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sábado, 28 de diciembre de 2013

LAS RICAS COMIDAS DECEMBRINAS


LAS RICAS COMIDAS DECEMBRINAS

Qué curioso resulta pensar que durante todo el año nos estamos cuidando de no subir de peso, pero al finalizar el año, se nos olvida ese propósito y le entramos duro al diente todo el mes de diciembre completito, obviando por supuesto los gustos exquisitos en la cena de navidad con todos sus suculentos manjares saladitos, dulcesitos, aciditos y no tan aciditos como las natillas de leche, los famosos flanes caseros, los buñuelitos, el riquísimo chocolate caliente o el ponche de frutas servido en esos tan tradicionales pocillos de barro donde parece que lo que te sirvas allí, te sabe más rico.

Es increíble pero el mes de diciembre, es el más ajetreado en cualquier cocina donde se tiene por costumbre que mamá o papá se esmeren en los preparativos de las viandas para deleitar a toda la familia. Sí; a algunos señores también les gusta cocinar y no sería de extrañar que sean los más detallitas para decorar los platones con cada comida: Las sopas frías o calientes, los embutidos, los entremeses, las carnes rojas, blancas o mariscos, los postres y por supuesto, los panecillos que no deben faltar en la mesa, sean cuernitos, volovanes o simplemente las ricas tostadas o galletitas que hacen la delicia de chicos y grandes para acompañar a cualquier preparación especial de comidas decembrinas.

Pero aquí hay una cuestión que seguramente preocuparía a cualquier ama de casa que tiene muy medido el presupuesto, y nos estamos refiriendo al gasto excesivo para festejar en estas fechas especiales, veamos:

Diciembre empieza con planes y más planes de compras, no sólo para lucirse en la cocina, sino para comprar otras cosas tales como ropa, calzado, accesorios o regalos, y es obvio que al recibir el aguinaldo también se recibe la luz verde para que empiecen las carreras y los viajes al centro de la ciudad, y resulta que si vas a comprar una cosa, te regresas con las manos cargadas de bolsas y a lo que ibas se te olvidó.  Otro día allá vas de nuevo por el objetivo, pero viste las frutas y verduras en oferta y te volviste a cargar de bolsas, total es navidad o es año nuevo y hay que cargar la nevera o el refrigerador porque toda la familia estará en casa ¿y cómo vamos a quedarle mal?

Con esa obsesión enfermiza por las compras, llenas y retacas tu refrigerador más de la cuenta y cuando vas a acomodar o a limpiar, observas que allí hay dos bolsas de tomates, dos bolsas de cebollas, tres carteras de huevos, tres o cuatro cuartitos de jamón y varios paquetitos de queso para sandwichs, dos lechugas nuevas, otra empezada y varias cosas más que ya hasta están a punto de perderse... ¡vaya! en el congelador ya no cabe ni una cartera más de carne porque allí ya tienes toda una colección, y sigues trayendo más. ¿Compradora compulsiva yo?, ¡No pues cómo!... benditas excusas y pretextos ¿o no?

Sin embargo lo que sea de cada quien, pues bueno... qué bueno que no falte la comida en casa. Qué bueno que haya dinero, tiempo y disposición de comer rico cada día del mes de diciembre, comer variado y abundante aunque no sea balanceado, total que las consecuencias de tanto derroche, ya se afrontarán después ¿verdad?, ¡Pues no!

Momentito por favor...

Hey... hagamos un breve espacio para reflexionar en todo lo que estamos tirando hoy. Bueno; ya casi se acaba diciembre y ni modo, ya lo hecho, hecho está, pero si de nuevo te entraron ganas de arrancar otra vez al mercado o al supermercado o a la tiendita de la esquina o a donde vendan cosas para comer, ¡aguántate mijita! y cocina lo que ya tienes en tu nevera hoy y  mañana también.  Sí, sí, sí... ya sé lo que vas a decirme: "Es año nuevo, tenemos que cocinar algo especial el día 31, no es justo que despidamos el año sólo con frijoles en agua y sal (qué exageración), ¡jo! ¿cómo que frijoles en agua sal? si desde temprano te propones a descongelar tus carnes, que tienes desde hace más de una semana en tu congelador, seguro se te ocurrirá preparar algo delicioso, veamos:

