre me sucede lo mismo con todos.

Me considero una chica tierna y dulce, muy comprensiva, amorosa y fiel, pero soy muy romántica y soñadora... mucho muy soñadora.  A mis novios los tengo a todos en mis pensamientos, los he amado de verdad y me ha dolido que se alejen de mí por mi forma de tratarlos. Actualmente no tengo pareja, ni novio ni nada, pero soy feliz con mis fantasías, hago lo que quiero con los hombres de mis sueños, incluso en mi cama.  A veces les escribo cartas, o poesías, les mando mensajitos escritos en papel y se los dejo bajo mi almohada, mi madre dice que estoy loca, pero mi abuela dice que es muy bonito tener ilusiones, ya no sé qué pensar o qué creer.

Sé que he construido un mundo de fantasías dentro de mi propio mundo, pero a veces quiero que no solamente sean fantasías, sino que se conviertan en realidad, tocar, oler y tener al hombre ideal a mi lado, pero también temo perder mi virginidad. Tengo miedo de entregarme a ese hombre de mis sueños y que después se vaya y me deje, no sé qué hacer, ayúdeme por favor. Atentamente, Norteñita"

RESPUESTA:

Querida norteñita:

Por principio de cuentas, habría que revisar primero tu historial clínico y familiograma.  Analizar cómo fue tu niñez, cómo te recuerdas en la niñez, y también en tu adolescencia, qué cosas pasaron en esas etapas de tu vida y cómo las viviste, cómo era tu entorno y con quién interactuaste y cómo te sentiste, para poder emitir una impresión diagnóstica de tu caso.

No mencionas a tu padre, sólo a tu mamá y a tu abuela, ¿Qué ha pasado allí?, si es que tienes papá, habría que ver cómo es tu relación con él y también con tu mamá, ¿Cómo se llevan ellos entre sí?, ¿Cómo te llevas tú con ambos?... ¿Y tus hermanos?, ¿tienes hermanos?, ¿Cómo te llevas con ellos?, es decir: ¿Cómo es la relación que llevas con tus hermanos, cuántos son y de qué edades son con respecto a ti?, son variantes directas muy importantes que influyen definitivamente en tu conducta actual.

Tener imaginación y fantasías por supuesto no es malo, pero nunca someterse a ellas. Si ves que tu tiempo se te ha ido pasando al congratularte y conformarte sólo con vivir de tus fantasías, evadiendo así tus responsabilidades, es okay... ¡Está bien!, no pasa nada si eso te ha hecho feliz, pero tú misma has tenido que reconocer y darte cuenta, que vivir de fantasías no llena tus perspectivas ni lo es todo para ti, entonces aquí cabría hacerte una pregunta: ¿Crees que aún no es tiempo de enfrentar tu realidad?,  Porque si lo que has venido haciendo equivale a evadir tu realidad, te informo que puedes cambiarla y estás en condiciones de construir una nueva realidad si la que tienes ahora no te gusta, la conducta es modificable, pero tienes que hacerlo, si así lo deseas.  

Espero haberte servido.
Cariños,

Psic. Doral.

jueves, 13 de febrero de 2014

SEGUIR SIN TI.


SEGUIR SIN TI.

Ese no era el mundo con el que soñé... Es difícil poner fin a una pareja.  Es difícil despedirse de algo o de alguien.  Generalmente preferimos, conscientes o no, quedar ligados, aunque sepamos que ese sentimiento nos enferma simbólica y efectivamente.  Pero decidí correr el riesgo de disfrutar o padecer aunque fuera en soledad, la vida que yo eligiera para mí.

Me sentía entremezclada de mis emociones a veces contradictorias.  Dolorida, aliviada, asustada, liberada, confusa, sorprendida, rara y diferente, pero también libre.  De ahí la serenidad que sobrepasaba a la tristeza y a veces la opacaba.

Habían sido muchos meses de duda, de evaluación acerca de seguir o terminar.  Demasiadas horas de llanto y angustia, de idas y venidas, de esperanzas y decepciones, de recuerdos de tiempos ya idos y de derrumbe de proyectos imposibles.  Semanas de hablar y hablar para volver siempre a ningún lugar.


Es duro admitir que a veces el esfuerzo y la buena voluntad no alcanzan para recomponer el amor.  Con una mezcla de tristeza y alivio pensaba que ahora disponía de mi tiempo, de mis espacios…  y hacía una lista de las ventajas de mi nueva situación, de las actividades que iba a realizar… e intentaba recordarlo cuando alguno de los demonios del arrepentimiento estaban al acecho, cuando sentía miedo por pensar que quizás podría haberme equivocado o por si caía en el auto-compadecimiento por lo que me había sucedido.

Tenía que internarme en un río de aguas desconocidas, que no sabía a qué orilla me acercaría. Pero lo primero era recuperarme a mí… Dar por finalizada una relación de pareja y separarse físicamente es sólo la cara visible de una separación.  Hacer que nuestra alma se despida de lo que fue y de lo que no fue pero podría haber sido, implica mucho más. Si no consigues “soltar” a la persona de la que te separas, difícilmente encontrará tu corazón las condiciones para abrirse al verdadero amor. Al darnos cuenta de que algo se ha roto caemos en el error de creer que la separación podrá por si misma darnos lo que necesitamos.

