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viernes, 24 de enero de 2014

¿Porqué me enamoré de ti?



¿PORQUÉ ME ENAMORÉ DE TI?


El amor inmaduro dice:  “Te amo porque te necesito”
El amor maduro dice: “Te necesito porque te amo”

Dos concepciones muy diferentes y valiosas para definir todo un legado de sentimientos en el corazón humano, y una excelente reflexión de Erich Fromm, autor del Libro “El Arte de Amar”, y no menos importante es tener que reconocer que el cariño es a veces egoísta, posesivo y cohesivo en el aspecto íntimo y también en el aspecto social.

Normalmente todos pensamos que el tener una pareja nos da “derechos” sobre la otra persona: “Es mi novio y no tiene porqué mirar a otras mujeres”, “Él es mi esposo y me pertenece”, “Él es mío y de nadie más”,  “Si no eres todo mío, mejor no quiero nada contigo”, “Me juraste amor eterno y me fallaste”, “Soy tu amante, no tu tonta y ahora me cumples”.

Frases como esas; nos invitan a pensar en los aspectos socioculturales que tanto influyen en todas las relaciones en general y no solamente en las relaciones de pareja.

Resulta muy común por lo tanto, encontrar parejas que se agreden muy sutilmente con insinuaciones verbales, tales como: “Te he demostrado que te quiero y tú ni una sola palabra”, “Si tú no me das, yo no tengo porqué darte nada”,  “Entre más te doy, tengo derecho de exigirte más”, “Ya no te pediré nada, pero me cobraré como sea”, “Lo que yo te doy es sólo para ti, no para los demás”, etc.

Aquí cabe preguntarse: ¿Hasta qué punto nuestros afectos, relaciones y vínculos con otras personas están regulados por el interés que nos reportan esas relaciones o interacciones? ¿Cuántas personas que conoces "te conocen realmente"?, ¿Cuántas personas que conoces apostarías a que nunca te fallarían, que son de plena confianza y sabes que puedes contar con ellos?, ¿Cuántas personas que conoces sabes que estarían a tu lado en los momentos buenos y más importante aún, los menos buenos?. ¿Cuántas personas que conoces, sabes y te demuestran que te quieren, te aceptan y te valoran por ser como eres y además no pretenden cambiarte?

Una persona que trata de cambiarte, no sólo está invadiendo tu individualidad íntima (te desindivualiza), sino que de paso está ejerciendo una influencia que no te favorece, a menos que sea para ayudarte a crecer, a progresar y a ser mejor como persona y como pareja, pero si se pasa la vida señalando tus errores, presionándote, gritando y discutiendo contigo, ¿Qué clase de ayuda es esa?, eso no es pareja, o mejor dicho… ¡Eso no es o no sería parejo para ti!

Se trata de ir a la par, caminando juntos, siempre tomados de la mano, dispuestos siempre al diálogo cordial y respetuoso, ponerse en el lugar del otro y entender que antes que pareja, ambos son seres individuales con distinta psique, distintas formas de pensar, de sentir y quizá hasta distintos intereses para actuar diferente, pero eso no indica que el amor no pueda existir entre ustedes … ¡Claro que sí!, hay tantas maneras de amar, como tantas maneras para expresarlo. Recuerda que el amor es vivir con el otro, aún sin necesitarlo. Eso es todo.

Cariños,
Doral.

jueves, 12 de agosto de 2010

¿Porqué nos deprimimos tanto las mujeres?



¿Porqué nos deprimimos tanto las mujeres?


Hoy vamos a hablar sobre los trastornos del estado anímico de la mujer y sus consecuencias, debido a que muchas veces desconocemos los motivos generados por el paso de las diferentes circunstancias y consecuencias de nuestros sentimientos y nuestros actos.

La mujer por naturaleza es más sensible que el hombre y por lo tanto, mucho más depresiva y eso se debe a nuestro funcionamiento hormonal.

Está comprobado que la hormona llamada “Estrógeno” es causa de alteraciones emocionales y orgánicas en toda mujer, se manifiesta en su forma de ser y de sentir, es decir; nosotras las mujeres, mostramos una conducta sostenida, en cómo nos sentimos, principalmente en los días fértiles (días de ovulación), que si nos ponemos a observar, encontraremos que son los días en que nos ponemos más sensibles, cualquier palabrita mal dicha, ya estamos alterándonos o llorando.

