lunes, 31 de agosto de 2009

Mujer, ¿Porqué castigas a tu corazón?




Mujer, ¿Porqué castigas a tu corazón?


Hoy tenemos una cita muy especial e importante con la más profunda de todas las reflexiones. Las invito a todas a pasear por los jardines del alma, cortaremos rosas de ilusión, respiraremos la fragancia del prana mañanero de las paredes de nuestra conciencia, acariciaremos la ternura de nuestra intencionalidad, besaremos nuestros sueños, y abrazaremos con suprema delicadeza a un gran señor que nos ama... él se llama: “Corazón”

El corazón amigas queridas, tiene sus razones que muchas veces no entiende la misma razón. En sus múltiples manifestaciones, Dios se hace presente en ese templo que la mujer lleva vivo en el alma, y puede tocarlo con sólo poner sus manos en el pecho, para sentir sus latidos vigorosos y saber que allí se genera el más grande de todos los milagros del mundo: “El Amor”

El amor a veces es como un niño ingenuamente pretencioso, posee una inocencia y una pureza sin igual, no mira a quien amar, ni anda seleccionando credos, razas, culturas, banderas, ni nacionalidades ¡El Amor ama porque es amor! Y suele a veces confundirse entre la gente para vestirse de besos en todos los corazones humanos.

Pero los corazones humanos a veces le cerramos la puerta, no lo dejamos entrar, lo reprimimos, lo rechazamos, lo limitamos, le cortamos toda posibilidad y finalmente lo anulamos, para rematar quejándonos o lamentándonos de que el amor no existe, pero... ¿Cómo que no existe?

Esto nos sucede a las mujeres, que le tenemos tanto miedo al qué dirán, al qué pensarán o al qué sucederá. Nos importa mucho escuchar opiniones ajenas, pero nunca se nos ocurre escuchar o consultar la opinión de nuestro corazón.

Entonces el corazón se va cerrando al amor y a la razón, el niño de oro sufre, llora, se desespera porque nadie lo entiende ni lo comprende. La mujer se protege con excusas y pretextos, no quiere aceptar la realidad de que el amor está allí, al alcance de sus manos, donde ella lo puede tomar. ¿Por qué no nos atrevemos a hacerlo nuestro? ¿Por qué tenemos que quedarnos paradas como tontas tras las vías de la vida, y dejamos ir de paso el tren de la felicidad, obviándola y necesitándola tanto?

¡Atención aquí por favor mujeres!… ¡Ojo con ésto!

¿El hombre que te gusta es casado? ¿Comprometido? ¿Te enamoraste de un hombre mucho más joven que tú? ¿O quizá es mucho más grande (viejo)? ¿Es acaso de un estrato social superior al tuyo? ¿Tiene otra religión? ¿Tú eres rica y él es muy pobre, o viceversa? ¿Será que tú tienes mucha preparación académica y tu tormento adorado no, o viceversa? ¿O acaso está inválido, es torpe, está enfermo, o es inmaduro? ¿Le temes porque él es muy mujeriego? ¿Es un casanova o un adicto al sexo? ¿O quizá te limitas de amar porque el hombre de tus sueños está lejos? etc.

Todas estas dudas, temores, excusas o pretextos que puedan presentarse para que tú tengas que llegar al grado de frenar tus sentimientos, de reprimir, de recriminar y hasta de castigar a tu corazón, ¡Mujer, pueden ser salvados!, sobre todo cuando los impedimentos para amar son por causa de la edad, o de las circunstancias ¿Cómo podemos salvar lo que siente nuestro corazón?, ¡escuchando sus razones!

Comentaba una gran amiga a la que siempre recuerdo con mucho cariño: “Si hay amor en el corazón, ¿Por qué frenarse tanto? ¿Acaso los hombres cuando se casan o tienen novias menores, tienen estas crisis de existencialismo? No creo, yo voy por el amor y la edad sólo son números
Razones que la mente humana por supuesto no entenderá porque la mente humana vive de conceptos y tradiciones ya establecidas, muy arraigadas por cierto. Pero esos paradigmas pueden ser modificados en el mismo momento en que tú te lo propongas.

Oye, ¿Cómo es posible que tengas que ir por la vida como una marioneta, tomando en cuenta todo lo que otros dicen, hacen o dejan de decir y de hacer?, entonces ¿dónde quedan tus razonamientos, tus sentimientos y tus decisiones de vida? ¡Es lo que tú quieres lo que cuenta!, no lo que otros opinen o quieran de ti, o para ti. ¿Por qué dejar mujer, que otros piensen o decidan por ti?

¡Eres tú la que estás sufriendo y aprendiendo!

Es tu suerte la que está en juego, eres tú la que decides por tu vida, no otros. ¡Las decisiones sobre ti, las tomas tú! ¿Qué importa lo que digan o hagan los demás?

Ya no castigues más a tu pobre corazón mujer, busca las soluciones dentro de ti y no fuera de ti…. ¡Conquista a tu propio corazón y atrévete a ser feliz!

Mis respetos y cariño siempre.
Doral.

viernes, 28 de agosto de 2009

HOMENAJE A UNA GRAN MUJER GUATEMALTECA


Rigoberta Menchú Tum. Indígena maya quiché. Nieta de mayas, esposa de Ángel, madre de Mash, Nació en Chimel, una pequeña aldea de las montañas del Quiché Guatemalteco, en 1959.

A los 19 años comenzó a militar en el Comité de Unidad Campesina (CUC), mientras el ejército nacional llevaba a cabo su campaña de "tierra arrasada" contra la población sospechosa de pertenecer a la oposición armada. Según sus testimonios, recientemente calificados de medias verdades por un investigador estadounidense, su ejército, su padre quemado vivo junto con otros veintinueve ocupantes de la Embajada de España y pocos meses después, su madre también moría torturada.

Rigoberta salió de su País Guatemala y se refugió en México a los 21 años, donde fué acogida en el Estado de Chiapas por el obispo Samuel Ruiz García. Al año siguiente volvió a Guatemala pero muy pronto tuvo que refugiarse en Nicaragua y luego otra vez en México. Desde allí inició una serie de viajes cuyo epicentro fué Ginebra, donde participaba en el grupo de trabajo de la ONU sobre poblaciones indigenas.

En 1998 regresó otra vez a su país, fué encarcelada inmediatamente y se vio obligada a partir de nuevo al exilio. Participó en la organización de los encuentros indígenas previos a la conmemoración del Quinto Centenario de la llegada de los colonizadores españoles a América.

En 1992, fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz y actualmente se dedica a actividades en favor de los derechos humanos.

Su hermana Anita cuenta que Rigoberta es una persona que estuvo privada de todo durante su niñez y su juventud, entonces cualquier cosa la sorprende.

"Si le regalan una camisa, le parece sensacional, se maravilla ante todo lo que uno le dé, se maravilla ante el agua que corre por las calles, ante la ciencia y la tecnología de hoy en día, es su capacidad de maravillarse con todo lo que existe en el mundo y su deseo de aprovechar lo que nunca tuvo, de poder vivir lo que nunca pudo, lo que nunca le dejaron vivir" finaliza su hermana menor.

Por su parte, los niños dicen que Rigoberta juega con ellos y les cuenta historias. Además es una muy buena cocinera.

El jueves 11 de Marzo del 2004, al enterarse de los trágicos acontecimientos de ese día en Madrid, España, la Señora Menchú envía una carta de solidaridad al pueblo español, me pareció tan hermosa esa carta que aquí la transcribo completa para nuestras lectoras:

CARTA DE SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO ESPAÑOL.

A su Majestad, el Rey Juan Carlos,
A las hermanas y hermanos de toda España:

Con inmenso dolor y profunda indignación he conocido las noticias sobre los criminales atentados perpetrados esta mañana en Madrid, en contra de centenares de personas inocentes que se dirigían a sus trabajos y sus escuelas. Particular consternación me ha causado ver las imágenes de niñas y niños víctimas de la violencia demencial sembrada por quienes desprecian al género humano.

Expreso mi más absoluta condena en contra de los autores materiales e intelectuales de estos atentados, quienes merecen el repudio unánime, pues con sus actos ofenden los principios más elementales de la dignidad humana.

Ninguna causa ideológica y ningún objetivo político o de cualquier otra naturaleza pueden justificar la utilización de esos métodos criminales y execrables. La gravedad de estos hechos exige que se realicen investigaciones a fondo para identificar plenamente y procesar a los responsables, enemigos de la humanidad.

A las víctimas, a los supervivientes, a los familiares de los afectados, a los pueblos Madrileño y Español, quiero decirles de todo corazón, que me uno a su dolor y a su luto. Nosotros, quienes también somos supervivientes de la violencia y hemos sufrido en carne propia la muerte de nuestros seres más queridos, podemos entender la magnitud de esta tragedia que ustedes sufren en estos momentos. Conocemos también la profundidad de las imborrables heridas que dejan en la memoria y el corazón estos crímenes atroces y abominables.

Desde lo más profundo de mi pueblo Maya, pido al corazón del Cielo y de la Tierra que conforte a las víctimas de éstos bombazos y les alivie en su dolor. Eso mismo quiero hacer con mi abrazo fraternal para ustedes.

México, D.F. a 11 de Marzo del 2004

RIGOBERTA MENCHÚ TUM
Premio Nobel de la Paz

jueves, 27 de agosto de 2009

¿Hasta dónde llegar en el amor?





¿Hasta dónde llegar en el amor?


Hace algunos días, una amiga me hablaba de lo mucho que sufría en la relación con su pareja, y ella y me preguntó: ¿Hasta dónde debo seguir el llamado de mi corazón?, ¿Hasta dónde debo meter un freno en la razón como mujer y como ser humano?

Le contesté: "Nunca tengas miedo de amar. A medida que la razón entre en tu corazón, será cuando aprenderás a dar amor a otro ser… hay que saber hasta donde amar"

Ese es el momento en el que hay que parar de una vez por todas: Cuando te dejas absorber tu energía, cuando pierdes el respeto por ti misma y anulas tu individualidad a que tienes todo el derecho.

Cuando empezamos a depender del otro, es que damos de más, es que amamos más, por lo tanto sufre más el que ama más.

Es allí justamente, cuando perdemos de vista nuestras propias metas como seres humanos y a veces hasta abandonamos nuestros roles de vida como mujer, nos sentimos abandonadas, incomprendidas, y emocionalmente desamparadas… la verdad es que con todo ésto, como con cualquier otra adicción, sentimos la imperiosa necesidad incontrolable del otro; ésto es una sobrecarga para el otro y nuestra pareja, no sabe ni qué hacer con nuestro amor propio y por lo tanto lo rechaza (nos rechaza).