Pero una separación no es un acto reparador y mágico, sino un camino a veces doloroso que es preciso recorrer antes, durante y después del final de un vínculo, tanto más si la relación ha sido importante para nuestro corazón y trascendente en nuestra vida. Es cierto que a veces la persona que se separa comienza por experimentar, al principio, una fascinante sensación de libertad y la apertura a un mundo de infinitas posibilidades antes vetadas. Pero luego, más tarde o más temprano, algo sucede, y la historia de lo vivido y compartido vuelve a pesar otra vez…

Me gustara o no, lo sucedido estaba dentro de mí y tenía que aceptarlo. No se trataba de borrarlo, porque el vacío que dejaría el eslabón faltante, el hueco, el agujero, sería siempre un obstáculo para conseguir la paz interior que define la verdadera felicidad. Tenía que aceptar nuestra historia, sin pelearme con ella. Asumir lo sucedido, simplemente porque así había ocurrido. Cualquier otro camino me llevaría hacia una batalla perdida, la de luchar contra el pasado, gastando energía en el inútil trabajo de querer cambiarlo.

Lo más importante en el proceso de un duelo es aprender a enfrentarse con la ausencia de aquello que no está, es tolerar la impotencia frente a lo que se quebró, es hacerse fuerte para soportar la conciencia de todo lo que no pudo ser; esta es la esencia del dolor que subyace a una pérdida, y más allá de cualquier comprensible y necesaria catarsis, no se puede aliviar reclamando justicia, ni se puede sanar consiguiendo condena.

Para pasar al siguiente momento de mi vida, en el que todo fuera más nutritivo, debía ponerme en contacto profundo con mi tristeza, aunque me lastimara hacerlo.  Al corazón poco le importa de quién fue la culpa, sólo siente el dolor de lo perdido. No podía seguir escapando, ni por la vía del enfado ni llenándome de cosas para no pensar. Si continuaba estacionada en el reproche me seguiría dañando. El resentimiento aleja del amor, impidiéndote disfrutar de las cosas que más deseas y te gustan. Así que debía trascender el rencor.

Para ello un buen ejercicio es ponerse en la piel del otro, comprender que él también había tenido sueños, ilusiones, esperanzas y decepciones, percibir sus frustraciones más profundas y su tristeza.

Otro ejercicio es hacer un “balance de reclamos y regalos”, una lista de las cosas que me irritaban de él, y otra con todos aquellos momentos que le podía agradecer, cuando sentí bienestar, protección, complicidad, ternura, crecimiento o cualquier otra sensación positiva. Eso permite poner en blanco y  negro la idea de que no todo con la otra persona ha sido malo y de que lo vivido juntos de ninguna manera ha sido inútil.

Surge dolor, sensación de impotencia, auto-reproche, llanto, cuestionamientos… La aceptación, la comprensión y el perdón que se necesitan, más que una gracia hacia el otro, son un gesto de consideración y amor hacia uno mismo. Aceptar no es resignarse, comprender no es estar de acuerdo y perdonar no es olvidar.

Estar en pareja implica no sólo la capacidad de albergar la dulzura del amor, sino también la capacidad de enfrentar juntos las tormentas que desata la personalidad de cada uno. La magia del amor consiste en que quien te ama sabe qué podría hacer para dañarte gravemente, pero nunca lo hace. “Contigo puedo ser yo mismo” es la frase que todos queremos pronunciar y la que más nos deleita oír.  Pero cuando aparecen los reproches, la magia se escapa por la grieta de no querer amparar al otro cuando aparece siendo quien es.

La manera de cerrar la grieta no es que el otro deje de ser quien es, sino reconocer que cuando algo me molesta mucho en el otro, esto se relaciona con algún aspecto mío con el que tengo dificultad. La pelea externa es una muestra de una pelea interna. A lo largo de la vida de una pareja, a cada uno le tocará alternativamente ayudar y ser ayudado.

Ayudar no es imponer el propio criterio, sino atender a lo que el otro necesita. La competencia por tener la razón aleja del contacto íntimo y de la posibilidad de ver juntos los dolores de cada uno.

El otro es quién es, y así debe ser. Uno no tiene derecho a querer cambiar al otro, pero sí puede preguntarse ¿me compensa? Y la respuesta puede ser NO.

Cada ex pareja tendrá que encontrar su propia manera de relacionarse después de la separación. Espero que con el tiempo ambos aceptemos la relación que podamos tener, sabiendo que hay temas que no podremos hablar porque nunca los hemos resuelto, pero sí podremos tratar las áreas que podamos compartir sin problemas. El camino no es estar de acuerdo con lo que el otro hace después de separado, pero se puede intentar entender sus razones, aunque sean muy distintas de las propias. Aceptar que el otro tiene sus razones para hacer lo que hace aunque yo no lo comparta. Por algo nos separamos…

Cuando ambos seamos capaces de perdonarnos el uno al otro, y a nosotros mismos, podremos estar preparados para sentir la presencia y el merecimiento del amor.