Algunas mujeres en éste período, muestran enorme irritabilidad, otras muchas sensibilidad, otras van de la agresividad al llanto, es una tremenda descompensación de emociones, una terrible guerra psicológica, y más cuando a parte de estar atravesando por esos factores, se tienen motivos externos para llegar incluso a sentir mucha tristeza, desánimo, depresión y hasta anemia espiritual.

Obvio es que influye muchísimo la personalidad y el carácter de cada naturaleza femenina: El temperamento, la formación y su entorno principalmente. Es por éste motivo, que a algunas mujeres les afecta mucho más que a otras e incluso en algunas pasa desapercibido éste período de revolución hormonal.

Pero hablemos de esos motivos, fuera del período de alto riesgo:

Esos motivos pueden deberse a varios factores, entre los que se puede encontrar la forma como fuimos programadas, las costumbres arraigadas en patrones rígidos, excéntricos, suspicaces, dramáticos, agresivos, místicos, celosos o indiferentes, otros son más arrogantes incapaces de perdonar y muy “simbióticos”, o bien, quejumbrosos.

No hay sintomatología y sólo son producto de una educación y aprendizajes mal adaptados. Y por lo menos alguna vez en la vida, hemos pasado por éstas alteraciones, nos hayamos dado cuenta o no. ¿Cuáles serían estas etapas o trastornos de la personalidad femenina?, a ver… Vamos por partes:

Estos cambios bruscos de personalidad podrían ser:

Obsesivos: Y se manifiesta con ansiedad, impulsos, ideas fijas, compulsión, falta de libertad personal y angustia a veces exagerada.

Limitante: Se manifiesta con dramatismo, carácter de frontera (límites), nos alteramos con facilidad, nos irritamos, nos volvemos definitivas, impulsivas y extrañas.

Histeria: Aquí también cabe el dramatismo, el teatro, queremos llamar la atención, hacemos mucho ruido (escándalo), o exageramos las cosas, y sobre todo nos gusta advertir lo que vamos a hacer. (amenazas o chantajes).
Sintomatológico: Se siente tristeza, apagamiento, depresión, dolor de cabeza o de ovarios, nos sentimos desaliñadas, introvertidas, desconfiadas, recelosas, angustiadas, y con celos sin fundamento. (éste último factor de “los celos infundados” está considerado por la medicina de la salud, como un trastorno afectivo psicótico)

Paranoide: No presenta delirios de grandeza ni nada por el estilo, pero si nos podemos llegar a sentirnos muy desconfiadas, celosas a morir e inflexibles.

Psicopatía: Se pueden llegar a observar rasgos violentos y ánimo de agredir o maltratar, ver sufrir a otros lo mismo que nosotras estamos sufriendo, nos volvemos di-sociales o antisociales, o sociópatas.

Dependencia: Se sienten deseos de ser protegidas y de depender de otras personas, nos sentimos incapacitadas para defendernos por sí mismas, con la autoestima por los suelos, y sólo esperamos la crítica mordaz. Nos volvemos mujeres “simbióticas” (que necesitamos de otros para sentirnos seguras).

Como hemos observado, la depresión tiene muchas ramificaciones, motivos diversos o mil razones de ser para presentarse en el organismo de la mujer y es única y nuestra la responsabilidad de proyección ante el mundo exterior y ésta podría ser normal (natural), aguda o crónica, según del caso que se trate.

¿Se puede curar la depresión femenina?

-Si lo deseamos sí-

Ya vimos los probables motivos de sentirnos deprimidas, y podemos a veces pensar que es muy difícil, y sí lo es cuando somos nosotras quienes lo hacemos difícil, ¿Pero qué tal, si lo hacemos fácil?

Podemos estar atravesando por un gran dolor: La pérdida de un ser querido, la remoción o cesación laboral, la pobreza, la enfermedad, el conflicto emocional, miedos, tabúes, inseguridades, fobias, problemas de conducta con alguien o por alguien, eso es hasta cierto punto normal, porque en la vida siempre encontraremos algo o a alguien que nos haga sufrir, nos guste o no, pero adoptar gratuitamente la costumbre, el hábito o el vicio de deprimirnos por cualquier cosa, significa más que todo, tener poca intuición y poca psicología y es cuestión de superarla, cambiando de actitud, nada más, así de sencillo… ¡Cambiar la actitud!