No hay ya presupuesto, ni tiempo, ni ganas de volver al supermercado por otra runfla de comestibles que ya no encontrarás ni espacio en tu alacena ni en tu nevera para guardar, es okay... pues entonces mira por allí tienes dos bolsas de sopa de pasta, codito, espaguetti, plumilla, conchitas o fideos o lo que quieras, prepárala en salsa verde, o roja o amarilla, sabroséala con un poco de polvo de curry y un poco de mediacrema y esparraguitos tiernos, leche evaporada, caldo de pollo y listo.

Lo que sigue: Los frijolitos puercos o pintos o mayocobitos o como sea, pónlos a remojar temprano para que se esponjen y se les salga el gas, luego los pones a cocer y en media hora ya estarán listos para machacarlos o molerlos con un buen chorizo de lomo de puerco, un excelente queso amarillo para fundir, un poco de tocino, un chorrito de chiles en escabeche y una latita de salsa ranchera, lo revuelves y los dejas hervir lentamente en manteca de puerco muy caliente, hasta que el queso se haya fundido completamente, mira el punto turrón de los frijoles puercos es inconfundible, cuando empiecen a hervir le apagas inmediatamente y listo.

¿Y qué te preocupas por las carnes? si seguramente podrás preparar un rico estofadito rápido de carnero en un dos por tres, o meter al horno el ternero liviano, o el lomo ahumado y bañarlo con un buen vinito blanco salpimentado y aderezado con un poco de mostaza y coca cola para que agarre buen color y sabor, 20 minutos en el horno a 250° y listo, ya tienes tu cena de año nuevo y de lujo. 

No trabajarás mucho ni gastarás más mujer y ni ayuda vas a necesitar, excepto para que te ayuden a servir en la mesa porque eso sí; tendrás que darte tiempo para ponerte hermosa para los tuyos, que la mejor comida decembrina la llevas en tus manos y en tu corazón, aderezado con el mejor ingrediente que has podido conseguir en todo el año. Ese ingrediente que aunque te haya parecido gratis, no lo es porque se trata de tu infinito amor, ese amor con que preparaste todo para que nadie en casa se quedara con hambre en el estómago ni con hambre de cariño los 365 días de este año que nos deja. ¿Lo habías pensado así?

Saludos amigas, con amor y reflexión, desde mi propia cocina para ustedes,

Doral.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Platillo del Bicentenario: El Mole




Platillo del Bicentenario: El Mole

Las fiestas patrias llegaron y para celebrar con manteles largos el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de Revolución no hay nada mejor que preparar una cena espectacular con antojitos y platillos típicos a base de mole, el alimento más representativo de la comida mexicana.

Verde, rojo, negro, amarillo… de todos colores y sabores, el llamado platillo nacional ha subsistido en nuestro país por más de cinco siglos, siendo el principal protagonista de banquetes religiosos, familiares y sociales. Incluso, cuando se trata de festejar a lo grande, sólo una cazuela de mole está a la altura de cualquier acontecimiento, indica el Chef Hugo Hernández Jiménez, vocero de Doña María, marca que ha estado presente en la vida de las familias mexicanas desde hace más de 50 años.

Comenta que su nombre proviene del vocablo náhuatl mulli que significa salsa-alimento, la cual servía para identificar una preparación azteca que incluía chocolate y gran variedad de chiles endémicos como el ancho, pasilla, mulato y chipotle. Más tarde, en tiempos de la Colonia española surgió por azar el más famoso de los moles: el poblano, cuando una monja dominica intentaba agasajar al Virrey Tomás Antonio de la Cerda y Ragón con un guiso único.

Cuenta que la religiosa logró su cometido al moler juntos chiles, especias europeas, chocolate, tortilla, jitomate y cebollas, entre otros ingredientes, los cuales dieron como resultado “una pasta maravillosa” de color rojo oscuro.



