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domingo, 28 de julio de 2013

Enchiladas Verdes (con chile poblano) - Receta



Si deseas escuchar las indicaciones del proceso de preparación de esta receta suculenta y muy mexicana, por favor ve al reproductor de sonido de esta página, y baja el volúmen o deten el sonido un momentito. El reproductor lo encontrarás al lado de tu mano derecha, baja la barra con el mouse y da clic para detenerlo... ¡Y listo!

¿Quieres intentar preparar esta receta?, te la recomiendo. 

Doral.

viernes, 3 de diciembre de 2010

El sabor dulce de la navidad



El sabor dulce de la navidad.

La época de navidad, siempre es la mejor de todo el año en materia de emociones, sensaciones, placeres, gustos, etc... Y es interesante ver cómo se relacionan éstos factores con nuestros órganos fisiológicos, ya que es muy obvio que el sistema inmunológico está siempre pendiente de todo lo que le suministramos de manera constante y gratuita, siempre listo para reaccionar, y esto sucede con cualquier gusto o susto, y hasta con cualquier impresión.

El sabor dulce de la caña por ejemplo, es una carga cultural de nuestra historia y se asocia con una condición orgánica y por supuesto emocional, principalmente en navidad. Los dulces variados de toda clase y especie, con envoltura o sin ella, chiclosos o cremositos, con caramelo o frutitas deshidratadas, algunos naturales, otros con muchos conservadores, etc., pero siempre a la vanguardia del más exigente paladar.

En la preparación de las comidas tradicionales de diciembre, la navidad y sus posadas, de igual manera se acostumbra consentir el buen gusto de los conocedores del sabor dulce, el refinado agridulce, apiñadito, o con manzanitas deliciosas (y muy sabroso por cierto), algunas son bañaditas con chocolate, o aderezadas con menta confitada.

¿Y qué decir de los incomparables bueñuelitos?... ¡Esos no los perdona nadie! y hacen agua la boca, alegran el corazón y producen betoendorfinas... ¡Con sólo imaginar lo deliciosos que son!, y vaya que a los niños les encanta repetir su dosis de doraditos enmielados, en jugo que va enriquecido con el famoso piloncillo, azúcar morena, canela y clavo de olor, especito o liviano, calientito o tibio se sirve en el platón hondo sobre los buñuelos doraditos y... ¡Mh!.... ¡Oh manjar de los Dioses!

También nunca falta en las mesas navideñas, una buena dotación de los deliciosos rebanadillos de biznaga y los higos en almíbar, las ciruelas españa y dátiles capirotados en miel de torrejilla, la calabaza preparada en espeso turrón, que al secarse, queda como para chuparse los dedos. Los membrillos de fruta; fresas, cereza, frambuesa, piña, melocotón, y los sabrosos guayabates que aún siendo tan riquísimamente dulces, no empalagan; si se come uno, quiere uno seguir comiendo otro, pero yo prefiero los duraznos naturales o en almíbar.

Las señoras cocadas (que son dulces de coco), no se quedan atrás, éstas las venden en presentaciones variadas y sugestivos colores en rosa mexicano o amarillo muy fuerte... ¡Se ven preciosas! que no resiste uno la tentación de llevar a casita y sorprender a los nuestros. Además, es muy tradicional disfrutar de los riquísimos jamoncillos de nata, preparados con leche naural o condensada, margarina, azúcar morena y unas gotitas de vainilla, a éstos también se les puede agregar color o cocinarlos al natural, igual saben muy sabrosos.

Otras frutillas dulces muy famosas que le acomodan a casi todo tipo de comida (incluyendo los tamalitos), son las morenas consentidas de los niños llamadas pasitas, éstas se pueden comer a puños (jaja) y siempre pedirán más. Se usan además para el relleno del tradicional pavo navideño, o en algunos hogares las acostumbran en un simple guisado de picadillo, dan un sabor muy rico y es elegante a lado de las aceitunas, chicharitos y lechuga orejona con sus rabanitos.

Los cacahuates... Ay, qué ricura cuando están engarapiñados, enmielados o al natural. Éstos son famosos con todo y cáscara, pues así los ponen dentro de las piñatas que se rompen tradicionalmente en las posadas (por lo menos en México), y son muy comunes en las fiestas, los venden por kilos, o ya peladitos y en bolsitas pequeñas con sal y limón, para otros gustos.