Podemos haber ejercitado conciente o inconcientemente por muchos años la depresión, ya la sentimos parte de nosotras mismas, ya sabemos cuándo o en qué circunstancias nos vamos a volver a deprimir, y en algunos casos es tan exageradamente arraigada en nosotras, que no nos queda más que ir corriendo al primer psicólogo o psiquiatra que nos recomienden, y éste nos puede auxiliar mucho escuchándonos, pero somos nosotras quienes nos hemos de arreglar a sí mismas poniendo todo lo que esté de nuestra parte para trascender ese estado tan lamentable.

Pero muchas veces, resulta que vamos al psicólogo y no sabemos ni lo que vamos a decirle, porque nosotras mismas desconocemos lo que nos pasa, no conocemos el origen de dónde viene esa depresión tan recurrente, y como es obvio, el pobre psicólogo se las tiene que ingeniar para lograr sacar la información reprimida y que está guardada en el inconsciente y poder de esa forma ayudarnos por medio de palabras claves:

Por ejemplo, si nos pregunta la palabra: “Esposo”, y tú sabes que hay problemas con él, y empiezas a decir todo lo que sientes de tu esposo, y el psicólogo lo único que hace es escucharte y te deja hablar, hablar y hablar… pero finalmente eres tú, quien termina dándose cuenta (sin que él te lo tenga que señalar), que ahí radica precisamente tu problema a solucionar.

Es como aquél pobre hombre enajenado que odiaba a todas las mujeres, decía que todas las mujeres del mundo eran iguales, y así se lo externó abiertamente a su psiquiatra y el facultativo le preguntó: ¿y tu mamá? –y el hombre le contestó- “No ella es diferente”. Por lo tanto no todas las mujeres son iguales. El psiquiatra lo único que hizo fue hacerle entender al pobre hombre, que no todas las mujeres son iguales.

El psicólogo y el psiquiatra nos puede incluso sugerir terapias especiales o medicar antidepresivos, pero a la larga éstos causan adicciones, haciéndonos el problema mucho más difícil de erradicar.

Lo mejor en éstos casos es ser asertivas, saber entender inteligentemente y aceptar con decisión, que todas tenemos zonas afectivas que llenar y también zonas erróneas que analizar, comprender y trascender, porque si vamos a pasarnos toda la vida buscando excusas y pretextos para seguir tomando pastillitas antidepresivas, una vez pasado el efecto, volverá el desajuste emocional y por ende, el dolor de sentirnos incomprendidas.

Podemos intentar (si lo deseamos), modificar nuestras actitudes aquí y ahora que estamos a tiempo de evitar llevar más lejos las cosas, tomando en cuenta desde luego que una persona que padece de depresión, es presa fácil de incursionar en estados más profundos de neurosis, psicosis, episodios maniáticos y hasta esquizofrénicos.

Eres una bella mujer, ¡Una gran Mujer! con muchas cosas hermosas por realizar en la vida, no te conformes con ser una persona quejosa e infeliz, ni proyectes tus miedos e inseguridades que no proceden, simplemente porque no corresponden.

Poco a poco se llega lejos amigas queridas ¿y quién dijo o dónde está escrito que debemos ser perfectas?

Con mis respetos y cariño siempre,
Doral.

martes, 16 de febrero de 2010

¿Sufres por desamparo emocional?



¿Sufres por desamparo emocional?

Dicen que el mal de nuestro mundo es la soledad, pero creo que hay un mal mayor, y se llama: “Temor”, miedo a no tener nada ni a nadie a quien "agarrarse" en circunstancias especiales de nuestra vida, como por ejemplo: Una ruptura sentimental, las sátiras palabras hirientes de tu ser amado, las mentiras, los engaños, las falsedades, la infidelidad, las traiciones, etc., son situaciones que llevan al ser humano a sentirse derrotado y desamparado emocionalmente.