Del Libro: “Seguir sin ti”
Autores: Silvia Salinas  y Jorge Bucay

viernes, 24 de enero de 2014

¿Porqué me enamoré de ti?



¿PORQUÉ ME ENAMORÉ DE TI?


El amor inmaduro dice:  “Te amo porque te necesito”
El amor maduro dice: “Te necesito porque te amo”

Dos concepciones muy diferentes y valiosas para definir todo un legado de sentimientos en el corazón humano, y una excelente reflexión de Erich Fromm, autor del Libro “El Arte de Amar”, y no menos importante es tener que reconocer que el cariño es a veces egoísta, posesivo y cohesivo en el aspecto íntimo y también en el aspecto social.

Normalmente todos pensamos que el tener una pareja nos da “derechos” sobre la otra persona: “Es mi novio y no tiene porqué mirar a otras mujeres”, “Él es mi esposo y me pertenece”, “Él es mío y de nadie más”,  “Si no eres todo mío, mejor no quiero nada contigo”, “Me juraste amor eterno y me fallaste”, “Soy tu amante, no tu tonta y ahora me cumples”.

Frases como esas; nos invitan a pensar en los aspectos socioculturales que tanto influyen en todas las relaciones en general y no solamente en las relaciones de pareja.

Resulta muy común por lo tanto, encontrar parejas que se agreden muy sutilmente con insinuaciones verbales, tales como: “Te he demostrado que te quiero y tú ni una sola palabra”, “Si tú no me das, yo no tengo porqué darte nada”,  “Entre más te doy, tengo derecho de exigirte más”, “Ya no te pediré nada, pero me cobraré como sea”, “Lo que yo te doy es sólo para ti, no para los demás”, etc.

Aquí cabe preguntarse: ¿Hasta qué punto nuestros afectos, relaciones y vínculos con otras personas están regulados por el interés que nos reportan esas relaciones o interacciones? ¿Cuántas personas que conoces "te conocen realmente"?, ¿Cuántas personas que conoces apostarías a que nunca te fallarían, que son de plena confianza y sabes que puedes contar con ellos?, ¿Cuántas personas que conoces sabes que estarían a tu lado en los momentos buenos y más importante aún, los menos buenos?. ¿Cuántas personas que conoces, sabes y te demuestran que te quieren, te aceptan y te valoran por ser como eres y además no pretenden cambiarte?

Una persona que trata de cambiarte, no sólo está invadiendo tu individualidad íntima (te desindivualiza), sino que de paso está ejerciendo una influencia que no te favorece, a menos que sea para ayudarte a crecer, a progresar y a ser mejor como persona y como pareja, pero si se pasa la vida señalando tus errores, presionándote, gritando y discutiendo contigo, ¿Qué clase de ayuda es esa?, eso no es pareja, o mejor dicho… ¡Eso no es o no sería parejo para ti!

Se trata de ir a la par, caminando juntos, siempre tomados de la mano, dispuestos siempre al diálogo cordial y respetuoso, ponerse en el lugar del otro y entender que antes que pareja, ambos son seres individuales con distinta psique, distintas formas de pensar, de sentir y quizá hasta distintos intereses para actuar diferente, pero eso no indica que el amor no pueda existir entre ustedes … ¡Claro que sí!, hay tantas maneras de amar, como tantas maneras para expresarlo. Recuerda que el amor es vivir con el otro, aún sin necesitarlo. Eso es todo.

Cariños,
Doral.

lunes, 20 de enero de 2014

LA CULPABILIDAD


LA CULPABILIDAD

Dicen que la culpabilidad tiene cara de mujer, pero una cara que también a veces llora y sufre sus propias necesidades, sus propias confusiones y sus propias desventuras.

No ha de ser tanto quizá por haber amado tanto, o por haber deseado ser amada o comprendida, sino por creer, por confiar, por desear o tal vez por la propia orfandad afectiva cegadora de la mujer.

La culpa entonces, no es ajena en estos casos sino propia, cuando la mujer inquiere, siente, sueña, idealiza y se pierde en el laberinto de su añoranza de ser la mujer amada, y en ese estado lamentable se olvida de ser lo que ella quiere ser y mendiga... Sí; mendiga las migajas de amor que alguien le pude tirar a sus pies, las mendiga y las recoge como si se tratara de migajas "sagradas" y más... hasta se arrodilla y da las gracias por la ilusión recibida, cual si fuera una limosna que le ha salvado la vida.

Por culpabilidad, la mujer no se da cuenta que ella misma es la carcelera de sus propios desalientos, no se da cuenta de que es ella quien posee la llave para abrir los baúles de su propio tesoro: Los valores de su Ser inmortal, las inteligencias y sabidurías que guarda en su mente y en su corazón trascendidos más allá de la piel, o más allá de los territorios de su propio trauma.