En las confiterías y dulcerías se acostumbra mucho vender dulces por kilos, se les llama: Dulces de colación; entre los que van incluídos los famosos huevitos de colores y confites que llevan en el centro una semillita de cacahuate pelado precisamente. No es novedad encontrar una inmensa variedad de gomitas de varios sabores, algunas con sabor a mandarina, y dulcesitos en forma de figuritas de goma con saborizante, culebritas, panditas, estrellitas, etc., que hacen la delicia del paladar de grandes y chicos.

Pero lo que nunca podría faltar dentro del castillo de los sabores navideños es el Rey de los dulces que es el Chocolate, moreno, blanco, negro, o como sea, pero de este señor tan dulce nos podríamos pasar platicando muchas horas, sin embargo vamos a dejarlo a la imaginación de nuestras amigas lectoras, porque seguro alguna de ustedes tendrá algo que opinar, o alguna recetita mágica por allí que compartirnos ¿de acuerdo?, ojalá se animen a escribirnos, con mucho gusto por acá estaremos recibiéndoles en su casita virtual y muy feliz navidad en su cocina mis amigas del alma que en estos momentos yo imagino ya está lista para arrancar motores, pues se acercan días de intensa actividad culinaria y una buena cocinera siempre debe estar al tiro para empezar. Yo ya puse muy mona mi cocinita, ¿y la tuya cómo está?

Feliz navidad y paz amigas,
Doral.

martes, 21 de septiembre de 2010

El Pozole mexicano, presente en las fiestas del Bicentenario



El pozole mexicano, presente en las fiestas del Bicentenario

El pozole es un delicioso platillo preparado con maíz, carne, chile y verduras en un caldo. Ha sido un platillo muy popular en el territorio mexicano desde la época prehispánica. Fray Bernardino de Sahagún relató, en la Historia General de las Cosas de la Nueva España, que durante las fiestas en honor al dios Xipe, al emperador Moctezuma se le servía un enorme plato de pozole, coronado con el muslo de un prisionero sacrificado.



Pozole, palabra de origen Náhuatl que significa espuma, es una sopa preparada con granos de un maíz especial llamado cacahuazintle que son pre-cocidos en una solución de agua con óxido de calcio por un par de horas, por lo que los granos de maíz pierden la cáscara fibrosa que los cubre y cuando hierven se abren como flor, lo que les da una apariencia de espuma.



Este maíz se agrega a una caldo con pollo o cerdo deshebrado. Al momento de servirlo, se colocan en la mesa otros ingredientes para agregar al gusto como lechuga, cebolla, orégano, limón, rábano, chile y tortillas tostadas.



Es un platillo típico en las fiestas porque se puede preparar en cantidades abundantes para satisfacer a muchos invitados. En su trayectoria de varios siglos por la historia de México, el pozole se ha modificado según los ingredientes y gustos de cada región.



En el estado de Guerrero se le agrega tomate verde, en Michoacán se le agrega chicharrón, en Colima queso blanco y en las zonas costeras se le agrega sardinas.



La receta mejor conocida es la de Jalisco, se prepara con cerdo y chile ancho.

Artículo Producido por:
Equipo Editorial Explorando México.
Copyright Explorando México,
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domingo, 19 de septiembre de 2010

Platillo del Bicentenario: El Mole




Platillo del Bicentenario: El Mole

Las fiestas patrias llegaron y para celebrar con manteles largos el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de Revolución no hay nada mejor que preparar una cena espectacular con antojitos y platillos típicos a base de mole, el alimento más representativo de la comida mexicana.

Verde, rojo, negro, amarillo… de todos colores y sabores, el llamado platillo nacional ha subsistido en nuestro país por más de cinco siglos, siendo el principal protagonista de banquetes religiosos, familiares y sociales. Incluso, cuando se trata de festejar a lo grande, sólo una cazuela de mole está a la altura de cualquier acontecimiento, indica el Chef Hugo Hernández Jiménez, vocero de Doña María, marca que ha estado presente en la vida de las familias mexicanas desde hace más de 50 años.

Comenta que su nombre proviene del vocablo náhuatl mulli que significa salsa-alimento, la cual servía para identificar una preparación azteca que incluía chocolate y gran variedad de chiles endémicos como el ancho, pasilla, mulato y chipotle. Más tarde, en tiempos de la Colonia española surgió por azar el más famoso de los moles: el poblano, cuando una monja dominica intentaba agasajar al Virrey Tomás Antonio de la Cerda y Ragón con un guiso único.