Lo ahogamos, lo hartamos, lo convertimos en víctima principal del exceso en nuestra forma de amar. A veces damos mucho amor, con la mejor intención y eso no es malo, pero nunca es bueno dar nuestro amor propio como persona al otro, por más que lo ames, ahí esta la medida, ahí es donde la razón debe intervenir en el corazón.

Hay que amar, hasta donde no nos dejemos de amar a nosotras mismas. Hay que amar incluso, hasta que duela, como decía la Madre Teresa de Calcuta, pero entendiendo que, perder el control de nuestra mente y nuestras emociones puede resultarnos fatal.

Claro, dependiendo de la persona con la que tratemos, pero ponemos en riesgo nuestro amor propio, podemos ganar todo, o perderlo todo.

Como mujeres y seres humanos debemos amar, entregarnos hasta donde nosotras valemos por nosotras mismas y no por el otro.

Hasta donde nuestra necesidad no invada las libertades del otro. Hasta donde nuestra seguridad esté dentro de nosotras y no en el otro. Hasta donde podamos darnos cuenta, que nosotras somos quienes podemos incluso, hasta proteger al otro de todo y hasta de nosotras mismas (Cuande éste ni cuenta se da), protegerlo de sus propios errores.
Y si el otro no lo entiende así, pues es que no te valora, no te ama de verdad, así de sencillo y punto.

¿Tienes preguntas al respecto?
escríbeme, estoy a tus ordenes,

Con mi respeto y cariño siempre.
Doral.

miércoles, 26 de agosto de 2009

¿Conoces la importancia de tus roles femeninos?




¿Conoces la importancia de tus roles femeninos?


Este tema amigas queridas va enfocado hacia los roles que les toca vivir a las mujeres trabajosas, ¿o trabajadoras? –puede ser-, pero el caso es que la mayoría de las mujeres, desconocen la importancia que juega el papel que desempeñan, como individuos, de manera particularista, y se dejan arrastrar y tragar por las corrientes de una sociedad establecida en la que forzosamente se tienen que ver inmersas de alguna manera u otra. Sociedad que a veces pareciera ser injusta, porque las juzga y las condena, sin darles la oportunidad, ni siquiera de defenderse.

Cada mujer de nuestro mundo posee un status bien definido, que pareciera asemejarse a un mapa multidimensional: “Ella es esposa”, “Es madre”, “Es hija”, “Es hermana”, “Es amiga”, “Es compañera y consejera”, “Es ama de casa, empleada, obrera, o campesina” “Es una buena amiga”, y algunas otras son hasta: “Excelentísimas profesionales”

Combinados o mezclados todos estos factores que la mujer ejerce por derecho propio (con mucho empeño y amor por cierto), no es difícil adivinar que algunas chicas desearían que el día tuviera 50 horas, y aún así, estarían rebasándolas con bastante éxito, porque la mujer es tan inmensa como el mar, posee una energía extraordinaria, una voluntad de acero y a prueba de fuego, una increíble capacidad para asimilar cada uno de estos roles a que nos estamos refiriendo, sin contar con que en el trayecto, ella tenga que encontrar y enfrentarse con toda clase de conflictos: Emocionales, culturales, de salud, de restricción presupuestal, de incompatibilidad de caracteres, de desamor, de soledad y desamparo, de maltratos físicos y psicológicos, de estrés, de incomprensión, de abandono, etc.

Toda esta gama de estímulos con respuesta… o sin ella, hacen que la mujer a veces se sienta fragmentada, cansada, agobiada, dividida, angustiada, porque no encuentra el eco a todo lo que hace diariamente. Pierde su cauce y hasta el sentido verdadero que tenía su vida cuando era niña, cuando podía sonreír despreocupadamente por todo y con todos.

Es como si la mujer estuviera pagando un precio por haber crecido, por madurar, por avanzar en la dura faena que representa “Ser una completa hembra y real mujer”. Se le olvidó el sabor de su sonrisa de antaño, los juegos inocentes, las dulces noches abrazando a sus muñecas, la tierna sensación acariciadora de aquel par de manos amorosas y protectoras.

Ahora es ella, quien tiene la misión de continuar dándoles vida a todos aquellos roles que se le enseñaron en el seno materno cuando era niña. ¿Cuántas de nosotras queridas amigas, desearíamos con toda el alma, volver a ser niñas? –creo que la mayoría-.

Y en ese marco, la interacción de la mujer se va llenando de agobios y tormentos: “No la entienden”, “no la apoyan”, “no le dan su lugar” “no la respetan”, “no la valoran”, “no la promueven ni la estimulan”, y en el peor de los casos…¡Tampoco la aman como ella desearía ser amada, valorada y respetada!

Se requiere por lo tanto en estos casos, fomentar, incrementar y saber conservar, una buena dosis de paciencia, prudencia y misericordia. Cada persona es distinta, no todos los seres humanos reaccionan igual y, ¡Ay, cuánto nos gustaría que fueran como nosotras quisiéramos que fueran! ¿verdad?. Sin embargo, seamos realistas y menos soñadoras amigas…¡Eso no es posible!.

Las otras personas que están a nuestro alrededor, también tienen sus propios roles, su propias formas de ver la vida, sus propias convicciones, creencias, acciones y reacciones, y no siempre son iguales a las nuestras. Por lo tanto, veo lógico que cada persona prefiera sujetar su enfoque muy personal a otro tipo de roles que les resultan más satisfactores o insatisfactores, pero que marcan la enorme diferencia entre una persona y otra.

Es difícil asimilar todo esto con claridad amigas queridas, pero no imposible, cuando nosotras como mujeres, nos atrevemos a ver la vida con todas sus cosas tal y como son, sin mezclar sentimientos y sobre todo, sabiendo anticipadamente con certeza, lo importante y valioso que es, todo aquello que representa ser mujer, y que como tal, ella hace, piensa, siente y sueña, aunque algunas, no tengamos la dicha de poseer todo lo que en la vida nos merecemos. ¿y qué?, mejor que sea el mundo quien siga en deuda con nosotras, ¿Pero Dios?… Ay, amigas bellas, Dios ya nos dio por adelantado el premio: ¡El haber nacido siendo Mujer!.

Con mis respetos y cariño siempre.

Doral.

martes, 25 de agosto de 2009

¡Mujeres que aman demasiado!



¡Mujeres que aman demasiado!


¿Miedo a quedarse solas?, ¿mentiras?, ¿celos?, ¿agresiones?, ¿infidelidades?, ¿amor?, ¿pasión? ,¿odio?... La mujer que tiene una relación amorosa que perjudica su bienestar emocional, e incluso hasta su salud e integridad física, sufre porque ama demasiado…Veamos al amor: cuando en vez de alegría causa sufrimiento.

Todo eso expresó Maricarmen Silva de Arellano, psicoterapeuta, quien basada en el libro “Las Mujeres que aman demasiado” de la reconocida terapeuta familiar Robin Norwood, imparte actualmente el curso con el mismo nombre, en la ciudad de Culiacán, Sinaloa, México, para tratar con las mujeres que se interesan o padecen esta patología.

Decía que con sólo amarse uno mismo y dejar las dependencias emocionales o físicas, se puede evitar una vida intolerable, de sufrimiento, por no saberse medir al amar. “Este tema es muy profundo y fuerte, de gran reconciliación interior” mencionaba, “las mujeres se interesan por saber cómo medir su capacidad de amar, si están amando como se debe, o están amando de más”

En algunos casos, el tema de las mujeres que aman demasiado está relacionado con el alcohol, por la co-dependencia que provoca, siendo una de las adicciones más difíciles de curar desde el punto de vista psicológico.

La maestra Silva de Arellano, afirmó que no sólo el alcoholismo es un factor determinante en la conducta de ciertas mujeres, también influyen los patrones que tienen desde la infancia, como la falta de afecto por parte de los padres, comparación entre hermanos, desvalorización, entre otros.
Cuando las mujeres sienten curiosidad por conocer si su capacidad de amar es la adecuada, deben tener una especie de “termómetro”, expresó, donde la temperatura media indique un equilibrio que no permita sufrir.
El amar demasiado puede llegar a ser una adicción, un problema común en las mujeres, pero no quiere decir que los hombres no lo sufran, sobre todo, cuando son codependientes de su pareja, y
se olvidan de brindar amor y atención a sus hijos y a su casa.

-Para dar vida a la familia se necesita una mejor vida- mencionó, entre otras cosas... como, Sufrir por amar. El amor, tiene el poder de hacer que las mujeres se sientan plenas o desafortunadas en sus relaciones de parejas.
En toda relación es difícil nivelar los grados de amor, porque siempre hay una parte que ama con más intensidad que la otra… Siempre hay uno que ama mucho, pero el otro ama mejor. Expresó que el problema se complica cuando la parte que entrega todo de si, sufre al no recibir en la misma medida, permitiendo ser víctima de la violencia psíquica por parte de su pareja.

Las mujeres que aman demasiado dejan de lado su dignidad, dejan de lado su orgullo, prefieren tener a un hombre a su lado, aunque no las quiera, antes de tener un lugar vacío en la cama, porque creen que estarían peor solas. En estas relaciones, el amor genuino no existe, sólo el miedo alimenta la necesidad de tener la compañía de alguien. Por lo general, las mujeres que aman demasiado se unen a los hombres opuestos a su ideal, porque el temor al rechazo no les permite enfrentar el verdadero amor.
Los síntomas por amar demasiado pueden ser:
1.-Cuando las conversaciones sólo son sobre las ideas y sentimientos de la pareja,
2.-Cuando se disculpa su mal humor, carácter, indiferencia o desaires,
3.-Cuando se soportan sus conductas, gritos desaforados, valores,
4.-Cuando la relación perjudica el bienestar emocional, salud, e integridad física,
5.-Cuando se siente tristeza sin motivo, nerviosismo, baja autoestima
Amar demasiado es cuando la pareja es inadecuada, no mala… sólo diferente. Pero es hasta pasados los años cuando se dan cuenta de que viven al lado de una paresa desamorada, inaccesible, posesiva y hasta enojona.

La Sra. Silva de Arellano, en su conferencia dijo que a pesar de reconocer esas características no se puede dejar a la pareja, se le quiere y necesita cada vez más. Muchas personas se obsesionan con sus parejas que no pueden amarlas, viviendo una situación autodestructiva. Este tipo de amor unidireccional, más que amor, es tóxico.
Las mujeres que aman demasiado, y presentan algunas de las conductas anteriormente expuestas, sólo podrán recuperarse cuando descubran la capacidad de amarse a si mismas primero …concluyó.

Ustedes amigas queridas, ¿qué opinan?