La ingenuidad y la culpa van siempre de la mano y son sin duda una forma de ceguera para el ser humano, y una mujer ilusionada a veces tiene que cerrar los ojos para no mirar lo que ya le es insoportable, se bloquea para no pensar en lo impensable, para dejar de justificar lo que en el alma sabe y le lastima, saber que es injustificable: Jugar con el corazón y los sentimientos de la mujer es el acto de mayor cobardía en este mundo o en cualquier otro mundo de conciencia universal.

Entonces, cuando se toca fondo en el dolor, es el momento quizá en que puede quedarle muy claro su destino, atravesando por el umbral del tiempo y todos los tiempos y es allí, justo en ese momento en que tiene que saber que ha pagado muy alto el precio de su osadía.

Y al día siguiente de nuevo... ¡El silencio!, algo no se puede mirar ya, o algo ya no se escucha en los parlantes de la conciencia profunda del alma, quizá la culpa, quizá la mancha de sentirse vacía, usada, manipulada, engañada y hasta sucia por haber entregado su virtud más preciada, a un perfecto desconocido.

Culpable, tonta y ciega sí; (Más que ofendida), así se descubre de la noche a la mañana, recogiendo de su mesita de noche, las monedas negras a cambio de sus servicios nobles. No hay que pensar, ni nada más a qué apelar, ni nada más que analizar a su ciclotímica melancolía, sólo pide a su psiquiatra en turno: "Deme todo el Prosac posible Doctor... ¡Por favor!"

Doral.
20-01-2014

miércoles, 23 de octubre de 2013

EL DOLOR EMOCIONAL.


EL DOLOR EMOCIONAL.
(¿Hasta dónde es normal, o llega a transformarse en enfermedad?)

En forma general, la vida es alegre, sin embargo tiene sus altas y bajas.  El dolor es una parte inevitable de nuestra vida, sin embargo no pienses que naciste para sufrir.  Así como todos sabemos que el dolor físico, finalmente se cura y deja de doler, el dolor emocional finalmente cede.  El problema está en poder entender este concepto.

No busques una cura para lo que es normal.  El dolor emocional puede ser causado por la muerte de un ser querido, una pérdida, un rompimiento, o por la crueldad de algo o de alguien.  Es normal sentirse dolido por un tiempo.  Sólo una persona muy fría puede ser ajena al dolor emocional.

No pretendas que no te importa.  El dolor es real y debes enfrentarlo.  De no hacerlo no lograrás superarlo.  No trates de apresurar este proceso, pero tampoco lo disfraces.  Date tu tiempo para sentir el dolor y dejar que tus sentimientos afloren, no trates de esconderlos o suprimirlos.

Identifica todos tus sentimientos. ¿Realmente estás dolido, o estás enojado?, ¿Te sientes traicionado, inseguro o asustado?.  El que identifiques cómo es que en realidad te sientes, te ayudará a salir más rápido del dolor.

Habla con alguien. Hay veces que el dolor es tanto que te es difícil hablar de eso con alguien.  Sientes que nadie te entenderá.  O tal vez sientes que nadie siente lo que tú sientes.  Tal vez estés en lo cierto.  Sin embargo no necesitas que nadie te entienda, necesitas alguien que te escuche.

No dejes que nadie te diga que tus sentimiento no son reales.  Tus sentimientos son reales, significativos e importantes, además son tuyos.  El sentirte mal no quiere decir que jamás vayas a ser feliz.  Siente tus sentimientos, piensa tus pensamientos, pero date cuenta que sólo son éso... ¡Sentimientos y pensamientos!.

Saca de tu mente tu persona y lo mal que te sientes.  Te sientes faltal cuando recuerdas lo que pasó ¿verdad?.  Déjeme decirte algo:  Tienes todo el derecho de sentir lástima por ti, pero no exageres, siéntete mal 10 minutos, una hora, dos horas, medio día, todo un día,  o más... es okay... ¡Vívelo, siéntelo, explóralo, conócelo... Es tu dolor!, pero después... ¡Suéltalo, déjalo ir!, está bién... hey... de verdad todo estará bien, y tu valiosa vida debe continuar adelante.

Sal con tus amigos, prométete no hablar de tu dolor más allá de cinco minutos.  Hasta el dolor necesita de vez en cuando un poco de respiro.  Permítete disfrutar de la compañía de otras personas y de hacer cosas que disfrutas.  Siempre habrá tiempo de llorar nuevamente, pero en este momento... ¡Por favor, ya no!

Date un tiempo para sanar.  Permite que el tiempo pase.  Muchas veces ciertos episodios necesitan un período de duelo, deja que ese tiempo pase y pronto comenzarás a sanar.  No dejes que tu dolor defina. Recuerda que tú eres más grande que todo aquello que te ha causado dolor y que tienes un pasado y un futuro.  Tienes conciencia y creatividad.  Este es un episodio que pronto quedará atrás. Todo pasa en esta vida... ¡Todo!, hasta nosotros.