El también gastrónomo e investigador indica que el mole es un delicioso manjar cuya elaboración implica mucho tiempo y esfuerzo, por lo que las mujeres del México independiente y revolucionario se dividían las labores en la cocina. Este proceso consistía en lavar, desvenar los chiles y tostar los ingredientes en un comal, hasta molerlos poco a poco en un mortero de piedra conocido como metate.

Comenta que a partir de estos procesos surgieron en el país tantas variedades de mole como cocineras que resolvían a su modo y al momento todos los detalles, “lo que a la fecha hace casi imposible copiar la receta original”. De hecho, por la herencia de sus ingredientes y su versatilidad, ha sido propuesto por la UNESCO para formar parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad.

En la actualidad, con el acelerado ritmo de vida resulta todavía más complicado hacerlo de forma artesanal, provocando que se aleje de las cocinas mexicanas. Afortunadamente, dice que existen opciones como Doña María, que ponen al alcance de las mujeres su extensa variedad de moles verde, rojo, pipián y adobo en pasta y listos para servir, los cuales simplifican el tiempo en la cocina sin sacrificar sazón y tradición. “Además de estar elaborados con ingredientes naturales y sin conservadores, son una excelente alternativa para quienes desean deleitar el paladar de sus seres queridos con ricos platillos mexicanos, sobre todo en esta fiestas patrias”.

El Chef Hugo Hernández explica que este año es especial porque se conmemora el 200 Aniversario del inicio de la Gesta de Independencia y 100 años de la Revolución Mexicana, dos momentos históricos donde todos los mexicanos tenemos la oportunidad de proyectar al mundo nuestra capacidad artística, talento y riqueza culinaria.
“Se trata de sentirnos orgullosos de nuestra identidad nacional y de que este 15 y 16de septiembre hagamos una gran fiesta que nunca olviden nuestros amigos ni familiares. Y que mejor ocasión que tirar la casa por la ventana con música de mariachis y llevando todo el sabor de la comida mexicana a la mesa”, agrega el también titular del Programa Delis en Fashion TV.

Para ello, la practicidad que ofrecen los productos Doña María no sólo permite recrear platillos y antojitos típicos sin complicaciones, sino también vincularnos con un pasado lleno de historia y sentimiento. “Mediante el consumo cotidiano de mole, queremos mostrar a las mujeres versátiles y prácticas lo fácil que es revalorar aquellos guisos autóctonos, combinándolo con una diversidad de alimentos y descubrir otras maneras de hacerlo más allá de las enchiladas con pollo, como serían pastas, sopas o pescados”.

Acorde a la época en que vivimos muchas de estas costumbres han cambiado la esencia de su significado, convirtiéndose en festividades poco trascendentes u olvidadas. Por eso, “urge renovar nuestros votos y pasar este legado a las nuevas generaciones”.
Y es que, en su opinión, la cocina mexicana es una de las más variadas y ricas del mundo, pues además de estar llena de secretos reúne los sabores de dos continentes en creaciones únicas e inigualables. “Está basada en los principios del uso del maíz, el frijol, el chile y otros ingredientes, elementos básicos que determinan la textura, color y nutrición de nuestro patrimonio gastronómico”.



El consomé de pollo, por ejemplo, está presente en todas las casas, cocinas y restaurantes de México, siendo un ingrediente indispensable para múltiples preparaciones; de hecho, hidrata la pasta de mole de manera perfecta para darle ese delicioso sabor al que estamos acostumbrados. “Con pollo, guajolote, cerdo o arroz, el mole puede ser acompañado prácticamente con todo, ofreciéndonos un festín multicolor ideal en cualquier celebración”, advierte.

“Los mexicanos tenemos el privilegio de tenerlo a nuestro alcance todos los días y en presentaciones de fácil uso y bajo costo, por lo que invito a todas las mujeres mexicanas a que innoven en la cocina y sorprendan a sus invitados estas noches mexicanas con un menú muy patriota”, concluyó el Chef Hugo Hernández.

Fuente:
http://todamujer.com/?p=10935

jueves, 8 de julio de 2010

Enchiladas tricolor para esposas(osos) desesperados


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