Con mis respetos y cariño siempre,
Doral.

lunes, 24 de agosto de 2009

¿Estás enamorada del amor?




¿Estás enamorada del amor?



La mujer en sus sueños, ilusiones, fantasías y anhelos, suele etiquetar sus sentimientos en el más elevado de todos los ideales de este mundo. Le pone nombres, lo viste de besos, de suspiros, de caricias voluptuosas, le habla tiernamente en la voz de su silencio, lo arropa y lo protege deliciosamente con las alas amorosas de su corazón que quisiera volar como ninfa de los cielos y fusionarse a las esporas del viento terrenal, como una margarita silvestre, sin hojas y sin tallos, sin ataduras, ni desventuras.

Con inocente pureza, surcar los mares de toda inspiración, sin celos ni recelos o desconfianzas que rompan el encanto de su regazo sublime de mujer. Pura, bella y virginal en su hábitat natural paradisíaco de sueños… ensueños y dulces quimeras.

La música fluye cantarina del alma enamorada de la mujer, emanando de su alma inmortal, un fresco manantial de dulces ambrosías. Las notas de su corazón acompasado de adoración y gloria, se deslizan amorosamente sublimes por las paredes del pensamiento y en sus lindos labios rojos, la más secreta sonrisa confidente de complicidad más total en la perfecta comunión de cuerpo y alma en su divina y sagrada ilusión de amor.

Pero… ¿Te has preguntado amiga lectora si estás enamorada del amor? ¿Estás segura de que tus gemidos ahogados y tus luchas por conquistar a un hombre, no llevan cargadas las alforjas, de una buena dosis de obsesión?

Hey… ¡Quieta allí, y aprende a ver primero con los ojos del alma!

¡Detente si no estás segura de que tu caudal de amor, será recibido como un estandarte en el corazón de quien elegiste para entregar la bandera propia de tus sueños y las más hermosas ilusiones de tu más grande y colosal amor!

Date cuenta mujer, que una mirada varonil, una sola palabra galante, un detalle, un bello gesto, y hasta un leve acercamiento masculino, puede hacer detonar en un sólo instante, el cohete impulsor de tus ímpetus más acariciados, soñados y bañados de frescura en el rocío que cuajaste en tus noches de soledad, melancolía y añoranza de sentirte aceptada, amada, respetada y valorada como mujer.

Es prudente darte cuenta aquí y ahora, que la misma orfandad sentimental y tu desamparo emocional en el que has vivido por mucho tiempo, te hará percibir sensaciones “engañosas y pasajeras”. Y tu mente contemplará posibilidades en cuestión de segundos, construirás quizá castillos en el aire, y querrás reposar sus sueños en el primer hombro viril que esté al alcance de tu mirada y de tus manos.

¡Cuidado!… ¡Detente mujer!… ¡No reacciones al primer impulso!

“El hombre sabio, seduce para siempre el corazón de la mujer con su inteligencia, el que posee atractivos, impacta sí;… ¡Pero sólo por un rato!”

No busques el ideal de tu amor en cualquier hombre que no conozcas lo suficiente como para entregarle todo tu corazón en el primer instante, (Amor a primera vista, tambien se pierde al primer parpadeo) o quedarás atrapada en tus propias redes de sueños y quimeras.

No busques idealizar a tu amor… ¡No lo hagas!… ¡Mejor déjate encontrar!

Tienes que enseñar a tu corazón de mujer a ser más dignamente mágico, permanente y más entero, más valiente, más guerrero, más inteligente, pero también enseñarlo a ser el mejor amante de tu propio amor.

¡Empieza por amarte, respetarte y valorarte a ti misma primero! y de esa manera no será tan fácil que te lastimen como quizá ya te han lastimado demasiado.

Debes darte cuenta y hacer conciencia mujer, que aquel hombre que te busca por tu hermoso cuerpo, o por tu lindo rostro, no conoce tu alma, ni le interesará conocerla jamás. Pero aquel hombre que primero se preocupa por conocer a tu alma, te adorará por siempre, aunque no tengas un cuerpo escultural, ni una figura de modelo profesional. Date la alegría, el gozo y el privilegio de que ese hombre que tú miras y tanto te gusta, busque primero por dentro de ti, la belleza escondida que guardas como un valioso tesoro en el cofre de musa misteriosa, de tu inmaculado y sagrado corazón de mujer.

Dinos qué piensas al respecto amiga lectora, comparte por favor con nosotras tus valiosos comentarios.

Con mis respetos y cariño siempre,
Doral.

domingo, 23 de agosto de 2009

¡Me aterra envejecer!




¡Me aterra envejecer!


Me preguntaba una buena amiga, -muy jovencita por cierto: ¿A qué edad empieza una mujer a envejecer? …¡Vaya pregunta!, cada cual envejece cuando quiere.

La edad es relativa y no se puede especificar exactamente a qué hora o en qué momento de la vida, han de aparecer los primeros hilos plateados en las sienes de una mujer, las primeras arruguitas en los ojos, o las manchitas traumáticas en las manos y en los brazos.

Es normal que estos primeros síntomas de vejez prematura preocupen a cualquier mujer, y más, si aún se tiene una edad menor de 30 años, pero ésto, no es como para alarmarse o cortarse hasta las venas.

A algunas jóvenes tan pronto se les descubre la primera cana en la cabeza, corren al espejo a arrancársela, antes de que el novio, esposo, amante o amigo se las mire y eso es peor, porque estimulan la raíz del cráneo y justamente de donde fue extraído ese cabellito blanco nacerán cinco, y si se arrancan las cinco canitas, ahí mismito nacerán diez y así sucesivamente, cuando menos se piense, ya se tiene toda la cabecita blanca.

Les entra una congoja y una angustia tremenda, y ahí andan las mujercitas revolviéndose todo el pelo para ver si estará otra canita por ahí escondida para sustraerla del mazo de pelo o tirarse de cabeza por conseguir el primer tinte que se les recomiende.
El envecimiento prematuro se deriva de muchos factores, principalmente los hereditarios, alimentación, preocupaciones, estrés, medio ambiente, hábitos, costumbres, vicios y muchas veces depende hasta del agua y champú que utilicemos, pues cada caso es distinto, tomando en cuenta que cada organismo reacciona diferente ante las inclemencias del tiempo y los elementos de la naturaleza.
Debemos tomar en cuenta que el envejecimiento biológico es un fenómeno químico a nivel universal que ha tenido lugar en todas las épocas, culturas y civilizaciones. Pero ésto muchas veces lo pasamos por alto y queremos a toda costa retener “casi a la fuerza” la juventud al precio que sea y no nos importan los sacrificios que tengamos que hacer con tal vernos siempre frescas, lozanas y lucir hermosas.

Esto no es malo desde luego, lo malo es cuando aquella idea de permanecer “frescas y juveniles” en la adultez madura, se nos convierte en una obsesión enfermiza, ya no queremos salir ni a la esquina de la calle sin darnos una “manita de gato”, o hasta un “zarpaso de tigre” frente al espejo, un poquito de rubor o brillito en los labios…o de perdida, ponernos una gotita de la mejor loción de nuestro tocador.

Amigas queridas, en honor a la verdad, quiero consignar aquí y ahora, que cada edad tiene su belleza propia, y nos guste o no, todas tenemos que recorrer la senda que nos ofrece cada etapa de la vida.

Cierto es que todas tenemos una EDAD CRONOLOGICA, que es el tiempo que llevamos desde nuestro nacimiento. Pero al entrar a una EDAD BIOLOGICA, tenemos que ser realistas y menos soñadoras para aprender a aceptar con dignidad, los cambios físicos que se vayan produciendo en las estructuras celulares de los tejidos, órganos y sistemas de nuestro organismo.
Pero lo más importante de todo ésto, no es sólo adaptarse a la edad biológica que cada etapa de la vida representa, sino aprender a combinar las etapas.

Me refiero a que, si ya aprendimos a aceptar nuestra edad biológica, nos será más fácil encuadrarnos en la EDAD PSICOLOGICA que demostremos en cualquier medio, circunstancia, círculo o etapa de vida.

LA EDAD PSICOLOGICA amigas, es la que define los cambios cognoscitivos afectivos, efectivos y de personalidad a lo largo de la vida, es la que nos hace ir madurando con los eventos y las cosas que se viven. Y aquí hay algo muy interesante de recalcar: “El crecimiento psicológico no cesa ni altera el proceso de envejecimiento”

Podemos tener 30, 40, 50 o más años y seguiremos siendo y sintiéndonos jóvenes a través de nuestras actitudes positivas. No nos dejemos morir al primer síntoma de cansancio o dolores óseos o musculares.

"Ojo... ACTITUD, es la palabra clave"

Todo por servir se acaba tarde o temprano es cierto, pero, hay algo todavía mucho más importante que necesitamos conocer a tiempo antes de que nos devaste nuestro propio desaliento. Me refiero a la EDAD FUNCIONAL.

LA EDAD FUNCIONAL, es una especie de combinación entre lo biológico y lo psicológico, lo que le permite a cada mujer, ser capaz de independizarse y ser autónoma de sus cosas y toma de decisiones, con un nivel bueno de salud física, que le permita hacer con su vida lo que ella quiera, pero sabiéndose poseedora de un cierto nivel de salud psicológica que le permita, recordar, organizarse, entender, valorar y responsabilizarse totalmente de sus acciones, etc.

Desde luego que no podemos dejar de señalar que durante nuestro paso o tránsito por cada edad, hay otro factor importante que es el que nos causa o nos genera sufrimientos al pensar que algún día tenemos que envejecer irremediablemente, me refiero a las INFLUENCIAS NORMATIVAS que son los determinantes biológicos y ambientales en los que hemos vivido, como por ejemplo en lo biológico, desde la menstruación, hasta la menopausia etc. Y en lo cultural, desde la escolarización, hasta jubilación, etc.

Por lo tanto y ya para concluir, no creo que debamos preocuparnos tanto por la edad que tenemos amigas, pues tanto jóvenes como adultas, todas somos bellas, todas somos capaces, todas somos inteligentes, todas tenemos gracias a Dios, mucho qué dar y poca necesidad de recibir, porque SOMOS MUJERES…¡DEMASIADO MUJERES!, para saber afrontar con dignidad, fuerza, valentía, garbo y delicadeza cada etapa de la vida.

¿Dónde está escrito… o quién dijo que debamos ser y lucir siempre perfectas?

Con mis respetos y cariño siempre.
Doral.

jueves, 20 de agosto de 2009

¡Lánzate mujer, no temas!




¡Lánzate mujer, no temas!