No hay palabras humanas para describir la dura sensación que se siente cuando todo ha terminado, cuando todos se han ido, cuando te has quedado sola, absolutamente sola, sin nada ni nadie de quién sujetarte, y triste de sentirse a la deriva de las circunstancias, máxime cuando aprendiste a confiar con facilidad en las personas que ya no están más en tu vida por alguna razón, y no resulta nada grato ni fácil el aceptar que algo falló, y que no se esperaba el tiro de gracia en lo que mas duele: "La dignidad".

Pero ser mujeres auténticas y dignas tiene un precio elevado amigas queridas, que muchas veces sólo se puede pagar con dolor y silencio, el dolor de nuestra orfandad afectiva, es un factor (o conflicto emocional bien profundo), que requiere ser atendido de manera inmediata, a través de nuestra comprensión creadora primero, antes de rebasar límites para no caer en el desequilibrio de las fuerzas mentales, sentimentales o psíquicas.

Ante situaciones inesperadas, como la pérdida de un ser amado, algunas personas reaccionan de manera violenta e impulsiva debido a la desesperación. Otras reaccionan de manera sensible, llegando al grado de lágrimas, cayendo incluso en el charco de la auto-compasión, creándose allí otro conflicto íntimo de baja auto-estima.

Las redes neuronales trabajan coordinadamente y siempre en cadena, pues una cosa lleva a la otra, de manera entrelazada, enredando a veces peligrosamente los circuitos emocionales y cerebrales, llevando a la persona a grados muy profundos de depresión, abandono y desinterés social.

En este marco de las cosas, se hace necesario, justo y urgente entender, que como seres humanos tenemos derechos sí; pero el más elevado, es el de no depender emocionalmente de nada ni de nadie en ningún sentido y por ningún motivo, so pena de correr el riego de recibir tremendos golpes en el alma.

Somos seres sociales es cierto, pero también somos autónomos, ya que el organismo humano fue dotado (afortunadamente), de miles de defensas y una amplia coeficiencia mental, con suficiente espacio para el entendimiento, la comprensión y el conocimiento, que deberían ser explorados y explotados al máximo, pero de manera equilibrada, ubicada, prudente, inteligente y correcta, sin lastimar a nadie, ni permitir que otros nos lastimen.

Sin embargo, y en honor a la verdad, es justo reconocer también que por naturaleza humana, el ser humano es un ser dependiente. El ser humano depende del sol para vivir, del agua para saciar su sed, del aire para llevar oxígeno a su cerebro, de la tierra para sostener sus pasos. El ser humano depende del mismo hombre en muchos sentidos. Depende de sus padres, de sus hermanos, de sus hijos, de su familia, y ni qué decir de su pareja o compañera(o) de vida.

El ser humano depende mucho y para todo de su prójimo, es un ser dependiente de las costumbres, de los hábitos, vicios errores o apegos que en determinado momento se deben y se tienen que soltar y dejar ir con el pasado. Claro que esos procesos son lentos muy dolorosos (cuando se sufre, todo es lento y doloroso), precisamente porque no hemos aprendido a tener bajo control, el manejo de nuestras emociones, ni hemos aprendido a extraer la savia bendita de nuestros errores para identificar la manera correcta, apropiada e independiente y autónoma de vivir la vida tal como es, sin mezclar sentimientos.

Cierto es que todos necesitamos de todos (eso es irrefutable e ineludible), pero a lo que me refiero es que resulta importante, darnos cuenta de que, cuando llegamos a este mundo no traíamos nada, y cuando nos toque partir tampoco nos llevaremos nada a la tumba… ¡Ni un triste alfiler!

Cuando nacimos no nos dieron un manual sobre cómo vivir la vida, pero forjar la vida a través del lenguaje, la comunicación y el aprendizaje, nos ha dado la facultad de crear conciencia sobre las cosas y las personas que nos rodean. Cultivar valores es, por lo tanto lo esencial y realmente importante.

Pero me pregunto: ¿Cómo vamos a lograr crear conciencia?, si al primer grito, insulto u ofensa ya estamos respondiendo con agresividad (la violencia engendra violencia), ¿Por qué se tiene que vivir con la espada siempre desenvainada, y generando conflictos y fricciones?