Escribe una carta.  Escribe cuales son tus sentimientos. Trata de incluir mensajes positivos. Si no te gusta escribir, habla con alguien cercano o con un psicoterapeuta.  No trates de justificarte, simplemente saca lo que traes por dentro.  Aléjate de las afirmaciones que te culpan o culpan a otros.  Toma la responsabilidad de tus acciones y de tu parte en aquello que salió mal, pero no comiences a repartir culpas porque estarás cayendo en otro nuevo error.

Aprende de esta experiencia dolorosa. ¿Qué vas a hacer con ella?, recuerda que la experiencia no es lo que viviste en la vida, sino lo que haces con lo que viviste en el pasado, no te culpes por favor, ni culpes a otros... lo que pasó sólo ha sido un tropiezo de enseñanza para ti y para la otra persona, pero nada más.  Mira que la vida te plantea dificultades de modo que aprendas de ellas y salgas fortalecido.  Las personas que tienen una vida fácil, se derrumban ante la mínima dificultad. Todo aquello que no te destruye, te hará más fuerte.

Haz una lista de "agradecimientos".  Escribe una lista de cosas por las que estás agradecido, como el tener un techo, un hogar, una familia, una cama calientita, un plato de sopa siempre en tu mesa, y eso te llevará a pensar en las personas que se preocupan por ti y en las cosas buenas que hay en tu vida. Todo esto te ayudará a salir de tu trauma.

Si el dolor va más allá de una semana o has perdido la esperanza y piensas en la venganza, o que tu vida ya no tiene sentido, o piensas hasta en el suicidio, seguramente estás reprimiendo o suprimiendo tu dolor, no lo has elaborado, ni enfrentado, ni confrontado ni afrontado tal como debería de ser, o seguramente  pudiese ser que también hay otros temas anteriores que han quedado sin resolver en el pasado, círculos que aún no has cerrado y deben ser cerrados.  

No puedes ni debes seguir alegando ni reclamando por lo que sucedió, y mucho menos debes seguir tratando de castigar a otros si ya decidiste perdonar y más si lo has hecho de corazón. Recuerda que  la misma corte de justicia no juzga ni condena dos veces un mismo delito.  ¿Tú crees que Dios sí lo hará?,  ¡Jamás!, porque Dios no castiga.  ¿Porqué has de seguir haciéndolo tú el resto de tu vida? ¿Crees que eso es sano?... ¡No!, no lo es... ni para tí, ni para esa otra persona ni para nadie.

Finalmente sólo me resta decirte, que las estrategias anteriores son formas saludables para lidiar con el dolor, sin embargo hay cosas que suceden en nuestra infancia que en lugar de haberse resuelto en su momento,  se quedaron como parte de nuestra vida.  Si hay algo que realmente te duele y ese sentimiento ha durado demasiado, quizá requieras de ayuda profesional.

Es normal sentir pena o dolor por algún tiempo, ¿Cuánto?  Esto depende de ti.  No te dejes apresurar, pero tampoco pretendas vivir así toda la vida.  Si después de algún tiempo no mejoras, busca ayuda profesional, antes de que realmente pierdas lo más valioso que tienes en la vida, que es tu salud física y mental. 

Cuando tienes salud en abundancia, también tienes la capacidad suficiente para asimilar el dolor emocional que sientes ahora y cualquier otro dolor que se te atraviese en el camino de la vida. Eso es todo.


Comentarios: (Psicología Afondomx)
Psic. Rosa María Beltrán Soto
Consultorio (667) 2 75 10 34
Cel. (6671) 21 66 47
Adaptación para Aurora de la Luz Inmortal:
Psic. Doral.

lunes, 10 de junio de 2013

"QUÉ TRABAJO, TRABAJAR..."



"QUÉ TRABAJO, TRABAJAR"

Estaba por disponerme a escribirles una profunda y reflexiva columna respecto a cosas de la vida que no deben pasar desapercibidas, ya que últimamente he compartido con ustedes una barbaridad de textos anónimos y recopilaciones de palabras con mucho sentido que, la verdad, a mí me encantan, me instruyen y me ayudan, pero no se trata de mí ni de ustedes. Así que hoy por fin, me hice mi té verde con coco (por el cual he desarrollado cierta adicción), abrí mi computadora, estuve divagando entre íconos, fotos, textos, archivos y carpetas que estaban hechas un cochinero y me brincaban a alos ojos con gritos mudos de: "Acomódame, acomódame, o échame a la papelera de reciclaje" (porque no cabe duda que a veces vamos almacenando un marranero en nuestro "escritorio" virtual y cuando llega el día de limpiar, nos da flojera, pero alguien tiene que hacerlo).

En fin, me entretuve como media hora entre que abría cada archivo para ver qué contenía, me reía, me daba nostalgia, recordaba cosas con las fotos y al final tuve que crear una carpeta con el nombre  de "Cochinero".  Ya estaba en línea para ponerme a escribir, tenía las ideas frescas en la cabeza, cómo iba a empezar a adentrarlos  en el tema, a empezar a cuestionarlos, a sacarles una carcajadita, luego de darles una cachetada de ironía y cerrarles con un consejo que más que bien dado, siempre tiene la intención de ayudar.