Frente a los grandes retos, siempre hay y habrá algo o alguien que nos detenga por un momento a pensar. Comúnmente las cosas difíciles de realizar, siempre tienden a pensarse dos veces antes de arriesgarse, pero hay quienes la piensan un poco más, incluso en el círculo de varones cuando uno de estos no se atreve, o no tiene valor, casi siempre es molestado por sus compañeros con una pregunta que directito se les clava como dardo, en el mero centro del amor propio: ¿Eres una gallina?

Lo mismo sucede con la mujer que padece de miedos, que no se atreve a hacer las cosas por su propia cuenta y que siempre tiene que estar dependiendo de los permisos o aprobación tanto de los padres, del esposo, de los hijos, de hermanos, de los jefes, o de alguna otra persona mayor.
En ese sentido cabe señalar dos cosas importantes: La mujer no puede o no quiere ejercer su propio derecho a tomar decisiones por temor a equivocarse y por temor al qué dirán o qué pasará. Se siente atada, no tiene libertad para decir ni para decidir, no se pertenece a sí misma, tiene miedo de contrariar a quienes le rodean por temor a no ser aceptada tal como ella es, o por temor a represalias o que se enojen ¿y qué?

Algunas mujeres piensan: “Tengo tantas ganas de salir de viaje, pero mi marido nunca me dará permiso y mucho menos me dará dinero para el viaje” y se alarman ante la sola idea de plantearlo, se escandalizan de su “atrevimiento”, se desesperan, se angustian. Con un pié quisieran correr, pero están atadas del otro. ¿Qué hago con mis hijos, dónde los dejo? ¿Llevármelos? Imposible… ¡Quiero descansar, quiero respirar! Ah, pero el hombre si puede salir cuando se le da su regalada gana y a veces ni siquiera avisa. ¿verdad?

Entonces…¿Porqué las mujeres tenemos tanto miedo de lanzarnos a la vida, si la vida misma es un carnaval como dijera una gran señora que en vida llevó el nombre de Celia Cruz? ¡Y vaya que nos legó una herencia de gran alegría, entusiasmo y sabor esa gran señora!

Algunas mujeres aseguran que no es por miedo sino por prudencia, otras por respeto a sus deberes y obligaciones, otras se aguantan por comodidad de estar siempre supeditadas a lo que diga y ordene su compañero de vida o lo que decidan los hijos para ella. Pero ni el marido ni los hijos jamás le preguntan a ella, qué es lo que quiere, y la mujer termina cediendo y haciendo lo que no quiere o lo que no le gusta hacer, pero hay que darle gusto a los suyos y hasta se dice convencida: “Es mi obligación”.

¿Cuál obligación?… ¡Por Dios!

¿Comer lo que no tiene ganas de comer?, ¿salir a donde no tiene ganas de ir?, ¿hacer lo que no quiere hacer? ¿Recibir en su casa a quien no quiere recibir? ¡Ah, pero se trata de los amigos o los familiares del marido y pobrecita de ella que no les ponga buena cara!

La mujer no tiene ni privacidad, ni individualidad, ni derecho al reposo, ni nada propio, vive como una presa dentro de su propio hogar y el carcelero parece no darse cuenta de que ella es un ser humano que también necesita distraerse, salir a que le de el aire de la calle y la luz del sol, sonreír, socializar, divertirse y si así lo quisiera ¿por qué no? salir a tomar un par de copas con alguna amiga y convivir sanamente un buen momento, pero… uf; seguro el hombre daría el grito en el cielo ¿cómo es posible que una mujer decente piense en ir a tomarse un par de copas como si fuera una vulgar ramera?

Hey; ¿qué pasó allí?…
¡ALTO Y MUCHO OJO!
¿Por qué siempre el hombre tiene que pensar mal cuando una mujer decide hacer algo fuera de lo común? ¿Por qué tiene que ser mal visto que una mujer visite un “Lady Bar” si así lo desea, o escuchar piano o guitarra por un rato en cualquier otro club o centro social, aún sin la necesidad de tomarse ese par de copas que tanto le molesta al marido? ¡Por favor! Qué demodados y ridículos son esos señores ¿Quién les dijo que una Dama no tiene acceso a esos derechos que a ellos les sobran?
Me gustaría mucho conocer sus valiosas opiniones al respecto, hay mucho de qué hablar sobre este tema. Seguramente la cultura de cada país en el que ustedes se encuentran, las sujeta a normas y patrones de conducta diferentes, pero segura estoy de que muy pocas son las mujeres que saben lanzarse con seguridad, con valor, con garbo y con delicadeza para hacer de sus vidas, algo digno y que ha valido la pena atreverse a ser ustedes mismas, sin tabúes, ni miedos ni ataduras.

¿Lo comentamos por favor?

Saludos afectuosos
Con todo mi cariño y respeto siempre.
Doral.

miércoles, 19 de agosto de 2009

¿Eres una mujer ecológica?



¿Eres una mujer ecológica?


Hoy vamos a tratar un tema delicado y digno de debatir con suprema urgencia máxima, me refiero en forma radical a la magnificencia del amor por nuestro suelo, donde vive y habita nuestro ser. Un artículo que seguramente tocará el corazón de miles de mujeres en el mundo que están atravesando por problemas protuberantes de salud física y mental, debido a la enorme contaminación que ya nos está llegando hasta el cuello.

Y al hablar de contaminación ambiental, vamos a enfocarnos enfáticamente a todos esos factores importantes en los que la mujer es clave primordial para contribuir poderosamente, en el ánimo de disminuir o erradicar los elementos tóxicos que afectan tanto a nuestras familias, a nuestros pueblos, como a las sociedades étnicas en general.

Se dice que el espíritu gobierna a la materia, y el papel que juega la mujer en materia de contaminación es detonante, ya que la mujer fue dotada de talentos especiales y un criterio sanamente analítico para orientar a los suyos como núcleo principal de la familia y no como una simple mujer improvisada.

Ella (la mujer), como madre, esposa y compañera tiene la misión hermosa de concientizar a quienes le rodean, para cumplir esta ardua labor, no sólo de depurar la atmósfera terrestre, sino también el ambiente psicológico de sus seres más queridos, empezando desde casa.

Empezaremos por señalar todos aquellos desechos tóxicos que salen por la cañería de nuestro hogar, teniendo a la cocina y al baño como los lugares más prioritarios e inmediatos, el cuarto de lavado de ropa que es donde se hace la asepsia de las prendas de uso en general de toda la familia, son los puntos más densos cargados de bacterias y la localización más urgente de atención.

En la cocina por ejemplo; muchas mujeres del mundo acostumbran vaciar en el lavaplatos, los residuos de aceites vegetales y grasas animales en los que cocinaron sus alimentos, sin siquiera imaginar que con un litro de aceite, se contaminan diez mil litros de agua.

Y el baño mis amigas queridas, ¿cuántas veces al día se baja la palanca del aljibe personal de la familia? o bién, ¿cuántos rollos de papel higiénico usado van directo al basurero municipal en una semana?

¿Y las prendas de vestir que se lavan en casa con varias marcas de detergentes líquidos y polvos limpiadores, blanqueadores, desmanchadores, y suavizadores en general que no son biodegradantes? ¡Se convierten en fuentes severas de contaminación!

Ese cúmulo de desechos químicos que corre por los drenajes de los pueblos chicos y las grandes ciudades del mundo van a parar a los ríos y los ríos desembocan en los mares. Todo esto sin contar con los residuos químicos que desechan las grandes industrias, que también van a parar a los mares, contaminando sus aguas y a millones de especies de criaturas marinas.

¿Y la contaminación del aire mis amigas?… ¿Cuántas de nosotras tenemos que tragarnos las bocanadas de humo del cigarrillo del compañero, de los familiares o vecinos y amigos fumadores, y a veces hasta de nosotras mismas? Y no conformes, a parte algunas personas son afectas a usar los llamados sprays o fijadores para el pelo que también son factores de contaminación de la atmósfera y evidentemente esto ya está demostrado en los estudios realizados a la estratósfera de nuestro planeta, por algunos físicos y científicos terrestres, arrojando como resultados una alarmante ruptura de la capa de ozono, que está compuesto de oxígeno gaseoso (el filtro desgarrado de nuestro mundo), por donde se cuelan elementos espaciales densamente cargadas de radiaciones, enrareciendo al aire produciendo problemas respiratorios y dejando entrar de paso, los rayos ultravioleta de la luz, directo a nuestra piel. He allí el motivo de miles de enfermedades crónicas en la dermis del ser humano.

El hombre común de la tierra pues, ha olvidado de preservar la limpieza de su mundo, ha olvidado de limpiar su barca y su arca donde guarda sus tesoros más preciados de vida: Los bosques (fuente de oxígeno del planeta), la flora y la fauna. Ha creado inconscientemente clubes de caza y pesca, donde se les permite oficialmente acabar con las pocas especies de animales que aún nos quedan en la tierra. (nuestros hermanos menores)

¿Cómo podemos intervenir nosotras las mujeres para detener todo ese cúmulo de atropellos a nuestro mundo? Si “se supone” que la mujer fue creada por Dios como una verdadera amazona y guerrera, capaz de hacer mucho por la humanidad, siendo un ángel de amor, de luz y de conciencia, pero también de sacrificio, capaz de alejar el dolor con uno sólo de sus besos, capaz de sembrar una esperanza con una sonrisa en el corazón humano.

Desarrollemos pues amigas queridas todas, los sistemas de hornos crematorios y reciclajes de basura. Desarrollemos la habilidad para cumplir cabalmente nuestra misión de SER MUJER, colaborando decididamente a la preservación de los valores de nuestro planeta, una esfera suspendida en el cielo, como lámpara gloriosa que alumbra nuestras vidas, y la vida de nuestros semejantes.

No más dudas, miedos y angustias mujeres amigas, en nuestras manos está la solución. Somos libres para asumir o rechazar el compromiso de preservar la vida y darla en verdad a manos llenas, porque somos limpias, porque somos honestas, porque: Somos mujeres…y donde habita la mujer, habita la belleza... ¡También de nuestra propia ecología interior!

¿Ustedes qué opinan?

Con mis respetos y cariño siempre,
Doral.

martes, 18 de agosto de 2009

Hay muchas formas de decir: ¡Te Quiero!



Hay muchas formas de decir: ¡Te Quiero!



Una de las cosas más hermosas para muchos seres humanos (esencialmente para la mujer), es tener la facultad excelsa de saber cómo expresar sus más profundos sentimientos, y saber tocar las fibras más íntimas, las más sensibles del corazón de sus seres queridos.Sin embargo; no todas las personas pueden, saben, o quieren exteriorizar lo que sienten.