Toda esa cruzada de emociones mal digeridas, a la larga se convierte en un desgaste psíquico tremendo, llevando al ser humano a vivir en un mundo lleno sufrimientos y de desamparo emocional. Tenemos que aprender a no reaccionar como lo hace la demás gente, tenemos que aprender a ser seres únicos, auténticos, naturales, irrepetibles e irremplazables, unos seres realmente muy especiales, pero demostrándolo con hechos y no tanto con simples palabras que suele llevarse el viento.

Lo mejor es darnos cuenta aquí y ahora, que somos seres capaces de salir adelante ante cualquier adversidad, sin importar qué tan fuerte o dolorosa sea, que podemos lograrlo sin tener necesidad de recurrir a ningún recurso o apego del pasado, ser fuertes para decidir, fuertes para enfrentar nuestras circunstancias de vida, fuertes para hablar, y fuertes para callar cuando se debe callar y punto. ¿Quién dijo, o dónde está escrito que está prohibido?


Un enorme abrazo del corazón y paz.

Doral.

viernes, 30 de octubre de 2009

¿Decir adiós al Amor?



¿Decir adiós al amor?


Creo que decir adiós a una persona que sabemos que seguirá viviendo a pesar de que nos separemos de ella, es una santa bobería, ya que el último adiós sólo puede ser definitivo hasta que la persona muere y ya no le veremos jamás. Algunas personas no creen en el adiós parcial, sino en el último adiós frente a la muerte.

Cuando una pareja termina su relación, lo primero que se le ocurre decir es: “Gracias por todo y adiós” para dar por hecho de que nunca más volverán a verse, pero… ¡Claro que volverán a verse! Aunque ya no funcionen como pareja, pero seguirán viéndose, entonces ¿dónde quedó el adiós?, muchas parejas se separan y funcionan mejor como amigos que como pareja, incluso habiendo o no tenido hijos de esa relación.

Es cierto que el amor de la pareja cuando está compactada en la fidelidad y el amor verdadero, su unión deber ser recíprocamente afectiva, entregada en lo sexual, en lo mental y en lo espiritual, y en esas circunstancias a nadie le sería grato tener que decir adiós después de haberlo dado todo, para quedar reducidos a la nada, sería injusto ¿verdad?

Sin embargo; cuando no hay aceptación por parte de alguno de los dos, de que ya todo se terminó y que ya no es posible continuar apegados a los lazos del cariño que se le tenía a determinada persona, interiormente el alma se rebela, el corazón sufre y no quiere soltar sus afectos se le comprimen sus sentimientos, no quiere dar paso a otra nueva etapa de vida, no quiere decir adiós.

Entonces el ego se empieza a convertir en nuestro peor enemigo oculto, porque nos refleja un amor corporal que no desea soltar, ni quiere dejar ir, no quiere poner sus ojos en otro amor, porque su amor idealizado le llena toda su perspectiva, se refugia en la esperanza, en los recuerdos, en la necia fantasía de creer que algún día volverá y todo será como antes. Y la verdad de todo esto, es que lo único que está consiguiéndose es postergar el proceso de aceptar la realidad, que en algunos casos no se logra nunca.

Sin esta aceptación de la realidad, va a ser muy difícil recuperarse de haber perdido un amor, y más difícil todavía será volver a empezar otra nueva relación, crecer o madurar al lado de otra persona, siempre vivirá alimentándose de los recuerdos y por supuesto siempre estará comparando el pasado con el presente. En ese estado tan lamentable, no es posible ser feliz, hasta que se decida volver a empezar sin los fantasmas del ayer.

La mayoría de las mujeres estamos expuestas a caer en este tipo de situaciones confusas que nos estancan en nuestro crecimiento interior, ¿saben por qué? Porque para las mujeres de nuestro mundo, el amor romántico y la atracción sexual están disociados y para unir estos dos factores, se requiere de una maduración que muchas veces no se logra ni aún habiendo cumplido muchos años, y a parte es una causa de infidelidad en los matrimonios y en las parejas.