Cuenta que la religiosa logró su cometido al moler juntos chiles, especias europeas, chocolate, tortilla, jitomate y cebollas, entre otros ingredientes, los cuales dieron como resultado “una pasta maravillosa” de color rojo oscuro.



El también gastrónomo e investigador indica que el mole es un delicioso manjar cuya elaboración implica mucho tiempo y esfuerzo, por lo que las mujeres del México independiente y revolucionario se dividían las labores en la cocina. Este proceso consistía en lavar, desvenar los chiles y tostar los ingredientes en un comal, hasta molerlos poco a poco en un mortero de piedra conocido como metate.

Comenta que a partir de estos procesos surgieron en el país tantas variedades de mole como cocineras que resolvían a su modo y al momento todos los detalles, “lo que a la fecha hace casi imposible copiar la receta original”. De hecho, por la herencia de sus ingredientes y su versatilidad, ha sido propuesto por la UNESCO para formar parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad.

En la actualidad, con el acelerado ritmo de vida resulta todavía más complicado hacerlo de forma artesanal, provocando que se aleje de las cocinas mexicanas. Afortunadamente, dice que existen opciones como Doña María, que ponen al alcance de las mujeres su extensa variedad de moles verde, rojo, pipián y adobo en pasta y listos para servir, los cuales simplifican el tiempo en la cocina sin sacrificar sazón y tradición. “Además de estar elaborados con ingredientes naturales y sin conservadores, son una excelente alternativa para quienes desean deleitar el paladar de sus seres queridos con ricos platillos mexicanos, sobre todo en esta fiestas patrias”.

El Chef Hugo Hernández explica que este año es especial porque se conmemora el 200 Aniversario del inicio de la Gesta de Independencia y 100 años de la Revolución Mexicana, dos momentos históricos donde todos los mexicanos tenemos la oportunidad de proyectar al mundo nuestra capacidad artística, talento y riqueza culinaria.
“Se trata de sentirnos orgullosos de nuestra identidad nacional y de que este 15 y 16de septiembre hagamos una gran fiesta que nunca olviden nuestros amigos ni familiares. Y que mejor ocasión que tirar la casa por la ventana con música de mariachis y llevando todo el sabor de la comida mexicana a la mesa”, agrega el también titular del Programa Delis en Fashion TV.

Para ello, la practicidad que ofrecen los productos Doña María no sólo permite recrear platillos y antojitos típicos sin complicaciones, sino también vincularnos con un pasado lleno de historia y sentimiento. “Mediante el consumo cotidiano de mole, queremos mostrar a las mujeres versátiles y prácticas lo fácil que es revalorar aquellos guisos autóctonos, combinándolo con una diversidad de alimentos y descubrir otras maneras de hacerlo más allá de las enchiladas con pollo, como serían pastas, sopas o pescados”.

Acorde a la época en que vivimos muchas de estas costumbres han cambiado la esencia de su significado, convirtiéndose en festividades poco trascendentes u olvidadas. Por eso, “urge renovar nuestros votos y pasar este legado a las nuevas generaciones”.
Y es que, en su opinión, la cocina mexicana es una de las más variadas y ricas del mundo, pues además de estar llena de secretos reúne los sabores de dos continentes en creaciones únicas e inigualables. “Está basada en los principios del uso del maíz, el frijol, el chile y otros ingredientes, elementos básicos que determinan la textura, color y nutrición de nuestro patrimonio gastronómico”.



El consomé de pollo, por ejemplo, está presente en todas las casas, cocinas y restaurantes de México, siendo un ingrediente indispensable para múltiples preparaciones; de hecho, hidrata la pasta de mole de manera perfecta para darle ese delicioso sabor al que estamos acostumbrados. “Con pollo, guajolote, cerdo o arroz, el mole puede ser acompañado prácticamente con todo, ofreciéndonos un festín multicolor ideal en cualquier celebración”, advierte.

“Los mexicanos tenemos el privilegio de tenerlo a nuestro alcance todos los días y en presentaciones de fácil uso y bajo costo, por lo que invito a todas las mujeres mexicanas a que innoven en la cocina y sorprendan a sus invitados estas noches mexicanas con un menú muy patriota”, concluyó el Chef Hugo Hernández.

Fuente:
http://todamujer.com/?p=10935

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