Para esas almas intimistas, ermitañas, solitarias, desconfiadas y de cierta forma “hurañas” e “inexpresivas”, significa un reto muy grande, muy difícil abrir los arcos fuertes de sus sentimientos para poder decir: ¡Te quiero!, tal pareciera que temen decirlo.

Y es que la verdad no es nada fácil decir: “Te quiero” en tales circunstancias, ni en ninguna otra circunstancia, a menos que se trate de personas muy enamoradas(os), o que haya una relación muy estrecha, muy afectuosa y de muchísima confianza con el ser amado. En el caso de los novios por ejemplo, es el hombre quien más repite verbalmente esos “Te quiero”, la mujer lo expresa con sus caricias, con sus miradas, con sus atenciones y sobre todo; con su forma tan absoluta que posee ella para entregarse en cuerpo, alma, sentimiento y razón.

Podría decirse que no hay forma mejor ni más grande de amar, que entregarse de tal manera: Con hechos, más que con simples palabras, aunque éstas sean muy hermosas, sin embargo; entre una forma y la otra, siempre hará falta un ingrediente principal, la quinta esencia de la vida, que es “El Amor”Hay muchas formas de decir “te quiero”, pero ninguna sería suficiente si no lleva impreso el candor exquisito de una mirada, la subyugante caricia de una sonrisa de complicidad, el eco sublime que emana la voz amada directo al oído, y el roce sereno, amoroso de las manos, buscando con avidez el contorno de los labios más deseados.

Es elevado ver florecer esa magia divina, esa corriente magnética que se da entre dos seres humanos, que tocan los dinteles del cielo con su amor que los diviniza, al escuchar incluso, campanas en su corazón, cuando se dicen: ¡Te quiero!… o “Te amo” sentir que son amados(as), aceptado(as), respetado(as) y valorado(as) en todo sentido.El problema que a veces se presenta, es que las mujeres a veces esperamos más de lo que el hombre puede darnos y sufrimos terribles tormentos, grandes crisis emocionales, dudas, decepciones y frustraciones y hasta fricciones por ello.
Hay señores de naturaleza tan pasiva, que se les tiene que sacar las palabras con tirabuzón, casi no les gusta hablar, pero eso no indica que sean indolentes ¡Claro que también sienten! Y que no lo expresen como lo hacemos las mujeres, tampoco indica que carecen de sentimientos. ¡Aprendamos a reconocer la diferencia!

Es muy hermoso saber decir: “Te quiero”, pero más hermoso es demostrarlo a tiempo y con hechos. ¿De qué servirían las palabras si no hay congruencia con las conductas humanas? Se le puede decir a un niño, a un gato y a un perro “te quiero” y puede que ni el niño, ni el gato ni el perro lo entiendan si no acompañamos a esas dos palabritas con un gesto de cariño, de atención, de interés, de respeto y por supuesto de amor en cada detalle.

Pero también hay seres sin escrúpulos, que para obtener algún tipo de beneficios propios, utilizan mucho este término de “te quiero”, lo gastan con mentiras, engaños, chantajes y falsedades, devaluando su autenticidad y demostrándolo con ello hasta la saciedad en sus necedades.

Por lo tanto, el saber decir de corazón: “Te quiero”, es un acto heroico de almas muy nobles, muy sublimes y muy elevadas, implica una buena dosis de amor angelical en el corazón, un instinto protector a flor de piel y una extensa gama de sentimientos hermosos, siempre dispuestos a darlo todo, sin tener la necesidad de recibir nada a cambio ¿Para qué esperar algo a cambio, si en la alegría de dar radica la mayor correspondencia?


Con mis respetos y cariño siempre,
Doral.

¿Mujeres pasivas, o posesivas?



¿Mujeres pasivas, o posesivas?


Derivado de muchas noches reflexivas, he podido observar a una de las cosas más raras que parece casualidad, pero no hay tal casualidad, sino toda una causalidad. Veamos:

A nuestro planeta le pusieron por nombre: "Tierra" (ese es un nombre de mujer, qué curioso), siempre gira alrededor del sol, pero primero tiene que girar a fuerzas, alrededor de su propio eje, dependiendo de él, ¿cierto amigas? Entonces se me ocurrió preguntarme si este fenómeno que es tan natural, tendrá algún vínculo secreto misterioso asociado con nosotras las mujeres…Lo digo observando lo siguiente:
La mujer normalmente tiende a siempre depender del Amor (nuestro sol interior), pero idealizándolo en su eje principal que es el hombre. ¿No les parece una coincidencia muy grande?

¿O será acaso una casualidad y no una causalidad?

Sería interesante reflexionar profundamente en ésto: La tierra “aparentemente” es una esfera pasiva, suspendida en el espacio, en el cosmos, parte importante de nuestra galaxia o vía láctea o sistema solar de Ors, o como quiera que le querramos llamar, que para el caso resulta lo mismo. Es un planeta lleno de mares tranquilos y tormentosos, valles y horizontes encantados, que se pierden de la vista humana con la puesta del sol, igual que le sucede a la mujer, se deprime y se apaga cuando se le fue su gran amor.

Pero la tierra no es pasiva ni autónoma, ella depende de leyes de atracción, rotación y traslación, mismas que están en constante movimiento, y también tiene sus capas energéticas, o escudos de protección, para aislarse de los elementos “raros” provenientes del universo, igual que le sucede a la mujer, se protege cuando algo altera su propio sistema orgánico.

La naturaleza humana de la mujer amigas queridas, también refiere los mismos signos, síntomas y fenómenos, pero de manera microcósmica en su universo interior. También padece cambios bruscos de carácter ante las inclemencias del tiempo y su cotidiano existir. Pero lo importante de todo ésto, es asomarnos valientemente a ese universo interior que todas cargamos adentro.

Una mujer pasiva, serena, ubicada, centrada, inteligente y sabia, tendrá más oportunidades de asimilar las vicisitudes de la vida, de aprender de las grandes crisis, porque nos guste o nó, siempre habrá algo o alguien que nos haga sufrir en la vida, y de lo que aquí se trata es de rescatar la savia o sabiduría bendita que nos proporcionan los errores, los tropiezos de enseñanza y los ensayos en cuestión.

Todo ésto, en comparación con otras mujeres que prefieren optar por ser posesivas, absorbentes, asfixiantes, atrapantes, seductoras y refinadamente imposibles de ser entendidas por sus compañeros de vida, sufren grandes tormentos y crisis emocionales y hasta parecen disfrutarlos. Prefieren quedarse con sus conflictos emocionales sin resolverlos. ¿Te has puesto a pensar mujer, si eres pasiva o posesiva con tu compañero de vida?

Los celos (por ejemplo) son comprensibles, es una reacción natural por defender lo que te pertenece, pero la falta de seguridad exagerada y la baja autoestima siempre lo echan a perder todo. Existe una enorme diferencia entre: Cuidar lo que es tuyo y ser dominante. Uno de los problemas más difíciles que puede enfrentar una pareja, se presenta si uno de ellos, o los dos son posesivos, ya que esto puede ser interpretado como falta de confianza, y puede resultar sofocante para el otro, sobre todo para él o la que ejerce este deseo de posesión.

¿Les gustaría mis bellas amigas, que comentemos estos grados de posesividad o pasividad?

Bien; adelante…
¡Espero sus valiosos comentarios!

Con mis respetos y cariño siempre.

Doral.

domingo, 16 de agosto de 2009

¡Reinas, sin trono y sin corona!



¡Reinas sin trono y sin corona!


Qué triste le resulta a la mujer cuando la vida siempre sigue igual. Hacerse parte de la cotidiana mecanicidad, con su rutina insípida y aburridora que no convence a la mujer, ni hace feliz a nadie, llevando a todos juntos al barranco del caos, de la desocupación social, de la crisis de valores, de la falta de iniciativas, de la limitación de nuevos bríos, de la falta de equilibrio cuerpo-mente, que hacen presa fácil a cualquiera (no sólo a la mujer), de caer en grandes crisis emocionales, crisis de amor, crisis de afecto, de aceptación, de displacer, crisis de salud física y psíquica, etc., porque para ella la vida siempre es y siempre seguirá… igual.

En este sentido, comentaba una buena amiga: “Estoy harta de vivir siempre lo mismo, mi vida ya no tiene sentido, estoy tan cansada y ya no tengo ilusión. El hombre se la pasa borracho, pasa totalmente de las necesidades que mis hijos y yo tenemos,no sabe ni por qué puerta de la escuela entran los chicos. Yo ya no sé si él llegará a comer o a dormir a la casa, nunca me avisa, hace lo que quiere, nos trata como quiere, y cuando le da la gana se acuerda que tiene una familia, ya perdí mi alegría, ya no tengo esperanzas, mis sueños se han quedado tirados en un cesto de basura, ya no puedo más”

Y seguidamente (como es obvio), es fácil imaginar que, si aquel hombre se la pasa ahogado de borracho, la mujer neurasténica se la pasa desahogándose con los pobres hijos que no tienen la culpa de nada, con el lavadero, con la escoba, con el trapeador, con los platos de la cocina, y hasta con el pobre perro que deja en la calle, y se le olvida que el inocente animalito también es parte de la familia. La mujer quisiera huir, desaparecer de la faz de la tierra y hasta emite su grito desesperado: ¡Paren al mundo, que me quiero bajar!

Pero en realidad de verdad, lo único que a la pobre mujer desesperada se le ha bajado allí, es la moral, el ánimo, la fuerza, la fe, la voluntad, la continuidad de propósitos, la autoestima, la guardia, y tantas otras cosas más, al haber perdido el rumbo de su vida dejándose tragar por la rutina y echándose la cola al hombro, resignada, sumisa y enclaustrada siempre en lo mismo.

¿Por qué?, pues porque depender del hombre en todo sentido, la ha limitado como mujer y eso significa devaluarse, anularse, mutilarse y perderse de nuevas posibilidades en otros ámbitos de vida que van más allá de las cuatro paredes de su triste hogar (si es que a “eso” se le puede llamar hogar).

En una situación similar, la mujer se vuelve nerviosa, temerosa, llena de ansiedad, de angustia, no sabe cómo funcionar en ningún terreno; ni físico, ni emocional, ni intelectual, ni social, ni espiritual, ni nada, y con más razón si después de mucho esperarlo, el hombre alcoholizado regresa a casa con sus constantes reclamos, la ridiculiza, la rebaja, la burla y la desprecia, no le permite ir y venir cuándo, cómo y con quien ella quiere, le daña sus pertenencias, ropa, joyas, muebles y otros, la ataca o la acusa con palabras soeces, la lastima con sátiras palabras hirientes, la persigue, la espía y la acosa, la limita económicamente, la aísla de familiares y amigos, la humilla, la atropella, la golpea, la abofetea, la pellizca, la jalonea e intenta estrangularla, la amenaza con armas o cualquier otro objeto que le causa daños, etc.