Estaba por abrir el "Microsoft Word" -que es mi  herramienta de trabajo- cuando de repente... "Bip, bip" que me llega un correo... Es algo sobre un artículo que compré en mercadolibre.com y quieren que califique al vendedor, así que me adentro en la página y me explayo en mi redacción positiva: "Excelente vendedor, tiempos perfectos, me llegó muy bién lo que pedí, super recomendado, etc... etc... "después me acuerdo de todo lo que quiero y no necesito ni tengo dinero para comprar y me pongo a buscarlo en esa página planeando cuándo adquirirlo, saboreándome de la tecnología que ofrecen...  Ya pasó media hora más...

Termino y ¿Por qué no? me preparo un pan tostado porque el té sólo me lo está exigiendo y ya casi son las 12 y no he desayunado y se me van a juntar el hambre con la hora de la comida y por ahí dicen que luego el metabolismo no empieza y que por eso es que las mujeres gordas estamos gordas, aunque dejemos de comer. "Ya, ya... a escribir" -me digo a mi misma, mientras la línea en la página en blanco parpadea como hambrienta de palabras... Checo mi celular por aquello de los apuntes (siempre tomo apuntes por si no sabían, mis temas de la gente, a ustedes les robo las ideas por eso se sienten tan identificados)...  Tengo una notificacion de facebook... ese punto rojo sobre el ícono no me deja vivir, así que antes de ver las notas, checo quién me está molestando e irrumpiendo mis horas de "trabajo"... Era un comentario en una foto muy vieja de una persona que ni conozco, a la cual le puse un "Like" sin querer y ahora me llega todo lo que opinan al respecto de la foto... error.

Me fijo que también tengo que actualizar varias aplicaciones y pierdo más tiempo haciéndolo... porque no vaya a ser que me explote el celular si no lo hago, o se me vaya corriendo.  Trato de empezar esta columna (artículo), y tardo más de 3 horas en terminarlo porque en lo que me suena el celular, me hablan de algún chat, está muy bueno el chisme en el grupo, me llegan más  e-mails, sigue la gente en facebook con mitotes nuevos, le tomo foto a mi pan y a mi té para subirlo a instagram; checo a quien le gusta mi foto, me echo las de los demás a ver qué flores pusieron en su casa hoy, qué desayunaron o por qué lugar artístico andan, se me va medio día...  Me pongo a pensar en la disposición que tenía para empezar a escribir y me empiezo a imaginar a todos los empleados de las grandes empresas que cuentan con internet en sus computadoras de oficina o servicio 3G, en sus celulares inteligentes, y me pregunto qué tan alto rendimiento estarán dándole a sus puestos, y a sus jefes, si estarán cumpliendo sus metas, llegándole a los números, a los objetivos que deben lograr...

Sé que muchas empresas tienen "baneado"  facebook, hotmail, gmail, twitter, instagram y páginas populares que distraen a los empleados, pero, ni modo que les quiten el celular también...  Y uno no lo hace porque quiere hacerse tonto y no trabajar, simplemente la tentación está ahí, y nuestro cerebro se resiste, manda señales y tiene que abrir los mensajes, contestar el twitter, ver el video que te mandaron de youtube, y cuando te intoxicas de las redes sociales mientras estás "Trabajando" es imposible laborar... Siempre hay algo más que ver, otra cosa de la cual reirte, el morbo te hace seguir dándole para abajo a la flechita, seguir observando qué está haciendo la demás gente que también "está trabajando".

Yo que trabajo desde casa, les puedo decir que lejos de ser una bendición de los dioses, una jornada cuando a mí se me antoje, que puedo hacerlo en pijamas y que no necesito darle lacara a nadie, pues les puedo decir que muchas veces es un infierno, y para muestra, basta esta columna que no se iba a tratar de esto sino de la "menstruación"... Creo que hoy en día, gracias a la "ayuda" de la tecnología muchas veces lo que necesitamos es alejarnos de ella para completar las tareas de la vida sin interrupciones o bien, en mi caso, rentar la cueva de los murciélagos en el Puerto de Topolobampo y meterme allí con una máquina de escribir antigua de esas "Remigton", muchas hojas de papel y mucho corrector KOREX a redactarles lo que realmente les quería platicar. ¡Gracias!

Autor de este artículo: Dra. Bealtriz Acevedo Tachna
Twitter@BeAcevedoTachna
Perfiles Exquisita (El Debate de Culiacán)


domingo, 3 de febrero de 2013

¿Porqué sentir temor de los cambios?




¿Porqué sentir temor de los cambios?


Sucede a veces que cada vez que se nos avecina un cambio en el terreno que sea: Casa, oficina, país, ciudad, colonia, barrio, e incluso un cambio de aspecto o de piel por la edad, etc.,  la primera expresión es de asombro, de desagrado, de pereza física y mental, de desaliento, de incógnitas revoloteando en las paredes de todos los pensamientos: ¿Y ahora qué va a pasar?, ¿Cómo voy que empezar de nuevo?, "Ya nada va a ser igual", "Otra vez a empezar una nueva vida", ¿Cómo me voy a ver o a sentir?, ¿Qué voy a tener que hacer?, etc.. 