Este problema de inmadurez se agudiza cuando alguno de los dos se acostumbra a mantener relaciones sexuales con parejas esporádicas, teniendo su pareja formal. Se pierde el sentido y la noción de la realidad, se distorsionan y se confunden los sentimientos. Suele ser devastador porque se han dejado llevar por la fuerza de todas las emociones, perdiendo la identidad e individualidad propias, convirtiéndose en un títere a merced de los instintos de la persona idealizada, defendiendo un amor que está muy lejos de ser y que en realidad de verdad, no existe como tal.

Sin embargo; no todo está perdido amigas queridas, nos queda aún la dulce esperanza de aprender a poner los pies en la tierra y dejar de estar reciclando nuestro adiós anticipadamente a quienes todavía no han sido destronados del dominio de la vida, y a quienes (por cierto en su momento), nos hicieron el favor de regalaron mucho dolor y lágrimas, ya que sin ellas, nunca hubiésemos llegado a entender ni a comprender que al verdadero amor… ¡Jamás se le dice adiós… aunque éste se haya marchado de nuestras vidas!

Con mis respetos y cariño siempre.

Doral.

jueves, 27 de agosto de 2009

¿Hasta dónde llegar en el amor?





¿Hasta dónde llegar en el amor?


Hace algunos días, una amiga me hablaba de lo mucho que sufría en la relación con su pareja, y ella y me preguntó: ¿Hasta dónde debo seguir el llamado de mi corazón?, ¿Hasta dónde debo meter un freno en la razón como mujer y como ser humano?

Le contesté: "Nunca tengas miedo de amar. A medida que la razón entre en tu corazón, será cuando aprenderás a dar amor a otro ser… hay que saber hasta donde amar"

Ese es el momento en el que hay que parar de una vez por todas: Cuando te dejas absorber tu energía, cuando pierdes el respeto por ti misma y anulas tu individualidad a que tienes todo el derecho.

Cuando empezamos a depender del otro, es que damos de más, es que amamos más, por lo tanto sufre más el que ama más.

Es allí justamente, cuando perdemos de vista nuestras propias metas como seres humanos y a veces hasta abandonamos nuestros roles de vida como mujer, nos sentimos abandonadas, incomprendidas, y emocionalmente desamparadas… la verdad es que con todo ésto, como con cualquier otra adicción, sentimos la imperiosa necesidad incontrolable del otro; ésto es una sobrecarga para el otro y nuestra pareja, no sabe ni qué hacer con nuestro amor propio y por lo tanto lo rechaza (nos rechaza).

Lo ahogamos, lo hartamos, lo convertimos en víctima principal del exceso en nuestra forma de amar. A veces damos mucho amor, con la mejor intención y eso no es malo, pero nunca es bueno dar nuestro amor propio como persona al otro, por más que lo ames, ahí esta la medida, ahí es donde la razón debe intervenir en el corazón.

Hay que amar, hasta donde no nos dejemos de amar a nosotras mismas. Hay que amar incluso, hasta que duela, como decía la Madre Teresa de Calcuta, pero entendiendo que, perder el control de nuestra mente y nuestras emociones puede resultarnos fatal.

Claro, dependiendo de la persona con la que tratemos, pero ponemos en riesgo nuestro amor propio, podemos ganar todo, o perderlo todo.

Como mujeres y seres humanos debemos amar, entregarnos hasta donde nosotras valemos por nosotras mismas y no por el otro.

Hasta donde nuestra necesidad no invada las libertades del otro. Hasta donde nuestra seguridad esté dentro de nosotras y no en el otro. Hasta donde podamos darnos cuenta, que nosotras somos quienes podemos incluso, hasta proteger al otro de todo y hasta de nosotras mismas (Cuande éste ni cuenta se da), protegerlo de sus propios errores.
Y si el otro no lo entiende así, pues es que no te valora, no te ama de verdad, así de sencillo y punto.

¿Tienes preguntas al respecto?
escríbeme, estoy a tus ordenes,

Con mi respeto y cariño siempre.
Doral.

martes, 25 de agosto de 2009

¡Mujeres que aman demasiado!



¡Mujeres que aman demasiado!


¿Miedo a quedarse solas?, ¿mentiras?, ¿celos?, ¿agresiones?, ¿infidelidades?, ¿amor?, ¿pasión? ,¿odio?... La mujer que tiene una relación amorosa que perjudica su bienestar emocional, e incluso hasta su salud e integridad física, sufre porque ama demasiado…Veamos al amor: cuando en vez de alegría causa sufrimiento.