¿Qué hacer en un caso así?

Pedir orientación legal, atención médica, apoyo psicológico para ella y sus hijos, pláticas de auto-ayuda, solicitar a las autoridades, amigos o a la familia, un refugio temporal. Empacar sus cosas más importantes en una bolsa: llaves, medicinas, libreta de teléfonos, dinero, actas de nacimiento, matrimonio, etcétera y dejarlas en casa de alguna amiga o familiar, mientras se resuelve el problema de alguna manera.

Pero lo principal, es no olvidar que aunque tengas un mal compañero a tu lado, aunque te sientas cansada, aburrida y ahogada en la mecanicidad y la vida siga igual… Tú seguirás siendo una reina de la naturaleza, aunque no tengas trono, ni cetro ni corona, sigues siendo madre, sigues siendo hermana, hija, amiga, prima, sobrina… ¡Sigues siendo MUJER! Digna, Bella, e Inteligente para entender que nada justifica a la violencia intrafamiliar y que pase lo que pase y le pese a quien le pese, por siempre eres y seguirás siendo, la más hermosa de todas las flores del mundo… ¡Una Reina de Amor!, porque para eso naciste mujer amiga: ¡Para dar amor! por encima de todo lo que te pase en la vida. ¿estás de acuerdo?

Con mis respetos y cariño siempre,
Doral.

viernes, 14 de agosto de 2009

Un ángel llamado: ¡Mujer!



Un ángel llamado: ¡Mujer!


¿Cuántas veces en la vida nos hemos puesto a pensar en el por qué nacimos en determinado lugar, hogar y familia donde fuimos, somos o hemos sido tan felices o infelices?

¿Cuántas veces nos hemos preocupado por encontrar el sentido de nuestra vida al lado de las personas que más íntimamente nos conocen tal cual somos?

¿Conocemos la razón, causa o motivo del por qué nuestro hogar lo consideramos el lugar más seguro del mundo, sea ostentoso, regular o muy humilde?

Es muy fácil y cómodo pensar: "Así lo quiso mi destino", "No lo sé, esas son cosas de la vida", "Es un karma o un Darma haber nacido con esta familia", o en última instancia... Se nos ocurre pensar y decir que es Dios quien así lo quiso y punto. Está bien, no podemos asegurar cuál es la verdadera razón por la cual tenemos lo que tenemos y no lo que desearíamos tener ¿verdad?.

Es vital e importante darnos cuenta de un fenómeno muy privado: Todos los seres humanos desde nuestro nacimiento, nos apegamos al hogar y a los nuestros, sean considerados o desconsiderados con nosotros. El padre, la madre, los hermanos, los abuelos, los tíos, siempre nos duelen más que las personas ajenas y es normal, pues en casa tenemos un espacio muy nuestro donde podemos quitarnos los zapatos donde se nos de la gana y nadie nos dirá nada. La ropa tirada sobre la cama, y tampoco nadie nos dirá nada, el plato sobre la mesa después de comer, allí se queda y nadie nos reclamará nada, etc.

Salimos a los campos de toda actividad diaria y la casa se queda tirada de punta a punta... ¡Amén que ni al perro ni al perico le dimos de comer hasta nuestro regreso!. La pila de trastos sucios también deberá esperar, antes de servir la próxima comida para todos los miembros del hogar. Sí; tantas prisas, tantas angustias y todo revuelto a veces ... pero ¡Qué rico se siente regresar a casa, nuestro dulce hogar!

Algunas mujeres disponen de medios económicos para pagarle a una persona que les auxilie en los quehaceres del hogar, lavar, planchar la ropa, barrer, trapear, regar las plantas, el jardín y uf... qué descanso regresar a casa y encontrar todo ordenado, limpio y la comida preparada. Pero no todas las mujeres tenemos la bendita suerte de tener a alguien que nos ayude en los quehaceres del hogar y tenemos que levantarnos más temprano y ajustar más el tiempo para que nos alcance a cubrir la agenda diaria: El trabajo en la oficina, las compras del supermercado, recoger a los chicos del colegio, preparar la comida, limpiar la cocina, revisar los baños, darnos una vueltecita por las recámaras y recoger lo que nuestros "cicloncitos" dejan tirado, etc.

El hogar representa para toda mujer: Su santuario personal, donde habita, tiene y guarda lo más querido y valorado y es duro ser una inspirada ejecutiva doméstica que no se le pasa ningún detalle y todo tiene bajo su control, y a veces no basta, siempre habrá más cosas que dar y más cosas que hacer por los nuestros. No importa mujer, no te desanimes, sigue adelante, lo estás haciendo muy bien, tu esposo se siente orgulloso de ti, tus hijos de adoran, tu familia te reconoce interiormente todos tus logros, aunque pocas veces te lo digan, no esperes más de lo que ellos te pueden dar porque te sentirás frustrada ¡No lo hagas y recuerda que tú eres el corazón de tu hogar! Y tu casa… ¡Es la casa de un ángel!
Con mis respetos y cariño siempre.
Doral.

jueves, 13 de agosto de 2009

¿A dónde van los amores que mueren?


¿A dónde van los amores que mueren?
En la vida de la mujer hay muchas situaciones o causales de dolor, sufrimiento, incertidumbre, desesperación e impotencia atroz, y todas ellas muy diferentes, pero todas buscan una respuesta. Hay amores que mueren y en la mayoría de los casos, nadie sabe a dónde se van, ni en qué cementerio de la vida yacen, ni cuál fue el motivo real de que se hayan extinguido.

Para todo esto mis amigas del alma, existe una explicación científica que me gustaría compartir con todas ustedes, ya que la explicación es sencilla y posee cualidades que cualquiera de nosotras está en plena capacidad de entender, para despejar tantas dudas y salir de ese vacío existencial sin sentido que algunas mujeres dicen vivir. Sin embargo, siento que no hay tal vacío, más bien es un espacio lleno de tormentos emocionales desgastantes, enfermizos y contaminantes que agotan y anulan la fe de la mujer, dejándola con una tremenda anemia espiritual, cada vez que enfrenta una decepción amorosa.
La mujer abandonada, jamás se resignará a haber perdido a su hombre, y menos si lo amó, o lo sigue amando con todo su corazón y todo ser, si asegura que es el amor de su vida, el único, el que más le ha tocado las fibras íntimas del alma y al que por supuesto ella cree también ilusamente, que jamás va a poder olvidar.

Y efectivamente, lo demuestra día a día hasta la saciedad y se le nota con bastante éxito que no puede o no quiere olvidarlo ¿pues cómo no?, si todos los días con sus 24 lentas horas grises está pensando en él, se dedica a soñar con él, a estar aferrada a él, no quiere soltarlo, no quiere dejarlo ir, y los sentimientos de la mujer se van marchitando en ese sopor, ella se siente como si estuviera condenada a muerte y hasta piensa:

“Mi vida ya no tiene sentido”, “Qué voy a hacer sin él”, “No tengo hambre, no puedo dormir” “El era toda mi vida, por qué se me fue”, “Ya no voy a poder amar a nadie más”, “Se llevó mi corazón, ya no puedo vivir sin él” etc… Y así sucesivamente la mujer sigue macheteando su dolor y cantando la misma canción: “No puedo… ¡No puedo olvidarlo! y buscan remedios mágicos.

No hay magia en esto amigas queridas. Esto es algo muy serio como para ponerse a esperar que algo o alguien nos quite el dolor tan grande por causa del hombre amado que ya no está ni estará más a nuestro lado, y quizá no encontremos ese bálsamo terrenal que buscamos tan afanosa y desesperadamente, pero sí, la explicación de lo que la ciencia médica de la salud mental nos dice al respecto.

Miren amigas: “Todo lo que no se puede dejar, causa adicción”: se trate de hábitos, costumbres, vicios, sentimientos, pensamientos, gustos, placeres, apegos a cosas, o a personas, etc. Esos factores, o estructuras mentales, son elementos ligados íntimamente a la actividad de la red neuronal del ser humano. Son conductas aprendidas por el cerebro y la memoria a corto, mediano y largo plazo.

Esas neuronas en red, se están formando constantemente (aunque no nos demos cuenta), y conforme nos quejamos, nos lamentamos y nos desesperamos, las fortalecemos y también exigen cada vez más alimento, y sufren, se revolucionan y nos martirizan cuando se les deja de suministrar la droga, que tiene su puerto de entrada principal en el pensamiento.

¿Y de qué se nutre el pensamiento?

Se nutre de lo que vemos, de lo que tocamos, de lo que respiramos, de lo que comemos, de lo que sentimos, de lo que olemos, de lo que oímos. En síntesis, el pensamiento se alimenta de todo lo que puede percibirse y recibirse a través de nuestros cinco sentidos físicos. Recordemos que la biología y la inteligencia, son herencias que están vinculadas una con la otra, no son entes separados. Mente y cuerpo siempre van en el mismo paquete.

Conclusión: El amor no muere, son las relaciones sentimentales las que se terminan, porque las parejas no saben manejarlas adecuadamente y como es obvio la mujer sufre más porque es la que generalmente ama más.

¡Atrévete a cortar ese cable del sufrimiento mujer!

Ya no permitas más cortos circuitos en tu red neuronal. Cuando dices: ¡Alto…ya basta! estás cortando de tajo una red neuronal obsesiva, ya no se fortalece ni te martiriza, tú dejas de sufrir, y allí estás construyendo o formando redes neuronales nuevas, y por ende, forjando un destino nuevo.

Obviamente que para lograr todo esto se necesita de una buena dosis de fe, voluntad y perseverancia. ¿Estás dispuesta mujer?

Con mis respetos y cariño,
Doral.

miércoles, 12 de agosto de 2009

¿Qué pasa cuando el amor no es suficiente?




¿Qué pasa cuando el amor no es suficiente?


La mujer por naturaleza es una romántica y una soñadora incorregible. Gusta de hacer castillos en el aire y colgarse de las nubes del cielo para hacer piruetas que ni ella misma se imaginaba con cuánto éxito llegaría a darle vida a sus sueños más hermosos en el Don de ser mujer.

Pero hay sueños que suelen ser y resultar demasiado costosos, un precio que no todas las mujeres del mundo están dispuestas a pagar y mucho menos cuando el amor propio va de por medio y les es lastimado.