Por supuesto que asomarnos a lo desconocido siempre genera miedo, temor, nervios, tensión, estrés y por supuesto presiones e incertidumbres que genera otras preguntas: ¿Qué voy a hacer ahora?, ¿Dónde voy a estar? ¿Hacia dónde voy a ir?, ¿Cuáles serán mis roles o mis funciones? ¿Qué va a pasar con este otro cambio en mi vida?, ¿Qué debo hacer, o no hacer? ¿Cómo me voy a ver?, etc.

Es apenas normal que cambiar de ubicación un estado físico, generará un diferente estado mental, ¿Porqué?, pues porque se trata de incursionar en otro Status, otro ambiente, otras circunstancias, quizá otro lugar y tratar tal vez con otras personas que no conocemos o incluso aprender de otro estilo de vida que ni remotamente nos imaginábamos que llegaríamos a vivir.

El problema es que está allí presente, todo un reto frente a nosotros, una nueva oportunidad de  revisarnos externa e internamente, y encontrar de inmediato todas las cosas y objetos de los que debemos emanciparnos antes de hacer el gran cambio: Aquí los apegos son los primeros en presentarse a recibirnos: "Son mis cosas, no tengo porqué dejarlas", o "Yo no quiero desechar ni tirar nada, porque todo me sirve"... aunque esas cosas ya estén para mirarlas y tirarlas.

Convendría allí mirar hacia adentro para sentir hondo y mirar claro, introyectarnos para saber qué es lo que realmente está pasando en nuestro interior, y cómo es posible que nos apeguemos a lo viejo, a lo caduco, a lo que ya conocemos demasiado, a lo que ya dominamos a la perfección y que nos ha mantenido estancados en una zona de confort muy evidente... ¡No queremos soltar ni abandonar esa zona de confort! ¿Porqué sucede eso?

Sucede eso porque no conocemos más. No conocemos otras formas de trato, ni a otras personas con diferentes caracteres , conductas o culturas, no conocemos otra forma de vivir. Siempre hay otras formas de hacer y ver las cosas, ¿Porqué no conocer primero antes de preocuparse anticipadamente?

Es como aquella persona que ya le llegaron sus primeras arruguitas al rostro,  se espanta, se preocupa, se angustia, se aterra porque nunca las había tenido y no sabe ahora lo que va a pasar con su rostro. ¿Qué puede pasar?, pues adaptarse o acostumbrarse a lo nuevo y buscar una forma nueva de adaptación, es decir, modificar conductas, romper paradigmas, construir nuevos esquemas mentales con los cuales estemos más actualizados con la nueva vida y las nuevas circunstancias de vida, ¿Porqué sentir temor de los cambios?... Vamos, anímate, si no lo intentas, ¿Cómo saber de lo que eres capaz?, sin no lo haces tú, ¿Entonces quién?, si no lo haces ahora, ¿Entonces cuándo?.

Con mis respetos y cariños siempre,

Psic. Dora Lidia Pérez Rochín (Doral).

martes, 15 de enero de 2013

!MUCHAS FELICIDADES CAROLINA!



¡MUCHAS FELICIDADES CAROLINA!


No hay palabras humanas para describir nuestra enorme felicidad y orgullo de poder abrazar en nuestras letras a una gran mujer, sencilla y humilde, pero luchona y guerrera que lleva en su bendita sangre el heraldo y tesonero esfuerzo de la vida,  el poner constante de su alegría, de su entusiasmo (que la hace ser más bella), de ese "no dejarse vencer por los obstáculos del cotidiano vivir", buscadora de soluciones, conciliadora, amazona y siempre viva, llena de amor para todo y para todos, cariñosa, legal, fiel y honesta... ¡Excelente farmacobióloga!

Hermana querida, te has sabido ganar tú también el cariño, admiración y respeto de todo y de todos por tu sabia experiencia, por tu crecimiento interior, por tu delicadeza para darnos de ti, siempre lo mejor, por tu gran inteligencia para manejar algunos aspectos delicados que en tu vida has trascendido con bastante éxito, por eso te bendigo manita adorada, por saber ser lo que nuestros padres hubieran querido que tú fueras hoy en tu edad florecida ¿Se vale decirlo?, creo que si, -lo sé- no tienes ningún interés en ocultar tus años, son cuarenta ya, (jeje ya lo dije), no importa mi niña, tú luces de 25 ... ¡Golosa, traga-años!, dame la receta, jajaja (broma), no es envidia, es que de alguna manera me reflejo en ti... Eres la más pequeña de mis doce hermanos, yo soy la mayor ¿Cuántos años hay de diferencia?, uff... ¡muchos! oops, mejor me callo ¿no? jaja (vuelvo a bromear, sigo siendo la misma).