Todo eso expresó Maricarmen Silva de Arellano, psicoterapeuta, quien basada en el libro “Las Mujeres que aman demasiado” de la reconocida terapeuta familiar Robin Norwood, imparte actualmente el curso con el mismo nombre, en la ciudad de Culiacán, Sinaloa, México, para tratar con las mujeres que se interesan o padecen esta patología.

Decía que con sólo amarse uno mismo y dejar las dependencias emocionales o físicas, se puede evitar una vida intolerable, de sufrimiento, por no saberse medir al amar. “Este tema es muy profundo y fuerte, de gran reconciliación interior” mencionaba, “las mujeres se interesan por saber cómo medir su capacidad de amar, si están amando como se debe, o están amando de más”

En algunos casos, el tema de las mujeres que aman demasiado está relacionado con el alcohol, por la co-dependencia que provoca, siendo una de las adicciones más difíciles de curar desde el punto de vista psicológico.

La maestra Silva de Arellano, afirmó que no sólo el alcoholismo es un factor determinante en la conducta de ciertas mujeres, también influyen los patrones que tienen desde la infancia, como la falta de afecto por parte de los padres, comparación entre hermanos, desvalorización, entre otros.
Cuando las mujeres sienten curiosidad por conocer si su capacidad de amar es la adecuada, deben tener una especie de “termómetro”, expresó, donde la temperatura media indique un equilibrio que no permita sufrir.
El amar demasiado puede llegar a ser una adicción, un problema común en las mujeres, pero no quiere decir que los hombres no lo sufran, sobre todo, cuando son codependientes de su pareja, y
se olvidan de brindar amor y atención a sus hijos y a su casa.

-Para dar vida a la familia se necesita una mejor vida- mencionó, entre otras cosas... como, Sufrir por amar. El amor, tiene el poder de hacer que las mujeres se sientan plenas o desafortunadas en sus relaciones de parejas.
En toda relación es difícil nivelar los grados de amor, porque siempre hay una parte que ama con más intensidad que la otra… Siempre hay uno que ama mucho, pero el otro ama mejor. Expresó que el problema se complica cuando la parte que entrega todo de si, sufre al no recibir en la misma medida, permitiendo ser víctima de la violencia psíquica por parte de su pareja.

Las mujeres que aman demasiado dejan de lado su dignidad, dejan de lado su orgullo, prefieren tener a un hombre a su lado, aunque no las quiera, antes de tener un lugar vacío en la cama, porque creen que estarían peor solas. En estas relaciones, el amor genuino no existe, sólo el miedo alimenta la necesidad de tener la compañía de alguien. Por lo general, las mujeres que aman demasiado se unen a los hombres opuestos a su ideal, porque el temor al rechazo no les permite enfrentar el verdadero amor.
Los síntomas por amar demasiado pueden ser:
1.-Cuando las conversaciones sólo son sobre las ideas y sentimientos de la pareja,
2.-Cuando se disculpa su mal humor, carácter, indiferencia o desaires,
3.-Cuando se soportan sus conductas, gritos desaforados, valores,
4.-Cuando la relación perjudica el bienestar emocional, salud, e integridad física,
5.-Cuando se siente tristeza sin motivo, nerviosismo, baja autoestima
Amar demasiado es cuando la pareja es inadecuada, no mala… sólo diferente. Pero es hasta pasados los años cuando se dan cuenta de que viven al lado de una paresa desamorada, inaccesible, posesiva y hasta enojona.

La Sra. Silva de Arellano, en su conferencia dijo que a pesar de reconocer esas características no se puede dejar a la pareja, se le quiere y necesita cada vez más. Muchas personas se obsesionan con sus parejas que no pueden amarlas, viviendo una situación autodestructiva. Este tipo de amor unidireccional, más que amor, es tóxico.
Las mujeres que aman demasiado, y presentan algunas de las conductas anteriormente expuestas, sólo podrán recuperarse cuando descubran la capacidad de amarse a si mismas primero …concluyó.

Ustedes amigas queridas, ¿qué opinan?


Con mis respetos y cariño siempre,
Doral.

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