Algunas mujeres, en su afán de seguir soñando, se quedan suspendidas entre el cielo y el infierno, sin nada ni nadie a su alrededor de dónde “agarrarse” (sujetarse), y sufren horriblemente porque nadie las comprende, nadie las entiende y nadie se apiada de la forma como ellas están tratando de demostrar sus más profundos y caros sentimientos.

La mujer por naturaleza, es una enamoradiza porque ella misma es amor. Se enamora de lo más sencillo, de lo más fácil y algunas más valientes, se atreven a enamorarse de lo más difícil y hasta de lo que ellas mismas saben que les está más “prohibido” en sus vidas, no les importa, pasan por alto el qué dirán, el qué pasará y hasta el qué pensarán los demás, con tal de lograr darle vida a sus sueños de amor.

Y algunas mujeres afortunadas sí lo consiguen. Logran “atrapar” a ese hombre que les ayude a cumplir sus sueños, aunque este sea un hombre ajeno, o un hombre que ya está casado, que tiene sus compromisos de vida, una familia, un hogar, unos hijos que atender y hacerse responsable. Pero a la mujer no le importa, ella está enfermizamente obsesionada con sus sueños de ser feliz al precio que sea y no le importa (incluso) ser pisoteada por la sociedad, maltratada por las criticas y lapidada con palabras soeces: “eres una pájara sin-verguenza”, “te metiste con un casado”, “eres la querida, un plato de segunda mesa”, “no tienes dignidad” “le quitaste el marido a tu amiga” “te metiste con el novio de tu hermana” “eres una tipa descarada, no vales nada”, etc.

Y es allí, justamente en ese tramo del camino, donde los sueños de la mujer languidecen, donde de pronto y de golpe, ella se hace consciente de la magnitud y alcance de su error, al enfrentar la cruda realidad de los hechos, hasta dónde ha sido capaz de llegar sin pensar en las consecuencias de sus actos y todavía le quedan fuerzas y ánimos para preguntarse: ¿Por qué no es suficiente el amor que siento?

Pues caray, el amor que siente una mujer para lograr sus sueños, simple y sencillamente no es suficiente, porque para lograrlos está involucrando a terceras personas, y de pilón... personas que no siempre son las más indicadas desgraciadamente.

Aquí cabe aclarar algo importante: Cuando llegamos a este mundo, la vida ya estaba hecha, ya estaba establecida con normas, leyes civiles y eclesiásticas que rigen al planeta, como seguramente también hay otro tipo de leyes que rigen al universo entero. Y si nosotras como mujeres, no somos capaces de respetar las leyes terrenales y físicas que rigen a nuestro mundo, mucho menos vamos a ser capaces de entender y respetar cosas y causas de regencia superior (como por ejemplo las leyes divinas), que van más allá de nuestros sentidos orgánicos, que son los canales principales por donde percibimos todo lo que somos, sentimos y vivimos.

Entonces; se requiere de una buena dosis de entendimiento y comprensión para el amor mismo (que por cierto no tiene la culpa de nada), y darnos cuenta que ejercer un sentimiento tan elevado como lo es el amor, también conlleva leyes y un orden establecido, derivado de un alto porcentaje de conciencia, de respeto por los derechos ajenos, si es que queremos sentirnos mujeres dignas y sucesoras del saber vestirnos con los ropajes del verdadero amor.

¿Te enamoraste de un hombre casado o comprometido? Está bien, no pasa nada… ¡Es tu amor!, se te respeta porque aprendiste a amar, ¿pero aprendiste tú a respetar los derechos ajenos para proteger tu propio amor?, si no lo hiciste o no lo has hecho, entonces no te quejes de que te llamen: “pájara”, si en ti está modificarlo aprendiendo –repito- a seleccionar tus sueños y a respetar los sueños ajenos. Es la única forma de que llegues a sentirte orgullosa de ti misma, y de la forma en la que aprendiste a amar, pero sin lastimar a nadie y mucho menos a tu propio corazón primero.

Ya para terminar, sólo me resta compartirles una filosofía hermosa de un gran hombre que siendo un indio zapoteca oaxaqueño , llegó a ser presidente de la república mexicana, y fué conocido como "El Benemérito de las Américas", el Licenciado Don Benito Juárez García, quien con mucho honor decretó: "El respeto al derecho ajeno, es la paz".

Sea pues con todas vosotras amigas queridas, el respeto, el amor y la paz por siempre.


Salud y saludos,
Doral.

martes, 11 de agosto de 2009

¿Cómo cultivas tu corazón de mujer?



¿Cómo cultivas tu corazón de mujer?


Si observamos detenidamente y con sincera profundidad, las virtudes latentes que en potencia tiene la mujer dentro del corazón, nos daremos cuenta que son fuentes de luz purísima, capaces de lograr lo in-imaginable .

Vayamos hacia el paraíso perdido, un oasis inexplorado, que en su seno virgen nos ofrece su caudal generoso, un atractivo visual, lleno de encantos mil. Abramos brechas, hagamos caminos propios, soltemos la costumbre de transitar por caminos ajenos. ¡Atrevámonos a conquistar nuestro propio corazón que está apto para sentir y libre para dar!

Pero a la verdadera libertad amigas queridas, sólo se le puede encontrar en el rumbo que marca caminos distintos, llenos de perspectivas y una vida diferente a lo que ya nos es bastante conocido. Hagamos un alto en ese camino y asomémonos a horizontes anímicos de compresión creadora, en los que deja de existir el dolor y el sufrimiento.

El dolor en la vida es inevitable, ineludible, pero el sufrimiento sí es trascendible. Y cuando nuestra vida no tiene nada a qué aferrarse, ésta deja de ser vida auténtica, vida digna, con sentido. Ni la vida personal, ni la vida de interacción o de convivencia, pueden realizarse sin un apoyo que sostenga cimientos para una edificación sólida y firme de convicciones.

La mujer actual, ha perdido su capacidad de asimilación y le resulta difícil poner en práctica sus virtudes del corazón. La vida se ha tomado por otras cosas triviales, sujetándolas a un destino común o cotidiano: Nacer, crecer, casarse, reproducirse, comer, dormir y morir. O bién, amores ciegos, entregas devaluadas, renunciamientos obligados, sacrificios y luchas estériles, esa es la realidad de nuestro mundo en bancarrota de todos los valores.

Entonces, ¿Con qué cuenta la vida para aferrarse al sentido de existir?

La vida moderna nos hace carecer de un asidero seguro, y la existencia queda a la deriva de las circunstancias. En compensación buscamos cosas fatuas, ligerezas superficiales, modas absurdas, novedosos pseudo-recursos y evasiones, que generan gran confusión, grandes crisis emocionales dramáticas, en ausencia del tan ansiado sentido común.

Moral, valores, belleza, luz y virtudes, etc. son esencia y expresión de cultura auténtica en el corazón humano y si ello desaparece, es porque el cultivo del corazón se ha perdido. ¿De qué sirve entonces la abundancia de conocimientos, si no se sabe aplicarlos en el diario vivir?
Cultura es cultivarse, es cultivar el alma, es cultivo del corazón. No es un derivado de los conocimientos, sino una expresión de la sabiduría, emanada de la fe, y propiedad exclusiva de la fuerza poderosa de Dios en nuestro corazón.

¿Y cómo se cultiva el corazón de la mujer en especial?

El amor es el único recurso labrador... y el respeto, la savia fecundante, es simiente. Sólo se ama aquello que en verdad se respeta. Y no puede haber un respeto para la vida si no se obra de acuerdo a una elevada moral. Si se obvian los valores del espíritu a los valores materiales, lo más seguro es que la vida nos trague sin ser digeridos.

La vida es bella y muy justa para cada cual. Si procediéramos de acuerdo a este orden, equivaldría a actuar con sabiduría y es culto, porque de modo efectivo se cultiva el corazón para salvarse del naufragio total.

Si actuásemos así, de acuerdo al sentido propio de la vida, teniendo algo esencial de donde asirse de modo seguro y firme, sustentándolo en bases firmes de confianza plena en la fe, pero con hechos... ¡Que son acciones del corazón!, dejaríamos de ser cómplices de la barbarie que nos ha obligado a hacer dolorosa estafa de nosotras mismos, pero sobre todo, ¡Un camino lleno de espinas en nuestro corazón de mujer!

Pero estoy segura de que si las mujeres nos asomáramos por un sólo instante a la luz del corazón, (que es manantial de vida), estaríamos capacitadas, listas y dispuestas para asumir el derecho pleno a la libertad de evitar el sufrimiento que no tiene razón de ser ¿saben por qué?, porque la mujer no nació para sufrir, sino para aliviar el sufrimiento de quien se cruce por su camino y punto. ¿Quién dijo o dónde está escrito que está prohibido?

Con mis respetos y cariño siempre.
Doral.

lunes, 10 de agosto de 2009

¿Cómo superar la muerte de un hijo?




¿Cómo superar la muerte de un hijo?


“No sé dónde estás, pero quiero que sepas que pienso en ti al escribir esta carta aquí en mi soledad y con ojos de llanto, manos temblorosas y mi corazón doliéndome otra vez en el alma. ¿Cuántas veces me ha dolido el alma desde tu partida? -no lo sé- ya perdí la cuenta… ¡ha pasado tanto tiempo, pero jamás he dejado de amarte, mi Dios lo sabe tanto como lo sé yo.

¡Te amaba tanto, no entiendo por qué tuve que perderte! ¿Pero sabes?, En la oscuridad sedante de este tu hogar, vacío ahora por tu ausencia, te escribo esta noche, trato de hacer inventarios con las sombras de tus recuerdos, contando las horas grises del tiempo desde que no estás, y se acumulan los detalles que ahora tengo guardados en mi corazón para ti, aunque sé que nunca volverás.

He madurado en todo este tiempo, ya no soy la misma mujer. No importa que ni lo sepas ya, lo sé yo y eso me basta… ¡Te sigo queriendo!, me duele el tiempo sin ti, me duele el espacio que te separó de mi, me duele tu ausencia, me duelen las huellas de tus pasos que todavía escucho por toda la casa, me duele cuando te veo en tus fotografías ¡Me duele porque ya no estás!. ¡Ssstthhh, no digas nada!, estoy loca -ya lo sé- pero mi dolor es mío, a nadie más le duele, ni mi dolor, ni mis sentimientos que llevo muy hondos guardados en el fondo de mi corazón definitivamente para tí, donde nadie los pueda ver, ni tocar ni descubrir… ¡Jamás!