Qué bueno que no nos cambie la vida hermana de mi alma, que la amargura no haga hiel en la piel ni los pesares aniden constancia en el corazón que desea seguir latiendo siempre fuerte, firme, sano y fresco en nuestro pecho -conozco tus sentimientos- y tú conoces los míos, se parecen ¿sabes? somos tan iguales y será por eso quizá que en pensamientos siempre hemos ido a la par. ¿Te pesa? a mí no. 

Por eso y por muchas cosas más, quiero hacer público mi RECONOCIMIENTO  hacia ti, que sepas que vales mucho como mujer y como hermana, que te queremos mucho Caro, y que por siempre mereces lo mejor de lo mejor, hey.... hey... ¡No llores mi'ja peziosa! que las lágrimas no hacen ruido y yo quiero para ti, exactamente lo que tú quieres para mí, lo sabes ¿verdad?. 

Aún estamos en el mes de Enero y quiero que me permitas reiterarte todo mi amor... ¡Felicidades hermana de mi corazón!

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La Dory. 
(como tú me dices)

lunes, 11 de junio de 2012

¡Mejor sola, que mal acompañada!




¡Mejor sola, que mal acompañada!

Qué pobreza de espíritu parece tener la idea de querer luchar por algo, o por alguien que por derecho civil, legal y humano no nos pertenece.

Nos referimos enfáticamente a la “búsqueda” en que viven aquellas personas que tienen ya establecidas sus vidas con un hogar, una familia, unos hijos y una relación matrimonial legítimamente constituida, pero que les fue mal en su relación y decidieron separarse.

Cuando existe una separación matrimonial, tanto el hombre como la mujer, se sienten liberados de ese compromiso, liberados de esa promesa eterna que un día hicieron frente a un altar: La de amar, respetar y proteger al otro hasta que la muerte los separe. Ambos se sienten felices de abandonar el claustro en el que se veían ahogados, asfixiados por tener que compartir un techo, una cama y una mesa con alguien que no era “el amor de su vida” como se había creído.

Se tomó la decisión de una separación y cada uno se fue por su lado, aquí la relación ha quedado abiertamente fracturada, y comúnmente es la mujer quien se queda con la casa y los hijos, pero en otras circunstancias es el hombre quien se defiende y lucha por lograr la patria potestad de los hijos, y a veces lo logra, dependiendo de las circunstancias y causas que generaron la separación.

Todo hasta allí está bien, cualquier persona razonable y con sentido común, tiene todo el derecho del mundo de reconocer sus errores y enmendarlos, tiene derecho de tomar sus propias decisiones, pero que no lastimen ni afecten a terceras personas que nada tienen que ver, habría que tener mucho cuidado al respecto.

Algunos señores dicen: “Pues ni modo, me casé con doña tiene razón” pero lo que se les olvida a estos señores es el segundo apellido de la señora que es: “siempre”. Y si “ellas” tienen siempre la razón, a veces se quedan también con la casa, con los hijos, con el coche, con los bienes inmuebles y hasta con las cuentas bancarias, ¿qué remedio? Es el precio para dejarnos ir –concluyen estos señores-

Pero la cosa no termina allí; ahora viene lo más triste: El hombre separado se siente totalmente desligado de todo compromiso con la mujer, liberado del yugo que representaba para él su casa y liberado de cierta manera hasta de los pobres hijos confundidos, que no hayan ni qué pensar, ni qué hacer, ni con quien irse o quedarse, o viceversa.

La mujer separada empieza su nueva vida a su manera y el hombre también. Se han separado y empiezan una nueva búsqueda de su ideal. Un día surge el encuentro, se identifican, les agrada, le gusta y la nueva persona llena todo su perfil y se tiran a matar por ella, olvidándose de un detalle muy importante: QUE SIGUEN CASADOS CON SU ANTERIOR PAREJA.

El hecho de vivir en una separación matrimonial, no indica que ya están listos para rehacer su vida sentimental con absoluta libertad con su nueva pareja y en un nuevo hogar. Pueden, pero no deben hacerlo todavía, en tanto no concluya definitivamente su divorcio de manera formal ante el código civil con todo su protocolo de leyes terrenales, porque de cierto os digo, que quien no ha aprendido a respetar las leyes terrenales, tampoco está preparado para respetar las leyes divinas que son las rigen todas las emociones y normas éticas del corazón humano.

La unión libre en este caso, se convierte en una transgresión moral, en una falta de ética y falta de respeto a la persona amada. Pues el no poder darle su lugar que le corresponde ante la sociedad  y ante la familia (que también es toda una institución), la coloca en el papel de “querida”, de “amante gratis”, o de “plato de segunda mesa”, que para el caso, equivale a lo mismo, y para “juntarse” a vivir "así nomás" con alguien, pues como que no procede ni corresponde para una persona que se supone tiene preparación, razonamiento, sentimientos y valores. Para juntarse a vivir con alguien sin ningún acuerdo formal, pacto o compromiso legal, lo puede hacer cualquiera, y hasta los animales. qué feo suena tener que decirlo así ¿verdad?. Eso es todo.

Con mis respetos y cariño siempre,
Doral.

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