Mañana será otro día corazón, y quizá seguiré extrañándote y amándote más que nunca, pero no te preocupes todo está y estará bien, las lágrimas me confortan, me alivian y me lavan el alma, me dan fuerzas para seguirte amando en este silencio que a veces es tan tierno, sereno, tranquilo y en paz, como ahora lo es mi amor por ti. Sólo le pido a Dios con todo mi corazón, que aunque no te vuelva a ver, ojalá que aquí en mi alma solitaria… ¡No me falte tu recuerdo, nunca! lo voy a conservar intacto, limpio, grande y puro como el mejor de los regalos al desearte una vez más (estés donde estés), que no te vayas de mi corazón, y que te quedes conmigo, porque te quiero y te querré por siempre”

La presente carta es un testimonio vivo, de los miles que se viven a diario en el mundo, ¿cuántas mujeres sufren y seguirán sufriendo en silencio a quienes ya se han ido de sus vidas?

Pero amigas queridas: En el vasto mundo de las emociones, descubrimos que la vida está compuesta de momentos. Y que cada momento tiene su tiempo, su razón de ser, de existir y sus motivos para vivirlo. Pero el sentido, la atención, los valores, las muestras de afecto, la calidad y cantidad de todo lo que en esencia somos, son los indicadores emocionales que se manifiestan a través de las conductas humanas.

En este marco, es lógico pensar que cuando las personas enfrentan un desastre emocional tan severo como la pérdida de bienes materiales o la muerte de un(a) hijo(a), sus síntomas de angustia, dolor y desesperación les conlleva a estados de duelo lamentables que a veces suelen ser devastadores, muy críticos o muy prolongados.

La depresión no se hace esperar, los ánimos terminan en el suelo y todo eso les lleva a padecer de una apatía asfixiante como la desesperanza, pesimismo y mucho vacío existencial en su mundo derrumbado. Y es allí donde puede surgir una válvula de escape, en el aparato psíquico de la persona que está en duelo, llevada además por las presiones de tipo familiar y social, dividiéndose en estallidos emocionales tales como: El llanto, la rabia, la impotencia y la risa. Y cuando se llega a tal grado de desequilibrio emocional, el organismo también reacciona con descargas del cuerpo, tales como: Vómitos, diarreas y sudoración.

Pero vayamos más allá de estas reacciones somáticas: ¿Qué pasa cuando la madre (por ejemplo) permanece prolongadamente bajo ese shock psicológico, de haber perdido a su hijo(a)? ¿Cómo se arregla un corazón o una alma que tiene fugas? Del dolor se pasa al trauma, y los síntomas son: Aturdimiento, atontamiento, confusión, perplejidad, sonambulismo, impotencia, desesperación, llanto, incapacidad para la toma de decisiones, falta de apetito, desinterés, abandono personal, y miseria psíquica.

No comprender lo que pasó, sentirse suspendida entre el cielo y el infierno, sin nada ni nadie a quién sujetarse, a quién reclamarle, con quien desahogarse, a quien pedirle… son sentimientos de rabia, angustia y desesperación, y todo esto provoca un bloqueo defensivo de las funciones del yo, comúnmente llamado también con el nombre de: “ego”

En ese estado tan lamentable, no es posible hacer entrar en razón a una persona que está enclaustrada voluntariamente en su propia evasión de la realidad… ¡No de momento! Pero sí es conveniente que los familiares acudan a un especialista de la salud mental (psiquiatría), para que su ser querido tome una psicoterapia (reestructurante), adecuada a su caso, equivalente a una terapia de emergencia, que resulta muy reconstructiva y lleva al paciente a un alivio inmediato, a una reafirmación frente a la angustia y el temor, a un reforzamiento de confianza y apoyo realista.

La terapia de emergencia tiene objetivos terapéuticos muy generosos, que equivalen a primeros auxilios psicológicos, para posteriormente acudir a las sesiones que pueden ser de grupo o individuales, donde se da la comunicación , la catarsis, la elaboración y el retorno a la realidad.

Es importante señalar que los fenómenos mentales y emocionales que padece una persona que ha perdido el interés por la vida, debido a la pérdida de un ser muy querido, va marcando pautas de riesgo en cada etapa. Es evidente que el estrés post traumático lleva a conductas y sentimientos repentinos (que suelen ser muy desagradables para la familia), los cuales tienen estímulos de tipo ambiental e ideativos (los recuerdos por ejemplo), que se evocan a la forma asociativa de lo sucedido.

En el mismo estrés post traumático hay una excitación intensa de una irrupción violenta que le da el golpe a la psiquis (la mente), y a la vez se generan dobles mecanismos de defensa como lo que es: Evasión y a veces hasta el suicidio.

No hay fórmula mágica para superar la perdida de lo que más amamos en la vida amigas queridas, pero existe una gran esperanza en el corazón humano ante lo inevitable, y esa es la magia de la fe que mueve montañas y que obra maravillas. La ciencia del hombre es limitada, pero nunca jamás la de Dios, quien es finalmente quien tiene la última palabra.

Con nuestro respeto y cariño siempre.
Doral & Lidiazuly

domingo, 9 de agosto de 2009

¡La mujer y el sufrimiento!



¡La mujer y el sufrimiento!

¿Lloras por tus sueños rotos mujer? ¿Sientes que el cielo te aplasta con la tierra porque estás convencida de que tu amor no hace eco en las esporas del viento de tu tiempo?¿Crees que diste todo a cambio de nada? ¿No valoraron tus razones, ni tu entrega en cuerpo, alma, sentimiento y razón?

¿Te dejaron suspendida entre el cielo y el infierno? ¿Tu corazón yace dormido en el sopor de tu impotencia y lacerante indiferencia? ¿Te sientes como una mofa humana con ojos insensibles ante el dolor? ¿Porqué estás triste, por qué te sientes así?… ¿Será que te mintieron? ¿Te manipularon? ¿Te engañaron? ¿Te traicionaron? ¿Te abandonaron? ¿Destrozaron tu confianza y tus anhelos? ¿Rasgaron en dos el lienzo de tu esperanza? ¿Rompieron en mil pedazos el cáliz sagrado de tu hermoso corazón de mujer?

Si alguna vez te has hecho estas preguntas amiga lectora, te invito a transformar esas impresiones tan dolorosas que han dejado profundos surcos o grietas en tu alma devastada por tu propio desaliento. Cuando alguien llega a irrumpir e invadir drásticamente nuestro valle encantado de mágica inspiración femenina, usurpando de manera grotesca, machista, cínica y altanera, todas las colinas del pensamiento enamorado de una mujer, es como descubrir abruptamente el lado oscuro de un destino que nos parece injusto, y que definitivamente no estábamos preparadas, ni capacitadas para recibirle. ¡Para todo se prepara la mujer en esta vida, menos para la frustración, ni para el fracaso!
Entonces, ¿Qué hace una mujer cuando se siente burlada, herida, engañada, traicionada, denigrada, vejada, manipulada, maltratada y devaluada en lo más íntimo de su ser? ¿Lo saben ustedes?… ¡La mujer acude primeramente a sus lágrimas!, consulta a su propio corazón, pregunta y se vuelve a inquirir una y otra… y muchas veces más, en medio de grandes crisis emocionales: ¡Dios mío! ¿Por qué me sucedió esto a mí? Hay una razón poderosa mis bellas, y vamos a conocerla aquí y ahora: ¿Les parece?

¡Atentas por favor!

Vamos a develar el gran misterio que encierra la máxima Obra del Creador en todo su esplendor:

La mujer, amigas queridas, posee el vaso hermético donde se gesta la luz, el cáliz o sagrario divino del universo más celestial, que encierra los profundos misterios del amor, en todo su pensamiento, sentimiento, vida y razón. Cuando Dios escogió el corazón de la mujer para morar en él, todo el cuerpo de la mujer se convirtió en su templo. Y el Señor no mora únicamente como un huésped de paso en nuestro corazón. Él habita permanente y majestuosamente en carne viva, con su sangre preciosa en las corrientes de nuestras venas, mostrando su fuerza, su poder, su sabiduría, y su gloria en cada neurona de nuestro cerebro femenino, y en cada célula inteligente de nuestra sabia, hermosa y tersa piel.

La mujer es la máxima expresión de la belleza y el amor del mundo. Parece increíble ¿verdad? Pero esto lo podemos evidenciar plenamente en el candor de su mirada, en el valor de su sonrisa, en el verbo de su voz y en la ternura sin igual que posee un corazón de mujer. Y el corazón de una mujer amigas, no es una simple máquina que trabaja de manera incesante, latiendo acompasadamente en su ritmo cardíaco para nutrir de sangre al resto del organismo, como si fuera una bomba mecánica sin sentido, ¡NO! El corazón de la mujer es donde Dios nos ayuda con las decisiones de vida.

Y se preguntarán ustedes: ¿Entonces por qué si Dios vive dentro de nosotras permite tanto sufrimiento?… ¡Vaya pregunta!

No es que Dios permita tanto sufrimiento amigas; somos nosotras mismas quienes alteramos la leyes del amor con tanta intransigencia, capricho y necedad de hacer siempre nuestra voluntad, a costa de sacrificar al verdadero amor que vive y habita gratuitamente en nuestro corazón.

Queremos lograr las cosas más triviales e inútiles de esta vida transitoria casi a la fuerza, olvidándonos que llevamos un Rector Superior en el alma. Y que es ese Maestro Interior quien nos coloca con toda su misericordia a veces en los dinteles de las más grandes pruebas de humildad y humanidad, para ver cómo reaccionamos ante las viscisitudes de la vida. ¿No es acaso por el fuego por donde se prueban los más preciados metales?
Pero cuando cerramos los ojos al entendimiento, cuando apagamos la voz de nuestra conciencia, cuando dejamos de ser creativas, objetivas y mujeres espirituales, cuando nos alejamos de las emanaciones divinas de nuestro Padre que mora y vive en secreto dentro del corazón, cuando se nos olvida que como mujeres, también somos ninfas celestiales, siervas, hijas mensajeras y las representantes más elevadas del Dios-Amor en la tierra. ¿Con qué derecho queremos conquistar al amor? ¿Con qué derecho pedimos y hasta exigimos poseer al amor?
Se quejan algunas mujeres de que no reciben amor, se lamentan de que no es valorado el amor que ellas entregan, y sería muy interesante investigar de manera seria, profunda, personificada y muy estrictamente privada las causas vitales de sentirse en quiebra amorosa, teniendo tanto amor en su corazón.

Preguntémonos sinceramente: ¿Cómo, dónde, cuándo, por qué y a quién estamos dosificándole y cosificándole nuestro propio caudal de amor? ¿Damos amor acaso para recibirlo? ¿O tenemos que esperar primero a recibir amor, para dar incondicionalmente nuestro propio amor?

La respuesta es toda vuestra chicas, y mío todo el agradecimiento supremo por sus valiosos comentarios.

Mi humilde corazón os pertenece en Cristo,
Doral.

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